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17/12/2012

 

La formación de jóvenes intérpretes

 

 

Joan Chamorro y la Sant Andreu Jazz Band

 

En esta vida todos nos hemos encontrado con proyectos muy atractivos que han despertado nuestro interés, pero a los que yo he dado siempre mayor importancia es a aquellos que tienen como finalidad la formación del ser humano. Por eso, cuando conocí el proyecto de la Sant Andreu Jazz Band, el entusiasmo que en mí despertó me invita, casi me exige, a escribir sobre él. Por supuesto que no es el único de estas características, porque proyectos, iniciativas y escuelas de formación musical de jóvenes hay muchos, pero éste me parece especial, quizá por su metodología, quizá porque cuida tanto el crecimiento musical de sus miembros como el personal, quizá por el entusiasmo que se aprecia en los niños y adolescentes que componen la Sant Andreu Jazz Band, quizá por el que transmite su director, Joan Chamorro, o quizá por todo ello.

 

Joan Chamorro es un poliinstrumentista (saxos, contrabajo, flauta, clarinete, corneta y piano) que lleva muchos años en esto del jazz y que ha realizado cerca de 50 grabaciones con diferentes grupos y orquestas. Ha tocado con músicos de gran renombre y en la mayoría de los festivales que se celebran en España (Barcelona, Terrassa, Madrid, San Sebastián, etc.). Trabaja de manera estable en la Barcelona Jazz Orquesta, Big Acustic Band y Big Latin Band. Actualmente es profesor del Taller de Musics de Barcelona y de la Escuela Municipal de Música de Sant Andreu. Tiene en su haber varios premios, tanto con su grupo como con la Sant Andreu Jazz Band, de la que es director desde su creación en el año 2006. La finalización de sus estudios de guitarra clásica y saxo clásico le permitieron dar clases en la Escuela Municipal de Música de Sant Andreu y fue allí donde empezó a fraguarse la idea de crear la Sant Andreu Jazz Band, posiblemente la banda de jazz con los integrantes más jóvenes (sus edades van desde los 8 hasta los 18 años) de cuantas pueda haber en el mundo. Hay un potencial enorme en los miembros que componen esta banda y estoy convencido de que, si quieren, pronto veremos a muchos de ellos triunfando en los escenarios y en el mundo discográfico. Ken Peplowski, uno de los mejores clarinetistas actuales, ha dicho de ellos: "He viajado por todo el mundo y no había visto nunca nada igual. Ahora, lo único que puedo hacer es volver a New York y contarlo".

 

 SAJB

Sant Andreu Jazz Band (fotografía de Lili Bonmati)

 

En http://www.sant-andreu.com/cultura/musica/santandreujazzband/index.html tenéis información sobre esta agrupación que a mí me tiene fascinado. Al margen de las actuaciones de la banda al completo, también hacen actuaciones con grupos más reducidos, como pueden ser las jazzwomen (grupo formado por las chicas de la banda) o grupos con los más pequeños (Alba's), formando cuartetos, quintetos o sextetos. Su ámbito geográfico de actuaciones se ciñe básicamente a Cataluña, donde han actuado en varios festivales, salas y teatros como el Palau de la Musica. Han actuado también en Francia y les han llamado de otros países, pero es complicado mover un grupo como éste, tanto por cuestiones presupuestarias como por la dificultad que representa el compaginar las actuaciones con los estudios de enseñanza secundaria o bachillerato que están realizando.

 

Me enteré casualmente del trabajo que estaba haciendo Joan Chamorro con la Sant Andreu Jazz Band y aprovechando la coincidencia de un viaje mío a Barcelona con una actuación suya en el Jamboree Jazz Club fui a este emblemático club de jazz para asistir a "Joan Chamorro Quartet presenta Magalí Datzira". Porque aparte de la Sant Andreu Jazz Band, Joan Chamorro tiene sus propios proyectos personales con algunos de los músicos que forman parte de la banda. En aquella ocasión acompañaban a Chamorro (esta vez al contrabajo, salvo el último tema en el que se lo cedió a Magalí y él tomó el saxo) tres magníficos músicos: el excelente pianista Joan Monné, al que ya conocía y vi por última vez con Carme Canela, el saxo de nacionalidad sueca Fredrik Carlquist, Suecia es un país con una gran tradición de jazz que ha dado muy buenos músicos, y el batería Ramón Ángel Rey, poseedor de varios premios y profesor de grado superior de la Escola Superior d’Estudis Musicals Taller de Músics de Barcelona. Y por supuesto estaba Magalí, que fue la estrella de la sesión, y puntualmente en algunos temas otros tres integrantes de la Sant Andreu, Andrea Motis, a la trompeta, Eva Fernández (saxo alto) e Iscle Datzira (saxo tenor), de 17, 18 y 17 años de edad respectivamente.

 

Magalí Datzira es una contrabajista y vocalista muy joven -15 años- que tiene una voz preciosa, suave y muy dulce, su imagen también transmite esa sensación de belleza y dulzura, y que nos hizo disfrutar durante la hora y media que estuvo en el escenario. Me pareció sensacional la actuación del grupo, con Chamorro dirigiendo con sus gestos todos los movimientos, y me resultó verdaderamente agradable escuchar la voz de Magalí, a quien no había visto nunca.

 

 Magali Datzira

Magalí Datzira (Jamboree Jazz Club, 28-10-2012)

 

Sí he visto vídeos de otra de las componentes de la banda, Andrea Motis, que aquella noche tocó la trompeta en un par de piezas. Creo que Andrea Motis está ya muy cerca de ser una figura reconocida en el mundo del jazz pese a su juventud. Joan Monné, con quien estuve hablando unos minutos después del concierto, me dijo: "escúchala, porque tiene una voz maravillosa" y eso pienso yo también después de escuchar sus grabaciones. Joan Chamorro ha grabado dos discos con ella, JOAN CHAMORRO PRESENTA ANDREA MOTIS y FEELING GOOD, y han actuado en varias ciudades españolas y en festivales internacionales en Suiza y Brasil. Hay varios vídeos en Youtube de actuaciones de Joan Chamorro con Andrea Motis (pinchando aquí veréis uno de ellos). Si los veis, me daréis la razón y más aún si vais a escucharla en directo.

 

Joan y Andrea 

Andrea Motis con Joan Chamorro (fotografía de Lili Bonmati)

 

Creo sinceramente que iniciativas como la de Joan Chamorro con la SAJB merecen todo el apoyo de las instituciones y desde luego cuentan con mi admiración y estoy seguro de que con la de todos los aficionados al jazz.

 

Y para finalizar, aquí dejo tres enlaces a vídeos suyos. El primero de ellos, http://www.afilmaboutkidsandmusic.com/ es del trailer del documental que se ha hecho sobre la Sant Andreu Jazz Band, que ha ganado un premio en el festival IN NEDIT y que se estrenará en febrero del año próximo (2013) en las salas CINESA. Y los otros dos, http://www.youtube.com/watch?v=mbLTGHReS8A&feature=player_embedded y http://www.youtube.com/watch?v=uEQmP5w92pE de sendos vídeos de los más pequeños de la banda.

 

 

Domingo 11 de Noviembre de 2012 12:35

Jazz latino

09/11/2012

Jazz latino


 

Sello Latin Jazz

Sello Latin Jazz, diseñado por Michael Bartalos

 

 

Resulta difícil precisar cuándo empezó la influencia de la música latina en el jazz, porque ya en la década de 1920 comenzaron las primeras adaptaciones al jazz de temas de la música latina, ya fueran son cubano, rumbas o tangos, pero si se ha de poner alguna fecha hay una coincidencia generalizada en que fue la aportación de Mario Bauzá, en los primeros años de la década de 1940, la que propició el nacimiento del jazz afrocubano, antecedente del Cubop y del Latin jazz actual.

 

 

Mario Bauzá fue un músico cubano (clarinete, saxo y trompeta), nacido en La Habana en 1911, que en 1930 se afincó en Estados Unidos hasta su fallecimiento en 1993 en la ciudad de New York. En 1941 se incorpora como director musical a la orquesta Afro-Cubans de su paisano y cuñado Machito y lleva a la misma a algunos músicos de jazz, convirtiéndola en la primera orquesta de jazz afrocubano. Algunos años antes ya había hecho sus primeras incursiones en el jazz en las orquestas de Chick Webb y Cab Calloway, en la que coincidió con Dizzy Gillespie, uno de los iniciadores del estilo bebop. La colaboración de Bauzá y Gillespie, junto con algunos otros músicos, como el conguero y percusionista cubano Chano Pozo, cristalizó en lo que vino a llamarse el estilo cubop, al integrar los ritmos afrocubanos con el bebop.

 

 

La consolidación de estos estilos, que convergen en lo que hoy se denomina genéricamente jazz latino, debe mucho a músicos como Gillespie, Charlie Parker, Stan Getz o Thelonius Monk, que sin ser representantes genuinos del jazz latino, pero sí músicos de jazz de reconocido prestigio, consiguieron acabar con el concepto anglosajón de considerar la música afrocubana como un género menor, al incorporar sus ritmos a sus orquestas. Cuando Dizzy Gillespie graba "Manteca" o más tarde "Siboney" con Stan Getz ya nadie se atreve a menospreciar esa música. Y empiezan a aparecer músicos latinos que en pocos años se colocan en la cúspide y que son reconocidos internacionalmente, como Cachao, Tito Puente, Gato Barbieri o el compositor y arreglista Chico O'Farril y su big band, sin olvidarme de los Valdés, padre e hijo (Bebo y Chucho). Años después, la bossa nova y el flamenco supusieron una nueva aportación al jazz latino. La bossa nova con intérpretes y músicos como Tom Jobim, Joao Gilberto, Vinicius de Moraes, Astrud Gilberto (aquella chica de Ipanema), Eliane Elias (excelente pianista) o la prematuramente desaparecida Elis Regina (cuánto bueno nos dejó) y muchos otros. Y la aportación del flamenco empezando por Pedro Iturralde y Paco de Lucía y hoy con Chano Domínguez, Jorge Pardo y también muchos otros. Ahora el jazz latino está absolutamente consolidado como género.

