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Aún tuve que regresar al Sáhara, ya ocupado por Marruecos, en febrero de 1976, como Presidente del Grupo de Trabajo de la Comisión Interministerial para el desarrollo de los Acuerdos de Noviembre de 1975, con Marruecos y Mauritania, encargado de la valoración de los bienes inmuebles de carácter público existentes en el territorio del Sáhara y de los que procedía conservar por el Estado español. El Grupo, presidido por mí, en tanto representante de la Presidencia, estaba integrado por D. Avelino Fernández Areces, Ingeniero Jefe del Servicio de Obras Públicas del Gobierno General del Sáhara; D. Laureano García Ventura, Coronel de Intendencia de la Subsecretariía del Ministerio del Ejército; D. Eduardo Colomer Molinos, Coronel Ingeniero de Construcción, Jefe de la Comandancia de Obras de Canarias; D. Fernando Pérez de Sevilla y Guitard, Capitán de Intendencia de la Subsecretaría del Ministerio del Ejército, y D. Pablo Julio Roldán Verdejo, Arquitecto de la Dirección General de Patrimonio del Estado por el Ministerio de Hacienda. Realizamos un Informe-valoración, en base a los informes de los responsables de los distintos servicios, que daba un montante de 17.195 millones de pesetas.

Como ha escrito Miguel Angel Aguilar_: “Desde aquel 14 de noviembre de 1975, hace ahora 40 años, cuando se firmó en Madrid el acuerdo tripartito por los gobiernos de España, Marruecos y Mauritania, arrastramos una mala conciencia invencible. Fue entonces, en la linde del deshonor, en la agonía de Franco, cuando el gobierno suspendió el ejercicio de los deberes que nos incumbían como potencia administradora del territorio, a tenor de la Carta de Naciones Unidas. Esa firma precipitó el abandono fulminante del Sáhara sin atender a su condición de provincia, adquirida por decreto de la Presidencia del Gobierno el 10 de enero de 1958. Idéntico abandono hizo antes del territorio de Ifni que, erigido en provincia por el mismo decreto, fue retrocedido a Marruecos mediante el acuerdo de Fez del 4 de enero de 1969, ratificado por las Cortes españolas el 22 de abril.

La declaración de estos territorios como provincias seguía la senda del salazarismo respecto de las posesiones portuguesas de ultramar. Su objetivo era evitar la rendición de cuentas ante el Comité de los 24 de la ONU, competente en materia de descolonización. Otra cosa es que el embajador de Franco ante la
ONU, Jaime de Piniés, ignorara la pretendida provincialidad y cumplimentara bajo cuerda las peticiones del mencionado comité.

Ahí están los documentos gráficos acreditativos de la presencia en el hemiciclo de las Cortes orgánicas tanto del consejero nacional del Movimiento, enviado por los camaradas nómadas, como de los otros dos procuradores de Representación Familiar, que, a tenor de la Ley Orgánica del Estado de 1966, eran elegidos por los cabezas de familia, empadronados en las tribus del desierto. Eran muy de ver, con sus atuendos blancos y azules del cuello a los pies, agrupados en escaños contiguos sin atender al estricto orden alfabético. La crónica desde El Aaiún de un buen amigo periodista, escrita en el número 27 del semanario Posible del 17 de julio de 1975, remite al origen de nuestra mala conciencia.
Se titulaba “Nadie quiere morir por el Sáhara”. Empezaba así: “Dijo Kissinger ‘el Sáhara para Marruecos’.
Y la luz se hizo”.

Para incorporarme a mi nuevo puesto de Jefe del Gabinete Técnico de la Dirección General de Promoción del Sáhara tuve que ir a Personal de Presidencia del Gobierno, sito en el Palacete de Castellana, 3, donde me recibió el Subdirector de Personal, Pablo Veiga, y la Jefa del Servicio, que era otra compañera, Consuelo Crespo Aparicio, que me acogió con gran cariño, y me presentó a otro compañero, Julián Alvarez Alvarez, que pertenecía a la 3ª Promoción y que había estado en Hacienda de Toledo y después excedente y que acababa de reingresar allí, en Personal de Presidencia. Con él formalicé los documentos de mi cambio de puesto de trabajo y después me trasladé al palacete contiguo, donde me presenté al Secretario General, D. Enrique Ruiz y Gómez de Bonilla, que me asignó un despacho impresionante en la 1ª planta del chalet, dando al jardín de la C/ Alcalá Galiano, y que era uno de los mejores despachos de la Dirección. Su única pega era que estaba ocupado, ya que enfrente de mi magnífica mesa de despacho, de madera labrada, había una silla que ocupaba un veterano administrativo de origen catalán, el Sr. Pons, que no tenía nada que ver con mi trabajo y que no sé con qué motivo, si para espiarme o por dejadez, permanecía allí.

Como apoyo administrativo tenía una única persona, un auxiliar joven, muy espabilado y trabajador, llamado Mariano Galán, que después ha llegado a Jefe de Personal de las Cortes españolas y con el que yo desarrollé mis tareas, que, en principio, y mientras no tuviese que acudir a La Haya, consistían en trasladar al Sáhara la legislación española, por lo que tenía que seguir al día el BOE para adaptar la normativa a la realidad del territorio saharaui.

Al mismo tiempo, de cara al proceso de descolonización, se me encargó diseñar un plan de transición que permitiera pasar de la actual administración española a una administración por los saharauis. A esos efectos, empecé a diseñar un plan que consistía en que, durante un periodo de tiempo, a los actuales delegados de la Administración española en el territorio saharaui se les iban a unir como becarios joóvenes estudiantes saharauis, en funcion de sus estudios para cada área, y estarían allí durante el periodo de transición, durara el tiempo que durara, como delegados adjuntos, recibiendo el conocimiento y asistiendo al delegado español en la gestión del servicio en cuestión. Posteriormente, esos saharauis designados delegados adjuntos, pasarían a ser los futuros ministros del Gobierno Saharaui y contarían con un experto español por área para seguir asesorándoles en la gestión de los distintos servicios.

Con tal fín realice un análisis de los estudiantes saharauis en España para ver cuáles de ellos iban a ser elegidos como adjuntos a los distintos servicios e igualmente inicié, si bien con mucha prudencia, la búsqueda de asesores españoles que estuviesen dispuestos a desplazarse al Sáhara para convertirse en Asesores de los saharauis, en su momento, cuando estos ocupasen definitivamente los servicios, ya que los actuales delegados no servían a esos propósitos.

Para familiarizarme con el Sáhara hice un primer viaje que fué de reconocimiento del territorio y, en el mismo, recuerdo que conocí al Secretario General del Gobierno del Sáhara, Luis Rodríguez de Viguri, coronel de infantería, y también me llevaron a visitar en un helicóptero militar y siguiendo el cauce de la Saguía el Hamra, antiguo lecho de un río, la ciudad santa de Smara, sede del Santón saharaui Al Malainin, y donde visité el acuartelamiento de las Tropas Nómadas allí, que tenían piedras con grabados rupestres formando parte de las paredes de las cuadras donde tenían los animales representativos de la fauna autóctona. También me llevaron, esta vez en Land Rover, a visitar las minas de fosfatos de Bucrá y su cinta transportadora de material desde las minas hasta el "pantalan" que lo ponía en el mar abierto a bordo de los barcos. Impresionante obra de ingeniería española.

En el pabellón de empleados civiles, donde me alojé, conocí a una serie de universitarios españoles que había contratado Rodríguez de Viguri para que estudiasen y pusiesen en valor la historia, costumbres y tradiciones saharahuis y entre ellos estaba Javier Ruiz, historiador, que me presentó al nieto del Chej Malainin, que trabajaba en Correos en el Aaiún y que me invitó a tomar el té saharaui (que son tres: el primero amargo como el nacimiento, el segundo agridulce como la vida y el tercero dulce como la muerte) en su casa en el poblado saharaui en las afueras de El Aaiún, y me dió a comer carne seca de camello en una habitación que no tenía muebles sino tan sólo alfombras y esteras, y las mujeres permanecieron en otra estancia sin aparecer mientras yo estuve allí.

En junio de 1975 hice otro viaje a El Aaiún con intención de verme con el Secretario General para darle a conocer la selección de jóvenes estudiantes saharauis que había hecho, para que fuesen nombrados delegados adjuntos de los delegados españoles de los distintos servicios. A esos efectos hice escala en Las Palmas, donde me alojé en el hotel Santa Catalina. Y, dado que la Dirección tenía a una persona destinada en Las Palmas, que era Felipe Antonio Pradas Hernando (un Catedrático de Filosofía de Instituto murciano, que había trabajado en el Organismo de Fideicomisos de Naciones Unidas durante 17 años como Secretario con nivel P5 del mismo, donde se había jubilado), que, por su conocimiento de los procesos de descolonización, ya que había participado activamente en los de Nueva _Guinea-Papúa y en los de las Islas del Pacífico, había sido contratado para asesorar en el proceso de descolonización del Sáhara, para hacer el seguimiento respecto de la Misión de Visita que estaba realizando en esos meses Naciones Unidas, quedé con él en verme en un restaurante en la playa de las Canteras y, en el transcurso de la cena, llegué a la conclusión de que el Sáhara no se iba a descolonizar, sino que los Estados Unidos habían decidido, por razones geopolíticas, que se integrase en Marruecos y, por consiguiente, el proceso de descolonización no se iba llevar a cabo. Creo que mi interlocutor se dió cuenta de que yo había llegado a esa conclusión y cuando lo abandoné lo hice con miedo, mirando hacia todas las esquinas en mi regreso al hotel, dado que tenía el temor de ser eliminado y que fuese atribuido el atentado al Frente Polisario, con lo que se daría pie a interrumpir el proceso de descolonización, por el atentado sufrido por el tercer cargo de la Dirección General, por actuación de los representantes del pueblo saharaui. Hasta esa fecha, los atentados del Frente Polisario habían sido sin victimas.

Con esa sensación volé a El Aaiún y al llegar me encontré con que el Secretario General, Luis Rodríguez de Viguri, no me podía recibir, dado que al parecer padecía un cólico nefrítico y estaba en cama en su domicilio. En El Aaiún me alojé en un Pabellón para personal civil que existía en las afueras y me dieron una habitación que estaba situada en la última planta y en una esquina que caía justo debajo del montículo donde estaba enclavado el poblado saharaui, por lo _que al acostarme y comenzar a oír ruidos extraños en el techo, que lógicamente serían producto de los cambios bruscos de temperatura que se producen en esas latitudes, y pensando en las circunstancias raras que se dejaban sentir en el ambiente de El Aaiún últimamente, me llevaron a decidir que si alguien entraba en la habitación no me encontraría durmiendo plácidamente en la cama, y como había una habitación anexa con un water, allí sentado pasé la noche.

En ese alojamiento me pude apercibir de que había un personaje, de origen creo libanés, que era un agente doble, si no triple.

Mi estancia se alargaba sin que pudiese tener una entrevista con el Secretario General, que era el objetivo de la misma, por lo que al tercer día _le planteé al brigada que hacía de secretario de Rodriguez de Viguri que o este me recibía o yo regresaba a Madrid y le contaba al Director General que no había podido entrevistarme con él.

Mano de santo. A las pocas horas recibí el aviso de que el Secretario General se había reincorporado a su despacho y me recibiría. Lógicamente, despache con él, pero no le comenté nada de lo que me había planteado, y tampoco él me insistió demasiado ni me comentó que su situación respondiera a un arresto domiciliario al que le había sometido el Gobernador General, el General de División Gómez de Salazar, por discrepar de él y mantener sus tesis de apoyo a los saharauis.

Regresé a Madrid y despaché con el Director General, al que le conté sucintamente que había conseguido entrevistarme con Rodríguez de Viguri y que habíamos hablado de continuar con el proceso de descolonización, pero sin detallar mucho, a lo que me contestó que continuara con mis trabajos. Y lo que hice fué recoger todos los papeles que había preparado y las listas de estudiantes saharauis y llevármelos a casa y guardarlos y no volver a verlos hasta estos días, para evitar que hubiesen podido caer en manos de los marroquíes.

Decepcionado e indignado por la traición que se iba a cometer con el pueblo saharaui, escribí un artículo que publiqué en el boletín clandestino de Reconstrucción Socialista de Madrid con el seudónimo “Orlando furioso”, en el que denuncié la entrega del Sáhara a Marruecos por imposición de los Estados Unidos y expresé mi indignación y mi desengaño.

A partir de ahí incrementé más, si cabe, mi activismo político y sindical, en la clandestinidad, de cara a cambiar el régimen político español.

En ese verano, julio de 1975, tuve que desempeñar la responsabilidad máxima de la Dirección General por vacaciones tanto del Director como del Secretario General, y tuve que recibir los partes confidenciales del Sáhara y despacharlos con el Ministro de la Presidencia, Antonio Carro Martínez, denominado “el hombre de Cromagnon” por su característica mandíbula, que por esa época además estaba escayolado.

Continué con mi trabajo, pero ya con poca ilusión, mientras se sucedían las noticias de que, ante la previsible respuesta del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya que establecía que, antes de esos acuerdos entre España y las tribus saharauis, no existía una dependencia política de los sahararauis respecto al Sultán, en tanto que jefe político y religioso, y que en aquellos territorios nunca se había ejercido soberanía por parte del Sultán de Marruecos, este país lanzaba la denominada “Marcha Verde”, con el apoyo logístico de Estados Unidos. Ante esa situación el Gobierno español estaba dividido_: había un Grupo de intereses, representado por Solís y apoyado por los Fierro, que defendía la entrega a Marruecos, y otro representado por los militares africanistas, que se oponían a la entrega del Sáhara.

Así tuve que seguir en mi puesto de la Dirección General de Promoción del Sáhara, viendo cómo se consumaba la entrega a Marruecos, coincidente con la larga agonía del Dictador y la incertidumbre por el futuro de España.

Mi trabajo, lógicamente, fué disminuyendo y se concretó en preparar los expedientes de las solicitudes de indemnización de los particulares y los pequeños comerciantes, que nunca se podían completar porque no conseguían aportar las necesarias facturas, cosa que sí hacían las empresas más importantes. Hecho que incrementaba mi frustración.


Miércoles 29 de Noviembre de 2017 09:26

Mi estancia en el VALLE DE LOS CAIDOS ( segunda parte )

Uno de agosto de 1970, sábado.

Ayer por la mañana estuvo en mi habitación el padre Arrieta y estuvimos charlando sobre las salidas al régimen español, los problemas planteados por la ley orgánica, la socialización posible (número de Cuadernos para el Diálogo y artículo de Peces-Barba). Me refirió que ha conocido a Claudio Sánchez Albornoz “el maestro” y a Madariaga, en Buenos Aires. Me habló también de las dificultades de convalidación de títulos y me puso por ejemplo a un discípulo de Rey Pastor y de Eisemberg que trabaja en la NASA en el proyecto Apolo y que al intentar hacer la tesis doctoral en Madrid, ya que era español, no se lo permitieron por formulismos burocráticos.

