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Miércoles 22 de Diciembre de 2021 00:30

Èlia Bastida, amor por el violín

por Leopoldo Simó
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21/12/2021

Èlia Bastida, amor por el violín


Hace poco más de un año publiqué un artículo sobre el violín en el jazz y Maureen Choi, una violinista excelente. En la primera parte de ese artículo hacía una referencia y un breve comentario de varios de los violinistas de jazz actuales sin incluir a la protagonista de este artículo y no porque yo no conociera aún su música y su trayectoria, sino porque no la había escuchado lo bastante ni la conocía lo suficiente para escribir sobre ella. Ahora llevo varios meses escuchando las grabaciones de Èlia Bastida y creo que tiene unas condiciones enormes para llegar a ser una figura en el jazz como violinista (su instrumento principal), pero también como saxo tenor y vocalista. Una figura más que emerge de la Sant Andreu Jazz Band que dirige Joan Chamorro, una iniciativa y escuela de formación musical que está causando sensación en todo el mundo.

Elia Bastida 1

Èlia Bastida (fotografía de Adrià Porta)

Quise ver a Èlia en mi último viaje a Barcelona, pero no pudimos coincidir, y ahora, aprovechando una actuación suya en Madrid, contacté de nuevo con ella para concertar un encuentro en el que pudiéramos hablar de su trayectoria, proyectos y otros temas relacionados con su música y el jazz en general. Y como su estancia en Madrid fue de dos días y Èlia es una persona de una gran amabilidad, no fue difícil encontrar un tiempo para vernos y charlar. No era mi pretensión que fuera un formato de entrevista, sino simplemente una conversación para conocer algo más sobre ella y su música. Y así fue y desde estas líneas quiero agradecérselo.

Èlia Bastida nació en Barcelona y a los cuatro años comenzó a tocar el violín. El sonido de este instrumento la cautivó de tal manera que fue como un flechazo, un amor a primera vista (u oído). Su madre es pianista y profesora de lenguaje musical, lo que pudo contribuir a que Èlia salvara las trabas que en principio le pusieron y consiguiera convencer a sus padres de su afición por el violín. Estudió violín clásico con Pablo Cortés, un referente en la enseñanza de este instrumento, a los doce años ingresó en el IEA Oriol Martorell de Barcelona, institución en la obtuvo el grado medio de violín clásico seis años después. A los diecisiete años entró en la Sant Andreu Jazz Band, así que no es alguien que se ha formado en la SAJB desde los ocho años como muchos de los niños y niñas que entraron a esa edad. Fue entonces cuando descubrió verdaderamente el jazz y decidió dedicarse a esta música, que, sin dejar de lado la clásica, ha marcado su carrera y sigue marcándola. Fue así, en una big band, como empezó Èlia a tocar jazz. Y es también en la SAJB donde comenzó a tocar el saxo tenor, que ahora lleva a todos sus conciertos junto a su violín y a su preciosa voz.

Ha participado en más de 30 discos y ha grabado cuatro propios, el primero de ellos editado en 2017, Joan Chamorro presenta Èlia Bastida, uno más de la serie en que Joan Chamorro va presentando a quienes han formado parte de la SAJB y ya empezaron a volar por su cuenta. El segundo en 2019, The Magic Sound of the Violin, el tercero con Carolina Alabau en septiembre de 2021, coincidiendo con el Jazzing Festival de Sant Andreu, y éste, que hace el cuarto, que están presentando ahora, Èlia Bastida meets Scott Hamilton & Joan Chamorro Trio, grabado también en 2021. Cuatro discos propios, sin añadir el titulado Joan Chamorro New Quartet & Scott Hamilton, en el que Èlia, además del violín, también toca el saxo tenor y canta, y junto a Joan Chamorro (contrabajo y saxo barítono) y al saxo tenor de Scott Hamilton, se unen Alba Armengou (saxo alto, trompeta y voz) y Carla Motis (guitarra y voz). En este enlace podéis ver un vídeo de Èlia Bastida interpretando Rabo de nube, el tema que cierra su segundo disco.

Hablé con Èlia de sus referentes en el violín; todos los músicos tienen su personalidad propia, pero también sus influencias. Èlia ha escuchado a todos los principales violinistas y de los clásicos en el jazz se queda con Stéphane Grappelli y Stuff Smith, no son malos ejemplos. También de su amor por la música. Es su afición y la profesión que ha escogido, pero también su pasión desde niña, la música significa mucho para ella y disfruta estudiando y tocando. La vida da muchas vueltas y nunca sabemos lo que nos deparará el destino, pero a mí me da que el futuro de Èlia va a ser de grandes éxitos, tiene unas condiciones enormes para lograr lo que se proponga y ya, actualmente, está consiguiendo un reconocimiento que traspasa los límites de su país; sus giras ya son de ámbito internacional.