 

 

El jazz latino es una música auténticamente popular, hecha en la calle, en los clubs, en las descargas (las jam session latinas), un viaje de ida y vuelta entre el Caribe y New Orleans y un género de jazz que cuenta con un gran número de autores e intérpretes.

 

 

Pero sería impensable, además de presuntuoso (y aburrido), que me dedicara a nombrar en este artículo a cuantos músicos pueden encuadrarse en este género (además de los citados aquí). Así que para este menester (el de conocer qué músicos forman parte de este universo) prefiero remitir a un libro básico para ello y creo que el único que aborda este compendio. Se trata del "Diccionario de Jazz Latino", escrito por el cubano Nat Chediak, con la colaboración del crítico Carlos Galilea y editado y prologado por Fernando Trueba. En él se recogen más de 300 autores e intérpretes de jazz latino. Y ya que menciono a Fernando Trueba, me parece oportuno resaltar su gran contribución a la difusión del jazz latino. Trueba es un gran aficionado al jazz que además nos ha dejado tres películas magníficas (Calle 54, El milagro de Candeal y Chico y Rita) que nos acercan al "paraíso de una música siempre viva".

 

 

Ya he escrito en alguna ocasión sobre mi pasión por la música en directo. Aunque asisto a muchos menos espectáculos y conciertos de los que me gustaría (la disponibilidad tiene límites), he visto a lo largo de mi vida a varios de estos intérpretes  y en los últimos meses he asistido a conciertos de Jerry González, Paquito D'Rivera, Gonzalo Rubalcaba y Michel Camilo y Tomatito.

 

 

Sobre Jerry González ya escribí una breve reseña en el artículo sobre los trompetistas actuales y sobre Paquito D'Rivera algo en el artículo sobre el clarinete, aunque su instrumento principal sea el saxo. Un músico fascinante, "un solo de su saxo puede arreglarte un mal día", dice Trueba sobre Paquito D'Rivera. A Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963) lo he visto hace pocas semanas (el 16 octubre 2012) en el Auditorio Nacional de Música, de Madrid, tocando con la Orquesta de Cámara Andrés Segovia. Gonzalo Rubalcaba es un magnífico pianista y compositor cubano, miembro de una familia de músicos, que desde muy joven ha tocado en varias orquestas. Con 23 años conoció a Dizzy Gillespie en el festival Jazz Plaza, de La Habana, y grabó un disco con él que le supuso el definitivo reconocimiento internacional. A partir de ahí, todo han sido éxitos, incluyendo la obtención de dos premios Grammy (2002 y 2006). En el concierto del Auditorio Nacional de Música (Madrid) interpretó, además de obras suyas y del compositor cubano Ernesto Lecuona, obras de Boccherini, Bach y Turina. Un viaje por diferentes músicas, con el que Gonzalo Rubalcaba y la OCAS nos quisieron demostrar la intemporalidad de la buena música.

 

 

Aunque se habían conocido unos años antes, durante la grabación de un disco de Ketama, Michel Camilo y Tomatito actuaron por primera vez juntos en el Festival de Jazz de Barcelona de 1997, en el Palau de la Música. Desde entonces han sido muchas sus actuaciones conjuntas y han grabado dos discos, Spain, en el año 2000 y Spain again en el 2006, de los que han vendido varios millones de copias, y están preparando un tercero, Spain forever, del que aún (cuando se publica este artículo) no se conoce la fecha de lanzamiento.

 

 

De Michel Camilo, pianista y compositor dominicano, dice Fernando Trueba en Calle 54: "Michel Camilo es uno de los músicos más completos que conozco. Tanto en el jazz como en la música clásica, la música latina o en la música para el cine, Michel se mueve como pez en el agua y cada vez que lo veo tocar tengo la sensación de ser testigo de un prodigio".

 

 

Tomatito, hijo de Niño Miguel y nieto de Miguel, El Tomate, es un guitarrista flamenco, que lleva el compás en la sangre. Nació y creció entre guitarras, tablaos y cantaores, estuvo tocando con Camarón de la Isla durante 18 años, hasta el fallecimiento de éste en 1992, ha tocado también con el pianista de jazz Chano Domínguez, pero su mayor contribución al jazz latino viene de sus colaboraciones con Michel Camilo. Y como es habitual en este blog, no profundizo más en sus biografías porque ya hay mucho escrito sobre ambos.


 

 

 Michel Camilo y Tomatito

Michel Camilo y Tomatito en una actuación reciente

 

 

Cuando unos amigos me propusieron hace unas semanas comprar entradas para un concierto de Michel Camilo y Tomatito, no lo dudé un segundo. El concierto se celebró el 4 de noviembre de este año 2012, también en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, organizado por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) y el Festival de Jazz del CMU San Juan Evangelista, dos instituciones que hacen mucho por la música. El de Madrid fue el tercer concierto (tras Tel Aviv y Ginebra) de la gira que les llevará a varias ciudades, finalizando en mayo de 2013 en Estambul, para presentar su nuevo proyecto Spain forever. Cuando finalice la gira grabarán el disco, cerrando así esta trilogía.

 

 

Con el Auditorio totalmente lleno y con algún problema inicial con el sonido, que fue prontamente subsanado, comenzó el concierto con el tema Nuestra canción de amor española (Our Spanish love song) y continuó con una rumba compuesta por Tomatito, Pa Salinas. La compenetración entre piano y guitarra es máxima, después de quince años tocando juntos. No dejan de estar pendientes el uno del otro durante el concierto y con esas miradas entre ambos intercambian sus sensaciones y complicidades. Continuaron con algo de funky jazz (Las dos Loretas), Oblivion, de Astor Piazzolla y otro tango del mismo compositor, el Tema de amor compuesto por Camilo para la película Two much, de Fernando Trueba, algún otro tema y para terminar una danza de Erik Satie. Se fueron entre una catarata de aplausos, pero claro, tenían que volver al escenario, porque el público lo pedía con insistencia y además faltaba Spain, una exigencia de la que no pueden escapar, y esa fue la primera propina. Una segunda y ahora sí, ya nos fuimos todos, a seguir paladeando, comentando y recordando el concierto que nos acababan de ofrecer estos dos grandes artistas.


 

Domingo 09 de Septiembre de 2012 19:22

El clarinete en el jazz actual

09/09/2012

El clarinete en el jazz actual


 

Clarinete

 

 

Hace ya bastantes años, en mi juventud, cuando yo comenzaba a adentrarme en la magia del jazz, un amigo me dejó un disco que ha sido uno de los más hermosos que he escuchado en mi vida. Fue un préstamo y se lo devolví y por aquellos años (debió de ser a finales de la década de 1960) no era tan fácil como ahora hacer copias ni se podía conseguir en las tiendas de discos de mi ciudad (Madrid). Stranger on the shore era el título del disco y Stranger on the shore es un tema que compuso el clarinetista británico Acker Bilk (Bernard Stanley Bilk) en 1961, dedicado a su hija Jenny (y ese, Jenny, fue el título original de esta composición). Desde entonces el sonido de este instrumento de la familia de viento-madera, ágil, dulce y lleno de matices, me ha parecido de una gran belleza. Y Acker Bilk, que ya ha cumplido los 83 años, aún sigue tocándolo con su Paramount Jazz Band. La reina Isabel II concedió la medalla de Miembro del Imperio Británico (MBE) a Acker Bilk en 2001 por su contribución a la música. Hace bien poco, el 26 agosto 2012, actuó en Berlín, en el concierto que se denominó de los 3 B’s (Chris Barber, Acker Bilk y Kenny Ball), dentro de la programación de Jazz in Town.

 

 

 Acker Bilk

 Acker Bilk. Berlin-Köpenick 26.08.2012

(Fotografía por cortesía de Reimund Schuster)

 

 

 

En este enlace strangerontheshore podéis escuchar el precioso tema que es Stranger on the shore, interpretado por Acker Bilk (2:58 minutos).

 

En la historia del jazz ha habido grandes clarinetistas, empezando por George Baquet (New Orleans), quizá el más conocido de una saga de clarinetistas (su padre y sus hermanos también lo fueron) o Johnny Dodds (New Orleans), pero sin duda tres de los más famosos, con una discografía amplísima, han sido Sidney Bechet, Benny Goodman y Artie Shaw, los tres norteamericanos, aunque Bechet residió muchos años en Europa, los diez últimos de su vida en Paris. Pero el clarinete, muy presente en los primeros años del jazz, ha sido desplazado poco a poco por el saxo y actualmente no es un instrumento muy utilizado en el jazz, salvo si exceptuamos las big bands, en las que suele ser habitual su inclusión y sobre todo lo fue en la llamada era del swing, como también es habitual que muchos de los saxofonistas sean también intérpretes de clarinete, ese fue el caso de Sidney Bechet o lo es, ciñéndome a los actuales, del español Pedro Iturralde y del cubano Paquito D’Rivera.

