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A modo de memorias
A modo de memorias

A modo de memorias (25)

Al regresar al CSN me encontré con que mi puesto anterior estabalógicamente ocupado por otro funcionario que era Nieves Artajode No,que a su vez había nombradoa Felipe García Ortiz , Técnico de la Seguridad Social, como Subdirector Adjunto. Este era militante del PSOE y coordinó el grupo de Función Pública que dirigía en la oposición Jose Luis Rodríguez Zapatero y, cuando este ganó las elecciones en el 2004 y le pidió que eligiera un cargo, le pidió ser Consejero de Tribunal de Cuentas, donde ya estaba Ciriaco de Vicente, y en ese puesto sigue todavía 16 años después. Estaba de Presidente Juan Manuel Kindelán, que tras su puesto de Director General de Minas y de Presidente de Enresa había sido nombrado en el CSN, y había llevado con él como Consejero de confianza a Jose Angel Azuara, el sindicalista de UGT Técnico de la Junta de Energía Nuclear, actual CIEMAT, amigo de Fernando Magro. Había cesado como Secretario General a Jorge Angel Souto Alonso y había nombrado en ese puesto a Alfonso AriasCañete y como Jefa de su Gabinete Técnico a la médicoCarmen Martínez Ten, casada con Ludolfo Paramio y amiga de su esposa Carlota Bustelo. Me recibieron cordialmente y, dado que mi puesto anterior estaba ocupado y tenía derecho a un nivel equivalente, me nombraron Vocal Asesor adscrito a la Secretaria General y me asignaron como tarea hacer una especie de Código normativo del CSN, tarea a la que me apliqué y que en poco tiempo dejé prácticamente acabada, pero sin llegar a presentarla. Recuerdo de esta etapa, con añoranza, mis cafés con Fernando Piqueras Soriano, el TAC granaíno de Jaén que desempeñaba la Asesoría Jurídica del CSN desde sus orígenes, con el médico del CSN Mariano Romo, con el físico republicano que dirigía el Servicio de Informática Luis García de Viedma, con Emilio Oliva “el Batra”, o con Enrique Velázquez, hermano de Paco Velázquez, otro físicoque se dedicaba a la poesía compaginándola con la informática para la que estaba contratado. Alfonso Arias, el Secretarioal que yo estaba formalmente adscrito, fue sustituido al poco por Luis del Val, y este lo fue en 2001, cuando accedió a la Presidencia Maria Teresa Esteban Bolea,la primera Ingeniero Industrial del Estado,por Antonio Morales Plaza, un joven abogado del Estado hijo de un general de la Guardia Civil, y cuyo único destino anterior desde 1997 había sido el de la Asesoría del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. En esta etapa, decidí renovar los Cursos de Doctorado que me habían caducado y a través del Instituto de Estudios Fiscales y de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense hice unos Cursos que me habilitaron para poder hacer la tesis que, en contacto con el Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense Luis Morell Ocaña, iba a hacer sobre la normativa en materia nuclear, pero cuando busque información sobre el tema me encontré con que ya existía una tesis publicada y bastante completa sobre este tema realizada por Juan Manuel Ayllón Díaz-González, un Profesor de la Universidad de Granada. Eso me hizo dudar y en esos momentos además falleció el que me la iba a dirigir Luis Morell Ocaña, y por otra parte había empezado a dar clase de Dirección y Gestión de Recursos Humanos como Profesor Asociado en la Cátedra de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid, en su sede de Getafe, por mi amistad con el Catedrático murciano Francisco VanaclochaBellver, reanudando así de nuevo mi actividad docente universitaria que había dejado a principios de los años 70. Asi pues, le pedí a Vanaclocha que me dirigiera la tesis dándole una nueva orientación y tras unos días me propuso realizarla con el título de “Las Políticas de control público de la actividad nuclear” y unos enfoques de sociología política que ponían el énfasis en el análisis de los escenarios, los valores, los actores y los procesos, todo muy alejado del enfoque jurídico para el que había estado trabajando de cara a la elaboración del Código normativo del C.S.N. y en el que seguía trabajando para elaborar el Informe sobre las Relaciones Institucionales del C.S.N. con las Comunidades Autónomas, que también se me había encomendado. La conclusión fue que mi interés por la tesis fue decayendo yquedó aparcada sine die. La llegada de Maria Teresa Estevan Bolea el 18 de julio de 2001 supuso una auténtica conmoción en el C. S. N. cesando el Secretario General del que yo dependía y nombrando al jovencísimo Abogado del Estado Antonio Morales Plaza, también cesó a Antonio Gea Malpica como Director Técnico de Seguridad sustituyéndole Jose Ignacio Villadóniga, destacado militante del CSIC, y Jose Ignacio Lequerica, Director Técnico de Protección Radiológica sustituido por Juan Carlos Lentijo. Cambió toda la cúpula directiva. En ese periodo yo estaba adscrito y colaborando con la Asesoría Jurídica, que dirigía mi compañero y amigo Fernando Piqueras Soriano, y así continué hasta que un día, el 22 de junio de 2002 reenvié un correo que me había llegado incitando a hacer una huelga europea de consumo el 1 de julio . El correo se titulaba : HUELGA DE CONSUMO ¡ A LA CARGAAAAAAAAARGA! Me estimuló tanto su remisión que elegí la opción cómoda de remitirlo a todos los correos del CSN. Incluida la Presidenta, por supuesto. Un acto mecánico no reflexionado. Sentó como un delito horrendo. Al parecer, porque a mí nadie me dijo nada, el Secretario General le pidió a Fernando Piqueras que iniciara la incoación de un expediente disciplinario contra mí y Fernando tuvo que jugarse el tipo diciéndole que no había base jurídica para ello. Las consecuencias fueron : fui desascrito de la Asesoría Jurídica y pasé a depender de la Jefe de la Oficina de Normas Técnicas Matilde Ropero y perdí el despacho individual que tenía hasta entonces y pasé a compartir uno con otro defenestrado Luis Santomá, que había sido Subdirector y ahora tenía un nivel 28 dependiendo de la OFNT.Un gran técnico y…
