3/11/2026

FURIA DE MANIFESTACIONES EN EUROPA

Por Francisco Velázquez

En este principio del otoño en Europa, que combina aún días de fuerte calor con lluvias tropicales, que generan danas y dificultades de movilidad en las poblaciones cercanas al mar Mediterráneo, decenas de miles de manifestantes se pasean de forma violenta por las calles de las principales ciudades europeas. Demandan mejoras en las condiciones de vida, especialmente de los jóvenes, singularmente en Francia. La violencia de sus movimientos de protesta y la ausencia de apoyos de las organizaciones sindicales tradicionales e incluso de los partidos políticos, obligan a preguntarse por las raíces de las revueltas.

Las protestas tienen lugar, aparentemente sin conexión orgánica entre ellas, en varios países, desde Francia a Albania, pasando por España, Portugal, Italia y también en el Reino Unido. Están constituidas y dirigidas por jóvenes, ocasionalmente menores de edad, presumiblemente de tendencia radical o anarquista, pero alejados de las opciones tradicionales. Sus motivaciones tienen que ver con las crisis relacionadas con la vivienda y con la educación. Precisamente este último aspecto, que les identifica con la generación de mejor formación, parece generarles un sentimiento de frustración dado que frecuentemente no se alcanza de forma excelente aquella profesión, en el nivel óptimo retributivo, para el que se consideran formados.

En Francia, la violencia de las manifestaciones ha obligado incluso a toques de queda parciales. Las imágenes de edificios en llamas y comercios saqueados recuerdan a mayo del 68 y por su violencia y extensión a la Comuna de París que, en 1871, reventó las costuras del régimen francés. Pero hay movimientos similares en Italia y en España radicados en la cuestión de la vivienda. En Alemania rompen las costuras de los partidos tradicionales al vencer en las elecciones de Berlín y mejorar sustancialmente en otras regiones.

¿Qué piden? Aunque en ocasiones no es posible saber con claridad cuáles son sus peticiones, todo parece indicar que hay una mezcla de frustración e insatisfacción con las condiciones de vida, donde la precariedad de los trabajos y en especial de la vivienda parecen los elementos más relevantes. No obstante, la aparición de menores de edad fuertemente influenciados por las redes sociales y con un grado de organización, incluso de uniformidad estética, obligan a alertar a las autoridades de orden público. Hasta ahora en Europa eran muy excepcionales las algaradas que terminaban asaltando comercios y robando celulares u otros instrumentos digitales. Sin embargo, las dos características más sorprendentes de estos movimientos europeos, con cierta conexión entre sí, se relacionan con su simultaneidad, su violencia con las fuerzas del orden y su ansia, que ha pasado de destructora a lucrativa al expoliar objetos de lujo de los comercios.

Algunas preguntas surgen, con vocación de permanecer: ¿Qué esperan alcanzar? ¿Qué respuestas le dan los Estados de bienestar actuales? ¿Se integran en la sociedad o quieren cambiarla? Parecen perseguir algo más que cambios de gobierno o demostraciones de apoyo a opciones políticas tradicionales. Hay quien extiende el asunto a toda una generación: el problema va mucho más allá de las protestas puntuales: «Es un problema de la generación Z, estos jóvenes que no tienen futuro» (Mas de Xaxás, 2026).

El Gobierno italiano, por su parte, ha aprobado un decreto con polémicas medidas de seguridad especialmente pensadas para menores, después de los incidentes, donde el 80% de los 271 detenidos no llegaban a la mayoría de edad. Se imponen cambios de relevancia en los objetivos y que amplían el Estado del bienestar a aspectos tan centrales como el ecologismo, el feminismo o derechos como el de la vivienda, no solo como principios rectores (Estefanía, 2026).

A la espera de lo que suceda en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, la victoria de Lula, por cuarta vez en el inmenso Brasil, sorprende tanto como asombra que el otro candidato, que ha estado a punto de ganar, no ha perdido tiempo en abandonar el país ante el inminente procesamiento por actividades delictivas. En otro punto de Europa, la victoria de la Lista de estudiantes en Serbia reconcilia al ciudadano con las instituciones democráticas porque se demuestra que es posible la victoria popular frente a los poderes tradicionales anclados en instituciones alejadas del pueblo.

Demuestran las movilizaciones que los cauces habituales de la democracia se quedan estrechos y obsoletos para la generación Z, que muestra en buena medida su frustración generando movilizaciones, acampadas y protestas de nuevo tipo que los gobernantes tratan de contener a pesar de su asombro por la violencia de algunas de estas protestas, ancladas en una utilización de las redes sociales de difícil control por parte de las autoridades.

@fjvelazquez.bsky.social

Sobre el autor:

Francisco Velázquez es el Presidente de la Academia Española de Administración Pública