Respecto de la Argentina y Perón me refirió la anécdota de que el día que se le destituyó Perón aguardaba la decisión de la reunión de generales y, como se prolongaba, los interrumpió para saber el veredicto y al comunicarle que por el bien del país debía dejar el poder, él les argumentó que eran unos militares vendidos (les sacó su relación con Mercedes, ya que su cuñado era el concesionario, y que el gobierno les había regalado uno a cada uno de ellos) y cómo cuando estaba en esto se presentó un grupo de coroneles, revólver en mano, conminándole a salir del país en dos horas, y, al saber lo de los Mercedes, destituyeron a los generales. En relación a este golpismo militar, me hizo la advertencia de que era preferible lo actual que un nuevo golpe militar. Que hay que andar con mucho tiento en España para intentar resolver los problemas por la vía civil.

Después de la cena me enteré de algunas peculiaridades de la orden de benedictinos por el padre Juan Antonio. El noviciado lo tienen en Silos. Y tienen a gala mantener abierta a todo el mundo una hostelería en cada convento, así como la tendencia última a comunidades de vida sencilla.

He recibido carta de casa, enviándome la de José Luis y la de ACN de P.

Hoy, sábado, he charlado con Laurentino, Juan Antonio, Samuel y el padre Abad después de cenar y la conversación ha girado sobre los proyectos del CES del Valle para el curso próximo. El Abad está preocupado porque van a tener dos seminarios a cargo del padre Vázquez sobre técnicas de investigación social y de Fernando Guerrero sobre la empresa, imagino. Y piensa especializarse en pastoral y sociología completando el programa de la carrera de sociología del León XIII.

Y ha dicho que, mejor que dedicarse a “desbarbar bestias”, refiriéndose a los cursos de ciencias sociales, el centro se especializaría en promover con becas la realización y la publicación de tesis sobre temas sociológicos acordes con la doctrina social de la Iglesia. Parece ser que iba a colaborar con la obra Fomento de Estudios Sociales de los jesuitas, pero éstos le han estropeado su programa de trabajo y no hay colaboración posible. El Abad proponía el estudio del paso de la responsabilidad individual a una responsabilidad o moral colectiva (estudio teórico siempre y sin demasiado peligro de chocar con personas e instituciones, posición conservadora), en tanto que los jesuitas proponían el estudio de la reforma de las instituciones (tocando ya cada vez más tierra). Estaba enfadado con éstos el Abad. Ha hecho también un comentario a la declaración de los obispos sobre la pobreza, indicando que estaban fuera de órbita, que teorizaban demasiado y no tenían un conocimiento certero de la realidad. El padre Juan Antonio estaba más de acuerdo con los jesuitas que con el programa del padre Abad.

4 agosto 1970.

He tardado tanto porque el Merrill me lleva a mal traer, quiero terminarlo pronto y cada día se alarga más. Hoy ya lo he casi terminado.

El domingo llegaron dos chicos, unos antiguos escolanos: Julio Sanz, estudiante no muy brillante de telecomunicaciones, y el otro, Jesús, de 22 años, estudiante de medicina, con una pose y una cierta amplitud de conocimientos. Me los ha presentado el padre Juan Antonio y los he invitado a tomar café. El padre Abad también ha estado charlando con ellos sobre el mundo futuro, con la cibernética, etc., está obsesionado con su mesa de prospectiva y con el programa sobre el paso de la conciencia individual a la conciencia social activa. Volví a leer en misa la epístola con Samuel. Y por la noche el padre Juan Antonio, que estuvo en mi habitación por la tarde, me estuvo pinchando en el aspecto religioso. Intenté quitarmelo de encima, pero no fue posible y el lunes después de comer volvió a insistir al respecto, lo cual me sentó un poco mal y se lo dijeron o me lo notó, pues después se disculpó. Me contó su vida de seminarista a monje con 17 años y últimamente de casamentero y me habló de sus publicaciones en la Biblioteca de Autores Cristianos. El lunes en la mañana estuve con el padre Manuel Garrido, que me enseñó la biblioteca de la Abadía. Es prodigiosa y valen una fortuna los libros que contiene: Teología, Liturgia (de la que es especialista, ha escrito un libro para la BAC), Patrística, Historias locales y regionales (con ejemplares muy curiosos), Historia (que era la especialidad de Fray Justo Pérez de Urbel, que fué el anterior Abad), Historia del Arte (el Pijoan), y en diccionarios una colección muy buena: (Espasa-Calpe); en Literatura, toda la colección Austral (el especialista es el padre Arrieta).

En estos días, entretenido con los dos chicos nuevos, no he hablado con el padre Abad hasta esta noche, que casi ha ido a buscarme. Hemos hablado de la situación internacional: el dominio de bloques, también de inversiones americanas en España, del caso Areilza; de Gonzalo Fernández de la Mora; que interfirieron el objeto de negociaciones de España con un país extranjero; sobre su conversación con José Larraz y Joaquín Calvo Sotelo; sobre su hermano, el ex embajador en Chile, que es amigo de infancia del Presidente chileno Eduardo Frei. El porvenir de Europa él lo vé a través de Jean Jacques Servan-Screiber. Tiene miedo de Rusia y es partidario del mantenimiento de espacios neutros a su alrededor (democracias populares y repoblación de Siberia). Critica a López Rodó furibundamente.

Ayer tarde bajé con Samuel a Guadarrama a sacarse una muela y comprobé que esta localidad es un poblado de servicios de la zona de chalets de la Sierra de Madrid.

El padre Anselmo Alvarez Navarrete, que es el más serio, resulta que es de Moratalla (Murcia), y parece ser que tiene grandes problemas familiares.

7 agosto 1970.

Ya se han ido Jesús, estudiante de medicina, con el que he tenido una profunda conversación sobre temas diversos y que con sus 22 años es un gran valor intelectual si no se estropea, y Julio Sanz. Las aficiones de Jesús van desde la música hasta la radiofonía, la física y todos los amplios campos de la medicina.

Después he estado en el vino de honor con los estudiantes de Ciencias Sociales que están con los Agustinos en El Escorial, donde preparan oposiciones 15 chicos, a 250 ptas. de pensión diaria, muy bien instalados. Ha asistido el ex director general de prensa don Manuel Jiménez Quiles, que es actualmente secretario del Centro de Estudios Sociales en sustitución de Luis Sánchez Agesta. Las chicas del curso me han invitado a ir con ellas a la Laguna en la Sierra de Gredos, pero no está la cosa muy bien organizada.

Asímismo, estuve hablando con Arrieta y Samuel de los problemas político-religiosos españoles.

Ayer se incorporaron dos nuevos huespedes: el Padre Ormaza, superior general de los victorienses de San Víctor, dedicados a la enseñanza en Madrid, con dos colegios, y sobre todo por la parte del norte de España; y el prefecto general del Sáhara, hombre de gran humildad. El padre Ormaza contó sobre la caída de varios sacerdotes salidos de Comillas en una secta del amor en Santiago de Chile, alrededor de una sacerdotisa de cuya hija sin padre (por relaciones promiscuas) se espera nazca el mesías. Samuel resulta que era amigo de ellos. Comentamos los peligros que la melosidad y pobreza de los americanos pueden suponer para el sacerdote español aislado de todo lo anterior.

El padre Laurentino es Sainz de Buruaga y el de Moratalla, el serio con problemas, el padre Anselmo Álvarez, resulta ser carlista y bien relacionado políticamente en las altas esferas.

Resulta que la Cruz la iban a hacer en otro lugar, y además no iban a hacer cruz sino viacrucis, pero al ver Franco las obras pensó que era mejor hacerlo aquí en Cuelgamuros y hacer Cruz y Basílica. Pero las capillas del Viacrucis (5 ó 6) subsisten en los montes de alrededor de la Cruz.

Hoy he descubierto de qué pié cojea el padre Cipriano: resulta que llevaba Fuerza Nueva y al comentárselo me ha respondido que le gustaba y en cambio no Cuadernos para el Diálogo. Se explica mi dificultad de comunicación con él. Ha puesto verde a Juan José Rodríguez, que fue presidente de la HOAC y ahora es secretario de Cáritas, diciendo que era un comunista. Esto ya me lo ha calificado. Ha comentado indignado los contestaciones de las Semanas Sociales. Y parece que Juan Candela anda por las mismas veredas. Habrá que poner también en cuarentena a Antonio Hernández, a quien este hombre admira tanto o por lo menos dice admirar.

El padre Abad me había dejado el guión de la mesa redonda: de la responsabilidad o conciencia individual a la social. Resulta que es un escritor de libros y folletos de arte y turísticos. Está especializado en románico tardío de Castilla, Navarra y Vascongadas.

Esta tarde, estando en la cafetería, he tenido que servir de intérprete entre un muchacho belga y los arrendatarios. Había sido dejado en tierra por el autobús del colegio con el que venía y estos señores le llevarían a Madrid y a través de la policía intentarían encontrar el colegio religioso donde iba a hospedarse.

10 agosto 1970.

Hoy han estado a comer el señor Padilla y otro chico, que resulta ser sacerdote y es bastante liberal.

Esta noche nos ha contado el Abad la conversación que ha tenido con él tomando café y se confirman mis sospechas de que mutuamente se quieren cazar. Han venido dos sacerdotes más, uno de ellos cubano, que ha estado varios años en el S. Alberto Magno, así como un sacerdote de inmigrantes en Alemania con su hermano, al que recomendó el Abad para su ingreso al cuerpo de policía. Es bastante mayor y esto ha sido la solución de su vida. Viene con un Wolkswagen que dice dan al llegar a Alemania. El clero está allí bien pagado, pues para sostenerlo el Estado descuenta el 10% del salario a los ciudadanos. Para evitarlo se declaraban ateos y entonces iba a fondo benéfico; ahora ya declaran pertenecer a la fé católica.

Ayer estuve con Samuel en El Escorial pero no tuvimos fiesta ni nada, esto de salir con un cura es un atraso. Por la mañana estuvimos con el encuadernador y un señor de Miranda del Ebro que vino a recoger a su hijo.

Tomamos café con Fernando Xifra, de 42 años, abogado que trabaja en una constructora y domina la doctrina social de la Iglesia. Se educó en los jesuitas, y es soltero, y algo sarasa parece. Mentalidad tradicional, debe estar trabajando en algo de apostolado seglar, pues en fines de semana se dedica a descansar en monasterios, amigo aparentemente de Arrieta.

Nos han pedido a Samuel y a mí dar clases a una niña de matemáticas, física y latín de cuarto y el padre Raúl me ha echado una mano para no aceptar.

Los proyectos del Centro de Estudios Sociales son organizar unos Cursos permanentes de Teología y su adecuación a las realidades contemporáneas para Sacerdotes. Continuar con las Mesas Redondas. Hacer, asimismo, Seminarios o Cursos para postgraduados en ciencias sociales y conceder becas y hospedaje a los que preparen tesis doctorales sobre ciencias sociales. Los cursos de postgraduados en julio-agosto y el hospedaje para investigación en septiembre y octubre.

12 agosto 1970.

Ayer mañana estuve paseando después del desayuno con Rafael López Heredia y con Samuel. Después de comer nos fuimos a tomar café a la cantina: Rafael, Samuel, el cura cubano Pedro Capdevila, el prefecto del Sáhara, el cura de Cáceres : Jose Luis Rubio y yo. Se habló de lo divino y lo humano: desde el problema del Sáhara hasta de la vocación de Rafael. Por la tarde estuve en la cafetería con Rafael, representante de vinos, soltero de 45 años, de una buena familia, que aún recibe el dinero de su madre.

Después de comer el abad nos contó sus andanzas guerreras de la Oficina de Información de Franco, la batalla de Brunete, las discusiones que oye en los cuarteles generales de Franco, el chaqueteo de los italianos en Guadalajara y Santander. Tiene escritas 2 obras sobre la guerra civil española. Nos contó que en Cáceres combatió una compañía de irlandeses que, por no acostumbrarse al vino español, suscitaban discordias y se acabaron por marchar.

Hoy hemos despedido al cubano Pedro, que, por cierto, es contrario acérrimo del régimen de Fidel. Dice que salen de Cuba 1.500 personas a la semana. Que hay 1 millón de cubanos fuera y cinco dentro y que todos saldrían si pudieran. Que Emilio Romero y otros muchos personajes están pagados por el régimen castrista, ¿ingenuidad?, cuyo presupuesto mayor es el de Propaganda.

El cura de Cáceres, Jose Luis Rubio, que es profesor del Seminario, del Instituto, organista, amén de llevar su parroquia y otras actividades de apostolado, es un tío cachondo. Cae bien, es un gran tipo humano. Ha querido la dirección de todos y es un hombre con una memoria especial y una sencillez, no desprovista de cálculo, extraordinaria, y tiene la frase oportuna en el momento oportuno.

Después de tomar café y 3 copas de coñac hemos bajado a la Basílica a tocar el órgano. Y un señor de paisano nos ha escoltado todo el tiempo, no muy a gusto, por las molestias que le implicaba nuestra presencia. El control es bastante severo. Ricardito me ha llamado la atención por subir al altar a ver las piedras preciosas que hay al pie de la cruz de madera. Es maravilloso el órgano, con cerca de 9000 tubos.

Esta noche he estado con Samuel y el prefecto, que nos ha contado la situación del Sáhara: se celebrará referéndum en septiembre. La posición de Mauritania. Los yacimientos de fosfatos: 11 tn anuales, y cinta transportadora de 100 km. (que los americanos juzgaron imposible, en contra del parecer de los ingenieros del INI) y espigón en el Aaiún de 3.200 m. para atracar, dos barcos de 80.000 tn y otros dos de 40.000. La rebelión de junio pasado, que al disparar un legionario mató a dos e hirió a uno. Uno de los cabecillas, un bedel de Instituto, que había colocado el prefecto y no tiene ni primero de bachiller. 40.000 habitantes que prefieren seguir con España: Marruecos los arruinaría. Fuerte control actual de España. Proyectos de explotar aquello 10 años y salir pitando.

Me escribe Juan Antonio Vicent diciéndome que los nombramientos de Díez Alegría y de Coronel de Palma (Grupo Silva) pueden ser muy significativos.

21 agosto 1970.

Esta es la última noche que paso en el Valle. He estado después de cenar en la habitación del padre Alejandro, que me ha estado enseñando sus instrumentos fotográficos, excelentes, son Cannon y tiene todo el equipo adecuado. Me ha regalado una fotografía que tiene en mucha estima y tres puros.

El padre Abad lleva varios días sin bajar a rezar o a comer con todos, debe estar un poco fastidiado. Mañana veré si puedo despedirme de él. Esta noche he tenido la conversación con D. Elías, canónigo honorario de Bilbao y catedrático del Instituto de Madrid Beatriz Galindo en filosofía. Le he tocado el problema de la fé y a poco me echa de su habitación. Me ha hablado de su amistad con José Luis López Aranguren. Está afectado de los bronquios. Parece que como buen filósofo tiene sus altibajos en la fé, pues cuando se le toca el problema salta.