Estando de Vocal Asesor adscrito a la Dirección General de Política Interior tuve conocimiento de que el Ministerio tenía un cupo de 2 personas en los Cursos del CESEDEM en la Escuela de Altos Estudios de la Defensa, sita en el Paseo de la Castellana,61 y le pedí al Subsecretario del Mº del Interior Justo Zambrana ocupar uno de esos puestos. Me propuso y fuí admitido al XLVIII Curso Monográfico que tuvo lugar de septiembre a diciembre de 2009. Teníamos como Coordinador al Capitán de Navío Carlos Cortejoso, un gallego simpático y lo integrabamos : - Juan Alarcón Montoya, Vocal Asesor de la D.G. de Política Interior. - Jose Antonio Alonso García, Senador del PSOE por Asturias. - Emilio AlvarezVillazán, Diputado del PSOE por Valladolid, de Tordesillas. - Aurelio Ayala Tomás, del Gabinete Tecnico de la Subsecretaria del Mº de Economía y Hacienda, de Cartagena. - Mercedes Batiste Iglesias, Vocal Asesora de la Ministra de Defensa. - Manuel Berna Serna, Contralmirante Subd. de Ingenieria de la Jefatura de Apoyo Logístico. - Pedro Bernad Silva, del Gabinete de la Ministra de Defensa. - Concepción Campos Viejo, Vocal Asesora del Mº de Asuntos Exteriores. - Agustín CasinelloApoita, Asesor de la Secretaria del CNI. - Antonio Colino Martínez, Consejero del Consejo de Seguridad Nuclear. - Indalecio Díaz Sánchez-Retana, Presidente del Grupo Editorial Iberonews. - Joaquin Fernández Nuñez, Vocal Asesor del Mº de Defensa. - Eduardo Fernández Palomares, Asesor del Director General de la Policia y de la Guardia Civil. - Pedro Agustín Galán García, Sugeneme del Cuartel General del Ejército. - Fernando García Martínez-Peñalver, Director Adjunto de INDRA. - Jose Manuel García-FontechaAlvarez, General de Brigada del Cuartel General del Aire. - Gregorio Guerra Pena, General de Brigada Jefe de Servicios de Apoyo de la Guardia Civil. - Félix Hernando Martín, General de Brigada Jefe de la Unidad de Coordinación de la Guardia Civil. - Fernando López-Amor García, Diputado del PP por Madrid. - Jose María Maestre Rodriguez, General de Brigada Jefe del Mando Aéreo de Combate. - Jose Antonio Maldonado Zapata, Consejero de la Agencia Estatal de Meteorología, de Sevilla. - Jesús Martín Ramírez, Director Grupo de Investigación sobre Agresión Facultad de Psicología de la Complutense. - Victor Martínez Zaro, General de División Subdirector de Contratación del Mº de Defensa. - Ana María Molina sánchez, Directora de ISDEFE. - María Angeles Moya García, Periodista. - Trinidad Noguera Gracia, Asesora del Gabinete de la Vicepresidenta 1ª. -Inmaculada Puig Simon, Vocal Asesora del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. - Rafael Román Guerrero, Diputado del PSOE. - José Alberto Ruiz de Oña Dominguez, Genera de Brigada Subdirector de Tropa Cuartel General del Ejercito. - Ovidio Sanchez Díaz, Senador del PP. - Soledad Segoviano Monterrubio, profesora de CC. Información Universidad Complutense. - Roberto Soravilla Fernández, Senador del PP. - Ignacio F. Tourné izquierdo, Director Comercial de INSA. - Javier Trueba Gutiérrez, Vocal Asesor de Patrimonio Nacional. - Jose Luis Urcelay Verdugo, Contralmirante, Jefe de la División de Operaciones Cuartel General deb la Armada. - Cristino Vega Lombana, General de División del Cuerpo de Intervención INTERGEDEF.     Las clases consistían en Conferencias con coloquio que nos daban en la sede del CESEDEM los lunes,martes, miércoles y jueves por la tarde. Entre los conferenciantes estaban : - Jesús Moneo Montoya, Director General del Capítulo Español del Club de Roma. - Juan Angel Martín Villalón, Teniente General Representante militar de España ante la OTAN y la UE. - Angel Sanz Roldán, General Alto Representante para la Presidencia Española de la Unión Europea. - Benito Raggio Cachinero, General de División Director General de Política de Defensa. - Alfonso Díez Torres, Director General de Integración en UE del Mº AE. - Enrique Pérez Ramirez, Vicealmirante Subdirector de Planes y relaciones Internacionales del Mº de Defensa. - Rafael Calduch Cervera, Catedrático de Relaciones Internacionales de la Univ. Complutense. -Ramón Tamames, Catedrático de Estructura Económica de la Univ. Complutense. - BruneDelaye, Embajador de Francia- - Félix Arteaga, Investigador en materia de Seguridad y Defensa del Instituto Elcano. - Arturo Alonso Meiriño, Director de Industria y Mercado de Defensa. - Elena del Mar García Rico de la Universidad de Málaga. - David García Cantalapiedra, Investigador de Relaciones Transatlánticas del Instituto Elcano. - Gustavo de Aristegui y Sanromá, Diplomático del PP. - Christopher Davis, Ministro Consejero para asuntos políticos de la Embajada de EE.UU. Lo más interesante del Curso fueron los viajes de estudios que hicimos tanto en España como al extranjero . En concreto, en septiembre hicimos un viaje de Información y Convivencia a la Zona Noroeste peninsular: salimos de Getafe en un avión militar y llegamos al aeropuerto militar de Santiago de Compostela donde visitamos en su sede de Figueiredo ( Pontevedra) la Brigada Ligera Aerotransportable “ GaliciaVII” ( BRILAT) donde comimos y nos alojamos en el Hotel “Galicia Palace” y por la tarde visitamos el Museo de Pontevedra, al día siguiente visitamos la Base Naval de Marín y la Escuela Naval donde comimos en el Comedor de Alumnos y salimos en autobús para El Ferrol donde nos alojamos en el Parador cenando en el Club Naval de Oficiales de “El Montón”, al día siguiente salimos hacia el Arsenal y embarcamos en la Fragata “ Blas de Lezo” y salimos a la mar, después comimos en El Montón y tuvimos la tarde libre, el jueves visitamos la Factoría de NAVANTIA de Ferrol y tomamos un vino en la Casa del Astillero y fuimos a A Coruña para tomar el avión militar de regreso a Getafe. También visitamos el 30 de octubre el Centro de satélites de la Unión europea en Torrejón En noviembre hicimos un Viaje de Estudios al Reino Unido los días 8 al 12, nos alojamos en el Hotel Cumberland y el primer día tuvimos unas sesiones de trabajo en la sede del Army&Navy Club donde comimos un buffet y por la noche cenamos en el Royal Air Force Club, al día siguiente estuvimos en el Royal DefenseCollege of Studies donde también comimos en plan buffet y visitamos PortcullisHouse, Westminster,…