 

 

 Pedro Iturralde clarinete

Pedro Iturralde

 

 

Sobre Pedro Iturralde ya escribí un artículo en este mismo blog. Como Iturralde, Paquito D’Rivera es alguien que ha dedicado su vida entera a la música. Empezó a tocar el saxo a los cinco años, su padre era saxofonista y director de orquesta. Estudió clarinete y composición en el Conservatorio de La Habana, ha creado sus propias orquestas y grupos y ha tocado con (o han tocado con él) músicos como Dizzy Gillespie, Arturo Sandoval, Michel Camilo, Chano Domínguez y Bebo y Chucho Valdés. Paquito D’Rivera es un amante de la música clásica y del jazz y ha conseguido 13 premios Grammy. Es uno de los grandes saxofonistas y clarinetistas de jazz actuales y uno de los máximos representantes del jazz latino y junto con el pianista Pepe Rivero fue la estrella del Continental Latin Jazz Festival (Clazz) de 2011, celebrado en Madrid y Barcelona en febrero de 2011. En la semana del 13 al 19 de agosto de 2012 actuó de nuevo en Madrid, en Café Central, coincidiendo con el trigésimo aniversario de esta sala, uno de los locales de jazz más emblemáticos de la capital de España. Actualmente reside en Estados Unidos y da conciertos por el mundo entero, más centrados en el continente americano.

 

 

 Paquito

Paquito D’Rivera

 

 

Otro de los grandes clarinetistas es Buddy DeFranco, aunque ya es difícil verle actuar a sus 89 años. Fue director de la Glenn Miller Orchestra durante ocho años. La última grabación de Buddy DeFranco es de 2006. Don Byron y Eddie Daniels, ambos nacidos en New York, son otros clarinetistas de reconocido prestigio o Ken Peplowski, que llegó a tocar con Benny Goodman y que, como Goodman, ha sido director de su propia orquesta y continuador del estilo swing. O el español Jorge Pardo, que aunque es más conocido como saxofonista, también es un virtuoso del clarinete y de la flauta. Y por qué no incluir entre los clarinetistas de jazz actuales a Woody Allen, un genio no solamente del cine, sino en otros ámbitos. Gran admirador de Sidney Bechet, Woody Allen se declara un simple clarinetista amateur, pero no cabe duda de que es algo más que eso y, salvo que sus otras muchas ocupaciones se lo impidan, toca todas las semanas en New York con la New Orleans Jazz Band. Bueno, yo sé que hay muchos puristas de sillón, que se quedaron en los grandes genios y que critican la música de Allen y esas críticas suelen terminar en la comparación con los más grandes. A todos ellos hay que decirles que las comparaciones son odiosas, que aunque haya incluido a Allen en el mismo artículo que los otros clarinetistas citados yo no lo voy a comparar con nadie, que a Allen le entusiasma el jazz y que lo único que pretende es disfrutar tocándolo y que la gente que va a escuchar a su orquesta se lo pase bien y él seguir aprendiendo, que de aprender nunca se termina. "... y uno aprende y aprende ... / y con cada día uno aprende" (Jorge Luis Borges).

 

He citado a unos pocos clarinetistas de los muchos que hay, que me perdonen los que faltan y los lectores porque ni el espacio del artículo ni mis conocimientos son tan amplios como para extenderme más.

Lunes 25 de Junio de 2012 18:55

La voz seductora de Carme Canela

25/06/2012

La voz seductora de Carme Canela

 

 Carme Canela

 

Hace un año publiqué en este mismo blog un artículo (Entrevista a Laura Simó) en el que Laura hablaba de su amistad con Carme: “Carme Canela es mi mejor amiga y la cantante de jazz que más admiro en nuestro país. Hemos pasado, y pasamos ratos increíbles juntas. Y, desde un principio se fraguó una complicidad muy especial entre nosotras.” Y ahora, poco más de un año después de aquella conversación con Laura, tengo la ocasión de hablar unos minutos con Carme, justo antes de que inicie su concierto en Madrid, organizado también, como aquel otro de Laura Simó, por la Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España (AIE, que preside Luis Cobos) en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, dentro de su programa AIEnRUTa-Jazz. Son iniciativas muy interesantes que deben mantenerse.

 

Carme es una cantante que ama el directo, el contacto con el público. Como ella misma dijo en una entrevista “invito a ver a los artistas actuando en directo, porque eso no se puede bajar de ningún sitio. La energía que se desprende en un concierto de jazz es pura magia”. Siempre lo he dicho, los discos están muy bien, pero el directo es algo especial. Y Carme abunda en el tema y me dice: “en el directo yo intento transmitir al público mi sentimiento, pero el público también me transmite a mí sus sensaciones”. Carme comenzó a los 16 años cantando en la Orquesta Encantada, una orquesta de baile con la que estuvo varios años y llegó a grabar cuatro discos. Me contó Carme que después estuvo 3 ó 4 años, entre 1986 y 1990, con la Orquesta Caramba, cantando básicamente salsa y música afro-cubana. Tuvo sus primeros contactos con el jazz en el Taller de Musics, una institución que, desde su creación en 1979 en Barcelona, ha hecho mucho por la música y por el jazz en particular, una gran cantera de músicos. Y allí coincidió con Lluis Vidal y Joan Monné, con quienes ha colaborado en varios proyectos. Ha recibido varios premios y colaborado en grabaciones con diversos músicos y orquestas de jazz y ha grabado seis discos, el último de ellos en 2011 (Carme Canela canta Jordi Matas), disco que fue distinguido con el Premio Enderrock a la mejor nueva propuesta de jazz del año. Bueno, es el último disco editado, pero no el último grabado, porque entre sus proyectos últimos está la grabación de un disco con Canciones de Navidad, que me dijo Carme que ya está finalizada y pendiente de editarlo.

En 1993 formó junto a Laura Simó el grupo ESTAMOS REUNIDAS, con Joan Vinyals a la guitarra, Xavi Ibáñez al piano, Ignasi Zamora al bajo y David Simó a la batería. La amistad y complicidad de estas dos grandes cantantes catalanas nos hace concebir esperanzas de que vuelvan a “reunirse”, al menos de vez en cuando, como lo hicieron en 2010 para el cincuentenario del Jamboree Jazz Club de Barcelona. Se lo pregunto a Carme, como lo hice en su día a Laura, y me contesta que el periodo de ESTAMOS REUNIDAS fue una época irrepetible, que siguen siendo grandes amigas y no descarta que en algún momento vuelvan a actuar juntas, pero sería algo puntual, como lo del 2010, por el momento no hay nada previsto.

 

Tras más de veinticinco años en los escenarios, Carme Canela es una de las cantantes españolas de jazz de mayor prestigio, posee una voz muy personal y una técnica muy depurada y quizá el hecho de que haya pasado por diferentes estilos hace que ese instrumento musical que posee, que es su propia voz, sea capaz de registros tan diferentes. Su voz puede ser íntima, como si nos susurrara al oído los Sencillos Deseos de Gioconda Belli, en ese proyecto que le llevó a musicar los versos de la gran poetisa y novelista nicaragüense. Su voz puede modularse para llevar a nuestros oídos las canciones populares catalanas tal como las escuchó de niña, como en ese otro proyecto, Els Nostres Estandards, con Lluis Vidal Trío. O interpretar la samba de Milton Nascimento y Ronaldo Bastos en Cravo y Canela. Su voz puede ser puro blues e introducirnos en el Universo de Miles Davis, otro de sus discos. Y su voz ... siempre nos seduce.

 

Con Joan Monné Trío grabó su primer disco de jazz (Introducing Carme Canela & Trío) en 1996 y con Joan Monné al piano, Marko Lohikari al contrabajo y David Xirgu a la batería, se presentó en el Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes de la UCM para deleitarnos con un repertorio que Carme tituló “Nombres de mujer”. Joan Monné y David Xirgu llevan bastantes años colaborando con Carme, yo no los había visto en directo pero sí escuchado en varias grabaciones y me parecen dos músicos excelentes, pero no había escuchado nunca a Marko, joven contrabajista sueco que lleva un par de años tocando con ellos y que demostró su dominio del contrabajo. Y creadores, porque los cuatro lo son. Decía Didier Levallet (director que fue de la ONJ de Francia) que el jazz debe ser creativo, si no, pierde todo sentido.

 

Carme Canela 2

Trío

Se estrenaba el verano, hacía calor en el salón de actos de la Facultad de Bellas Artes, el aire acondicionado está contraindicado para la garganta de los cantantes y yo no tenía un abanico a mano que me ayudara a mitigarlo, pero fue igual, cuando escuchas a Carme en directo, con estos grandes músicos, te olvidas de todo lo demás y a disfrutar. Nombres de mujer, porque así fueron todas las canciones que interpretó. Cantó en inglés, castellano, catalán y portugués (se siente cómoda en todas estas lenguas), empezando con Julia, de John Lennon. Y de Argentina nos trajo el siguiente tema, una zamba preciosa, La Pomeña, que cuenta una bonita historia de contrapunto de copleros en el noroeste de Argentina y que Carme interpretó con la cadencia y musicalidad precisas, “El sauce de tu casa está llorando, porque te roban, Eulogia, carnavaleando”. Magnífico tema y magnífica interpretación. Y tenía que llegar el más puro jazz, el de Thelonius Monk, y lo hizo con un tema, Pannonica, que Monk compuso para Pannonica de Koenigswarter, la “baronesa del jazz”. Después vino Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara ¿quién no la ha escuchado decenas de veces? y en ella el sentimiento que pone Carme nos emocionó, igual que lo hizo con Marta de Joan Manuel Serrat. Y a Carme le gusta mucho la samba y nos la llevó con Rosa morena. Carme ha actuado en varias ocasiones con Gato Pérez, que, aunque argentino, se estableció en Barcelona de muy joven donde residió hasta su fallecimiento en 1990, y, claro, no podía faltar una de sus rumbas catalanas, que en esta ocasión fue Granito de sal. Carme nos contó que Gato compuso este tema inspirándose en ella y que a ella se lo dedicó. La niña de rock y caramelo que se cita en la canción es Carme. Alguna canción más y para finalizar (al margen de la propina, que la hubo) uno de los temas más clásicos de su repertorio, que Carme lleva cantando muchos años, Madalena, una samba que popularizó Elis Regina, una de sus cantantes preferidas. Madalena es el tema que cierra su primer disco de jazz, Introducing Carme Canela & Trío. Un concierto que nos encantó a los que allí estuvimos.