Así finalicé mi convivencia con la comunidad benedictina de la Abadía del Valle de los Caídos, durante la que hube de hacer frente a las sugerencias de ingreso en la misma, que llegaron a concretarse con un poderoso incentivo: la posibilidad que tenía, al contar con la Licenciatura en Derecho, de llegar a Padre Abad.

Martes 28 de Noviembre de 2017 20:26

Mi estancia en el VALLE DE LOS CAIDOS (primera parte)

 

En el verano de 1970 decidí solicitar alojamiento, para preparar la Oposición de manera intensiva y alejado de los lugares de veraneo, en la Abadía del Valle de los Caídos y, con el apoyo de D. Rodrigo Fernández-Carvajal, me aceptaron los benedictinos, que me acogieron como huésped en su comunidad.

Llegué el día 22 de julio de 1970 a la abadía del Valle de los Caídos a las 10,45 aproximadamente de la mañana y el recibimiento de que me hizo objeto el padre Raúl Arrieta será para mí inolvidable. Me instaló en la habitación 97 y me recogió a las dos de la tarde para ir a comer en el comedor de la abadía con los monjes benedictinos presididos por el Abad Luis María de Lojendio, un abogado vasco que había ingresado en la orden benedictina en 1960. Me presentó después al padre Cipriano García Gambin, licenciado en políticas, que me acogió más estirado.

Por la tarde fuí a dar un paseo por la Basílica y regresé a la abadía, encontrandome con el padre Arrieta, que me entretuvo hablándome de las editoriales hispanoamericanas y me dijo que las grandes editoriales argentinas y mexicanas (Losada, Fondo de Cultura Económico, Paidós, Espasa-Calpe,…) habían sido fundadas por los intelectuales españoles expatriados. Asimismo, me habló del clima de Buenos Aires, que es horrendo (húmedo y caluroso).

Me las veía y me las deseaba al principio para utilizar correctamente el cuchillo y el tenedor en las comidas, pero en poco tiempo me hice con ellos. Esas comidas en la comunidad benedictina eran acompañadas de lecturas, creo recordar que de las diferencias entre los dominicos y los franciscanos.

Por la noche, después de cenar de 9,30 a 10, estuve charlando con el mismo padre Arrieta, que no me abandonó un solo momento en el primer día, y comentamos sobre sociología, el nivel de preparación español en la materia, confesándome su especialización en antropología.

El día 23 ya trabé contacto con mi vecino de habitación, que era un joven sacerdote, coadjutor de una parroquia de Madrid, pero que a partir de septiembre sería Prefecto del Seminario, encargado de los chicos de quinto y sexto, y que preparaba una tesis de sociología sobre “educación de adultos según la Unesco”. Era el padre Samuel, que me prestó asimismo una inestimable ayuda para conseguir entablar contacto con los miembros de la comunidad, a los cuales fuí conociendo poco a poco.

Esa noche estuvimos hablando con el padre Juan Antonio, que tenía una mentalidad bastante abierta, y comentamos los sucesos sociales de Granada y los anteriores de Murcia, cuando la Policía reprimió a tiros unas manifestaciones como consecuencia de la huelga en la construcción. También hablamos de la flexibilidad del Superior y de la correspondiente necesidad de ampliar la responsabilidad personal.

El 24 a las 9,30 fuí a ver al padre Cipriano, que era el bibliotecario. Le entregué la carta del reverendo Yelo y se puso a contarme su carrera de políticas. Entre muchas otras cosas me contó la visita de Franco a Muñoz Grandes antes de marchar a Barcelona y cómo éste le dijo: “Paco, no pretendas ocultar lo de Matesa, podría ser tu perdición al final de tu carrera. Y te lo dice no un hombre, sino un cadáver que, por ello, no tiene ambiciones personales de ningún tipo”. Y que Franco, aconsejado por Carrero, había querido pegarle el carpetazo a Matesa, pero que Herrero Tejedor se había opuesto y el Tribunal Supremo estaba actuando inflexiblemente con mentalidad de juez. Que se había publicado en Alemania el informe de la Comisión Matesa a las Cortes en España. Y que sólo la revista S.P. había publicado la serie de fraudes e infracciones cometidas en el affaire Matesa. Me puso mal a Ollero y muy bien a Fraga y a Maravall.

Por la tarde bajé a la cafetería de la Basílica y después de la cena estuve charlando con el padre Arrieta y con Samuel sobre la filosofía española. Muy malo para ellos el libro de Alfonso López Quintas y magistral Ortega en su libro sobre la cinegética, que es una verdadera obra maestra.

Hoy 25 de julio he estado en la misa solemne en la Basílica, a donde he bajado con los padres benedictinos. He trabado cierta amistad con el reverendo Leoncio, que está en Alcalá y estudia composición y quizá venga a la abadía para dirigir el coro o escolanía. De tendencias socialistas de izquierda.

Así, hemos subido hasta el pie de la cruz, que es el máximo permitido. El escenario es espléndido.

He conocido al padre encargado por ahora de la escolanía, el padre Laurentino, que es un hombre juvenil y goza de la predilección servil del Abad.

A la comida ha asistido un amigo personal del Abad, don Victorino, jefe de prensa del Ministerio de Trabajo, hombre con un conocimiento personal tanto de José Antonio, del cual fue jefe del gabinete de estudios, y del jefe de la falange de Valladolid, que luchó y murió en las alturas del Guadarrama, o sea aquí mismo. Después de la comida el Abad Luis María de Lojendio, que me ha sido presentado por el padre Arrieta, nos ha invitado a tomar café y copa de coñac, quedando a mi izquierda un benedictino holandés y a mi derecha el padre Angel.

El Abad se ha sorprendido de que no fuera seminarista ni cura, y me ha preguntado varias veces qué hacía yo allí. Después se ha interesado por mi oposición y me ha preguntado ante quién me tenía que recomendar. Insinuando a la hija de Jordana de Pozas, el veterano administrativista, me insistió varias veces en que le interesaba vincular gente joven al centro y que contaba conmigo para algún seminario. Me explicaron que van a celebrarse dos mesas redondas, una a cargo de Juan Velarde Fuertes y otra a cargo de Luis González Seara, sobre Prospectiva: la sociedad del futuro y varios seminarios.

Al café han asistido todos los elementos seglares: uno de ellos por el que el Abad mostraba especial predilección y que ha tenido beca March de música para ampliar estudios en USA, y que antes era un simple taxista.

Don Victorino se ha enzarzado con el padre Leoncio con el tema de José Antonio y la Falange y su postura es que se han desengañado, pues los posibles líderes falangistas: Girón, Salas Pombo, Fernández Cuesta,... se han enriquecido, viven en palacios y no quieren saber nada del nacional-socialismo. Que está en contacto con Manolito Cantarero del Castillo y que se pueden hacer cosas interesantes. Añora los grandes líderes sindicalistas de la República y afirma que no hay gente que sustituya a las figuras del Instituto de Reformas Sociales.

Por su parte, el padre Angel me ha contado el porqué de la discusión del Centro con el Instituto León XIII, que ponía los profesores, los alumnos y los títulos y obtenía las instalaciones y los fondos del Centro (3 millones). Carrero era el presidente del patronato del Centro y había dado carta blanca al Abad para resolver la situación a su gusto. Pero el Padre Abad intentaba una reestructuración con titulación propia. Yo pienso que la suspensión de los cursos en el Valle (ahora se celebran en el Escorial) se debe en gran parte a la imposibilidad de continuación con la Secretaría efectiva del Centro de su gran, animador don Luis Sánchez Agesta, actual rector de la Autónoma.

Y esto es todo lo que hay por hoy, que ya es.

18 julio 1970, martes.

El domingo me lo tiré trabajando durante toda la mañana. A la comida asistieron varios ex escolanos, entre los cuales estaba un testigo de Jehová. Y después de la cena el padre Abad habló a Laurentino delante de mí respecto a la constitución de una asociación de antiguos escolanos. Estaban emocionados y yo creo que la conversación iba con miras a preparar favorablemente la decisión de éste para hacerse cargo de la escolanía. Por la tarde bajé con Samuel a la basílica, que es algo impresionante por la cantidad de trabajo que allí se ha hecho.

El lunes 27 fui a Alcalá con Leoncio en su R-8 y fumando Partagas. Antes trabé confianza con el padre Alejandro, que es de Vitoria y lleva los cometidos de mano de obra de la comunidad (conduce los coches y es el encargado del botiquín y las excursiones-hoy martes iban a Valladolid con la gente del poblado del Valle de los Caídos-). En Alcalá estuve en la Escuela de Administración Pública y en la Secretaría me atendió un chico de Murcia. Regresé a Madrid en los autobuses de la Continental que salen cada hora de la calle Alenza, que está cerca de los Nuevos Ministerios. En Presidencia del Gobierno, Castellana 3, vía José Luis Hernández Conesa, el murciano n.º 1 de su Promoción de TAC, con quien tomé una cerveza. Con él estaba otro TAC, Juan Luis Simón Vallarino. Este me aconsejó preparar los temas generales de las tres especialidades y me habló de la composición del tribunal (que tenía carácter continuador: José Jiménez Blanco, Miguel Beltrán Villalba, Juan Junquera,… ). Me insistió en el carácter decisivo del primer ejercicio respecto al segundo, y también me dijo que había muy pocas instancias para la próxima convocatoria.

Por la tarde, me vine en el autobús de Guadarrama-Cercedilla que sale de Plaza de España. Subí andando hasta la entrada del Valle (3 km) y desde allí me subió José Luis Pardos, economista, que tenía con un grupo de 14 personas una estancia de tres días de trabajo en la hospedería.

Después de cenar estuve con el Abad y el padre Juan Antonio, que conocía al Abad de antes, pues debió ingresar en Silos como novicio en 1964. Y el Abad nos contó que fue portavoz para prensa extranjera de Franco durante la guerra y después vivió en el hotel Palace cuando estaba en el Ministerio, y que era un gran gastrónomo. Y también debió vivir lo suyo, pero me dijo que él seguía el refrán: “donde mores no enamores”, así como que la gente lo creía más inteligente de lo que era.

Y hoy martes he conocido al padre hospedero titular, padre José Luis, y parece ser que tendré de vecinos de habitación a unos seminaristas. Ha estado en USA. Veremos qué cuenta. Después de cenar me ha cogido otra vez Laurentino con el Abad (que estaba con el padre Topete, jesuita que marcha mañana porque ha terminado ya sus ejercicios espirituales en solitario), el cual ante los acontecimientos de Granada dice que es un problema de incultura y de pérdida de casta, que lo que hace falta además es cambiar las vacas por otras que den más leche. En parte tiene razón, pero es un tanto fatalista. El mismo reconoce haber perdido las ilusiones que concibió al acabar la guerra.

Laurentino me ha contado algunas cosas curiosas sobre la burocracia sindical y entre ellas un chiste que una chica dijo a un dirigente sindical: “Le regalan a Franco en la Guinea ecuatorial una cobra. Y claro la intenta rehusar, por ser peligroso tenerla, pero se le arguyó que se le había eliminado el veneno y era inofensiva, que no hacía nada. Y entonces Franco dijo: cobra y no hace nada, entonces a sindicatos con ella, ese es su puesto”.

Me ha hablado asimismo de las infiltraciones comunistas en la policía y entre los sacerdotes (caso de uno de Murcia que desapareció).

Por ahora también acabo la redacción.

29 de julio de 1970, miércoles.

Hoy he trabajado bastante y cuanto más profundizo en ella tanto más me convenzo de que era algo que yo estaba intentando hacer sin conseguirlo plenamente. Creo que la Sociología puede completar mi formación muchísimo.

No he dormido siesta, pues han venido 2 autobuses de maestras que están haciendo en Madrid varios cursillos y han estado cantando y bailando hasta las cuatro, hora en que se marcharon. Después he estado hablando con el padre Angel, que me ha contado chismes y cosas de los habitantes del poblado que trabajan para el Patrimonio, el cual les proporciona la vivienda y otra serie de ventajas como empleados públicos. Los guardias del Valle son de la Guardia Civil y, amén de tener más de un empleo, trabaja toda la familia, hasta la mujer.

Después he charlado con el padre Laurentino, que es un hombre inquieto y enterado, y me ha contado que en Le Monde ha aparecido una crónica sobre las donaciones de Vilá al Opus Dei. Al respecto yo estaba enterado, pues Informaciones publicó el lunes 27 una nota de la oficina de prensa del Opus Dei en España que calificaba de calumnias tales noticias. Parece ser que la cuantía se eleva a unos 3.000 millones de pesetas para una Universidad en Lima, dos residencias en Estados Unidos, etc.

Asimismo, me ha informado que Navarro Rubio está procesado, pues presionó a la banca privada para que concediese créditos a Matesa. Y están amenazados López Bravo y Villar Palasí, abogado de Matesa). Es verosímil la noticia, pues Navarro Rubio ha cesado como gobernador del Banco de España (y la noticia procede de Coronel de Palma).

He conocido a la alcaldesa del Escorial y a su hija, cuyo marido es el médico de la comunidad. Y a Alfonso Padilla, catedrático de Derecho Político de Valladolid, que paseaba con el Padre Abad.

Después de la cena, como ya va siendo tradicional, me he sentado a la puerta de la Abadía con el Abad y con el padre Juan Antonio (que es de Avila) y la conversación ha discurrido por el panorama monumental de Avila y Segovia. Y el Abad me ha descubierto la enfermedad de los monjes: se les abre la planta del pie derecho por las genuflexiones (esto sólo con los no habituados). Los judíos se santiguan con la mano izquierda. El Abad tuvo a sus órdenes a Jordana de Pozas el Viejo.

Por último, ha llegado la noticia de la muerte de Fernando Martín Sánchez-Juliá y la decisión del gobierno español de si mañana no acaba la huelga en el metro, meter al ejército. Da la casualidad de que esto es fácil, pues, previendo este tipo de cosas (u otras) el personal superior de Renfe y los maquinistas, etc., tienen grado militar y están en situación de reserva. Por lo cual el personal no militar ocuparía los puestos menos difíciles (taquillas, etc.).

Por eso mismo la policía de tráfico, pertenece a la Guardia Civil, lo que asegura el control militar en las carreteras españolas en cualquier momento.

30 de julio de 1970, jueves.

Escribo a la luz de los relámpagos y de la brasa del cigarrillo que me estoy fumando, pues la tormenta que estaba amenazando toda la tarde ha descargado intensamente después de la cena, o sea a las 9,30. El espectáculo que ofrecía la Cruz a la luz de los relámpagos es algo único y de lo más bello que voy a ver en mi vida. Si se tomara un filme de este hecho sería algo fantástico y prodigioso, pues la claridad a veces es superior a la diurna y además no hay nubes bajas que entorpezcan la visibilidad, como debe ocurrir en invierno.

Después de comer he estado cambiando impresiones con el padre José Luis, que ha estado en México y Estados Unidos, y hemos comentado asimismo la situación de clero, monjas e iglesias de Madrid y sus alrededores.

