10/8/2026

PACTOS EN EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA INMIGRACIÓN

Por Francisco Velázquez

Los ciudadanos tienen que compartir reglas que permiten que la convivencia en la sociedad se respete, de acuerdo con ellas. Afirmación similar puede realizarse y con mayor profundidad en la sociedad democrática, pues sin el respeto de reglas comunes e incluso ideas compartidas en sus aspectos fundamentales, no sería posible la convivencia.

En estas semanas una sofocante ola de calor recorre muchos países europeos, generando fallecimientos en personas de avanzada edad, incendios e incluso carencias de agua potable, que han paralizado alguna central nuclear. Los incendios son recurrentes en el sur de Europa , especialmente, España, Portugal, Italia y Grecia, pero son más inusuales en otros países como Francia. Precisamente en el país galo ha ocurrido en la regiones de las Landas y Gironde pavorosos incendios que han abrasado 43.600 hectáreas.

En España en lo que llevamos de temporada , los incendios han calcinado ya alrededor de 200.000 hectáreas, lo que quintuplica la superficie quemada en 2025. En Grecia, 12.600 hectáreas.

Tal hecho, sorprendente hoy pero posiblemente no insólito a partir de ahora, pone de relieve dos cuestiones. La primera es que cada vez son más frecuentes y la segunda que cobran una virulencia, fomentada por una parte por el cambio climático y por otra por el abandono de muchas actividades agrícolas y ganaderas.

La agenda 2030, el cambio climático y lo obvio que los científicos avalan y describen cada día, es frecuentemente negado por buena parte de las fuerzas políticas de derecha y ultraderecha, haciendo prácticamente imposible poner en marcha políticas públicas necesarias para su adaptación  al cambio climático, que demandan con insistencia los científicos de forma unánime, para paliar las alteraciones del clima que, de forma directa o indirecta, generan los ocho mil millones de personas que tiene el mundo.

Parece, pues, como se ha afirmado que la cuestión más inquietante es que ciertos desarrollos explosivos (cambio climático, movimientos migratorios, inestabilidad financiera, crisis demográfica, sistema mediático) parecen hablar de un mundo que podría haberse desequilibrado y entrado en una zona fuera de control, extremadamente inestable, de difícil reversibilidad (Innerarity, 2026).

Precisamente, la espectacular entrada de alrededor de 70.000 inmigrantes en la ciudad española de Ceuta (desde 1668), situada en el continente africano, ha producido gran asombro y ha generado tensión política en España y en Europa.  Son en su mayoría marroquíes, pero también de algunos países subsaharianos. En el asunto parece incidir una reciente sentencia del Tribunal Supremo español que condiciona la expulsión de los emigrantes a que de forma efectiva hayan saltado vallas fronterizas, hecho que no incluye las llegadas por vía marítima. Aunque sí les es de aplicación el sistema de expulsión ordinario de extranjería, se ha generado un movimiento masivo de personas que, tras dos días de confusión en la ciudad, parece que la normalidad vuelve poco a poco. Resulta en todo caso evidente la necesidad de mejorar la legislación española y europea en materia inmigratoria.

En realidad, la tensión en esta frontera de la Unión Europea con Marruecos se reproduce cada cierto tiempo y en ella influyen que en la circunstancia se encuentran incluidos, al parecer, centenares de menores a los que la legislación española y europea protegen y no pueden ser expulsados. En el suceso, atribuido por España y Marruecos a la actividad de las mafias en las redes sociales, han perecido alrededor de 100 personas que no han logrado superar a nado la distancia de dos kilómetros que separa Ceuta del territorio marroquí.

Pero este suceso, que sigue la senda de otro de menor dimensión en 2021, ha tenido como consecuencia dificultades políticas para el gobierno español en el ámbito interno, mediante acusaciones de imprevisión o pésima gestión por parte de la oposición, así como en el seno de la Unión Europea, donde numerosos países, liderados por Italia han realizado presiones contra la política migratoria del gobierno español. La regularización de inmigrantes realizada en España, que atañe esencialmente a latinoamericanos, es objeto de crítica en Europa, donde el comisario Brunner ha afirmado no es una buena señal para el resto de Europa. Entiendo que España lo hizo porque son principalmente latinoamericanos que hablan la misma lengua y tienen la misma cultura, pero la señal para el resto no es buena, ha declarado.

En la circunstancia parece haber tenido también su importancia movimientos políticos de España con Argelia (tradicional adversario en el norte de África de Marruecos) así como determinadas declaraciones del presidente norteamericano, cuyas relaciones con el gobierno español son distantes desde que se negara España a aumentar hasta el 5 por ciento sus gastos en defensa en el seno de la OTAN y no autorizara recargar combustible a las naves norteamericanas con destino a la guerra de Irán.

Incendios e inmigración. Dos elementos de alto voltaje en la política europea, que han puesto a prueba las alianzas de los países, parece que resueltas tras la reunión de ministros del Interior, pero que ponen de manifiesto que las posiciones más humanitarias del sur del continente, de nuevo se enfrentan con una ola migratoria a la que resulta cada vez más difícil contener.

Sobre el autor:

Francisco Velázquez es Presidente de la Academia Española de Administración Pública.

@fjvelazquez@bsky.social