 

Carme Canela y Trio

Carme Canela & Trío (Madrid, junio 2012)

 

Quiero agradecer a mi buen amigo y excelente fotógrafo Fernando Fernández el reportaje fotográfico que hizo del concierto, del que aquí, con su autorización, dejo alguna muestra, y por supuesto a Carme la atención que me dispensó.

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Y ahora, con el permiso de Carme y dada la fecha en que se publica este artículo, no quiero dejar pasar la ocasión de recomendaros tres festivales de jazz de gran prestigio internacional que se celebran durante el mes de julio en Euskadi. El de Getxo (4-8 de julio), el de Vitoria-Gasteiz (16-21 de julio) y el de Donostia-San Sebastián (19-23 de julio) y cuyas programaciones, muy atrayentes, podéis ver en cada una de sus webs o accediendo a través de http://www.jazzeuskadi.com/. Quien tenga ocasión  de asistir a algunos de los conciertos programados que no deje de hacerlo.

 

Festivales Euskadi

 

Buen verano a todos

 

 

Lunes 28 de Mayo de 2012 21:33

Abril en Paris

28/05/2012

Abril en Paris

 

 

April in Paris es uno de los temas de jazz más versionados desde que Vernon Duke y Edgar Y. Harburg lo compusieran en 1932 para el musical Walk a little faster. Desde Louis Armstrong y Ella Fitzgerald hasta Wynton Marsalis, casi todos los grandes del jazz han tocado y cantado esta preciosa melodía. Frank Sinatra también grabó una excelente versión de esta canción y Doris Day la canta en la película del mismo título dirigida por David Butler. Pero quizá la versión más famosa sea la que grabó Count Basie Orchestra en 1955, galardonado con el Premio del Salón de la Fama de los Grammy, y que da título a uno de sus álbumes más conocidos.

 

Y esto me sirve de introducción para hablar de Paris y de lo que ha significado y significa el jazz en esa ciudad, para mí una de las más atractivas de cuantas conozco (al margen de que tengo en ella algunos intereses). Y si Paris es una ciudad que merece la pena conocer bien (“Paris bien vale una misa”, dijo Henri IV, aunque no fuera para conocerla sino buscando el poder), la primavera parisina es algo que uno no debe perderse.

 

He escrito en alguna ocasión que el jazz llegó a Europa de la mano de las bandas que tocaban para los ejércitos estadounidenses y así ocurrió en Paris durante la Primera Guerra Mundial, una vez que Estados Unidos, que al inicio de la Gran Guerra se había declarado neutral, entró en ella en 1917. El periodo de entreguerras fue de una gran riqueza cultural y artística de vanguardia en Paris; en pintura y escultura con lo que se denominó la Escuela de Paris, con estilos como el posimpresionismo, el surrealismo o el cubismo, en literatura con el surrealismo y el movimiento Dada, y también en música. El jazz fue muy bien acogido en los ambientes parisinos que lo integraron rápidamente en su estilo de vida. Así que es de consideración general que Paris fue la puerta de entrada del jazz en Europa y sigue siendo una de las ciudades europeas con mayor número de actuaciones de jazz. También es de consideración general que los primeros músicos de jazz, no estadounidenses, que alcanzaron fama internacional fueron un belga (que desde niño residió en Francia) y un francés. Se trata del guitarrista Jean Baptiste ‘Django’ Reinhardt y del violinista Stéphane Grappelli, que se unieron para crear en 1934 el Quintette du Hot Club de France, una de las agrupaciones de jazz más importantes de la época. Django Reinhardt, gitano, fue el creador de lo que se conoce como estilo Gypsy Jazz y de su guitarra salían sonidos increíbles y Grappelli ha sido el más importante violinista de jazz. Se podría hablar mucho de estos dos grandes músicos, ya desaparecidos (Reinhardt en 1953 a los 43 años de edad y Grappelli en 1997 con 89 años), y de lo mucho que han aportado al jazz, pero ahora el título del blog me obliga a regresar al presente. Y el presente del jazz en Paris tiene mucho interés.

 

Empezaré por los clubs y locales donde escuchar un buen jazz. Posiblemente Paris sea la ciudad europea con mayor número de locales de jazz y aquí dejo algunos de los más conocidos de cuantos actualmente están abiertos en Paris.

 

En del Distrito 1 se encuentran tres de los más populares. Se trata de Duc des Lombards, Sunside Sunset y Le Baiser Salé. Y son populares porque están situados en el centro de la ciudad, cerca de Les Halles y el Centro Pompidou, y porque tienen una programación muy atractiva y variada. Los tres se inauguraron por la misma época, entre 1983 y 1984. Duc des Lombards tiene una zona de restaurante en la que degustar algunos platos.

 

ClubsParis

En el Distrito 5, muy cerca de St. Michel y a unos pasos de Notre Dame, en un local lleno de historia, está Caveau de la Huchette, el club de jazz decano de los de Paris, con más de 60 años de vida. En un edificio que en el siglo XVI fue lugar de reunión de los Templarios y a finales del XVIII de los miembros de la Convención durante la Revolución Francesa. Un local en el que se han grabado escenas de varias películas y por el que desde su apertura como club de jazz en 1948 han pasado los más grandes intérpretes de jazz y al que la gente va a pasárselo bien, no solo escuchando buen jazz, sino también bailando.

 

Huchette

Caveau de la Huchette y actuación de Jean Michel Proust

En el mismo distrito 5 está Caveau des Oubliettes, un pequeño local con ambiente juvenil y abierto hasta altas horas de la madrugada.

 

En el distrito 6, en el boulevard Raspail y cerca del metro de Rennes, Hippocampus. En Paris hay bastantes restaurantes con música de jazz en directo y éste es uno de ellos. En este mismo distrito se celebra el festival de jazz de Saint Germain des Prés, entre los meses de mayo y junio, desde hace doce años (http://www.festivaljazzsaintgermainparis.com/). Música en las calles, bares, restaurantes, clubs, centros culturales y otros lugares de este barrio de la rive gauche parisina. Un barrio que ha sido y es lugar de encuentro de los más destacados protagonistas de la cultura francesa. 

Saint Germain

Y este año 2012 la casualidad me ha llevado a pasar unos días en Paris coincidiendo con el festival de Saint Germain des Prés y he podido disfrutar de su ambiente y de algunas de las actuaciones programadas, como la de la vocalista y pianista Raphaële Atlan con su Trio en la Bibliothèque André Malraux o la Grand Bal Swing con L’Esprit Jazz Big Band, que nos hizo revivir la música de los años 50 en el magnífico escenario de los jardines del Centre Culturel Irlandais.

 

GrandBalSwing

Grand Bal Swing en el Centre Culturel Irlandais

En el Distrito 10 está New Morning, abierto en abril de 1981. En una calle estrecha, Rue des Petites Ecuries, y tras unas puertas metálicas se encuentra esta sala, mezcla de sala de conciertos, club y estudio de grabación.

 

En el Distrito 17 Jazz Club Lionel Hampton o Jazz Club Etoile, ya que es el club de jazz que hay en el hotel Le Meridien Etolie, un hotel de cuatro estrellas cerca de Porte Maillot. Este club de jazz tiene cierta fama en Paris y una buena programación, pero no deja de ser un bar de hotel, con buena música, y al que le falta el ambiente de los locales más tradicionales.

 

Y estos son sólo unos pocos de los muchos que hay en Paris. Incluso en algunos de los barcos que transitan por el Sena programan actuaciones de jazz algún día de la semana.

 

Es lógico que Paris, siendo una de las principales ciudades del mundo, sea un destino apetecible para cualquier músico. En sus clubs, teatros y salas de conciertos han actuado y seguirán actuando los mejores intérpretes y grupos de jazz de todos los continentes. Pero hablando de la capital de Francia, parece oportuno hacer una referencia a algunos de los músicos de jazz más importantes de este país. Y ya que he citado a Django Reinhardt y Stéphane Grappelli nombraré a un guitarrista, Gérard Marais, y a un violinista, Jean Luc Ponty. A Marais no se le puede calificar como sucesor del estilo Gypsy Jazz de Django Reinhardt, aunque haya grabado algunas de sus composiciones, como la célebre Nuages, Marais es un gran guitarrista al que sería más adecuado asociar al estilo jazz rock. Discípulo de Grappelli, Jean Luc Ponty introdujo el violín eléctrico en el jazz y el rock y ha tenido una clara influencia en violinistas posteriores, como es el caso de Didier Lockwood, uno de los violinistas más importantes de Francia.