Hemos ido Samuel, el padre Cipriano y yo a la Universidad de los Agustinos en El Escorial, donde están los restos salvados del naufragio de los Cursos de Ciencias Sociales del Valle; ahí quedan 31 alumnos de los cursos segundo y tercero, junto con los 50 americanos de todas las edades que siguen un curso de verano en el viejo caserón de los Agustinos, que, eso sí, tiene piscina y habitaciones individuales y está muy céntrico.

Allí me han presentado a don Alfonso Padilla, catedrático de derecho político de Valladolid, casado, sin hijos, durante mucho tiempo ayudante adjunto de Sánchez Agesta y especializado en derecho constitucional comparado, hombre muy sencillo, afable, pero sin gran categoría intelectual, al menos a primera vista.

Asimismo, he conocido a D. Efrén Borrajo, gallego, actual Director General de Promoción Social, Catedrático de Trabajo, hombre sencillo pero de gran valía intelectual y moral, autor de un gran Manual sobre Derecho del Trabajo, e inspirador de otras leyes laborales de la seguridad social y discípulo del Profesor Eugenio Pérez Botija, que está colocando a todos sus colaboradores: Luis Enrique de la Villa, Alfredo Montoya, Fernando Suárez. Me ha parecido un hombre extremadamente ponderado y prudente. Le he preguntado si no había quizá una predisposición por parte del régimen hacia la ampliación de los estudios de sociología y me ha contestado que no, sino que más bien no se había creado la necesidad de expandir esos estudios y que ahora que se hace, quizás el gobierno los recoja y fomente.

Parece ser que se ha resuelto lo del metro merced al gesto del gobierno de amenazar con la militarización y que hoy la situación se había normalizado.

El padre Cipriano ha insistido en lo de que Carrero estaba amenazado también por el asunto Matesa y había dicho que lo único que le interesaba era ser nombrado Jefe del Alto Estado Mayor, a lo cual se oponían ejército y marina, acusándolo de haber hecho la guerra sin pisar un frente. Al final ha sido propuesto para el puesto el Teniente General Díez Alegría, que tiene un hermano que es el actual Director General de la Guardia Civil y también otro jesuita en Roma.

Ha contado la anécdota de Mónica Plaza de Prado, procuradora franquista por Palencia, que en las Cortes, ante una disposición que condenaba la conducta licenciosa y una intervención, haciendo salvedades, de un procurador muy amante de la buena vida que decía: que “había casos en que…”, Mónica le contestó airada: “Ni casos ni nada, a eso le llamo yo ser un sinvergüenza”.

Después de cenar, el padre Abad, que ha estado en Avila, tras contar su viaje me ha referido que lo más difícil de controlar por el hombre son las manos y de ahí la cartera de mano. Y me ha hablado de su contacto personal con Herrera Oria y los demás miembros de la vieja guardia de la A.C.N. de P. Sabe francés muy bien y recibió clases de alemán del profesor de Zubiri.

 

Lunes 13 de Noviembre de 2017 18:28

MIS PRIMEROS PASOS EN LA ADMINISTRACIÓN.

Cuando terminó la oposición iniciamos el curso selectivo en Alcalá de Henares, donde durante nueve meses nos dieron formación diaria en distintas materias relacionadas con nuestro futuro ejercicio profesional por parte de un elenco de profesores tales como Francisco Ansón Oliart y Julián Mesa, que nos dieron Psicología Social; Informática, por Juan José Scala Estalella y Emilio Sánchez González; Estadística, por Vicente Jiménez Díaz; Administración de Personal por Vicente González Guisado; Procedimiento Administrativo, por Ricardo Pellón Rivero; Gestión Financiera, por Ceferino Argüello Reguera; Dirección Administrativa, por Luis Blanco de Tella; Economía, por José Espí, Jesús González, Enrique Barón Crespo, Carlos Lerena, Javier Irastorza, Laureano Lázaro,….

En la Escuela, dirigida por Andrés de la Olíva y con Miguel Angel Arroyo de jefe de estudios protagonice un incidente en el que intervino Ramón García Mena quien era Gerente de la misma. Estabamos en un descanso de las clases e hice una pelota con papeles y me puse a jugar al futbol en los pasillos con mis compañeros, cuando apareció Ramón García Mena que me miró con severidad pero yo hice caso omiso y seguí jugando como si tal cosa, después me enteré que el Reglamento de la Escuela calificaba ese acto como falta muy grave por lo que pudo tener trascendencia, pero al final afortunadamente no la tuvo.

Hicimos un viaje de estudios a Melilla con Gonzalo Puebla como responsable y allí el Secretario General del Gobierno de Melilla Francisco Avanzini ordenó cerrar todos los locales públicos, conforme nosotros hacíamos el recorrido nocturno de la ciudad, al parecer para evitarnos riesgos.

Asimismo como Prácticas teníamos que ir por grupos a una provincia y conocer la administración de esa provincia, durante una semana y a mí me tocó con Javier Pascual Casado, Jose Miguel García Eiranova y Victoriano Martínez Sánchez y así nos presentamos en el Gobierno Civil de Sevilla al Secretario General que era el todopoderoso Mario López, padre de Pina López Gay, que nos recibió y quiso ponernos a trabajar pero yo le sugerí que más bien debíamos conocer toda la administración periférica y para ello era mejor que tuviésemos libertad de movimientos. Así se acordó y al final hicimos un informe con la documentación que nos facilitaron las distintas delegaciones y direcciones provinciales, pero aprovechamos el tiempo libre disponible para hacer turismo y conocer Andalucía. De esta estancia recuerdo con especial agrado la visita a Itàlica, yacimiento situado en Santiponce y especialmente la mesa que nos pusieron a la entrada al mismo para tomar gambas de Huelva y en la que participaron don Mario y alguna de sus hijas, no creo que Pina.

Durante el curso, uno de los compañeros, José María Goizueta fue nombrado por Cruz Martínez Esteruelas, el Ministro de Planificación del Desarrollo, Subdirector General en ese ministerio, con lo que tuvo que dejar de asistir a las clases. Al parecer, había sido su preparador de oposiciones al Cuerpo de Abogados del Estado y ambos pertenecían al establisment, ya que José María terminaría jubilándose como Gerente del Centro de Estudios Económicos, donde prácticamente estuvo desde que dejó el trabajo en la Administración.

Al finalizar el curso, quisieron hacer que fuese selectivo pero nos plantamos y nos negamos a que lo fuera, máxime con el precedente anterior.

En junio nos dieron las plazas vacantes que los Ministerios nos ofrecían y yo pensé en solicitar la vacante de Secretario provincial de Agricultura en Albacete, lo que suponía acercarme a Murcia. Pero el Jefe de Sección de Personal del Ministerio me dijo que si pedía ese destino me olvidara de volver a Madrid en un año como yo pretendía, ya que una vez ocupado el puesto no me soltarían tan fácilmente. Yo, que me planteaba ocupar ese puesto para tener un conocimiento de la realidad de la gestión administrativa desde abajo, al conocer esta circunstancia descarté pedirlo y solicité una Jefatura de Negociado, nivel 14, en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura, puesto que me adjudicaron, y lógicamente con ello, permanecí en Madrid.

Siempre he pensado que las circunstancías te condicionan la vida y que si hubiese ido a ocupar ese puesto en Albacete, habría terminado en Murcia o casado con la hija de un terrateniente de Albacete y mi vida habría sido otra. Pero eso nunca se sabe.

Así pues, me incorporé a mi puesto de Jefe de Negociado de Informes y Dictámenes en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura y volví a depender de Paco y José María Peña, que ya habían sido mis jefes en mi periodo anterior de contratado e igualmente me reencontré con mis compañeros TAC: Adolfo Hernández Lafuente, Mariano Aguilar Benítez de Lugo, Eva Blanco Medio, Angeles Fernández Simón y con el interino Juan Antonio Richard Chacón, que había sacado las oposiciones en la siguiente convocatoria y se tenía que incorporar a hacer el curso en Alcalá.

En ese puesto permanecí hasta principios de 1975 y en él habría seguido de no haberse producido la oferta del Jefe del Servicio de Recursos del Ministerio, Froilán Crespo, que me planteó la necesidad de que ocupara una vacante de Jefe de Sección en Recursos para que le ayudara a llevar el Servicio ya que él era abogado en ejercicio y tenía mucho trabajo. Me resistí a ello y el día que finalizaba el plazo para el concurso me convenció diciendo que el puesto era para mí. Pasó un mes y cuando le pregunté que pasaba me dijo que el Subsecretario había decidido darselo a otro compañero que tenía que dejar el Mº de Trabajo. Me enfurecí y le dije que los TAC no mandaban nada en el Ministerio de Agricultura y que me iría a la menor oportunidad y no volvería mientras mandasen los Ingenieros y los Veterinarios.

Al cabo de un mes me llamó Juan Junquera González, Subdirector de Función Pública, que era primo hermano de D. Rodrigo Fernández-Carvajal González, y me dijo que en Función Pública, en la Subdirección de Cuerpos Interministeriales había una vacante y que me pedía la ocupara. Fuí a Ferraz a la sede de la Subdirección y me entrevisté con Alfonso Soriano Benítez de Lugo, el tinerfeño que la desempeñaba, y estando con él apareció el sevillano Manuel Alvarez Fuentes, que me conocía de los pasillos de la oposición y dijo que qué hacía allí, le contesté que me había enviado Junquera para ocupar una Sección vacante. A lo que vociferó que la acababa de cubrir y que Junquera se metiera en sus cosas. Yo regresé a Velázquez a ver a Junquera y contarle lo sucedido y este lo lamentó y se disculpó.

A principios de 1975, me llamó de nuevo Juan Junquera para decirme que de la Dirección General de Promoción del Sáhara le habían pedido un jurista para defender ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya el proceso de descolonización que España había iniciado de ese territorio. Yo le contesté que el puesto me agradaba pero que para representar adecuadamente a España debía tener como mínimo un nivel 26. A lo que me contestó que le parecía bien, que lo planteara.

Al día siguiente fuí a Castellana, 5, el palacete en el que tenía la sede la Dirección General de Promoción del Sáhara, a entrevistarme con su Director el Coronel de Infantería Eduardo Blanco Rodriguez, que antes había sido Jefe de los Servicios de Información de Presidencia y Director General de Seguridad con Camilo Alonso Vega de Ministro de la Gobernación. Me recibió en su despacho y me propuso el puesto y yo le dije que de acuerdo pero con nivel 26. El me dijo que en unos días me daría su respuesta.

Efectivamente, me llamó y me dijo que iba a ocupar el puesto de Jefe del Gabinete Técnico de la Dirección General, nivel 26, el tercer puesto en la linea jerárquica y que me iba ocupar de los aspectos juridico-legales de la Dirección dependiendo del Secretario General : un magistrado llamado Enrique Ruiz Gómez de Bonilla.

Con ello dejaba el Ministerio de Agricultura, al que nunca he vuelto, y lo hacía pasando de un 14, Jefatura de Negociado, a un 26 Jefe de Servicio, y eso a los 7 meses de ingresar como funcionario.

 

Jueves 12 de Octubre de 2017 10:00

CORREDOR DE FONDO.

Haciendo los cursos de doctorado en la Facultad de Derecho de Murcia tuve que asistir a los Seminarios de las distintas disciplinas para documentarme sobre los trabajos a realizar en las bibliotecas especializadas con que estos contaban. Recuerdo especialmente el de Derecho Civil y los de Derecho Administrativo y de Filosofía del Derecho y Derecho Político a cargo de don Mariano Hurtado Bautista y D. Rodrigo Fernández-Carvajal González, en los que estaban como Profesores adjuntos: D. Juan Candela y D. Angel Garrorena Morales, número uno de su oposición de Técnicos de Administración Civil, cuerpo al que pertenecía en excedencia al igual que D. Rodrigo.

En ese Departamento y en su Seminario trabajaba, contratado como Profesor auxiliar de clases prácticas, un compañero de un curso superior Mariano García Canales, que tuvo que dejarlo por ser hijo de un agricultor de la Daya Vieja en Orihuela, y con la retribución que tenía en ese momento como Profesor Auxiliar no podía mantenerse y tuvo que colocarse en una compañía de seguros.

En ese momento, me propusieron ser contratado en su lugar y yo acepté de inmediato ya que había hecho los cursos de doctorado porque en aquella época no era fácil iniciarse en la abogacía, salvo que tu padre tuviese un bufete, que no era mi caso.

El salario no era mucho, unas 200 pesetas, pero tenía para mis gastos, ya que vivía con mis padres en El Palmar, y el trabajo consistía en atender la biblioteca especializada del departamento, tarea para la que se había contratado también para Filosofía del Derecho a José Luis Mirete, de un curso posterior.

Así, y con la experiencia de Angel Garrorena y de don Rodrigo, inicie la preparación de la oposición al Cuerpo Técnico de la Administración Civil del Estado, para lo cual me venía de perlas el poder contar con la biblioteca del departamento y poder dedicarme a leer sus libros con toda comodidad.

Mi primer Preparador fué Antonio Viñao Frago, Técnico de Administración Civil , destinado en la Dirección provincial de Educación de Murcia y que ha terminado de Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Educación de Murcia y siendo uno de los mayores expertos españoles en Historia de la Educación. Posteriormente se hizo cargo de mi preparación Pedro Andujar Naval, también Técnico de Administración Civil que ocupaba el puesto de Secretario de la Delegación de Información y Turismo de Murcia y más tarde fué, ya con UCD, Director Provincial de esa Delegación hasta que fué nombrado Secretario General del Gobierno Civil de Tarragona.

Las primeras oposiciones que firmé fueron las de 1969, que consistían en una redacción sobre un tema de carácter general a elegir entre dos propuestos por el tribunal. Y el segundo ejercicio consistía en exponer en una hora tres temas ante el tribunal elegidos por mi al azar entre 315 temas de derecho administrativo, economía, historia, ciencias políticas y ciencias sociales.

Me desplace en tren a Madrid y me alojé en el Hostal Buelta, cerca de Atocha; y para mi sorpresa aprobé el primer ejercicio, con lo cual un mes después tenía que someterme al segundo ejercicio el de los temas, que no tenía preparados. La encerrona que me pegué y el esfuerzo que hice para leer e intentar memorizar los 315 temas fue tan brutal, que tras el examen que lógicamente no supere, quedé sonado, con pérdidas de memoria y tardé en recuperarme más de un mes.

Si lo hubiese superado pienso que no habría tenido ese deterioro tan acusado.

Lógicamente, continúe como profesor ayudante y preparando las oposiciones y me presenté a la siguiente convocatoria en 1970, y en ésta una ocasión me alojé en el Hotel Dardé, en la calle Libreros, y habían cambiado el formato de la oposición creando las especialidades, lo que supuso reducir el número de temas que había que memorizar, que ya fueron sólo 130, con lo que pude prepararlos mejor.