A finales del año 1993, cuando estaba de Subdirector de Administración y Personal en el Consejo de Seguridad Nuclear, una tarde me llamó Enrique Martínez Robles, que estaba de Subsecretario del Ministerio de Economía y Hacienda con Carlos Solchaga, y me invitó a ir a su despacho a verle. Yo acababa de terminar el Curso del Programa de Directores Generales del I.E.S.E. de la Universidad de Navarra en su sede de Somosaguas, al lado de la Casa de Campo, y estaba deseando aplicar los nuevos conocimientos de gestión del sector privado en una empresa del Sector Público y pensé que esta llamada era para ofrecerme la dirección de una empresa pública. Enrique era el hombre clave del sector empresarial público tanto de las empresas del INI como de las de Patrimonio del Estado. Llegué a su despacho y me recibió inmediatamente. Lo primero que hizo fue preguntarme por la familia y me sentó enfrente de su mesa de trabajo y me planteó asumir la dirección del Parque Móvil Ministerial con la intención de hacer todo lo necesario para suprimirlo, porque tanto él, como Carlos Solchaga, estaban hasta el gorro de la conflictividad que generaba el Parque Móvil y por el hecho de que esta se había incrementado como consecuencia del proceso de venta de las viviendas propiedad del Parque y arrendadas a los trabajadores, llegándose a manifestaciones continuas en años anteriores, con un incremento constante de la conflictividad, que había llevado a que se plantearan la supresión del Organismo y su reparto entre los distintos Ministerios y Organismos o Entidades a las que prestaba servicios. Cuando escuche la propuesta rápidamente le dije que no, que no aceptaba el puesto, que yo estaba preparado para gestionar una empresa con dificultades, pero lo que me estaba ofreciendo era el peor organismo de la Administración y con difícil gestión empresarial. Por consiguiente, no podía aceptar. Por segunda vez me insistió que para hacer el cierre necesitaban una persona de confianza y que yo lo era y que me necesitaban. Volví a decirle que no, con lo que el objeto de la visita estaba ya dilucidado. Ante eso, como eran las 5,30 o 6 de la tarde, me planteó si quería un café, le dije que bueno que cómo no iba a aceptar un café. Nos desplazamos a la mesa de reuniones y la secretaria nos trajo unos cafés y estuvimos hablando mientras tanto de la familia. Cuando ya habíamos tomado el café, me dijo que porqué no les echaba una mano, ante eso repuse que si querían que les echara una mano, tanto él como el Ministro, por mi parte no podía negarme, unicamente que hacía una observación y era que yo intuía o pensaba que el Parque podía haber estado mal gestionado y que la consecuencia de esa mala gestión era ese exceso de conflictividad, y que me permitieran comprobar si era posible salvarlo haciendo un plan operativo y mantener el Parque. A eso me dijo que de acuerdo, que evaluase si era viable y si no habría que suprimirlo. Que ellos pensaban que no era viable, que era una situación irreversible, pero si yo veía la posibilidad de mantenerlo, por su parte de acuerdo. Yo le dije que yo no era un enterrador, que yo creía en el servicio público y que iba a hacer todo lo posible para intentar salvarlo y no suprimirlo. En eso quedamos y efectivamente, el viernes siguiente, el Consejo de Ministro aprobó el Real Decreto 1352/1992, de 6 de noviembre, por el que se me nombraba Director General del Parque Móvil Ministerial. Cuando tomé posesión, el lunes 9 de noviembre, no hubo acto en el Ministerio y de hecho me puse a trabajar, llegué a Cea Bermudez, 5 , sede del Parque Móvil y despaché con los Subdirectores y rápidamente me dí cuenta de que habían dos, que desempeñaban los puestos de Personal y de Servicios Técnicos, que había que cambiar inmediatamente y así se lo dije y que los otros dos se podían mantener, que eran el Subdirector de Régimen Económico, José Cabañas y el Secretario general, que lo ocupaba un Técnico del Parque palentino procedente del Movimiento que era Pablo Prieto y rápidamente realicé gestiones para ocupar las dos Subdirecciones que quedaban vacantes con José Vicente Nuño Ruiz, que iba a ser cesado como Subdirector de Personal del Ministerio de Sanidad, y con Demetrio de Ramón Hernández, que había sido cesado ya como Oficial Mayor del mismo Ministerio. Con ello podía acometer las actuaciones que había que hacer con carácter inmediato en personal y, por consiguiente, también en materia de servicios. No me resisto a contar un hecho que me aconteció el primer día que llegue al Parque: este contaba con un ascensor de los antiguos que no tenía puertas y no paraba en los pisos, era de tornavuelta, por lo que te tenías que bajar en marcha, tenía forma de confesionario y por eso le llamaban “el paternoster”. La primera vez que subí en él iba acompañado y me dijeron que bajara y lo hice sin problemas, pero al regresar por la tarde después de comer y subir sólo a mi despacho, que estaba en el último piso, vi que iban pasando los pisos y leí un cartel que decía : “hay peligro” y al ver que estaba en el último piso y seguía subiendo, e ignorar que la caja daba la vuelta por detrás, me tiré en marcha desde lo alto y me lesioné el pié derecho. Salí del ascensor cojeando pero sin decir nada y le dije al médico que guardara el secreto y disimulé ante mis subordinados, que creo que lo sabían, pero nadie se atrevió a decir nada. Al parecer alguién había tachado el “no” en el cartel. Poco después, y sin contar conmigo, cambiaron el ascensor por razones de seguridad, y así nadie pudo repetir mi experiencia con el histórico ascensor. Uno de los grandes problemas del Parque eran los Sindicatos: los mayoritarios eran CCOO y UGT y…
Viernes 03 de Agosto de 2018 17:42

En el Consejo de Seguridad Nuclear.

