25/7/2026
FÚTBOL Y RELEVOS POLÍTICOS


Por Francisco Velázquez
Tras el Mundial de fútbol, que ha tenido un seguimiento espectacular en la casi totalidad de los países, dos millones de españoles participaron en un homenaje a los jugadores que superaron al equipo argentino, que hace cuatro años como campeones recibieron el homenaje masivo de sus conciudadanos. La victoria española en el Mundial ha sido calificada como un homenaje al trabajo en equipo, pues sus victorias han sido más producto del trabajo común que de las acciones de los jugadores estrella.
La audiencia de este acontecimiento deportivo parece constatar que los ciudadanos parecen preocuparse más de otras cuestiones que de la actividad política. Durante los juegos olímpicos se suspendían las hostilidades para que los atletas pudieran viajar de forma segura, el Mundial de futbol parece avanzar como sustitutivo de guerras, a pesar de que algunos países no han podido participar y conflictos como el de Irán continúan.
Mientras tanto, una nueva ola de calor considerable, cada vez menos sorprendente, que supera con frecuencia los 40 grados Celsius, recorre Europa, recordando que el cambio climático, a pesar de los negacionistas, es una realidad. No obstante, se producen acontecimientos políticos de relevancia en algunas de las democracias estables. Los análisis demoscópicos del Reino Unido y las últimas elecciones parciales, especialmente el hundimiento del Partido Laborista en las elecciones del 7 de mayo, generaron una preocupación tal en el seno del partido laborista, que el primer ministro Starmer, que hace pocos meses ganó las elecciones de forma contundente, ha presentado su dimisión y ha sido sustituido por el alcalde de Manchester.
Este hecho, nada insólito en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, invita a destacar la fortaleza de las instituciones de este país, ejemplo tradicional del funcionamiento democrático de los países occidentales. De inmediato, uno de los candidatos mejor colocados se ha puesto en movimiento y le ha sustituido, generando de esta forma mayores opciones electorales, aparentemente, al partido laborista inglés. Burnham, el nuevo premier, ha prometido más viviendas sociales, mejor ayuda a la dependencia, nueva industrialización del país y, sobre todo, aliviar los bolsillos de los británicos mediante la modificación de algunos impuestos.
Falta tiempo para las siguientes elecciones, pero el hecho genera la reflexión de la solidez institucional que permite los cambios pacíficos por el juego de las mayorías, en este caso en el interior de los miembros de la cámara de los comunes del partido laborista. Un ejemplo de funcionamiento democrático que plasma la necesidad de efectuar los cambios en previsión de fracasos futuros. No hay muchos países donde esta decisión se produzca de forma tan inmediata y pacífica. Reflexiónese sobre la tensión acumulada en las recientes elecciones de Perú y Colombia, en las que por un margen muy escaso ha triunfado la opción más escorada a la derecha.
Las opciones de derecha son claramente las ganadoras tanto en América como parecen anunciar las encuestas electorales en Alemania, Francia y otros países europeos. Según se afirma, ahora mismo la única fuerza política que tiene proyecto y que genera pasión es la ultraderecha. No tienen la mayoría, pero creen en algo, a diferencia de lo que sucede con el centroderecha, la socialdemocracia o la izquierda tradicional (Levitsky, 2026)
En los últimos tres años, ha habido en América Latina doce elecciones donde se ha constatado el avance de la derecha o de la ultraderecha. Así en Colombia, donde por escaso margen ha vencido el candidato Adelardo de la Espriella, que representaba la opción más conservadora. Idéntica reflexión puede establecerse después de las elecciones de Perú, donde ha resultado vencedora Keiko Fujimori.
El panorama político en el continente americano ha cambiado radicalmente: no sólo por la presidencia de Trump, que entra ya en las trascendentales elecciones de medio mandato, sino también por las presidencias de Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Kast en Chile o Noboa en Ecuador. En la izquierda permanecen los presidentes de Brasil (Lula da Silva), México (Claudia Sheinbaum), Guatemala (Bernardo Arévalo) y el Uruguay (Yamandú Orsi).
Ciertas iniciativas parecen combatir la escasa popularidad de las personalidades políticas con la búsqueda de otras opciones entre personas de prestigio, como ha ocurrido con la oferta de la presidencia de Hungría a la ajedrecista Judith Polgar, que ha rechazado el ofrecimiento.
No obstante, actuaciones políticas relevantes que buscan reducir la influencia y capacidad del sector público contribuyen eficazmente al desprestigio de las instituciones políticas. Un caso paradigmático lo constituye la eliminación de la Agencia de los Estados Unidos para el desarrollo Internacional (USAID), derivada de la actuación del Departamento de Eficiencia Gubernamental, que contribuyó a la muerte de 600.000 personas. Tal matanza es el resultado previsible de una sociedad que ha optado por no poner límites máximos a la riqueza (David Lay Williams, 2026).
Sobre el autor:

Francisco Velázquez ha sido Secretario General para la Administración Pública del Gobierno de España y Secretario General del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD). Es autor de varias publicaciones: «El burócrata disruptivo», «Gobernanza iberoamericana» y «El burócrata artificial».
@fjvelazquez.bluesky.social