Otra de sus dedicaciones es la de formación musical. Èlia tiene un plantel de alumnos particulares y a su vez es profesora de violín en el Aula de Música 7, adscrita al Conservatorio Superior de Música de Barcelona. Ha creado su propia metodología con material de violín jazz (vídeos, tutoriales, transcripciones de solos, ideas, conceptos, etc.). Una metodología que irá enriqueciendo poco a poco y cuya primera versión formal tiene previsto publicar en abril de 2022. Al margen de estos proyectos, con discos, conciertos y grabaciones con Joan Chamorro y la SAJB, Èlia tiene como propio el que ha iniciado con Carolina Alabau y participa en el de HalliGalli Quartet, un cuarteto de cuerda formado por dos violines, chelo y guitarra, aunque ocasionalmente también incorporan otros instrumentos. Estaré pendiente de todos esos proyectos.

Ya he dicho que contacté con Èlia con motivo de su actuación en Madrid, tenía muchas ganas de verla en directo, que ya he comentado en muchas ocasiones lo que el directo me atrae. Así que voy a ello.

El concierto fue en el salón de actos del Ateneo de Madrid y a Èlia la acompañaron en el escenario Scott Hamilton (saxo tenor), Joan Chamorro (contrabajo), Joan Monné (piano) y Arnau Julià (batería). A los dos Joan (Chamorro y Monné) los he visto en varias ocasiones y me agradó volver a verlos. Pero no había visto nunca en directo al resto del grupo. Fueron cuatro los conciertos que ofrecieron, dos pases el 18 de diciembre de 2021 y otros dos pases el día 19. Yo asistí al primero de ellos. El concierto estaba organizado por Candlelight, música a la luz de las velas. Bueno. Igor Stravinsky decía que "No basta con oír la música; es necesario verla". Ya sé que esa frase del maestro ruso no se refiere al acto visual de contemplar a los intérpretes, sino a la representación en imágenes que la música puede producir en el intelecto de cada uno (más o menos). Pero yo aprovecho esta frase del insigne compositor para decir que a mí también me gusta ver a los intérpretes que estoy escuchando y en este concierto la visibilidad fue prácticamente nula. En un escenario en negro, apenas se adivinaba las figuras de Èlia o de Scott cuando se acercaban más sobre las velas que supuestamente lo iluminaban. Sé que es el formato que Candlelight da a sus conciertos, pero en otros suyos no hay tanta oscuridad.

Parece que yo no fui el único al que le incomodó la iluminación, porque según me cuentan, a partir del segundo pase se modificó, mejorando considerablemente la visibilidad. Lástima que para mí llegara tarde. En esas condiciones no pude hacer fotos del concierto, pero un alma caritativa me ha enviado algunas de las del concierto que se celebró unos días antes en el Conservatori del Liceu en la presentación del disco en Barcelona.

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Èlia Bastida con Scott Hamilton y Joan Chamorro Trio

Conservatori del Liceu, Barcelona, 3 dic 2021 (Fotografía de Lili Bonmatí)

 

Pese a lo dicho sobre la iluminación y a su brevedad (¡ay! los dos pases), el concierto fue un verdadero éxito, con el salón de actos del Ateneo lleno. El disco que están presentando, con Scott Hamilton y Joan Chamorro Trío, tiene 14 temas, la mayoría de línea melódica, incluye algunas sambas, dos de ellas cantadas por Èlia y un único tema más rítmico. El concierto se basó principalmente en los temas del disco, aunque evidentemente no tuvieron cabida varios de ellos por la brevedad del concierto. También incluyó algún tema que no está en el disco, como el primero en el que Èlia apareció por uno de los pasillos de la platea tocando e improvisando con su violín hasta llegar al escenario en el que ya se unió el grupo en un precioso Luiza. Èlia hizo una propuesta muy equilibrada, con el protagonismo principal de su violín y el saxo tenor de Hamilton, escuchamos su voz en una de las sambas y tomó el saxo tenor para uno de los temas, el clásico For Sentimental Reasons, precioso los dos saxos tocando este tema. También hubo espacio o tiempo para la oscarizada Moon River o para que disfrutáramos de ese tema más rítmico al que me refería, que no es otro que Tin Tin Deo, que compuso Chano Pozo y que popularizó enormemente Dizzy Gillespie. Magnífica su versión de este tema de jazz latino. La propina, que la hubo, fue un tema que ya va siendo habitual en los grupos que dirige Joan Chamorro, Bésame mucho.

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Èlia Bastida y Scott Hamilton

Conservatori del Liceu, Barcelona, 3 dic 2021 (Fotografía de Lili Bonmatí)

 

Èlia Bastida tiene un presente musical ya consolidado y un futuro prometedor, pero yo aún mantengo las ganas de verla en directo en más ocasiones, con menos velas y un poquito (no pido mucho) más de iluminación. Al menos pude verla cuando estuve hablando con ella un buen rato antes de los ensayos, eso sí, con mascarilla. Todo llegará.


 

Ultima modificacion el Miércoles 22 de Diciembre de 2021 00:55
Leopoldo Simó

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