por Juan Alarcón Montoya
El 12 de septiembre de 1991 tomé posesión de la Subdirección de Administración del Consejo de Seguridad Nuclear, en lo sucesivo CSN, ente de Derecho Público, independiente de la Administración General del Estado, con personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente de los del Estado, y como único organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección radiológica. Se regula por la Ley 15-1980, de 22 de abril, de creación del Consejo de Seguridad Nuclear. Tiene como principales funciones: -Regular el funcionamiento de las instalaciones nucleares y radiactivas Para garantizar que éste se ajuste a los criterios de seguridad. -Proponer reglamentación y normativa Dirige al Gobierno las propuestas de reglamentación necesarias en materia de seguridad nuclear y protección radiológica, además de adecuar la legislación nacional a la internacional, y tiene capacidad para dictar normas de obligado cumplimiento, que pueden determinar, en un momento dado, el cese inmediato de la actividad de las instalaciones. -Vigilar el medio ambiente El CSN mide la radiactividad ambiental mediante una red de estaciones automáticas repartidas por toda España y cuenta con otra red de muestreo que analiza la atmósfera, el medio terrestre y las aguas de los ríos y del mar. -Conceder licencias de personal Examina y concede licencias a las personas que operan en las instalaciones nucleares y radiactivas. -Informar sobre proyectos de instalaciones Antes de autorizar que una instalación nuclear y radiactiva entre en funcionamiento, analiza minuciosamente las especificaciones que el proyecto requiere y se exige su cumplimiento. -Proporcionar apoyo técnico en caso de emergencia nuclear o radiactiva El CSN dispone de capacidad de respuesta ante cualquier incidente nuclear y radiológico y además participa en la elaboración de los planes de emergencia para accidentes nucleares. -Controlar las dosis de los trabajadores Vigila las dosis de radiación que puedan recibir los trabajadores expuestos para que no superen los límites establecidos. -Acciones coercitivas Puede proponer la apertura de los expedientes sancionadores que considere pertinentes en el ámbito de sus competencias. Las sanciones se graduarán atendiendo a los principios de proporcionalidad y a las circunstancias que se especifican en la Ley de Energía Nuclear, que establece tres niveles: máximo, medio y mínimo. El Ente estaba instalado en un edificio de su propiedad, en la C/ Justo Dorado, cerca de la Ciudad Universitaria y contaba con unas magníficas y modernas instalaciones y parquing propio, heredadas de la antigua Clínica Los Nardos, que cerró sus puertas en 1986. El Presidente era Donato Fuejo, médico cardiólogo y ex dirigente del PSP y el Secretario General era mi amigo y compañero Jorge Souto Alonso, un veterano T.A.C., que con anterioridad había realizado su carrera en el Ministerio de Educación y era un hábil y experimentado jurista. Cuando me incorporé había una situación crispada con unos enfrentamientos radicales y una violencia verbal inimaginable entre la Dirección del Ente -especialmente por parte del Subdirector Pablo Fernández, otro T.A.C. intimo amigo de Souto- y los representantes de los funcionarios y del Comité de Empresa, que tuve que afrontar introduciendo serenidad y concordia. Conseguí restaurar unas relaciones basadas en el respeto dentro de la lógicas discrepancias y ello a pesar de alguna bronca de mi amigo Jorge que me acusaba de ceder demasiado a las pretensiones del personal. De hecho, no puedo dejar de contar aquí una anécdota que se dió con relación a un laboral llamado Biurrún que era el Presidente del Comité de Empresa y lógicamente uno de los que más se había significado en los insultos al Presidente y al Secretario General. Este estaba realizando los estudios de Antropología Social y necesitaba hacer un estudio de dos meses en Honduras o Guatemala y por ello solicitó un mes sin sueldo para unirlo al mes de vacaciones. El Secretario General se negó a concederselo, en contra de mi propuesta. Por lo que yo le sugerí que se fuera de vacaciones y si antes de terminar estas cogía una enfermedad nos lo comunicara. Así lo hizo pero, con tan mala fortuna, que efectivamente cogió una fiebres tifoideas tan fuertes que cuando regresó se le notaban claramente las secuelas de la enfermedad, que incluso aún años después se le notan. Otra anécdota fue que, inicialmente, nada más llegar al CSN subía por las mañanas a primera hora a despachar y me llevaba una broncas enormes, hasta que descubrí que el problema era que el Secretario General llegaba sin desayunar y con un genio de mil demonios, pero que si tomaba el café y una magdalena era una malva y a partir de entonces sólo subía después de que hubiese desayunado. De todas formas tengo que decir que, pasado el primer pronto Jorge Souto era y es una gran persona y un grandísimo profesional de la Administración. Guardo un recuerdo entrañable del personal que me ayudaba a llevar la gestión del CSN y en especial de Demetrio de Ramón Hernández que fué mi Subdirector Adjunto y al que me traje de Sanidad, pero también de todos los jefes y jefas de servicio : Jorge Ciria, José Alberto Santos Lamas, María José Garzón, Concepción Campo, José Ramón Torres y la omnipresente Manuela Porras En relación con mis anteriores destinos, este era más abarcable y cercano, lo que podía constituir a la vez una ventaja y un inconveniente. Mis vivencias en esta etapa fueron entrañables y establecí una especial relación con Fernando Piqueras Soriano, un TAC jienense que llevaba la Asesoría Jurídica, con Emilio Oliva alias “el Batra”, que era el alma de Tuna de Derecho de Madrid, con Mariano Romo, el Jefe del Servicio Médico que era vital en este Organismo y con Luis García Viedma, un viejo republicano retornado de París, que era el Jefe del Servicio de Informática. Pero también hice amistad con algunos miembros del Cuerpo Técnico de Seguridad Radiológica tales como Rosa Villaroel, Luis Santomá, Antonio Gea, Victor Senderos, Juan Carlos Lentijo, Matilde Ropero,.. De todos modos, habituado a los puestos de trabajo anteriores, este me quedaba pequeño y gracias a eso lo pude compaginar durante el año que estuve en él,…