Supere el primer y segundo ejercicio con buena calificación y en el tercero me defendí como pude, y podría haber aprobado pero uno de los vocales del tribunal Pedro de Miguel, que después se casó con Sussane Jessel, una francesa compañera de la XIV, me hizo una pregunta según él para mejorar mi calificación, que por el contrario me hundió.

Curiosamente, el número uno de esas oposiciones fué Jose Luis Hernández Conesa, un murciano que tenía exentos de la convocatoria anterior los dos primeros, y que en esta había superado la exposición de los temas con la mejor calificación.

Bueno, entonces pensé yo, a la tercera será la vencida. Pero no, en la siguiente convocatoria en 1971, supere como años anteriores el primer y segundo ejercicio, que era un comentario de texto, con buena puntuación, hasta el punto que podía optar a uno de los primeros puestos, pero en el tercer ejercicio, el de la exposición oral de los temas, que se celebró en el salón de actos de la Fábrica de la Moneda, ese día expusimos Miguel Angel “Pío” Albaladejo Campoy de Cartagena que estaba apoyado en el Tribunal por el miembro del Opus Gaspar Ariño, que también me conocía de Murcia, y yo, que estaba apoyado por José Luis Hernández Conesa, el murciano número uno de la anterior, que actuaba como secretario.

Cuando terminamos de exponer, el tribunal se demoró en sacar las calificaciones y se oían las voces de discusión en la sala de espera. Al final, el presidente del tribunal, Blas Zaballos, decidió que ese día no había aprobados, zanjando así la discusión entre los miembros del tribunal de si la exposición de “Pio” era mejor que la mía o viceversa.

Y así regrese a Murcia sin haber sacado ni el número uno ni nada.

Al año siguiente,en el Tribunal repitió Gaspar Ariño y estaba como vocal Juan Junquera González, cuñado de D. Rodrigo, al que este me había recomendado. Superé como siempre los dos primeros ejercicios, y al exponer los temas, y empezar con el primer tema lo inicié confuso y Juan Junquera, que estaba muy atento a mi exposición, se echó las manos a la cabeza y eso me desconcertó y no dí pié con bola hasta el tercer tema, que al tratarse de un tema de derecho político y darme ya por suspenso, lo bordé. Hasta el punto que al terminar me levanté para retirarme, y el presidente del tribunal me pidió que volviese a sentarme porque me iban a preguntar. Pero fue inútil, yo ya me había dado por suspendido. En esa convocatoria Pio sacó el número uno. Al regresar a Murcia, don Rodrigo me planteo que tenía que tomar una decisión: o dedicarme a la oposición o dejarla y preparar la tesis doctoral, de cara a las oposiciones a cátedra.

En esos momentos, el camino de la cátedra eran muy remoto. Angel estaba en ello y no había muchas perspectivas. Y, por otra parte, las retribuciones de los Profesores universitarios no eran para tirar cohetes.

Así que le contesté que, tras cinco años de preparación, no iba a tirar todo por la borda y que mi opción era sacar las oposiciones y contribuir desde la administración a realizar los cambios que eran necesarios en la sociedad española. Y para eso me iba a trasladar a Madrid el próximo curso porque los opositores allí tenían ciertas ventajas respecto a los que concurríamos desde fuera.

El me ofreció su apoyo y la verdad es que no tengo ninguna queja del mismo.

Como había hecho algunos ahorros, a pesar de mi escaso sueldo como profesor ayudante, decidí trasladarme a Madrid y a esos efectos escribí a un conocido, José Luis Pérez Sauquillo, que estaba en Madrid en el Colegio Mayor de postgraduados de la Universidad Complutense Menéndez Pelayo, ubicado en la Ciudad universitaria, para que me avalara y presenté mi solicitud que me fue admitida a reserva de plaza vacante. A principios de octubre se produjo esta y me traladé allí.

Una vez en Madrid, acudí a la Academia Javier de Burgos, especializada en preparar oposiciones a TAC, en ellas había un elenco de Preparadores tales como Mariano López Brikman, etc.

Después me pasé a unos preparadores TAC que trabajaban en Comercio, eran Alberto y un extremeño Paco Hernández Sayans, que era un cachondo integral, y nos dejaba sin clase la mayoría de los días. Hasta el punto que culminanos la preparación nosotros solos. Eramos: Joaquín Morales Hernández, un veterano de la administración contratado en Cultura, cuñado de Juan García Hortelano el novelista y militante del PCE, Jose Luis Centeno Castro y Agustín Miralles de Imperial, un andaluz que no se como acabó preparándose con nosotros, y que fue el único que no aprobó en esa convocatoria, la de 1973, la de la XIV Promoción de TAC.

Se dió la circunstancia de que ese año, entre que hice el Curso de Sociología Política del Instituto de Estudios Políticos, el Curso de Derecho Agrario, mi trabajo por las mañanas como contratado para la realización de un Código de Leyes Agrarias en el Ministerio de Agricultura, mi dispersión era total y fue el año que menos estudie el temario.

El primero y el segundo ejercicio los aprobé como siempre y esta vez me propuse sacar la oposición, aunque fuese en el último puesto. No saqué el último, saqué el penúltimo, el 40 de 41. Por si no aprobaba tenía ya aprobados los dos primeros ejercicios de Secretario de Administración Local de primera, sin ningún esfuerzo especial de preparación y leyéndome tan sólo los temas de administración local dos días antes del exámen y al mismo tiempo tenía firmada la presentación a letrados del IRYDA. Y ahora me he enterado de que había firmado la convocatoria de 13 plazas de Técnicos de la Diputación de Murcia a la que tan sólo estabamos admitidos 7 u 8 opositores.

El tercer ejercicio lo aprobé por lo pelos y el cuarto ejercicio, que se realizaba en Alcalá de Henares en la sede de la Escuela, lo aprobé con el beneplácito de Juan Junquera, que estaba de nuevo en el Tribunal.

Cuando fuí a Murcia pasé por la Universidad a saludar a don Rodrigo, que me felicitó por el aprobado y me dijo: “muy bien, ahora como Angel Garrorena, pida Usted un Negociado en Hacienda de Murcia y a preparar la tesis para la Cátedra”.

Y yo le contesté, algo así como : “me ha costado mucho sacar la oposición, y ahora me voy a dedicar a ejercerla y hacer carrera administrativa, porque creo que puedo hacer más por la Sociedad española”.

Había superado toda una serie de contrariedades, pero mi voluntad había conseguido al fin lograr el objetivo, no tan brillantemente como había imaginado, pero superando todos los obstáculos que se me presentaron.

Como premio y complemento de formación logré que mi padre al acabar el primer Curso de Derecho me permitiera ir a París a perfeccionar mi francés, dispuesto a trabajar en lo que fuera para costear mi viaje y estancia. Mi padre hizo una gestión para que tuviera trabajo allí y me prestó un dinero y así hice el viaje con un compañero de curso Pedro Poza, que era mi mejor amigo e hijo de D. Francisco Poza, funcionario de la Diputación Provincial de Murcia como mi padre. Llegamos a París y nos alojamos en el Albergue de la Jeneuse de la Place Duplait. El dormitorio era una sala enorme con camas y allí podías comprar por poco precio una baguete de salchichón duro suavizado con mantequilla y una citronada para desayunar. La comida la hacíamos en los comedores Universitarios del Barrio Latino, servida en una bandeja de aluminio con compartimentos para los distintos alimentos, también por un precio módico. Y así estuvimos la primera semana hasta que Pedro consiguió trabajar en la limpieza de una Libreria de Barrio Latino y yo empecé a trabajar en el XVI Arrondisemente de París en una Oficina de una de las principales empresas de Francia dedicada a la construcción de parques y jardines, Entreprise Riousse, ubicada en la Rue Cortambert de Paris, en el XVI Arrondisement. En ella y en la Oficina Técnica me dedicaba a la confección y reproducción de planos para proyectos de diseño y construcción de parques y jardines. Era una empresa muy bien estructurada e incluso contaba con un stayere de la Ena entre su personal. Mi jefe era Monsieur Belin, un francés de grandes mostachos que tenía un Citróen Tiburon y que me cogió estima y un domingo me llevó en su coche a conocer Versalles. Yo conseguí alojamiento no en la Casa de España de la Cité Universitaire sino en la Maison de l'Agriculture, donde habían estudiantes de todos los países, destacando los paquistaníes. Desde allí me desplazaba todos los días en metro hasta la oficina, donde me dieron de alta en la seguridad social francesa con todos los derechos pero también con todos los costes, de tal manera que, cuando acabó julio y tuve que regresar, mi liquidación fué escasa. A mediodía me desplazaba en metro al Barrio Latino y allí junto al Odeón comía un menú a base de carne de caballo con fideos en Le Foyer Saint Genevieve, que era un comedor económico pero menos impersonal que los comedores universitarios. Tras la comida regresaba en metro a la oficina y por la tarde al salir de esta me trasladaba a la Alianza Francesa a recibir clases de francés. Todo un maratón diario. Los fines de semana hacía turismo por París con Pedro Poza. Cuando ya me estaba adaptando tuve que regresar.

En la Alianza Francesa al hacerme el examen de nivel me mandaron al de inicio como si no hubiese estudiado francés en mi vida, a la semana me pasaron al 1º y a las dos semanas al 2º nivel y con poco tiempo más habría obtenido el diploma de conocimiento de la lengua francesa.

Mi régimen de vida, para conseguir devolverle el dinero anticipado a mi padre, fué de gran austeridad y no me permití más que comprar algún libro de 2ª mano en los bouquinistas de las orillas del Sena. De hecho llevé ropa de verano y unas zapatillas cuya suela de goma se desgastó y cuando llovía, y en julio llueve a menudo en París, me calaba y me mojaba los pies. Menos mal que tenía 19 años y podía con todo. Tal fué nuestra austeridad que cuando regresé por tren acompañado por Pedro, paramos en Segovia y al salir de la Estación entramos en una confitería y compramos un papelón de dulces variados y, sentados en un banco, nos los comimos con gula rodeados de perros, a los que no dimos ni una migaja. Tengo una foto tomada en la playa en bañador en la que se me ve como en la vida he vuelto a estar: atlético y delgado.

En tercero de carrera tocaba hacer la IPS pero, cómo había crecido el número de universitarios, ese año decidieron que se hiciera también por los de segundo con lo que el número de candidatos a la IPS fue el doble, lógicamente había que descartar candidatos y por ello extremaron la selección tanto médica como de pruebas físicas. Yo superé todas las pruebas físicas, excepto en el salto del potro en el que roce con el trasero al salir, el Capitán examinador me dió por válido pero el comandante Hueso dijo que había rozado al salir y que quedaba eliminado, con lo cual tuve que esperar a cuarto para, tras hacer un curso de aeromodelismo, poder ingresar como voluntario en aviación con destino en el campo de Alcantarilla, sede dé los zapadores paracaidistas que, junto con los aviadores, fueron nuestros instructores. Entre ellos estaba el Teniente Beltrán que tenía fama de duro y de haber disparado a un soldado que no cumplió una orden y los Sargentos Peinado y Morejón.

El período de instrucción en Alcantarilla duró tres meses, durante los cuales la instrucción fué de tal intensidad que, prácticamente, podíamos habernos lanzado en paracaídas, pero cuando estábamos finalizando se produjo un incidente que tuvo graves consecuencias. Una tarde al regresar de la salida diaria estaba lloviendo y el cabo primero que estaba de guardia nos hizo formar dentro del pabellón, por lo que al formar no con la mano extendida sino con el codo y haber bebido, los del fondo empujaron y cayó al suelo el cabo, que también estaba bebido. Y pareció no pasar nada, hasta que ya dormidos, a las dos de la madrugada el oficial de guardia nos hizo salir a la calle y hacer una serie de ejercicios de castigo.

Al día siguiente y durante tres días nos hicieron hacer ejercicios de castigo con una ambulancia detrás recogiendo a los que iban cayendo. Nos amenazaron con constituir un pelotón de castigo con nosotros y modificaron la normativa para qué los procedentes de aeromodelismo de esa promoción de Alcantarilla, que en principio íbamos a hacer una “mili” de 12 meses al igual que los voluntarios de 18 años que completaban nuestra promoción, demorásemos nuestra licencia 6 meses y medio más.

Al parecer el Capellán también intervino en la valoración de los hechos ya que teníamos un compañero médico de Villajoyosa que no asistía al comedor y que, por sus conocimientos, se pasaba en el Botiquín gran parte de su tiempo y había hecho relación con el Capellán. Un día se encontraron en la Cantina, donde el de Villajoyosa comía diariamente y el Capellán le reprocho que no fuese a comer al comedor como todos sus compañeros y él le contestó que con su dinero comía donde le daba la gana. Esto molestó al Capellán que empezó a hablar de la singularidad de esta recluta y de los universitarios que en esta ocasión éramos muy numerosos.

Terminado el periodo de instrucción nos dieron destino; la mayoría de mis compañeros solicitaron ser asistentes de oficiales porque no tenían que estar en la Base y vestían de paisano, eran los llamados asistentes o “peregila” pero yo decidí no pedir ese destino, que suponía sólo acudir al cuartel para realizar la guardia. Mi padre a través del capitán Martini me consiguió destino en la Oficina de Preparación Aeronáutica ( Oficina de Vuelos) y allí permanecí los 18 meses y medio que duró mi servicio militar. A los tres meses, y tras el periodo de instrucción, teníamos un pase de pernocta que suponía el poder abandonar la base aérea y dormir en casa, a estos efectos mi padre me compró una moto marca Guzi con la que me desplazaba todos los días. Como anécdota recuerdo que no tenía cadena con candado para evitar que me la robaran, simplemente le quitaba la pipa del delco.

En la mili me curtí, deje de llevar camiseta de invierno y de verano y dejé de resfriarme. Aprendí y ejecute todos los vicios : fumar, beber, jugar a las cartas,…..El tiempo pasaba desesperadamente lento en aquella Oficina de Vuelos, donde aproveche para tener mi bautismo del aire, en una vieja avioneta de un mecánico de Algezares, que cuando estábamos a la altura de la Cresta del Gallo apagó el motor para que comprobara la estabilidad de la avioneta. Una insensatez, como lo fue abandonar el servicio para montarme en la avioneta.

Cuando llevábamos 18 meses y a la vista de la demora indefinida en la licencia, y dado que tenía el pasaporte en regla, estaba dispuesto a desertar e irme a Francia. Afortunadamente nos licenciaron a los de aeromodelismo.

Al estar en la Oficina Aeronáutica tenía relación con todos los pilotos de la Base que se iban turnando como Oficiales de Vuelo y me llevaba bien con ellos y ellos agradecían que les facilitásemos su desempeño, ya que se limitaban a firmar las autorizaciones de los Planes de vuelo que les llevábamos al Club de Oficiales, donde realizaban sus guardias. La relación era cordial hasta el punto que unos días antes de que me licenciaran coincidí un Domingo por la mañana en la Plaza de Santo Domingo de Murcia con un Teniente que estaba casado con una hija de Villar, el Concesionario de Renault en Murcia, y como los dos ibamos vestidos de paisano le saludé afectuosamente con un “ Buenos días”, pero al día siguiente lunes él llegó a la Oficina a hacer su guardia acompañado por un brigada y nada más verle supe que algo no iba bien, y efectivamente se dirigió a mí, que me había puesto en posición de firmes para saludarle, y me dijo : “ Lo de ayer no me gustó nada, porque aunque estés licenciado siempre serás un Cabo y yo un Teniente “. A lo que yo estupefacto le contesté: “A la orden, si no manda algo más tengo mucho trabajo”. Que ironías tiene la vida, unos años después, yo tenía la asimilación a General de Brigada, caso de movilización, como Director General, y él no sería ni Comandante.