 

Otros de los músicos franceses que pueden verse habitualmente actuando en los clubs y salas de concierto de Paris son los pianistas Jean Paul Amouroux (uno de los mejores pianistas de boogie woogie) y André Manoukian (pianista y compositor de origen armenio), los saxos Jean Michel Proust (un gran músico al que tuve ocasión de ver y escuchar con su banda en Caveau de la Huchette) y Claude Tissendier (clarinete y saxo), los trompetistas Stéphane Belmondo (uno de los más internacionales y con mayor número de actuaciones en USA) y Erik Truffaz (nacido en Suiza, del que ya escribí en el artículo Trompetistas actuales), los baterías Daniel Humair (una leyenda de la batería y que a sus 74 años aún sigue actuando), Olivier Robin y Ramón López (de origen español), las vocalistas Mèlanie Dahan y Carole Simon, los contrabajistas Didier Levallet y Daniel Yvinec, ambos han sido directores de la Orchestre National de Jazz de France (ONJ), Yvinec lo es actualmente. La ONJ es una de las iniciativas más interesantes de Francia, en cuanto al jazz se refiere. Se fundó en 1986 y es una institución estable que ha divulgado el jazz por todo el país. Una orquesta compuesta por 10 ó 12 músicos y que hasta la fecha ha tenido diez directores en sus ya 25 años de existencia. Y la lista puede ampliarse con muchos otros intérpretes y grupos de jazz franceses. Jazz, una música que desde luego en Francia no tiene peligro de desaparecer.

 

Lunes 19 de Marzo de 2012 20:36

El Swing

19/03/2012

El Swing

 

¿Qué es el swing? Lo siento, no me atrevo a definirlo. Yo, sobre el swing, digo lo mismo que San Agustín (salvando las distancias) dijo sobre el tiempo cuando él mismo se pregunta: "¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; pero si quiero explicárselo a alguien que me lo pregunta, no lo sé" (Confesiones, XI, 17).

 

El tiempo tiene mucho que ver con la música y desde luego con el swing, pero ahora dejo los pensamientos profundos de San Agustín para centrarme en este tema. Se han dado tantas definiciones del swing, por los mejores músicos y musicólogos (seguramente todas válidas), que cualquiera que yo quisiera dar sería una repetición de alguna de ellas y a buen seguro criticable o matizable al menos. Sólo me permitiré recordar lo que ya expresé en un artículo anterior en este mismo blog (Moisés P. Sánchez Quartet en Café Central) sobre lo que dijo William (Count) Basie cuando le preguntaron que qué era para él el swing: “si estás tocando un tema y ves que la gente no marca el ritmo con el pie, mejor deja de tocarlo”.

 

Pero como me he embarcado en ello, hablaré algo del swing, un poco de lo mucho que se podría decir. Y empezaré por intentar diferenciar el término swing, como sensación o cualidad musical, del estilo Swing Jazz.

 

Como cualidad musical, sigo pensando que la definición de Count Basie es muy clarificadora de lo que es el swing. El glosario de Jazz in America, (del Thelonious Monk Institute of Jazz) en su primera acepción del término swing, viene a decir lo mismo, solo que de una manera algo (sólo algo) más academicista: “Swing es cuando un intérprete o un conjunto toca de una forma tan rítmicamente coordinada que provoca una respuesta visceral del oyente (hasta el punto de provocar el movimiento de los pies y de la cabeza)”. La segunda acepción es más técnica: “una manera de ejecutar corcheas en la que el compás acentuado y el débil reciben, aproximada y respectivamente, dos tercios y un tercio de las pulsaciones (beat), proporcionando una cadencia rítmica de la música”.

 

Las primeras interpretaciones en las que se empieza a hablar del término swing se dan a mediados de la década de 1920, cuando el jazz se hace popular y aparecen las primeras big bands, como la de Fletcher Henderson, a la que se incorporó Louis Armstrong en 1924, o la de Duke Ellington. Las big bands fueron determinantes en el desarrollo del swing.

 

Esta manera de interpretar jazz desemboca en el estilo Swing, que cronológicamente se sitúa entre los estilos Chicago y New York y el estilo Bebop y que tiene su mayor época de esplendor de 1930 a 1940, la llamada Era del Swing. Es la época de mayor proliferación de big bands, muchas de las cuales empezaron a deshacerse a raíz de la segunda guerra mundial.

 

Resulta curioso y hasta puede que sorprendente que en una época marcada por las consecuencias del crash de 1929 y la crisis económica y financiera que provocó, una época en que el mundo entero cantaba Ya vendrán tiempos mejores (o el tango de la crisis)

 

Y verás los amarillos

patinando en los bolsillos,

...

y pondremos comedor... ¿cuándo?

cuando no haya un cobrador

 

es curioso, digo, que, pese a la delicada situación económica, fuera la época de mayor éxito de las grandes orquestas de baile (o quizá por eso).

 

El estilo Swing se caracteriza por una fuerte presencia de la sección rítmica como soporte a los instrumentos de metal y viento. Algunos de los intérpretes más representativos del swing son –además de las mencionadas orquestas de Fletcher Henderson y de Duke Ellington– Benny Goodman (a quien se le llamó King of Swing), Benny Carter, Glen Miller, Artie Shaw, Coleman Hawkins (que también tocó con Fletcher Henderson), Jimmy y Tommy Dorsey, Count Basie, ... y Louis Prima, otro rey del swing y un verdadero showman. Prima fue un trompetista norteamericano (nacido en New Orleans, de padres sicilianos) que supo mantener el estilo Swing por todo Estados Unidos, pese a la aparición de nuevos estilos, hasta tres años antes de su fallecimiento en 1978 a los 68 años de edad.

 

Y es así, con Louis Prima, como quiero enlazar con el momento actual del swing y más concretamente con uno de los grupos que interpreta su música. Hace algunas semanas estuve con unos buenos amigos en el Café Jazz Populart, de Madrid, (me gusta ese club, aunque a veces uno querría un poco más de silencio del público durante las actuaciones) viendo a Norman Hogue y su banda, en el proyecto/concierto que él titula Norman Hogue Plays Louis Prima. Norman tiene otro grupo, Norman Hogue & IBM (International Blues Machine). Norman Hogue es un magnífico trombonista norteamericano, nacido en New York en 1959 y afincado en España desde hace más de 20 años, que ha tocado con un gran número de orquestas y músicos en varios países. Junto a él formaron el grupo aquella noche (ya sabéis que en esto del jazz hay mucho intercambio) Rafa Serrano (saxo), Tony Heimer (piano), Héctor Rojo (contrabajo), Pete Castelano (batería) y Victoria Kane (voz). Louis Prima, que además de trompetista tenía una gran voz, incorporaba siempre en su banda a una vocalista. Las dos últimas fueron Keely Smith y Gia Maione, que fueron también sus dos últimas esposas (de las cinco que al parecer tuvo). Pues en el grupo de Norman Hogue el papel de vocalista (no me consta que el de esposa) lo hace Victoria Kane, que canta a dúo con Norman. Victoria es una joven cantante que tiene una preciosa voz y actúa e interpreta con soltura, pero se prodigó poco aquella noche.

 

Norman Hogue

 Norman Hogue Plays Louis Prima (en Café Jazz Populart)

El Populart, como suele ser habitual, estaba lleno, es alentador ver que la gente sigue acudiendo a estos locales, sobre todo si ofrecen una buena programación. Yo disfruto con la música y también viendo a los músicos y a la gente disfrutar. Es lo que tiene el directo, que además contagia. Norman y su banda homenajearon a Louis Prima –cambiando la trompeta de éste por el trombón de Norman– interpretando los temas más conocidos de su extenso repertorio y recordando las actuaciones de Prima en Las Vegas con Keely y Gia. A eso fuimos al Populart, a escuchar Swing Jazz y salimos encantados después de oírles tocar Sing Sing Sing, How High The Moon, That Old Black Magic, Buona Sera, Angelina, Just a Gigolo, Oh Babe  y otros temas.

 

La banda liderada por Norman Hogue, con unos excelentes músicos, crea espectáculo y transmite a quien la escucha magníficas sensaciones, emoción, alegría, optimismo y, sobre todo, swing, mucho swing.

 

Miércoles 01 de Febrero de 2012 23:07

Jamboree Jazz Club Barcelona

31/01/2012

Jamboree Jazz Club Barcelona

 

Durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI, Barcelona ha sido y sigue siendo una de las ciudades europeas con más vida cultural. Todas las manifestaciones artísticas y culturales han tenido eco en Barcelona y el jazz no podía ser una excepción. Pocos años después del nacimiento del jazz, de que se extendiera por todo Estados Unidos y fuera considerado en ese país poco menos que su música nacional, empezaron las primeras actuaciones de grupos de jazz en Barcelona, allá por la década de 1920. Años más tarde, los acontecimientos convulsos de los años 30 y 40, provocaron una parálisis (o al menos ralentización) de cualquier actividad cultural en España. Y no fue hasta después de 1953 cuando el jazz empezó a tener una presencia más o menos continuada en España, principalmente en Bilbao, San Sebastián; Barcelona, Zaragoza y Madrid (ver Whisky Jazz Club. Añoranza de un clásico en este mismo blog).

 

Y fue en el año 1960, exactamente el 9 de enero, cuando el empresario Joan Roselló inauguró el Jamboree Jazz Cava, en el número 17 de la Plaça Reial de Barcelona. ¿Qué músico tocó el día de la inauguración? Pues ni más ni menos que Tete Montoliu. Y el Jamboree sigue ahí, en el mismo lugar aunque con otro nombre, Jamboree Jazz Club. No quiere esto decir que este club de jazz tenga una existencia de más de 52 años, porque bien es cierto que ha tenido dos etapas diferenciadas y entre ambas la friolera de 22 años de “ausencia”.

 

La primera de las etapas del Jamboree va desde su inauguración hasta final de 1968, en que su propietario deja de lado el jazz para dedicar el club a otro tipo de música, principalmente flamenco. En ese periodo pasaron por el Jamboree, además del mencionado Montoliu, músicos de la talla de Lou Bennet, Ornette Coleman, Stephan Grapelli, Dexter Gordon, Chet, Baker, Lee Konitz, ...