El 10 de septiembre de 1988 se publicó mi nombramiento como Director General de Servicios del Ministerio de Sanidad y Consumo y tomé posesión en la mañana del lunes 12, acompañado por el nuevo Director General de Salud Alimentaria, el veterinario de Sanidad Nacional Ismael Díaz Yubero, Premio Nacional de Gastronomía 1984 y miembro de la Real Academia de Gastronomía. Unos días después, el 4 de octubre, asistí a la comida-homenaje al cesante Miguel Marañón y al encontrarme allí con mi compañero de promoción, y articulista de Triunfo, Santiago Rodríguez Santerbás, este se sorprendió al verme y me preguntó que qué hacía yo allí y al intuir que era el nuevo Director, aunque él estaba en la S.G.T. y no dependía de mí, dijo : “ Tu aquí, de aquí hay que irse”. No volví a verle en los 3 años que permanecí en el Ministerio y allí seguía cuando me marché. Me encontré a mi llegada al Ministerio con Maria Jesús Noqué Navacerrada, una compañera encantadora de Subdirectora de Personal, a la que convencí para que aceptara volver a Costes de Personal, y que desafortunadamente, fumadora empedernida de Partagas, murió muy joven. También me encontré como Oficial Mayor a un viejo conocido y buen amigo de la etapa de Agricultura Juan Antonio Richart Chacón, que al cabo de unos meses aceptó la oferta que le hicieron de ocupar la Secretaria General del INAP, que fué el inicio de su carrera profesional ascendente que le llevó a ocupar la Dirección General de Servicios de Presidencia y posteriormente, hasta su jubilación, la Dirección de Personal de BAZÁN. Para ocupar sus vacantes nombré a Jose Vicente Nuño Ruiz, al que iba a cesar su compañero Santos Castro como Subdirector de Personal de Industria y a un TAC murciano Demetrio de Ramón Hernández, que venía de ocupar durante muchos años la Secretaria del Gobierno Civil de Toledo. De mí dependía también la Subdirección de Gestión Económica, que ocupaba eficazmente otro TAC Antonio Martínez Martín cuya mujer Fica, murciana de Villanueva del Rio Segura, era Administrativo y la Oficina Presupuestaria, que ocupaba y ocupó hasta su jubilación el gallego de Navia de Suarna -en la Sierra de los Ancares- Nicasio Becerra Álvarez, también TAC. Igualmente tenía a mi cargo la Informática del Ministerio, que llevaba Luciano Saéz Ayerra. Y a ella me dediqué singularmente convencido, sobre todo tras mi experiencia en Industria, de que la aplicación de las Tecnologías de la Información a la gestión de las Administraciones Públicas era esencial para conseguir unos servicios públicos de calidad al servicio de los ciudadanos. Para ello encargue la elaboración de un Plan de Sistemas de Información del Ministerio de Sanidad y Consumo a la consultora Tecnova, que había montado mi antiguo colaborador del Ministerio de Industria Cesar Lanza, y que en su resumen de conclusiones de abril de 1990 calificaba como “en fase de despegue” la situación en cuanto al grado de implantación de sistemas y tecnologías de la información en el Ministerio de Industria. El principal reto era coordinar las actuaciones en la materia del Insalud. Precisamente en este área de Informática tuve la oportunidad de realizar mi primer viaje oficial a un país iberoamericano, y fué a Argentina para asistir como ponente en representación del Mº de Sanidad, acompañado por Luciano Saéz, al II Congreso Iberoamericano de Informática y Documentación que organizado por el CREI, Centro Regional para la Enseñanza de la Informática, con sede en Madrid, iba a tener lugar en Mar del Plata (Argentina) del 5 al 9 de diciembre de 1988. La Asociación Española de Documentalistas y Bibliotecarios a través de su Presidenta Mercedes Caridad y de M.ª Teresa Fernández, Directora de Informática del CSIC, había concertado el viaje con Viajes El Corte Inglés, que se iniciaba en este área y organizó espléndidamente el viaje poniendo una persona para acompañarnos y resolver a favor nuestro y a su cargo cualquier incidencia, como se demostró con el alojamiento todo incluido en el Hotel Sasso Casino de Mar del Plata, con “bifés” repetidos y excursiones adicionales gratuítas. El viaje se iniciaba la noche del 2 de diciembre con llegada a Buenos Aires el 3, donde estuvimos alojados en el Hotel Libertador el sábado 3, el domingo 4 y el lunes 5 y el martes 6 salimos para la sede del Congreso en Mar del Plata, donde permanecimos hasta que yo tuve que regresar precipitadamente para hacerme cargo, antes del miércoles 14 de diciembre, del dispositivo de control del Ministerio y sus Organismos, como consecuencia de la huelga general que le plantearon las Centrales Sindicales al Gobierno de Felipe González contra el Plan de Empleo Juvenil de este. Al año siguiente, 1989, asistí acompañado igualmente por Luciano Saéz a otro Congreso organizado también por el C.R.E.I. en Quito (Ecuador) donde presenté una Ponencia. En 1990 IBM, cuyo Presidente era Fernando de Asúa, organizó un viaje para altos cargos directivos de Empresas y Organismos Oficiales al objeto de visitar algunos Centros de IBM en el área de Nueva York y de Dallas, del 2 al 9 de Junio, con el siguiente Programa : Dia 2 -Sábado Salida en vuelo IB-951/PAN AM-157, Madrid-Nueva York. Estancia en el Hotel Plaza hasta el miércoles 6. Dia 3 -Domingo : Cena Oficial de Bienvenida. Dia 4 -Lunes : Visita a las Oficinas de IBM en White Plains (N.Y.) y al Laboratorio de IBM de Investigación en Yorktown, donde se cubrieron temas sobre Tendencias de la Industria de la Información, visión de la Investigación en IBM, Demostración de superconductibilidad, etc. Dia 5 -Martes : Visita a las Oficinas de IBM en Madison Avenue, por la mañana, donde se expusieron temas sobre Calidad, Recursos Directivos y Desarrollo de Dirección. Comida en el Metropolitan Club. Tarde libre. Dia 6 -Miércoles : Por la mañana visita a Merril Lynch, incluyendo almuerzo. A las 18:11 viaje a Dallas (Texas) en vuelo American Airline AA-375. Alojamiento en el Hotel The Mansion of Turtle Creek. Dia 7 -Jueves : Visita al Executive Briefing Center de…