Cuando tomé la decisión de dejar el puesto de Profesor Ayudante de Clases Prácticas del Departamento de Derecho Político de la Univ. de Murcia y trasladarme a Madrid para optar a las Oposiciones a TAC solicité, no sé si apoyado por D. Rodrigo, plaza en el Colegio Mayor de Postgraduados Menéndez Pelayo, sito en la Avda. Séneca de la Ciudad Universitaria de Madrid.

El Director era un gallego, Luis Sánchez Harguindey Pimentel, cirujano cardiólogo en la Ciudad Sanitaria La Paz, con familia numerosa que vivía en el ático del edificio del colegio Mayor, que estaba en Avenida Séneca de la Ciudad Universitaria, con muy buenas relaciones con el régimen, que fué Subsecretario del Mº del Interior durante el 23 F y el subdirector era un totanero, Alejandro Lorca Tudela Licenciado en Derecho, director de una oficina de Banca Catalana en Madrid. La administradora y ama de llaves creo que se llamaba Mari-Luz.

Fuí admitido en la Pelaya como la llamábamos los colegiales y mi primer compañero de habitación fué Manuel otro gallego anestesiólogo, el segundo el malagueño Juan Pérez-Lanzac veterinario, el tercero el alicantino David Beltrá Esteve que preparaba Inspectores de Trabajo y el cuarto Cayetano Estébanez Estébanez Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca con una Tesis sobre Fray Luis de León, que daba clase de Inglés en Toledo y terminó de Profesor de Ingles en la Universidad de Valladolid, donde vive con María Jesús, matrona de profesión y su numerosa prole.

La mayoría de los colegiales éramos opositores y compartíamos habitaciones, excepto los más veteranos:

A Abogados del Estado opositaban: Jesús Zueco, Antonio Rodriguez Berrocal, Juan Antonio Romero y el Autillo.

A Notarias y Registros : Manuel Rodriguez Berrocal y otro de Totana

A Catedráticos: de Farmacologia de la Univ. De Valladolid Alfonso Velasco; de Veterinaria y ahora en Murcia Pedro Alfonso Ponce.

A TAC : Gregorio Pérez Sauquillo, valenciano, que ingresó mucho después como técnico en el Ministerio de Transportes y yo.

Un murciano, Dario Valcarcel que era jefe de Personal de TVE.

Un extremeño, Gonzalo Guzmán Castaños, que trabajaba en la AECI.

Pedro Damas Rico un fascista de Renfe y su hermano Eloy que era Veterinario,

Un cantabro, Miguel Angel Mateo que preparaba Judicatura.

Dos Ingenieros aeronáuticos : Andres Alario Villán, que fué Directivo de AENA y Angel García San Román, que fue Director del Instituto Nacional.

Un físico, Javier Gutiérrez Monreal.

Antonio Gómez que sacó Técnico Comercial del Estado

De veterinaria :

Juan Pérez Lanzac, malagueño casado con una cordobesa, creo que se llamaba Carmen Martos y que se fueron a Bruxelas y regresaron para celebrar sus 40 años de matrimonio, Bodas de Plata, ya jubilados, en las Bodegas Campos de Córdoba, celebración a la que asistimos Alejandra y yo, que había asistido a su boda y banquete en el Circulo de Labradores de Córdoba en 1975, y que acaba de fallecer en 2017.

Rafael Castejón, hijo del Rector de la Univ. De Córdoba y otro cordobés Muriel

Residían otros dos murcianos : Juan Serrano físico nuclear de la JEN y un Profesor de Lengua Juan Aracil

A Madrid llevé una carta de recomendación de Ramón Luis Pascual de Riquelme, Presidente de la Diputación Provincial de Murcia y compañero de estudios en los Maristas de mi padre, dirigida al Jefe del Gabinete Técnico del entonces (1973) Ministro de Agricultura Tomás Allende y García Baxter que mi padre se empeñó en que llevara. Y con ella me presente en el despacho que este sindicalista fascistón tenía en el antiguo Palacio de Fomento, me recibió y tras leer la carta me dijo que las oposiciones a TAC no las iba a sacar pero que podía aprobar, con su apoyo naturalmente, unas oposiciones que se iban a convocar a Letrados del IRYDA , que volviese en su momento. Salí de la entrevista con un cabreo enorme y me prometí no volver a verle en la vida y llamé a mi padre indignado diciéndole que no me enviase nunca más a entrevistas con semejantes fascistas y mafiosos, que ya me las ventilaría por mi cuenta pero que no estaba dispuesto a vender mi independencia por un plato de lentejas podridas.

Distinta fué otra gestión con una carta de recomendación que llevaba de D. Rodrigo a Pedro Farias García, Profesor de Formación del Espíritu Nacional y falangista casado con Mercedes, la hija mayor del Rector de la Universidad de Murcia Manuel Batlle, y que en aquel momento ocupaba un puesto directivo en la Secretaria General del Movimiento de la C/ Alcalá de Madrid. Enterado de mis propósitos y de mi estancia en Madrid para intentar sacar la oposición, me propuso solicitar una beca para un Curso de 2 años de Sociología Política en el Instituto de Estudios Políticos sito en la Plaza de la Marina Española, sede del antiguo Senado de España, en el que con su aval fuí admitido.

Allí tuve durante los dos años que duró el Curso a Profesores tales como : Luis González Seara, Jesús Fueyo Alvarez, Luis Legaz Lacambra, Salustiano del Campo Urbano, José Jiménez Blanco, Adolfo Muñoz Alonso, Manuel Alonso Olea, Juan Velarde Fuertes, Román Perpiña Grau, Francisco Murillo Ferrol, Cruz Martinez Esteruelas, Tomás Mestre Vives, Jose Manuel Paredes Grosso, José Bugeda Sanchiz y el bigotudo e impresentable Juan Diez Nicolás, con el que tuvimos un incidente porque quería que diésemos nosotros la clases y, como nos opusimos radicalmente, dejó de darlas y nos exigió trabajos como exámen.

Y como compañeros tuve a Jose Carlos Mainer, el mayor experto actual en Literatura española; Jose Ignacio Wert, que llegó a Ministro de Educación con el PP; Francisco J. Vanaclocha Bellver, que fué Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Carlos III y su novia entonces Luisa; Javier Pascual Casado, Tac como yo; Alfonso Fernandez Miranda, Catedrático de D. Político de la Univ. de Madrid; un coronel asturiano monárquico a tope llamado Portillo; Prudencio García Martínez, de la UMD, consultor de N.U.; Maria Jesús Cañellas, documentalista de TVE,...

Tras pasar por las clases particulares de Salvador Cerón, el hijo del peón caminero de casi dos metros de altura, y del químico Laureano Sánchez los Maristas me aprobaron las Matemáticas y el Francés pero no me presentaron a la Reválida y aconsejaron a mi padre buscara otro Colegio. Mi padre con el asesoramiento de Juan Pedro Pineda, Practicante del Psiquiátrico y actor aficionado, que tenía un hijo problemático, Cecilio, que asistía a una Academia privada a la que iban los que vivían en El Carmen y los estudiantes con problemas de Murcia. Estaba en un 2º piso, en el domicilio particular de un viejo republicano murciano que vivía allí con su madre, que era radicalsocialista y fué Director en 1932 de un diario murciano “La Región” y, ademas de Director General de Correos, fue profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia. La edad de la madre le retuvo en Murcia y le hizo someterse a la depuración y limitación de todo tipo de actividades profesionales. Era un hombre corpulento de educación esmerada, laico, marxista, antiamericano acérrimo, había que ver sus comentarios cuando desayunaba en clase su café con leche y bizcochos leyendo el periódico que por aquella época daba las noticias de la guerra de Corea. Se decía por el régimen que era masón y maricón. Yo creo que lo primero era posible, pero de lo segundo nunca dió ninguna muestra. El se reservaba las Matemáticas y el Francés y teníamos dos profesoras : una de Lengua y Literatura llamada Fuensanta. una morenaza murciana de unos 30 años y otra rubia de ojos azules que nos daba Quimica. El cuadro se completaba con D. Antonio Zamora, Alcalde Pedáneo de Aljucer y antiguo seminarista.

Tenía como compañeros a Jose M.ª Ruiz-Funes Aroca, Antonio Sancho, Cecilio Pineda, Paco Poza Guillamón, Hernández Pagán, Castillo, Pedro Hernandez, Frutos, Fernando Muñoz Valcarcel, Fernando Rica que se hizo sacerdote, …..

La Academia fué un espacio de libertad: teníamos el Cinema Iniesta con sus programas dobles a la vuelta, el jardin de Floridablanca enfrente donde retozaban las alumnas de Instituto de 2ª Enseñanza Femenino Saavedra Fajardo y los Futbolines en la puerta de enfrente a la de acceso a la Academia. Los novillos eran habituales y las excusas variopintas.

Presentándonos como alumnos del Colegio San José de Espinardo, este si autorizado, aprobamos la Reválida de 4º , 5º y 6º de Ciencias y la Revalida de Bachiller Superior de Ciencias, con la anécdota de que cambiaron los exámenes y a mí me dieron la Matricula de Honor de Matemáticas que correspondía a Fernandito Muñoz “el pitagorin”, luego Premio Extraordinario de Fin de Carrera y Catedrático de Ciencias Exactas de la Univ. de Murcia y a él le dieron la que me correspondía en Historia.

El curso siguiente era el Preu que teóricamente tenía que hacer en Ciencias, porque quería ser Ingeniero Agrónomo, pero mi padre me hizo ver que en Murcia no había Escuela de Ingenieros Agrónomos y que las más cercanas estaban en Valencia y Sevilla y que eramos familia numerosa y no podía costear los estudios a todos los hermanos. La realidad fué que tanto el 2º como el 3º Antonio y Francisco Javier dejaron los estudios en el Bachiller y no tuvo que pagarle los estudios a ninguno hasta que el menor Santiago, con 14 años de diferencia conmigo, se fué a Valencia a estudiar Empresariales.

En definitiva, que me matriculé en Preu Letras ya como alumno oficial en el Instituto de Enseñanza Media de Murcia Alfonso X el Sabio, y tuve que coger el latín que había abandonado en los Maristas y aprender griego en un año con la ayuda de las clases prácticas de un ex seminarista de mi pueblo, de origen muy humilde, llamado Fulgencio, que destacó como futbolista.

Logré aprobar por los pelos el Preu y en 1963 me matricule en 1º de Derecho en la Univ. De Murcia junto con otros ciento y pico alumnos y tan sólo una veintena de chicas.

Como era consciente de la irregularidad de mis estudios me planteé abordar ese primer Curso con la máxima dedicación y, tras las clases de la mañana en la Universidad, por la tarde asistía a las clases particulares que tenía organizadas en su casa Antonio Pérez Crespo, que después sería Presidente de la ACNDP Acción Católica Nacional de Propagandistas de Murcia, Presidente de la Junta de Obras del Puerto de Cartagena y el primer Presidente de Ente Preautonómico murciano.

Fué un año muy intenso y de plena dedicación pero el resultado fué espléndido : obtuve la 2ª mejor nota del Curso, tras el n.º 1 que no podía ser otro que Antonio Remiro Brotons, de Elche, actual Catedrático de D. Internacional Público de la Universidad Complutense, y que alojado en el Hotel del Rincón de Pepe se dedicó a estudiar, hasta en su camino hacia la Universidad por la Trapería.

Obtuve una Matricula de Honor en Derecho Romano, un Sobresaliente en Derecho Político y otro en Historia del Derecho y un Notable en Derecho Natural .

Con las calificaciones obtenidas en 1º de carrera dí por superados mis complejos de inferioridad en materia de educación y le plantee a mi padre trasladarme a Madrid para hacer Derecho y Económicas al mismo tiempo. Mi padre no aceptó y yo perdí el interés por continuar dedicándome exclusivamente al estudio. Fui elegido por Paco Ruiz Risueño, delegado de Facultad del SEU y posteriormente Abogado del Estado y Diputado por Albacete del P.P., delegado de actividades culturales de la Facultad y me dedique a organizar todo tipo de eventos. Entre ellos una revista cultural a la que invite a participar a un alumno destacado de primero que declinó la invitación por dedicarse exclusivamente al estudio, se trataba de José Ramón Calero, que se casó con Purita García Perea y terminó siendo abogado del Estado en Murcia y, durante un tiempo, líder de Alianza Popular.

Durante la carrera fuí aprobando todo, excepto los dos internacionales, que eran precisamente los que más me interesaban, pero me encontré con el número tres de Falange, Joaquín Garde Castillo de Catedrático, secundado por el Adjunto Francisco Martínez Sobrao el Buque y por los auxiliares: el lancha y la canoa, Pepe Méndez y Manolo Albadalejo.

Relación de Compañeros de 1º de Derecho de Murcia

- Pedro Poza Guillamón, Inspector de Trabajo jubilado. Reside en Murcia

- Maribel Carrillo Pines, Funcionaria excedente de Instituciones Penitenciarias, reside en Pozuelo

- Isabel Rius Galindo vive en Majadahonda

- Jose Antonio Alarcón López jubilado de TVE

- Juan Alarcón Montoya, jubilado, reside en La Zenia

- Jose González Semitier , de Cieza

- Rosa Antonia Martínez Frutos, ex S. G. T. de Exteriores, jubilada en Madrid

- Francisco Andujar Naval abogado en Murcia

- Alfredo Pelayo Pérez, empleado en Ministerio de Educación en Madrid

- Javier Navarro Vals, ex Directivo de CajaMurcia de Cartagena

- Maria Angeles López Martínez, vivia en Madrid ahora en Alicante

- Vicenta González Medina, de Murcia

- Jose María García Faria, fallecido, Juridico de Marina de Cartagena

- Jose María García Perea, retirado en Cabo Roig

- Enrique Muñoz Fernández

- Enrique Miró Ferreres, misionero seglar de Murcia

- Jose María Servet Sánchez, con catering en Albacete

- Joaquin Cortés Robledo, Juridico del Aire, vive en Sevilla

- Maria Pilar Llergo Modrego, en V alencia

- Concepción González Marín, abogada en Hellin

- Jose María (Sanchez) López Alascio ,Abogado del Estado en Murcia

- Antonio López Sánchez, con Tienda de Música en Murcia

- Rafael San Eustaquio Tudanca, empleado de la Comunidad de Murcia

- Mª Teresa San Eustaquio Tudanca, Funcionaria de Tráfico jubilada en Barcelona

- Francisco Frutos Jover, fallecido

- Antonio Remiro Brotons, Catedrático de D. Internacional Privado de la Univ. Complutense

- Aurelia Richard Rodriguez, viuda de Marino Barbero

- Andres Bleda Martínez, ha muerto siendo Bodeguero en Jumilla

- Daniel Cáceres Hernández-Ros, exRegistrador de la Propiedad en Murcia.