 

Más de 22 años después, el 23 de julio de 1992, dos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, volvió a abrir el Jamboree de la mano de los empresarios Joan Cambra y Joan Tordera (este último propietario de la Cova del Drac) y un año después, los hermanos Mas (Joan, Marta y Anna) se hicieron cargo del local. Y hasta ahora. Hay que agradecer a todos ellos, desde Roselló hasta los hermanos Mas (grupo Mas i Mas) lo que han hecho por el jazz.

 

Hasta aquí la historia, muy resumida, de lo que ha sido y significado el Jamboree en Barcelona y en el mundo del jazz. Y ahora el presente.

 

Placa Reial

La Plaça Reial de Barcelona y la entrada del Jamboree

El Jamboree es uno de los clubs de jazz más activos de Barcelona y posiblemente el más conocido. En el año 2010, con motivo de cumplirse 50 años desde su apertura, el Ayuntamiento de Barcelona le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad. Desde su reapertura en 1992 no ha dejado de ofrecer su programación un sólo día. Y la cuida mucho. Alterna la actuación de músicos consagrados con la de aquellos que están intentando abrirse un hueco en el mundo del jazz y con actuaciones fijas (como las de Big Mama & The Crazy Blues Band) y Jam Session (actualmente todos los lunes). Puede consultarse la programación en

http://www.masimas.com/jamboree/programacio/concerts-jazz/barcelona

 

Sus propietarios han adquirido el compromiso, seguramente consigo mismos, de ayudar y potenciar a los músicos catalanes y esto les lleva a que el 60 por ciento de su programación sea cubierta por estos músicos. Y ahí hay mucho donde elegir, porque en Cataluña hay una gran afición al jazz y magníficos instrumentistas y cantantes.

 

Intérpretes como Laura Simó, Carme Canela, Francesc Burrull, Francesc Capella, Joan Vinyals, Jordi Rossy, Christian Scott, Roy Haynes, Esperanza Spalding, Pedro Ruy-Blas, Horacio Fumero, Danilo Pérez, Anders Bergcrantz, Chano Domínguez, Moisés P. Sánchez, Javier Vercher (sería interminable la lista) han actuado en los últimos años en el Jamboree.

 

Jamboree 

 Danilo Pérez Trío en el Jamboree

Cuántos pianos, saxos, contrabajos, baterías, trompetas, guitarras, voces, ... han pasado por allí. Cuántas copas se habrán servido y amistades se habrán hecho. Y las que quedan todavía. No creo que haya muchas cosas mejores –sólo se me ocurre una– que estar con un grupo de amigos tomando una copa y escuchando un buen jazz en directo.

 

Jamboree es sin duda un estupendo e interesante club, que os recomiendo visitar si queréis escuchar buen jazz y pasar un par de horas agradables.

 

Y para que no sea todo tan perfecto, le pondré un “pero” al Jamboree Jazz Club. Al ser no sólo un club de jazz, sino también discoteca, que comienza a medianoche, programan las sesiones de jazz desde las 20:00 a las 23:00. Demasiado temprano para un país tan noctámbulo.

 

 

P.S.: En fecha 7-2-2012 he recibido un correo de los responsables de Jamboree Jazz Club agradeciendo el artículo y haciéndome dos precisiones (o correcciones) de las que quiero dejar constancia: la primera de ellas, que Big Mama ha dejado de actuar en Jamboree, y la segunda, que es uno de los pocos clubs de jazz que tienen una Big Band propia.

 

 

 

Domingo 27 de Noviembre de 2011 22:39

El contrabajo de Javier Colina

1/11/2011

El contrabajo de Javier Colina

 


Javier Colina

Javier Colina (© Ricardo Carrillo de Albornoz)

 

El contrabajo es uno de los instrumentos básicos en el jazz. Junto con la batería, el piano y, a veces, la guitarra, forma parte de la sección rítmica. El contrabajo marca el ritmo (beat) sobre el que tocan el resto de los instrumentos de una orquesta de jazz. Por eso es tan importante y no hay grupo que no lo incorpore. En el jazz no se suele utilizar el arco, sino la técnica del pizzicato, que consiste en pellizcar las cuerdas con la yema de los dedos. Existe una leyenda según la cual fue Bill Johnson, en los primeros años del siglo XX, el introductor de esta técnica en el jazz al rompérsele el arco durante un concierto.


Desde Bill Johnson hasta nuestros días, ha habido grandes intérpretes de este instrumento. En los primeros años, George “Pops” Foster, John Kirby o Bob Hagart, entre otros, fueron grandes contrabajistas. En los gloriosos años 40 destacó Jimmy Blanton, bajista en la orquesta de Duke Ellington, que falleció prematuramente en 1942 a la edad de 23 años. A Blanton se le considera como uno de los primeros solistas de contrabajo. Posteriormente Oscar Pettiford, Ray Brown y Ron Carter, que creó una verdadera escuela de contrabajistas, y por supuesto Charles Mingus, Jimmy Garrison o el británico Dave Holland, sólo por citar algunos, porque la lista podría se amplísima

En el año 1969 se creó en España la Orquesta Sinfónica de RTVE e Igor Markevich, a quien se le había encomendado la creación de la orquesta, contrató a David Thomas para que ocupara la plaza de contrabajista. Thomas fijó su residencia en Madrid y fundó la asociación Jazz Forum, de la que salieron varios de los mejores músicos de jazz españoles, entre ellos el bajista Miguel Ángel Chastang, que ha tocado con Pedro Iturralde durante varios años.


En la actualidad, el grupo de bajistas españoles es muy amplio y de enorme calidad. Además del citado Chastang, están Richie FerrerGuillermo Prats, Toño de Miguel, Francis Posé, Pablo Martín-Caminero, Antonio Domínguez, ... y por supuesto Javier Colina, que, sin desmerecer a ninguno de los anteriores, es un referente del contrabajo y está considerado internacionalmente como uno de los mejores y más completos contrabajistas de jazz.


“Javier Colina es uno de los contrabajistas más importantes de nuestro país. A lo largo de su impresionante carrera ha trabajado con grandes músicos de Jazz como Hank Jones, Gary Bartz, Frank Lacy, Idris Muhammad, George Benson, Dizzy Gillespie, Tete Montoliú, Marc Miralta o Perico Sambeat. También ha sido un pionero en el acercamiento del contrabajo al Flamenco, habiendo trabajado con figuras como Tomatito, Diego "El Cigala", Ketama, Radio Tarifa, Carmen Linares o Enrique Morente.” (del blog http://the-jazz-files.blogspot.com/, de Ricardo Carrillo de Albornoz)


Colina empezó a tocar en clubs de su ciudad, Pamplona, y comenzó a ser más conocido cuando se unió al pianista Chano Domínguez y al batería Guillermo McGill para formar un trío de jazz flamenco. Estuvo durante algún tiempo tocando con Tete Montoliu, con quien grabó un disco en 1995, y ha tocado con muchos de los mejores músicos y grupos de jazz. Con Bebo Valdés y Diego “El Cigala” grabó el disco Lágrimas Negras. Sus últimos trabajos discográficos han sido Colina, Miralta, Sambeat (CMS trío), Si te contara (a ritmo de son cubano, con varios músicos) y En la imaginación (Javier Colina trío y Silvia Pérez Cruz, con la colaboración de Perico Sambeat en algún tema), este último disco, fundamentalmente de boleros a ritmo de jazz, lo presentaron en el Palau de la Música de Barcelona en abril de 2011 y actualmente forma parte de sus actuaciones.


Una de las últimas actuaciones tuvo lugar en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, dentro de la programación de XXVIII Festival de Jazz Madrid 2011. Y allí estuve yo, entre el público que llenaba el teatro el 19 de noviembre, para disfrutar de un soberbio concierto.


El trío lo completan, junto a Javier Colina, Albert Sanz al piano y Marc Miralta a la batería, magníficos músicos ambos. Y a ellos se une Silvia Pérez Cruz, una cantante joven con una voz personalísima que transmite emociones. Silvia Pérez es hija de un guitarrista y cantante de habaneras, Cástor Pérez, lo que le ha hecho vivir el mundo de la música desde niña. Estudió solfeo, piano y canto y formó parte, durante varios años, del grupo femenino flamenco Las Migas, que abandonó en 2010.


El concierto empezó con el tema Soberana Rosa, del compositor e intérprete brasileño Ivan Lins. Ya al principio nos advirtió Colina de la importancia de las letras. Tocaron Debí llorar, Qué dirías de mí, de María Grever y a continuación Colina anunció a Perico Sambeat, que les acompañó en dos temas, Mi mejor canción (José Antonio Méndez) y Si te contara (Félix Reina). Perico Sambeat es un magnífico compositor y saxofonista valenciano y de un gran prestigio. Todo el levante español ha dado muy buenos músicos, seguramente porque empiezan desde muy pequeños. Es admirable y envidiable ver en la mayoría de sus pueblos a niños y niñas que, al salir del colegio, van a estudiar música. Y Perico fue de los que empezó de niño a tocar el saxo y así de bien lo hace. En la imaginación es el tema que da título al disco, un tema de Marta Valdés que el trío y Silvia interpretaron magistralmente. La tarde, de Sindo Garay y Ya no me quieres, de María Grever, fueron otros de los temas.


Y se quedaron solos en el escenario, Silvia y Javier. Ella con su preciosa voz y él con su contrabajo.


Como la rosa, como el perfume, así era ella;

como lo triste, como una lágrima, así soy yo


son versos de Ella y yo, composición del cubano Oscar Hernández, de la que Javier y Silvia hicieron una interpretación memorable.