Tras la conversación telefónica con Paco Ramos llamé al nuevo Subsecretario de Industria y Energía, que era un economista TAC, Luis Carlos Croissier Batista, que hasta ese momento llevaba la Oficina Presupuestaria de ese Ministerio y que procedente de los movimientos leninistas se había integrado como militante del PSOE, al igual que su cuñado entonces José Borrell Fontelles, ya que ambos estaban casados con dos hermanas francesas. A Croissier le había conocido por teléfono, cuando me llamó meses atrás para consultarme un tema de personal y quedó agradecido y satisfecho con la respuesta. Cuando le visité en su despacho, me dijo que necesitaban un hombre duro y de confianza para el puesto de Director General de Servicios del Ministerio y que Paco Ramos me había propuesto como el idóneo. Yo le contesté que si por duro se entendía hacer cumplir las leyes ese era yo, pero que si lo que se pretendía era dar patadas en los cojones gratuitamente yo no era el indicado. A continuación, fuimos a ver al Ministro, el navarro de Tafalla Carlos Solchaga Catalán, que estaba en el proceso de seleccionar a su equipo ministerial y en la sala de espera ví salir de entrevistarse con él al economista del PSOE Julián García Valverde, que tenía grandes pretensiones y se tuvo que conformar con la Vicepresidencia del INI, también al Catedrático de Economía de la Complutense Oscar Fanjul Martín, que al parecer le dijo que no a la S.G.T. , y que al vernos a Luis Carlos y a mí esperando a que nos recibiera Solchaga, se dió la vuelta, regresó y aceptó el puesto. Carlos Solchaga nos recibió y me dijo : “ A ti te avalan el Subsecretario y Paco Ramos y por eso tienes mi confianza, pero si no funcionas adecuadamente te relevaremos” . Yo le respondí que estaba de acuerdo y que haría todo lo posible para no defraudarles. Mi nombramiento se aprobó en el 2º Consejo de Ministros del nuevo Gobierno del PSOE, el viernes 15 de diciembre de 1982, y se publicó en el BOE del sábado 16 y ese mismo día empecé a desempeñar mi nuevo y difícil puesto de trabajo. La gestión en materia de personal en el Ministerio de Industria y Energía había sido caótica y desastrosa, las incompatibilidades eran la norma y como Subdirector de Personal tenía a un veterano TAC, muy buena persona, Francisco Javier Calderón y del Castillo, con el que había hecho amistad al coincidir con él en algún Tribunal de Oposiciones, y al que a petición del Subsecretario pero también por decisión propia tuve que cesar, llamando a Julián Alvarez, que había vuelto a Función Pública como Director General, para que le buscara un acomodo fuera del Ministerio. A Calderón le dolió el cese pero lo comprendió, hasta tal punto, que pocos años después me invitó a su jubilación. Luis Carlos Croissier, que practicaba una política de clientelismo personal y colocó a todo el personal que había tenido con él en la Oficina Presupuestaria, (Alejandro Pina Barrio, que llegó a Presidente de ENRESA, Mauro Lozano y Federico Soria a los que colocó en el Gabinete del Ministro, y el primero llegó a Director General del Gabinete del Ministro, Pilar Martín Cortés que llegó a Jefa de la Oficina Presupuestaria y después a Directora General) quiso controlar también el área de personal colocando como Subdirector a un economista de la A.I.S.S., Juan Carlos Gonzalo García que estaba con él cuando fue Jefe de la Oficina Presupuestaria y yo me negaba a ello y proponía el nombramiento de un TAC, compañero suyo de promoción, que estaba de Secretario General de la Pequeña y Mediana Industria, nivel 26, José Vicente Nuño Ruiz, a lo que Croissier se negaba pretextando que era muy rígido en la aplicación de las normas, lo cual era cierto. El resultado fué que, durante un mes, tuve que llevar la Dirección General y la Subdirección de Personal, y era el peor momento de todos, cuando había que instrumentar todas las medidas del cambio al mismo tiempo. Como consecuencia cogí un estrés que me hacía no dormir por las noches y estar al borde del infarto. Hasta tal punto que Solchaga, que debió darse cuenta, hizo que el Servicio Médico del INI me hiciera un chequeo. La situación llegó a tal extremo que, una noche de insomnio y taquicardias, tomé la decisión de que mi vida estaba antes que mi compromiso profesional y político, y que hasta aquí habíamos llegado, que iba a pedir ver a Solchaga y le iba a presentar la dimisión irrevocable. Esa mañana tenía que despachar con Croissier y este, que es muy inteligente, se dió cuenta de que había tomado una decisión sin vuelta atrás y entonces me dijo : “ No estoy de acuerdo con el nombramiento de José Vicente como Subdirector de Personal y te vas a arrepentir, pero allá tu, si quieres proponerlo adelante”. Efectivamente, se nombró a José Vicente Nuño y yo le dije : “ El nombrarte me ha costado estar al borde del infarto, ahora te voy a exigir que te pongas al día en el menor tiempo posible”. Y el esfuerzo que hizo fue tal que estuvo también al borde del infarto y bajó bastantes kilos de peso, que ya no volvió a recuperar, convirtiéndose en uno de los mejores expertos de personal de la Administración Española. De Jefe de Sección de Régimen de Personal y Retribuciones ejercía un viejo TAC llamado Roberto Villanueva, que era de la escuela de otro famoso en ese ámbito llamado Villalpando, y al que llamaban “ Dios en el Ministerio de Industria”, que tenía más poder que el Ministro y que toleraba las comisiones de servicios cruzadas en los servicios periféricos, en función del interés de las funcionarias afectadas y de los cambios de destino de sus maridos. Al despachar conmigo, por estar vacante la Subdirección, y proponerle realizar unos nombramientos provisionales que quería hacer con carácter inmediato el Ministro, me dijo que eso…
Miércoles 04 de Abril de 2018 19:59

Mi etapa en Función Pública.