- Antonio Gil Martínez, Juez en Alicante

- Ramón Alarcón Roldán, industrial en Hellin

- Emilio Masiá Clavel, abogado y poeta retirado en Lo Pagán Murcia

- Manuel Martínez Ripoll, ex Decano del Colegio de Abogados de Murcia.

- Antonio López Martínez, Ex Subsecretario de Exteriores Embajador en Egipto y Embajador en Noruega.

- Carmelo González, Profesor en Barcelona

- Manuel Caro Almela, Abogado en Murcia

- Juan Santiago García Parra, Abogado.Fallecido

- Maria Luisa Ferao Noguera, funcionaria del Ayuntamiento de Murcia.

- Maria Luisa Berenguer García, funcionaria de la Comunidad de Murcia.

- Julio Mompó Catalá, abogado en Elche, que fué Secretario del Colegio de Abogados

- Tomás Santos , que trabajaba en una y su marido de Cieza Compañía de Seguros y ha muerto en Barcelona

- Margarita Catarineu, Técnico de la Diputación de Madrid

- Mercedes Villena y su marido, ambos fallecidos, de Cieza

Estos son los que recuerdo, porque aguantaron casi hasta el fin de la carrera

Miércoles 27 de Septiembre de 2017 10:02

MIS ORÍGENES.

Nací el 19 de enero de 1944 en El Palmar, actual pedanía de Murcia, en el número 85 de la calle Mayor, antes llamada del Generalísimo, antigua carretera nacional adoquinada de Madrid a Cartagena.

Mis padres eran Antonio Alarcón Espinosa y Pilar Montoya Vivancos, ambos naturales de El Palmar y yo era su segundo hijo, ya que antes tuvieron una niña llamada Florita, en atención a las abuelas que se llamaban Florentinas.

Mi padre era hijo único, ya que a poco de nacer murió su madre de unas fiebres puerperales, y tuvo que ser amamantado por un ama de leche llamada Fuensanta, la Tanta, que a su vez tenía una hija a la que también daba el pecho y que se llamaba Antonia. Mi padre, al igual que mi abuelo, medía casi 2 m , tan sólo había en el pueblo dos personas que estuviesen a su altura uno era Galinsoga, que se suicidó por eso y Salvador Cerón, que fué mi profesor. Era rubio con los ojos azules, pero cuando tenía 18 años pasó el sarampión y se quedó completamente calvo, por lo que siempre llevaba sombrero o boina.

Cursó el Bachiller en el Colegio de los Maristas de Murcia desplazándose todos los días en una burra que le compró mi abuelo y que recorría los 6 kilómetros que separan el casco de Murcia de su Pedanía de El Palmar. Quiso estudiar Derecho, pero mi abuelo se opuso porque había que salir de Murcia, y optó por hacer un curso de mecanografía y presentarse a unas oposiciones de auxiliar de la Diputación Provincial de Murcia que sacó y estuvo por Mula cobrando unas tasas.

Después se compró una bicicleta Orbea para ir al trabajo en Murcia e incluso más adelante se compró una moto marca Harley Davidson, que le fue requisada con motivo de la guerra civil. Esta supuso un aplazamiento de su carrera profesional ya que fue movilizado para incorporarse a infantería de marina en Cartagena, donde utilizó varias estratagemas para evitar culminar El periodo de instrucción y ser enviado al frente. Estas estratagemas consistieron en aducir que los trajes le quedaban cortos dada su altura, y que por ella era gastador, y cortarse la yema del dedo pulgar para evitar hacer una instrucción normal y al final fue destinado a oficinas y como asistente de un comandante jurídico al que le hacía la compra. Contaba anécdotas tales como que el comandante le mandaba a los pesqueros a recoger algunas sardinas para los gatos que tenía su señora, y mi padre detraía una parte de las sardinas para comérselas con sus compañeros de mili, a los que también facilitaba panes sobrantes.

Periódicamente, mi padre bajaba a El Palmar, a casa de sus padres y se llevaba huevos, conejos y pollos para mantenerse en el destino militar y no verse obligado al rancho cuartelario y para obsequiar a su comandante. Consiguió así salvar los tres años de guerra civil y cuando esta terminó se incorporó a su destino en la Diputación ascendiendo hasta llegar a oficial y no llegó a técnico porque no tenía la titulación universitaria.

En su trayectoria profesional llegó a ser Administrador del Hospital Psiquiátrico Provincial de Murcia, primero en el antiguo Manicomio de Acisclo Diaz, hasta que lo consiguió trasladar a unas nuevas instalaciones en El Palmar, por lo cual consiguió tener el trabajo en su lugar de residencia. Su dedicación fué extraordinaria, dedicándole al trabajo toda la mañana hasta la hora de comer, hasta el punto que cuando dejó el puesto las funciones que él ejercía las desempeñaron 3 personas.

Era ordenado y metódico, tras la comida, invariablemente se echaba la siesta de una hora aproximadamente y tras ella se iba al Casino a jugarse el café en una partida de dominó del cual era un experto, tras esto se iba a la huerta a dar una vuelta y traerse una cesta de la fruta que hubiese.

Mis abuelos paternos eran Juan Alarcón Rios, natural de Zarandona, un apuesto mozo que casó en El Palmar con la hija de uno de los terratenientes de la villa, Flora Espinosa Ortiz mayor que él y que murió al nacer mi padre y de la que este heredó la casa y las tierras de regadio y de secano, que administró mi abuelo, que fué así uno de los terratenientes del pueblo, llegando a ser concejal agrario del Ayuntamiento de Murcia y procurador junto con el Rojo de las Acequias de Riego de El Turbedal. Yo vivía en una casa de dos pisos construida por mi padre, que tenía toda la planta baja de almacén y se comunicaba con la de mis abuelos, que era también de dos plantas pero que tenía la planta alta sin construir y habilitada como una gran sala para almacenar todos los productos agrícolas. Los patios eran comunes y allí había de todo. Un pozo con agua riquísima, cuadras para las caballerias, gallinero, palomar, conejeras, cuadras para cerdos y cabras y hasta panales de abejas. La cocina estaba en el exterior y existía un estercolero que servía para todo.

Mis abuelos paternos fueron Juan Montoya Martí y Flora Vivancos Bernal también naturales y vecinos de El Palmar y él no se dedicaba a la agricultura sino que empezó de albañil y terminó de empresario de la construcción. En Melilla fué donde creció como empresario con las edificación de instalaciones militares y casas para este personal. Se hizo de la confianza del entonces comandante Agustín Muñoz Grandes y acompañaba en ocasiones a su esposa al teatro. A su regreso a la Peninsula construyó el aeropuerto de Viator en Almeria y también algo en la zona de Yeste. Compró una finca en Mula, que vendió en la guerra civil y tuvo un automóvil, que le fué requisado y que utilizaba el Lizán para transportar la hierba . Su última obra fué la carretera de El Palmar a Sangonera, que yo recuerdo en construcción. Aparte de su amplia casa con aljibe, que daba a la carretera de La Alberca, por donde pasaban los romeros hacia la Ermita de la Fuensanta, y hacia esquina con la calle de los Montoya, que no sé si le debía el nombre, tenía toda una manzana de casas en la calle Floridablanca, donde instaló una fábrica de losas que llevaba mi tío Juanito, que era su hijo menor. Yo solía ir a comer casi todos los domingos a casa de mi abuela Maolla, que era como la llamabamos, que era una excelente cocinera y en esas comidas tomabamos el aperitivo con vermut y sifón y arroces variados, entre ellos un arroz con atún en conserva y aceitunas exquisito.

Mis primeros recuerdos de infancia son de un regreso apresurado de la escuela situada en la replaceta con una diarrea bastante visible y por lo que mis primeros profesores Antonio Morales y su esposa doña Amparo me envíaron a casa para que me limpiasen. Y también de una excursión al Puente de las lavanderas en la que D. Antonio nos hizo con folios unos vasos de papel para que pudiésemos beber agua. D. Antonio emigró a Venezuela, donde se dedicó a la industria petrolífera y fue sustituido por D. Moisés .

Mi padre que era amigo de D. Jesús Gil, profesor de la escuela publica, acordó con él que me presentara a Ingreso y Primero de Bachiller por libre en el Instituto Alfonso X el Sabio, exámenes que aprobé no sé cómo.

Con ello ingresé en el Colegio La Merced de los Hermanos Maristas en El Malecón de Murcia para hacer 2º de Bachiller, era de los más jovenes del Curso y fuí aprobando hasta llegar a 4º donde suspendí en Matemáticas y Francés, no pudiendo presentarme a la Reválida de Bachiller Elemental. Allí tuve como compañeros a Román, que fué futbolista del Real Murcia, Joaquin Escurra que ha sido Directivo de la Confederación Hidrográfica del Segura, Pretel al que llevaban en carriolé, Eduardo Ruiz Abellán, Hidalgo el de Conservas Hida, Pedro Poza que se fué a estudiar interno a Alcazar de San Juan, Vicente Iranzo, hijo del catedrático, José Marquina que vivía en el barrio del Carmen, Francisco del Aguila, Croveto que era uno de los tenores del Colegio, Fructuoso Barba que ha sido Catedrático de Matemáticas, Eduardo Maurandi que es Magistrado en Madrid, Gosalvez que jugaba al tenis,…. . Teniamos clase mañana y tarde y yo tenía que ir a mediodía a la Plaza Camachos a recoger la cesta de comida caliente que me enviaba mi madre en el coche de linea y tomarla en la casa de los caseros de la finca que tenía al lado del Colegio de los Maristas D. Jose Maria Aroca Ruiz-Funes, médico amigo de mi padre y de mi abuelo, y que más tarde fué el primer alcalde democrático de Murcia, donde coincidía con otro alumno de un curso inferior José Soler Ruiz que era de Sangonera. Me recorría el Malecón 4 veces al día.

Martes 26 de Septiembre de 2017 15:17

Mis restaurantes favoritos 2

- En la provincia de Teruel :

 

- En Cantavieja:

 

* Restaurante el Buj, Avenida Maestrazgo 6, tfno. : 964185033 . Ofrece una cocina tradicional aragonesa de gran calidad, apoyadas en excelentes productos frescos y de temporada, que provienen de la propia tierra, a los que proporcionan una elaboración muy esmerada y cuidada. de sus fogones surjen brillantes presentaciones con platos como: rollo de salmón con verduras; foie entre tejas y ensalada silvestre; patatas rellenas; tomate, salmón y cangrejo; solomillo en costra de hierbas y avellanas; terrina de pescado y marisco; silla de cordero; pie de cerdo con foie-gras y setas; etc.

Buena relación calidad-precio teniendo en cuenta la bondad de sus viandas. conviene reservar. no admite tarjetas.

Decoración típica y rústica, ambiente agradable y servicio atento y amable completan la buena oferta culinaria del restaurante Buj.

Precio entre 35-40€

- En Iglesuela del Cid:

 

* Restaurante Casa Amada, C/ Fuente Nueva, 10, La Iglesuela del Cid, Tfno.: 964 443 373 Cocina regional absolutamente casera.

No se si existe carta físicamente, no nos la mostraron, nos cantaron una larga relación de primeros y de segundos.

Lleva fama por sus legumbres, sus patatas rellenas y su ternasco.

Las patatas rellenas, de atún, estaban simplemente correctas, las alubias aceptables. Sí cabe destacar un plato, los garbanzos con ajoaceite, por su originalidad. Realmente los garbanzos cocidos se “alegran” con la compañía del ajoaceite. El conejo a la brasa, algo jasco, y el ternasco, bueno, tierno y jugoso.

Postres caseros muy ricos, como el Flan de nuez y la Tarta de naranja.

Carta de vinos corta, animada por la presencia de varias referencias de VT Bajo Aragón . Precio unos 18 €

 

En la Provincia de Murcia :

 

-En Aguilas :

 

* Restaurante Casa del Mar, Explanada Del Muelle Sin N, Tfno.: 968 41 29 23, Perfecto para comer pescado a buen precio y con vistas sobre el puerto de Aguilas. El servicio fue fenomenal y muy agradable. Compartimos varios platos y todo estaba perfectamente elaborado.

 

* Restaurante El Pocico. Carretera Garrobillo, km 11. Águilas. 968 41 92 40. Cierra martes (en agosto, abre todos los días). Especialidades: Pulpo al horno (por encargo), paletilla de cabrito al horno, carne a la brasa y pescados de Águilas. Precio medio: 25€.

 

* El Rincón de Sergio Elias en Bolnuevo- Aguilas. Menú del día : Gazpacho, bacalao con salsa aurora, caracoles, alubias con calamar o estofado de cordero, pescados y carnes a la brasa Tfno : 607546206

 

- En Murcia :

 

*** Restaurante Salzillo, Calle Cánovas del Castillo, 28, Tfno :968 22 01 94

 

Ofrece14 Menus de 40 a 70€ Cocina murciana de calidad Menú diario de 20€

Restaurante de comida típica de Murcia de gran calidad. El servicio muy atento, siempre pendientes que no te falte de nada. En la barra se puede tapear estupendamente. Recomiendo: pulpo, croqueta de boletus, el huevo poche y el solomillo con foi. Los postres muy buenos también pero sino puedes el sorbete es la mejor opción.

Desde 1988, el restaurante Salzillo viene ofreciendo una carta basada en guisos elaborados a fuego lento, verduras de la huerta murciana, carnes de alta calidad de las diferentes denominaciones de origen nacionales, así como una gran variedad de mariscos y pescados del litoral regional. Todo ello acompañado por las existencias de una amplia bodega en la que conviven los vinos de las tres denominaciones murcianas con grandes vinos de otras zonas vinícolas de España. Almejas de Carril, gamba roja de Santa Pola, gamba blanca de Almería, quisquilla de Pareja hervida, y ostras de Cambados, como ejemplo del capítulo de mariscos; ensalada de bogavante y ensalada de la casa cubierta de salmón marinado y jamón de Jabugo; un amplísimo apartado de entrantes fríos y calientes; pescados como cocochas de merluza del pincho al pil-pil, rodaballo gallego a la plancha o al horno estilo Murcia o lubina salvaje al ajo pescador con ajitos y vinagre de Jerez, y carnes como paletilla de cabrito asada a la murciana con patatas y piñones, ternera segureña a la brasa, cochinillo asado de Castilla y León y entrecot de buey a la brasa. Cocina clásica de alto nivel, cocina de confianza.

Local elegante, transmite tranquilidad, profesionalidad y con ese punto de elegante cordialidad que te hace sentirte cómodo. Una persona en sala que es capaz de decirte las múltiples opciones que tienes en carta, de forma comentada y con alguna recomendación hacen un inicio de comida con la sensación de haber acertado en la elección del local.