 

Jacier Cilina y Silvia Pérez Cruz

Javier Colina y Silvia Pérez Cruz interpretan Ella y yo (Palau de la Música, Barcelona)

 

 

La presentación de este disco les va a llevar a varias ciudades de diferentes países, así que si tenéis oportunidad no dejéis de asistir a alguno de sus conciertos. El sentimiento y estremecimiento que produce esta música es indescriptible.

Domingo 18 de Septiembre de 2011 22:38

Larry Martin Band

18/09/2011

Larry Martin Band 

  

LMB 

 

Larry Martin Band (LMB) es un grupo de Jazz & Blues totalmente consolidado en el panorama musical español. Llevan 24 años tocando (el grupo se creó a finales de 1987) y siempre con la misma composición instrumental, en la que predomina la sección rítmica. Actualmente lo forman Larry Martin (líder del grupo y batería), Domingo Sánchez (piano), Enrique García (guitarra), Richie Ferrer (contrabajo) y Sheila Blanco (vocalista), que se ha incorporado al grupo a principios de 2011 sustituyendo a la anterior cantante Yoio Cuesta. 

Larry Martin y Enrique García son miembros fundadores del grupo, pero por éste han pasado músicos como Moises P. Sánchez (pianista sobre el que ya escribí un artículo en este blog), Tony García, José Luis Yagüe, Mariano Diaz, Rafael Quesada o Pablo Gutiérrez y cantantes como la citada Yoio Cuesta, Lourdes del Pino, María Caneda, Carmen Terrón o Doris Cales.

 

Su líder, Larry Martin, es un batería (o baterista) que comenzó a tocar en grupos de pop y rock, pasó al jazz, estuvo tocando en una orquesta durante un par de años (1974-75) por distintos países de África y empezó a ser verdaderamente conocido cuando se unió a los guitarristas Andrés Olaegui y Luis Cobo “Manglis” para crear el grupo Guadalquivir en el año 1978. Eran los años de mayor éxito del rock andaluz y el jazz-rock, con grupos como Triana, Imán o Medina Azahara. Con Guadalquivir grabó tres discos y estuvo hasta el año 1984. En ese mismo año comenzó a trabajar en la ópera-rock Jesucristo Superstar, junto a Pablo Abraira y Pedro Ruy-Blas, con quien ha actuado en numerosas ocasiones, y es por entonces cuando empieza a madurar su proyecto de crear su propia banda, lo que hizo en 1987. Y hasta hoy.

 

La propuesta musical de Larry Martin Band se encuadra dentro del jazz & blues vocal, con temas propios y arreglos de algunos de los temas más conocidos e inolvidables que interpretaron cantantes como Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Stevie Wonder y otros. Temas a los que Sheila Blanco da un toque personal con su prodigiosa voz y su dominio de la escena. He visto en alguna ocasión a la banda con su anterior cantante, Yoio Cuesta, que me parece excelente, no sólo por su voz, sino por su manera de interpretar. Yoio provenía de la danza y del teatro y eso, unido a su voz, le proporciona una gran presencia escénica. Pero una vez que dejó el grupo, creo que ha sido un verdadero acierto la incorporación de Sheila, que se adapta perfectamente al estilo que siempre ha tenido la banda, y a la que aporta el suyo propio.

 

Fui a ver a Larry Martin Band hace unos días al Café Jazz Populart de Madrid con unos amigos que, como yo, son amantes de la música y la noche, y ese mismo día tuve la oportunidad de hablar con Larry durante cerca de una hora. Tiempo en el que estuvimos repasando no sólo su trayectoria y la del grupo, sino también la situación actual del jazz. Hablamos de sus inicios en el pop-rock, de su gira africana que le supuso una experiencia musicalmente muy enriquecedora, de sus actuaciones junto a Pedro Ruy-Blas, a quien tiene en gran estima. Hicimos un repaso de la situación actual de los clubs de jazz en su ciudad, Madrid, asunto sobre el que coincidimos bastante. Hay numerosos clubs de jazz en Madrid, pero últimamente hay una tendencia a que sus programaciones no se dediquen exclusivamente al jazz, incluyendo otros estilos. Algo que evidentemente no puede parecerme mal, son muy dueños de hacerlo (faltaría más), pero algunos de estos clubs mantienen la palabra “jazz” en su nombre cuando esta música no representa más del 20 ó 30% de su programación. No es el caso del Populart, que dedica toda su programación al jazz. Creo que en una ciudad de cuatro millones de habitantes hay suficientes aficionados al jazz como para llenarlos todos diariamente.

 

Larry me habló de que están preparando un nuevo disco, hasta ahora han editado cinco, en el que intercalarán composiciones propias con temas tradicionales. Y de lo que para él representa el directo, “el directo, eso es lo que me tiene atrapado del jazz. Saber que cada día es distinto, que cada actuación es diferente de la anterior”. “Disfruto lo mismo en un club de jazz que en un auditorio, pero necesito el directo”.

 

Y me habló de los componentes de su banda, con los que se siente muy a gusto. Enrique García es su mano derecha, se incorporó al grupo pocos meses después de su creación. Larry lo define como un compendio de “sensibilidad y sabiduría”. Domingo Sánchez es un magnífico pianista, compositor y arreglista. Empezó a tocar el piano de niño y ha recibido numerosos premios. Richie Ferrer es uno de los mejores contrabajistas españoles, ha tocado con músicos internacionales y últimamente colabora también con Pedro Iturralde. Sheila Blanco es la última incorporación de la banda. Joven cantante salmantina de excelente voz, de gran proyección y enormes posibilidades y que aporta frescura al grupo.

 

En un Populart totalmente lleno pudimos asistir a una actuación magnífica de LMB, en la que fueron alternando temas propios con otros de los compositores más conocidos.  

 Concierto LMB

Interpretaron baladas como Everything must change, Brother can you spare a dime (magnífica versión) o la conocidísima Let’s do it de Cole Porter y otros temas más rítmicos entre los que destacar Fascinating rhythm, de George & Ira Gershwin, una particularísima versión de Alright, Okay, you win o How high the moon/ornithology que figura en su disco Here’s to life. Y temas propios compuestos por Enrique García, Richie Ferrer y Larry Martin.

 

En una época en que nos están bombardeando continuamente con noticias sobre la prima de riesgo (ha subido, ha bajado), la deuda soberana (tiene tela el eufemismo) y las agencias de calificación (incalificables), se agradece sobremanera desconectar de ese mundo tenebroso de especuladores y disfrutar con la música de LMB.

 

Santo Tomás definió la belleza como “id quod visum placet” (lo que agrada a la vista). No seré yo quien corrija al santo, pero sí interpreto que por extensión se refería a todos los sentidos (id quod sensus placet). Pues eso, momentos de belleza musical es lo que nos proporciona LMB.  Os lo recomiendo.

 

 

 

Domingo 19 de Junio de 2011 23:36

Entrevista a Laura Simó

19/06/2011

  

Entrevista a Laura Simó

 

 

 

Laura Simó

  

Laura Simó es una de mis cantantes preferidas, porque está muy preparada técnicamente, es expresiva y tiene sensibilidad y feeling”. No son palabras mías (aunque sí las suscribo), son palabras dichas por Tete Montoliu, en una entrevista publicada en 1996, con quien Laura Simó estuvo cantando tres años seguidos. Y lo que dice Tete Montoliu tiene mucha importancia para mí.

 

Laura Simó (que aun teniendo el mismo apellido que este "bloguero" no tiene lazos familiares con él, o al menos ninguno de los dos los conocemos) es una de las cantantes españolas de jazz de mayor prestigio y reconocimiento. Y se lo ganado y lleva demostrando su calidad desde sus inicios en el grupo Pianogrosso, con el que grabó su primer disco, “Bliss”, en el año 1987 en su Barcelona natal. Su trayectoria está repleta de éxitos y actuaciones en los mejores clubs de jazz y auditorios y con los mejores músicos. Pero como es habitual en esta serie de breves artículos, no se trata de contar su biografía y su carrera musical; ya hay en Internet y en otros medios muchas páginas en las que aparecen estos datos. Y yo no los voy a repetir aquí. Además, qué mejor que acceder a ellos en la web oficial de Laura (http://www.laurasimo.com/).

 

Lo que pretendo es hablar de su enorme calidad musical, de su voz cálida, clara, limpia y sensual, de sus magníficas dotes como intérprete, de su perfecta dicción en varios idiomas, de su extraordinario sentido de armonía, melodía y ritmo, de su saber estar, de su estilo, que, aún siendo propio, a veces nos recuerda a una de las grandes, Carmen McRae, de que Laura está en lo mejor de su carrera, que lo demuestra cada día que actúa y que hemos podido constatar en su última actuación en Madrid el pasado día 16 de junio.

 

 

El concierto 

 

Actuó Laura en Madrid cerrando el ciclo de conciertos AIEnRUTa-Jazz organizado por la Sociedad de Artistas AIE y la Universidad Complutense de Madrid. Un escenario magnífico, los jardines del Museo del Traje, un tiempo espléndido (que ya había predicho AEMet) y un buen sonido, pese a celebrarse el concierto al aire libre, contribuyeron a que fuera un éxito. Desde aquí mi reconocimiento y agradecimiento para este tipo de iniciativas.

 

Acompañaron a Laura Francesc Capella al piano, Guillermo Prats al contrabajo y David Simó con la batería.