por Juan Alarcón Montoya
A principios de 1977, cansado de que los expedientes de los particulares y pequeños comerciantes del Sáhara no pudiesen completarse y, por consiguiente, no se sometiesen a aprobación de la Comisión Liquidadora de los Intereses Españoles en el Sáhara, decidí dejar mi puesto de trabajo aunque supusiese bajar de nivel, de 26 a 24, ya que mantenerlo suponía pasar a la SGT de Presidencia en La Moncloa, y no me interesaba por las limitaciones de movilidad que me suponía, máxime estando ya casado y con hija en perspectiva y habiendo alquilado un apartamento en la C/ Victor Pradera, por lo que al final me decidí a ocupar la Sección de Plantillas Orgánicas en la D.G. de Función Pública, que tenía la sede en la C/ Ferraz, 64, al lado de casa, con un sevillano, Julio Moreno Ventas, de Jefe del Servicio de Programación de Efectivos de CC.II. y Plantillas Orgánicas, que a los 3 meses se marchó a Sevilla, con lo que pasé a ocupar el Servicio y recuperé así el nivel 26. Tenía de Jefe de Negociado a Matías Martí, un veterano Administrativo que era de lo más eficiente y a dos Auxiliares Maricarmen y Ángeles Santamaría y como Jefe de Sección a Manolo Grande, un compañero educado pero poco eficiente. De esa etapa recuerdo como preparé, especialmente con Jose Carlos Blanco del Mº de Educación, las dotaciones presupuestarias de los Cuerpos Generales y la reunión con el todopoderoso Jose María Dalmau, Subdirector de Hacienda, viejo republicano que se preciaba de decirle no al Presidente del Gobierno, y que no pudo rebatirme ni él ni sus colaboradores : Leandro González, Luis Herrero,…, dada la precisión de los datos puestos sobre la mesa y la advertencia de que él sería el responsable de que algunos Institutos de Enseñanza Media no pudieran funcionar, si no me aceptaba las dotaciones propuestas. También tengo que destacar que, en materia de Plantillas Orgánicas, choqué con el todopoderoso Técnico Comercial José Manuel Reyero, que se empeñó en que en la plantilla de Comercio todos los puestos tenían que ser asignados a Técnicos Comerciales, a lo que le dije que de acuerdo, salvo el que ejercía los temas de personal que tenía que ser asignado a un TAC. Montó en cólera y dijo que ni hablar. No estaba dispuesto a perder la discrecionalidad con la que gobernaba al Cuerpo. Y ahí se atascaron las Plantillas Orgánicas y en el futuro no hubo movimiento alguno. Durante este periodo, al parecer a instancias de Luis Fernando Crespo, que era Secretario General para la Administración Pública, me encargaron un Informe sobre la Protección Civil en España, en el que ya avancé que sólo sería eficaz si se le dotaba de efectivos operativos dedicados exclusivamente a esas tareas, cosa que se hizo finalmente con la UME Unidad Militar de Emergencias. Al final no me encargaron hacerme cargo de la Protección Civil y seguí allí vegetando. También por ese tiempo Miguel Marañón Barrio me propuso ir de Delegado Provincial de Educación a Murcia y no lo consideré por estimar, erróneamente, que una vez aprobada la Constitución las primeras transferencias que se iban a realizar eran las de Educación por lo que el puesto tendría muy corta duración y no tenía sentido el cambio de domicilio que comportaba. Me equivoqué, tardaron en realizarse más de 10 años, no se hicieron hasta el 2.000. El Subdirector de CC.II. era Fernando García Manzano que pasó a la Subdirección General de Función Pública y le sucedió Ignacio Alcaide, con el que tuve una entrañable amistad hasta que falleció de un infarto. Le sucedió Julián Álvarez Álvarez, que me propuso por dos veces cambiarme al Servicio de Gestión de CC.II., rechazándolo la 1ª vez porque no me suponía ninguna ganancia y era más trabajo y responsabilidad. Pero aceptándolo la 2ª, cuando se marchó Antonio Ramírez Rebollo. Así pasé a dirigir los 4 Cuerpos Generales de la Admón. Civil del Estado: de Jefe de Sección del Cuerpo Técnico tenía a un excelente funcionario procedente de Marruecos y natural de Torrevieja, Antonio Villanueva; a cargo del Cuerpo Administrativo estaba el incombustible Juan Cañas, veterano Administrativo; a cargo del Cuerpo General Auxiliar estaba D. José Lorite, viejo funcionario de Plazas y Provincias Africanas; y a cargo del Cuerpo Subalterno estaba el TAC Manuel Súnico Suances, emparentado con varios Almirantes. De Ferraz nos cambiamos a la C/ Ayala y allí entablé amistad con José Garrido Falla, que era el Jefe de Gabinete de la Comisión Superior de Personal, con Jose Luis Castañeda Andrés que era el Jefe del Registro de Personal y con Jose Antonio Gallo que era el Jefe del Personal procedente del Movimiento. Allí vivimos el 24 de febrero y la manifestación como golpistas de Javier Casado Rodríguez de Amezúa, de Angel Diez Roncal y de un tercero. Nombraron a Gerardo Entrena Cuesta Director General de Función Pública y asistí con Julián a una reunión con él para hablar de Plantillas Orgánicas y me creí en la obligación de dar mi opinión que fue totalmente ignorada por Gerardo, por lo que creí que había tomado mala impresión sobre mí. Por eso me sorprendió que, cuando Julián dejó la Subdirección para pasar a la Secretaria General del INAP, me nombrara a mí como Subdirector de CC.II. En este puesto estaba feliz. Ocupaba el puesto clave de la Administración en unos momentos claves para la transición política y el afianzamiento de la democracia en nuestro país. Desde el 23 F estaba colaborando con el PSOE en la elaboración del Programa Electoral en materia de Función Pública y contribuí, como muchos otros no afiliados, a la victoria en las elecciones del 28O que llevaron al PSOE al Gobierno. Gerardo me pidió que dado que conocía a Enrique Barón que le hablara bien de él, ya que Ignacio Fuejo que iba con él de Subsecretario de Transportes le iba a proponer como Director General de Servicios y sería mejor que tuviera alguna referencia. Yo cogí el teléfono y llamé al nuevo Ministro…
Miércoles 21 de Marzo de 2018 14:31

En Memoria de José Luis Centeno Castro

por Juan Alarcón Montoya