De forma irregular con diferentes niveles y dando a dos calles parece que tiene el origen en la ampliación progresiva del comedor. Aún necesitarían más.

Elegancia en las mesas. vajilla variada y con formas adecuadas al producto. Cambio de platos y cubiertos hasta parecerte excesivo. Servicio constante en las copas, sin atosigar para ganar botellas consumidas. Una carta de comidas que no hizo falta ver. La carta de vinos muy amplia hasta llegar a las cotas más altas de vinos españoles y hasta extranjeros (Petrus incluido).

Unos platos a compartir pero servidos de forma individual, de una mesa redonda de 12 comensales:

. ensalada de la casa con jamón y salmón. Buena presentación, incluso servida individualmente en el inicio y luego poder repetir. Bien.

. jamón de paletilla 5 jotas. Extraordinario.

. calamar de pota a la plancha. Bien aunque el más flojo dentro de alto nivel.

. alcachofa (media) con jamón y gamba. Muy buena

. alcachofa con foie (media). No nos decidíamos por qué alcachofas y nos dieron la solución: media de cada, pero con el consiguiente cambio de platos y cubiertos.

. huevo poché con trufa. Buena presencia de trufa y un huevo en perfecto punto.

De principales:

. pata de cabrito murciano al horno. Auténtico manjar. Excelente punto de cocción sin nada crudo, todo jugoso, carne que se separa con el tenedor. Extraordinaria.

. ventresca. Podría ser de ballena por el tamaño (nunca habia visto una ración de ventresca de este tamaño que salía por ambos lados del plato). Bien hecha a la plancha, tierna, jugosa, con un poco de aciete Gran Selección de arbequina Juan (apellido no recuerdo).

. ración para 3 (comieron 4) de cordero al horno. Del mismo calibre que le cabrito pero yo repetiría cabrito.

. entrecotte. También de gran ración, bueno por referencias.

. gallo San Pedro. No recuerdo cuantos (4-5 pedidos). Un pescado que suele ser escaso en su ración, pero en este caso lo probamos casi todos. Muy bien rebozado y hecho. Al ser cortes de buen grosor permitió quedar más jugoso que de costumbre. Muy buena opción.

Para beber hay quien bebía agua (Bezoya), incluso coca-colas. Optamos por un tinto inicial shyraz que no recuerdo ahora (quizás algún veremero/a asistente me ayude) y seguimos con Juan Gil 18 meses, más consistente.

Y hasta aquí puedo contar porque tras un buen café me tuve que ir de prisa y corriendo por cuestiones profesionales. Me comentaron que los postres siguieron en la misma línea y el disfrute fue total; tanto que muchos repitieron en la cena para probar lo que se había quedado pendiente: cochinillo, otros pescados, etc...

Del periplo murciano (que no son todos), me pareció el mejor con diferencia. Por su elegancia y profesionalidad, por su variedad en comida y vinos con buen servicio. por la calidad del producto. por la cantidad de las raciones. Por una buena presentación en todos los platos.

 

https://www.facebook.com/pg/Restaurante-Salzillo-163166710549916/photos/?ref=page_internal

** Restaurante La Meseguera, Mayor, 75, La Alberca, Tfno.: 968 84 00 43.Cocina murciana de calidad Menú del día abundante a precio ajustado 10€. A la carta de 15 a 25€

Les recomendamos la estupenda Paella de Verduras (huertana), las deliciosas Ensaladas Locas, las excelentes Ensaladas combinadas con Carne, Pescados y Verduras, únicas en la zona y los deliciosos Postres: la Tarta de zanahorias, la Tarta Porron Pon Pero y la Tarta Antonio Banderas

https://www.tripadvisor.es/LocationPhotoDirectLink-g1104138-d5614328-i148850326-La_Meseguera-La_Alberca.html#148850326

** Restaurante Casa El Cherro, Avda. Miguel de Cervantes, 42, Tfno. : 968 29 74 69. Ambiente familiar . Precio de 25 a 30€

Restaurante emblemático en Murcia por el que han pasado varias generaciones ya que su historia empieza en 1930. Su rasgo distintivo es la calidad de sus productos, especialmente las carnes y embutidos que proceden de su propia carnicería. Personal muy amable y atento, el servicio es rápido y la comida buenísima. Muy recomendable.

Especialidades : Paletilla de cabrito, embutidos y guisos murcianos

Famoso por sus embutidos ibéricos, especialmente el jamón y el salchichón, prepara riquísimas tapas de tostas con tomate murciano y pan de hogaza como el de antaño. Además dispone de menús variados con platos tipicos de la región y los mejores ingredientes de la huerta murciana. RECOMENDACIONES : Ensalada de alcachofas, ensalada murciana, chuletón de ternera a la brasa, cordero a la brasa, pata de cabrito al horno flan casero, arroz con leche.

file:///D:/Gastronomía/Restaurante_%20Casa%20El%20Cherro%20_%20Murcia.html

 

La Huertanica

 

¿Se quieren ustedes buscar un problema, a la hora de elegir los que les apetece? Pues lo tienen fácil. Sólo tienen que entrar en La Huertanica.

La primera impresión la recibe uno en la barra, cuyo despliegue le sume a uno en un mar de dudas socráticas. Nada menos que sesenta tapas diferentes y diarias, sesenta, nos miran con pasión. Claro que el problema se repite si nos sentamos en el comedor, una muestra: panache de verduras hervidas aliñadas, arroz huertano, boquerones al ajillo con ajos tiernos, cabrito segureño a la murciana...en definitiva, una cocina típica muy bien realizada en base a excelentes productos.

Precio medio carta: 18 euros

Precio menú degustaciín típico: 15 euros

** Restaurante Torremolinos,

Dirección: C/ El Castellar, 113, Churra. MURCIA

Teléfono: 968 24 74 81 Hay que reservar porque siempre está lleno

El restaurante Torremolinos, en Churra, es algo más que un restaurante. Impresionante su salón principal, con el techo a dos aguas cubierto de rústicas vigas a una gran altura; y cuidados todos los detalles para dotar al local de un cuidado aire rústico. El servicio, atento y rápido, a cargo sobre todo de mujeres. Y de remate, unos precios razonables.

Hacen matanza lunes, jueves y sábado. Y ya se imaginan lo que supone eso: cerdo fresco, morcillas, pellejos... Pero además, una extensísima carta en la que destacan las tapas típicas como pulpo al horno, marineras, caballitos,zarangollo, michirones, caracoles, mondongo, patatas asadas con ajo, ensalá murciana, ensalá al horno, sangre frita con cebolla, morcillas calientes,pisto, habas fritas con jamóny cebolla,acelgas fritas con sardinas, las carnes a la brasa, los guisos caseros, como caseros son los 12 tipos de postre diferentes, entre ellos los paparajotes....

Cierra martes por la tarde

Menú del día incluido café 11€ : platos de cuchara incluidos en menú : martes olla de matanza, miércoles arroz y viernes albóndigas con bacalao.

 

- En El Palmar :

 

* Confiteria -Pastelería La Gloria C/ Muñoz Barberán, 2, 30120 El Palmar ( Murcia) Tfno .: 968880088 Especialidad en pasteles de Carne y en chocolates. Propietario Andrés Marmol el Chorlete.

- En Los Alcázares :

* Restaurante Ramón, cocina mediterránea, especialidad Caldero (Arroz con pescado) Avenida de la Libertad, 50. Tfno:968 57 41 73

Precio: de 25 a 35 euros El pescado es su producto estrella, a la sal, a la plancha, frito, con pimientos o cocinado con arroz. Y para finalizar, uno de sus postres artesanos, proponemos por ejemplo la tarta de fresa natural con nata y el soufflé de limón.

- En Cabo de Palos :

 

* Restaurante La Tana, Paseo de la Barra, 3, 30370 Cabo de Palos, Murcia Tfno:968 56 34 25 Especialidad en Caldero y pescados. Menú del día 18€

Si van de arroces, yo les recomiendo el arroz la Tana, un arroz meloso, oscuro hecho con colas de gamba peladas y calamar. Potente y exquisito. Pero tienen donde elegir. He aquí las sugerencias: Chipirones a la plancha, arroz con bogavante, mero a la guindilla, lecha con tomate y pimiento fritos, rodaballo a la plancha, rape con gambas a la molinera, cazuelita marinera, dorada a la sal, lubina a la espalda, atún fresco plancha salsa vinagreta, churrasco a la plancha.

Por supuesto, el inevitable caldero tiene justa fama en la Tana

Menú del día 12 euros

Menú de almuerzo 32 euros

Menú cena: 35 euros

* Restaurante Miramar, Paseo de la Barra, 14, 30310 Cabo de Palos, Murcia Tfno. : 968 56 30 33. A la entrada del puerto, con amplias cristaleras y vistas a este. Pescados fritos, a la plancha, a la sal..., mariscos de la costa, varios arroces y arrope (calabaza caramelizada) y helado. Precio medio 30 €.

Menú del día 17 €

 

- En Campo de San Juan, Moratalla:

 

* Restaurante El Cortijo, Carretera de Nerpio, km 19

SAN JUAN (MORATALLA). Tfno: 659 168 516, especialidades como: la pierna de cabrito al horno o el cabrito con ajos tiernos, un suculento cordero a la brasa muy bien acompañado con el excepcional pan de calatrava, y para finalizar ese rico postre dulce como es la leche frita. Menos de 20€

 

- En Calar de la Santa :

 

*** Bar Restaurante Perea, Alonso, 1.Calar de la Santa,MORATALLA, MURCIA, Tfno.: 968738103. Restaurante con productos de excelente calidad y muy buena cocina. Todo casero. El trato con Julian inmejorable, aún mejor el precio. Podría decir que es el mejor restaurante que he estado nunca calidad/pecio. Recomiendo los mini lomitos, rollos de calabacín, caballitos, calamares, oreja, rabo....o como plato; asado, migas, hoya... A la carta unos 16€

 

* Bar Restaurante Luis, Calle Plaza. Tfno: 968 73 80 38

Local muy acogedor, familiar, con iluminación tenue y con un gran personal tras la barra. Preparan unos caracoles en salsa, espectaculares !!!!!. El bacalao encebollado, sublime !!!!. Montaditos de todo tipo, arroces, migas, oreja frita, etc.... Todo esta muy rico, sabroso, buenisimo... y lo mejor el precio, es muy económico. Tiene una relación calidad / precio espectacular

- En Cartagena :

 

* La Uva Jumillana, C/ Jara, 26, Tfno.: 868 04 93 78, El mejor sitio de tapas de Cartagena.

 

La Uva Jumillana es una tasca decorada al estilo de las de antes –estanterías y anaqueles de madera vieja, mostrador de mármol, azulejos–… Un lugar de tonos añejos, (fue fundada en 1919) primo hermano de La Bodega de la Fuente, de la que le separa los cinco metros de anchura de la calle Jara, en una magnífica ubicación junto al espectacular parque arqueológico del Foro Romano. Unos extraordinarios buñuelos de bacalao, patatas bravas con la salsa secreta de la casa, alitas de pollo al estilo de la Uva, unas deliciosas croquetas de cocido de la casa, empanadillas caseras, cucuruchos de quisquillas, chips de berenjena, montaditos de magra con tomate, de salmorejo con jamón y huevo… en fin, una selección única de tapas que solo podemos encontrar en La Uva. Cerveza bien tirada, vermú y vinos de barril ayudan a pasar los sólidos, junto con combinados de nombres tan sonoros como Láguena, Paloma, Reparo carretero... Una parada obligatoria si queremos saber cómo se tapea en Cartagena.

https://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g187517-d4177860-Reviews-La_Uva_Jumillana-Cartagena.html#photos;geo=187517&detail=4177860&ff=190840948&albumViewMode=hero&albumid=101&baseMediaId=190840948&thumbnailMinWidth=50&cnt=30&offset=-1&filter=7

 

* Restaurante Techos Bajos, Calle de Joaquin Madrid, 1,Barrio de Santa Lucia, 30202 Cartagena, Tfno.: 968 50 50 20 La mejor relación calidad precio para comer pescaito frito en Cartagena, un bar mitico donde los haya. Buena calidad, el servicio cono de la familia y un precio para repetir Y aparte los menús diarios por menos de 10 €. en la carta se puede encontrar platos como frituras de pescado, pulpo, calamares, sardinas, almejas, mejillones, etc. Además se dispone de variedad de carnes, postres caseros y cafés.

https://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g187517-d3672160-Reviews-Techos_Bajos-Cartagena.html#photos;geo=187517&detail=3672160

* Restaurante Sacromonte, Calle Monte San Juan, 1, Tfno.: 968 53 53 28. Taberna anexa más informal con raciones y tapas. Pescados y carnes bien preparados. Carta completa con platos en general ricos. Buen ambiente y servicio.

 

- En Cehegin :

 

* Restaurante La Almazara, Calle los Naranjos Barrio ESCOBAR (CEHEGÍN) Tfno : 968 433 089. Pasadas las ruinas de la ciudad visigoda de Begastri, por un camino bordeado de Albaricoqueros, se llega al Escobar, pequeño caserío donde se encuentra el Restaurante La Almazara.

Ocupa el espacio de un antiguo molino de aceite del que se conserva las zafras grandes y chicas, las cántaras metálicas, el molino que reemplazó a las piedras y demás maquinaria. Zócalo de azulejo, suelo de barro tratado y paredes de tirolesa contrastan con las colañas del envejecido techo fruto de los vapores del proceso de elaboración del aceite.

RECOMENDACIONES :

Muy bueno el pulpo al vino tinto y la ensalada de la casa y el tártar de atún delicioso y los asados riquísimos se nota el horno de leña,"foie de pato" con mermeladas de albaricoque, queso frito a la miel, zarzuela de mariscos, paletilla de cabrito al horno, chuletón de buey a la brasa, solomillo de cerdo trufado al hojaldre, carnes rojas de la pampa argentina, todo tipo de guisos regionales, gran variedad de postres caseros.. Un sitio escondido acogedor con un trato familiar y unos platos de escándalo . Precio a la carta unos 24 € sin bebida

 

* Restaurante El Sol, C/ Mayor, 17 - 30430 Cehegín - Murcia (España)

Tfno: 968 74 00 64. Platos tan suculentos como la pierna de cordero en su jugo, la perdiz escabechada, los calamares rellenos o en su tinta, el atún encebollado, ricos entrantes: salmorejo, pulpo a feira y vinagreta, encurtidos, ibéricos. Cocina de tradición: pierna de cordero en su jugo, perdiz escabechada, calamares rellenos o en su tinta, atún encebollado

Platos contemporáneos: bacalao con salsa de marisco, merluza al vapor con puré de puerros, solomillo de ternera con frutas del bosque, rodaballo a la marinera . Y postres caseros que también merecen una mención aparte: flan de huevo, milhojas de crema, tarta de queso…Menú : 9,5 €. Precio medio : 10€.

 

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