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Miércoles 11 de Julio de 2012 15:20

MINEROS

Ya están en Madrid. Es imposible no sentir cierta emoción al verlos. Cómo si los personajes del cuadro de Pelliza da Volpedo, menos amanerados eso si,  hubieran cobrado vida de repente, igual que al inicio de Novecento. Han desbordado por Navacerrada y Guadarrama en una invasión decidida pero tranquila, con un puntito de romería, de peregrinación a la Meca – Moncloa a venerar, sino la piedra negra, al menos la llave USB donde se guardan los presupuestos generales del estado, único bálsamo posible para sus dolencias.

 

Hemos visto primeros planos de sus pies caminando, de sus caras negras de hollín, de sus lanzacohetes, más espectaculares que efectivos. ¡Ay! aquellos tirachinas con bolas de acero que usaban los de la Euskalduna…

 

Hemos oído sus voces cantando el "mira maruxiña" con la misma determinación que sus bisabuelos en el 34 y sus abuelos en el 62 y desafinando con el mismo entusiasmo con que lo han hecho tantos progres de taberna desde entonces.

 

Hemos oído también a los mismos cantamañanas de siempre (quizás con otros nombres y apellidos pero al cabo los mismos) explicarnos doctamente que la minería no tiene futuro porque es un sector obsoleto/maduro/marginal (que cada uno escoja su adjetivo). Y que mantener esos sectores con subvenciones es antieconómico porque retiene factores productivos que deben liberarse para ser empleados en actividades de mayor valor añadido. Alguno dirá lo de la “destrucción creativa” y bla, bla, bla.  Por cierto, no dicen lo mismo cuando de lo que se trata es de mantener artificialmente bancos quebrados.

 

Pero no estamos hablando de economía, ni del desplazamiento de unos sectores productivos por otros nuevos, ni de desarrollo económico.

 

Estamos hablando de seres humanos. De este capitalismo de "usar y tirar" que por mucho que quieran disfrazarlo con términos como adaptabilidad, flexiseguridad, "long life learning" y cosas así, implica, para la mayoría de los trabajadores, quedarse en la cuneta cuando el sector en que trabajan deja de ser rentable en esa caza desenfrenada a la plusvalía en que se han convertido los sistemas económicos modernos. Si a uno lo tiran por la borda en época de bonanza la cosa puede saldarse con una prejubilación aceptable, como ocurrió en el sector en los 80.

 

Pero en tiempo de crisis el panorama puede ser muy negro. Entonces te encuentras con que el sistema de protección social, parte integrante de lo que llamamos Estado del bienestar, que debía estar ahí precisamente para hacer frente a estas situaciones, ha desparecido. Paradójicamente, es lo primero que nos han desmantelado. Es como si te compras un coche con airbag y cuando tienes un accidente, no se infla.

 

Dicen que, antiguamente, los mineros entraban en las minas con un canario para detectar, de una forma cruel y rudimentaria, la presencia de monóxido de carbono. Estos mineros, entrando hoy en la Puerta del Sol con el mismo arrojo con que bajan a las entrañas de la tierra, son el canario de toda la sociedad española. El test de la solidaridad que este gobierno es capaz de tener con los ya incontables náufragos de esta crisis. Si dejan de cantar, aunque sea desafinando, es que la cosa se va a poner muy, muy fea.

Publicado en Jaula de Grillos
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