 

Empezó el concierto, a las nueve de la tarde/noche con un tema de Gino Vanelli, None so beautiful, y desde el inicio ya se notó que Laura Simó y sus músicos iban a hacernos disfrutar. Nos dijo que era amante del cine (tiene dos discos dedicados al séptimo arte), e interpretó varios temas de películas, That old black magic, My favourites things y Evergreen. Hizo subir al escenario a Pepe Sotorres, flauta solista que ha tocado con la ONE, y con él interpretó un precioso tema de James Taylor, Don’t let me be lonely tonight. Supo alternar baladas melódicas con temas más rítmicos como Steppin’ out, Walk between raindrops, o If I were a bell, y a mí ya me ganó del todo (si no lo había hecho aún) cuando cantó un tema de uno de mis compositores preferidos, George Gershwin (no podía faltar) y letra de Ira Gershwin, Our love is here to stay, que comienza con el lucimiento al contrabajo de Guillermo (quizá un poco bajo su sonido o quizá fue esa la impresión al ser en espacio abierto) y en el que también se lucen Francesc y David. Y emotivo fue el momento en que dedicó una canción a Montse, la viuda de Tete Montliu. Una canción que había interpretado con él muchas veces, A time for love. Una preciosa melodía en la que Laura y Francesc demostraron su dominio interpretativo. En España ha habido y hay muy buenos pianistas y desde luego Francesc Capella está a la altura de los mejores.

 

Tampoco podía faltar algún tema de Cole Porter, y cantó All of you. Y de Cyndi Lauper, Time alter time, una canción muy versionada. Y allí estaba Pedro Ruy-Blas, a quien Laura definió como el mejor cantante español del momento, que subió al escenario para cantar a dúo dos temas, Here’s to life, de A. Butler y P. Molinary, y Kissing a fool, de George Michael.

 

En total 14 temas magistralmente interpretados que a los allí asistentes nos supieron a poco y que hizo que, entre aplausos y gritos de ¡bravo! y ¡guapa! Laura y sus músicos volvieran al escenario para obsequiarnos con dos propinas: Dindi y Louisiana Sunday afternoon.

 

Concierto Laura Simó

Tres momentos del concierto. Fotografías de Mariano Gutiérrez (gracias)

 

La entrevista

 

Cuando supe que Laura Simó iba a actuar en Madrid, me puse en contacto con ella para solicitarle una entrevista y Laura, que además de ser una excelente cantante es una persona encantadora, no tuvo inconveniente en concedérmela. Aquí están las doce preguntas que le hice y las respuestas de Laura Simó.

 

Empezaste como cantante pop ¿cómo y cuándo se produjo el cambio al jazz?

Empecé cantando temas que había oído en casa. Temas de Billy Joel, Barbra Streissand, Sinatra, y otros. Mis primeros pasos como profesional fueron a piano y voz (a veces, con mi hermano David Simó, a la batería, cuando el también empezaba) en la Costa Brava, para público de todas las nacionalidades.

Después del primer vinilo que grabé (Bliss), empezó mi colaboración con los pianistas Lucky Guri y Francesc Burrull, en el mejor piano-bar que ha tenido mi ciudad, Regine’s, donde estuve trabajando durante casi tres años. Ellos empezaron a enseñarme los primeros pasos en este estilo. Corría el año 88’…..

 

¿Qué ha significado y significa la música y el jazz para ti?

El descubrimiento de una forma de escuchar, de dejar correr la imaginación y poder aportar tus sentimientos. Un abanico de incontables posibilidades de expresión. El jazz abre una puerta que creo es fundamental. La del respeto, la sensibilidad, la delicadeza, el amor hacia lo que escuchas. Te da tanto que intentas devolverlo con tus interpretaciones. Es una forma de vida.

 

Pop, funky, baladas, soul, gospel, jazz, ... ¿dónde te sientes más cómoda?

En el primer cd que hice “The Best Is Yet To Come”, le pedí a Tete Montoliu que me escribiera unas palabras. Me definió como  “cantante ecléctica”. Tenía toda la razón. Me gusta la música. Todo tipo de música. Toda la que me hace vibrar y llorar a veces. Ya sean las palabras o una cadencia determinada. Disfruto tanto cantando un tema de Gino Vanelli como uno de Cole Porter.

 

Tus actuaciones han tenido lugar principalmente en Cataluña, aunque has cantado en otras regiones españolas y países. Puede parecer una contradicción preguntar esto precisamente cuando estás actuando fuera de Cataluña, pero ¿no crees que sales poco de tu tierra?

Hombre, me he movido bastante por estos mundos de Dios. Tengo un C.V bastante dilatado en kilómetros. Es verdad que en Cataluña he hecho y hago muchas actuaciones. Agradezco que, cada vez que creamos un proyecto nos lo respalden los medios de comunicación, y nos permitan llevarlo a diferentes escenarios. Uno de los factores que influye desgraciadamente demasiado, para poder salir de casa, es el presupuesto que se requiere para llevar un trabajo a otra ciudad. Nuestro sector está en crisis permanente. Y eso hace caer muchas oportunidades para presentar las cosas que haces. También pienso que hay un apoyo mayoritario a la música que viene de fuera.

 

Has grabado 8 discos ¿predilección por alguno?

Es difícil escoger uno. Todos son “hijos” míos y los quiero por igual. Todos tienen su momento, sus anécdotas, sus sentimientos. Yo he disfrutado por igual grabando a dúo, que con una Big Band.

 

Durante algún tiempo estuviste actuando con Tete Montoliu trío (con Horacio Fumero y Peer Wiboris). ¿Qué recuerdos tienes del gran Tete?

Tete fue un regalo en mi carrera. Una oportunidad que se me brindó. Y me sentí muy afortunada por poder compartir su sabiduría, su sensibilidad, sus enseñanzas y su gran amistad, durante los tres años que estuvimos rodando por el país. Lo llevo siempre dentro de mi corazón.

 

Has tenido tu propia banda, has “estado reunida” con Carme Canela, has cantado con grandes músicos, en los mejores auditorios, has montado tu propio espectáculo, ¿qué te falta?

Quiero seguir disfrutando con lo que hago, y saber que la gente lo disfruta conmigo. Poder seguir creando proyectos, trabajar con músicos, y que la actual situación nos permita estar ahí, subiéndonos a los escenarios, que es la culminación de todo el trabajo que no se ve, que es denso, duro y sacrificado.

 

En 1997 dijiste “Estamos Reunidas puede durar siempre”, tu relación profesional y de amistad con Carme Canela ¿hace presumir que volveréis a reuniros?

Carme Canela es mi mejor amiga y la cantante de jazz que más admiro en nuestro país. Hemos pasado, y pasamos ratos increíbles juntas. Y, desde un principio se fraguó una complicidad muy especial entre nosotras. Por eso llevamos adelante el proyecto “Estamos Reunidas”. El pasado año 2010 se cumplió el 50 aniversario del club Jamboree, el más emblemático de nuestra ciudad. Nosotras nos hicimos en su escenario y en febrero volvimos a subirnos como “Las Reunidas” y fue una inyección de vitalidad, de adrenalina, y de cariño, entre todos los componentes. No descartamos el reunirnos de nuevo delante del público.

 

Temps de pluja es tu último disco y el segundo que has grabado junto a Francesc Burrull con canciones de Serrat. ¿Resulta complicado reinterpretar a Serrat? ¿habéis pensado actuar o grabar juntos?

Serrat es uno de los mejores compositores que ha parido nuestro país. Y yo soy fan desde que era pequeña. Más que fan, yo era de las que se quería casar con el.

Cuando Burrull y yo decidimos hacer una interpretación a piano y voz de sus temas, estuvimos trabajando sus textos, palabra por palabra. Y tejimos una filigrana donde nos vamos comunicando entre el piano y la voz de una manera muy delicada. Creo que Francesc Burrull ha hecho uno de sus mejores trabajos. Una reinvención impecable. Y a mí me permite volar en cada tema. También tengo que decir que es lo más difícil que hecho. Es muy delicado ponerse delante del público e interpretar temas, muchos de los cuales son parte de la vida de toda la gente.

 

Club de jazz (como Jamboree o Clamores) o Auditorio (como el Palau de la Música o el Carnegie Hall)

Los clubs de jazz te permiten estar mucho más cerca de la gente. El contacto es más íntimo y percibes la complicidad. Los escenarios grandes permiten que tu trabajo se conozca a mayor escala.

Cuando estoy en un escenario, grande o menor, si las condiciones son óptimas (luces, sonido, atmósfera) me permiten expresarme de igual manera. Siempre, y esto es lo más importante, sabiendo que los músicos que te acompañan, están ahí, contigo, y te respaldan y te envuelven, y te hacen crecer.

 

No cabe duda que Laura Simó tiene su estilo propio, pero ¿ha habido alguna cantante que te haya influido más?

Tengo que decir que siempre he escuchado más música cantada por hombres que por mujeres. Pero me fascinan intérpretes como Shirley Horn, Carmen McRae o Dianne Reeves.

 

¿Proyectos para 2011-2012?

Sacar al mercado el proyecto que llevamos a los escenarios en 2009, junto a Pedro Ruy-Blas (mi alter ego en este país), Joan Albert Amargós a la dirección, 33 músicos (sexteto, 14 cuerdas y 13 vientos) y la colaboración especial de Carme Canela. Un proyecto que llevamos al Teatro Español (Madrid), al Palau de la Música (Barcelona) y al Carnegie Hall (New York), y la grabación de un nuevo trabajo con Francesc Capella (piano), Guillermo Prats (contrabajo) y David Simó (batería). Este último me hace mucha ilusión. Es un nuevo reto. Y con ellos sé que voy a disfrutar muchísimo. A parte de ser profesionales de primera línea, nos queremos como si fuéramos una familia. Y eso es indispensable para mí.

 

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