Este 26 de Febrero nos ha abandonado José Luis Centeno Castro, compañero entrañable que pertenecía a la XIV Promoción de T.A.C. y que, desde su ingreso en 1974 se dedicó en cuerpo y alma a luchar por la profesionalización de nuestra Administración y a implantar la democracia en España. Profesionalmente se entregó, inicialmente, a gestionar los aspectos del Consumo en España y, posteriormente, a dirigir la difícil y compleja materia de los Títulos Académicos, sus Convalidaciones y Homologaciones, área en la que se desempeñó durante un largo periodo con el mayor interés y acierto y se jubiló siendo el Vicegerente de Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá de Henares. Su calidad humana y su bonhomia le granjearon el cariño y la amistad de todos los que le conocían y aunque era un hombre tímido y reservado fue siempre valorado y respetado por los colectivos en los que participó. José Luis se ha unido así en el recuerdo al de aquellos otros de nuestra Promoción, la XIV, que le precedieron en su viaje hacia nuestra memoria : África Jaén Azpitarte, una de las primeras Subdirectoras de la Administración Española, que falleció el 19 de enero de 1985 en un accidente de aviación junto al Ministro Gregorio López Bravo; el veterano funcionario y abogado Joaquín Morales Hernández, que falleció pocos años después; el singular economista Julián Arévalo Arias, que al final le sacó aplicación a su secreta afición a todo lo militar y ocupó el puesto de Secretario de Estado de Defensa, y que falleció el 21 de noviembre de 2008; Jesús Cabanillas Montejo que destinado en Agricultura falleció el 17 de agosto de 2010; la entrañable economista, discípula predilecta de Fuentes Quintana, Trinidad Cano Simón que falleció el 2 de diciembre de 2010; el Ingeniero de Caminos y fundador de los Técnicos de Informática Pedro Maestre Yenes que falleció el 20 de octubre de 2014 y Santiago Rodríguez Santerbás el novelista burgalés que nos dejó el pasado año. Que quede aquí constancia de nuestro afecto y reconocimiento para todos ellos. Juan Alarcón Montoya
Lunes 05 de Marzo de 2018 11:50

Activismo sindical

por Juan Alarcón Montoya
Al incorporarme a la Administración inicié mi participación en los distintos movimientos, que empezaban a aflorar entre los funcionarios, para exigir los cambios imprescindibles que condujesen a una Función Pública más participativa y al servicio de los ciudadanos, para lo que era necesario crear los cauces de participación que posibilitaran una reclamación eficaz de los derechos de los funcionarios. A principios de los años 60, el intento de superar el aislamiento internacional en el que había caído España y la pervivencia de los antecedentes históricos hizo que la Administración empezase a diferenciarse del régimen político al que servía y fuese consiguiendo cuotas de autonomía, en la medida que los Cuerpos de Funcionarios que la servían, reflejando la propia evolución de la sociedad, fueron recuperando peso e independencia, y nutriéndose, es decir, seleccionándose sus componentes, en función de los antiguos y democráticos criterios de mérito y capacidad. Esta realidad, la reconfiguración de una Administración profesional, adaptada a la sociedad cambiante e independiente políticamente, va a ser uno de los factores determinantes de la viabilidad del proceso político de transición a la democracia, facilitando su aplicación de un modo gradual, ordenado y sin traumas. Cuando se aprueba la Constitución de 1978, y se consolidan los valores y derechos democráticos, la Administración estaba en condiciones de llevarlos a la práctica y de hecho se puso con todo entusiasmo a la tarea, sin que hubiese que realizar grandes cambios normativos para que su labor se viese facilitada. Ello se debió, en gran medida, a que las dos grandes Leyes que regulaban la organización y el funcionamiento de la Administración, la de Régimen Jurídico de 1957 y la de Procedimiento Administrativo de 1958 permitían un funcionamiento acorde con la Constitución y no fueron modificadas. Y cuando se modificaron, 20 años después, se hizo solo muy ligeramente. La creación de la Secretaria General Técnica de la Presidencia en diciembre de 1956, inició un proceso de reformas, con introducción de técnicas y procedimientos de gestión procedentes del exterior que tenían como objetivo la modernización y racionalización del aparato y del personal al servicio de la Administración Pública que dio como fruto la elaboración de un conjunto de leyes básicas para la regulación y objetivación de la administración entre los años 1956 y 1968. Leyes de un rigor técnico y de un carácter innovador que han posibilitado el funcionamiento de la Administración muchos años después de aprobarse la Constitución de 1978. Estas normas fueron : La Ley de 27 de diciembre de 1956, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa; El Decreto de 26 de Julio de 1957, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado; la Ley de 17 de Julio de 1958, sobre Procedimiento Administrativo; la Ley de Tasas de 1958; la Ley de Régimen Jurídico de Entidades Estatales Autónomas de 26 de diciembre de 1958; la Ley y el Decreto de 7 de febrero de 1964, por los que se aprueba la Ley articulada de Funcionarios Civiles del Estado. Con estas normas, más la Ley de Expropiación Forzosa de 1954 y especialmente con la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado, se configura una Administración Civil del Estado separada de la Administración del Régimen, propiamente dicha (reducida a personal del Movimiento y de los Sindicatos Verticales). A finales de 1975, cuando se produce la muerte de Franco, España contaba con una Administración relativamente moderna y profesionalizada, que realizaba las funciones que llevaban a cabo las Administraciones Públicas de otros países de nuestro entorno. Se hallaba integrada por millares de funcionarios que habían pasado exámenes que comportaban pruebas objetivas, y que ponían el acento en los conocimientos y las competencias o técnicas conocidas por los candidatos, independientemente de sus contactos políticos o de sus relaciones económicas. Los tribunales de selección, nombrados por los responsables políticos pero integrados por funcionarios, no eran más que grupos de funcionarios que seleccionan a otros funcionarios y lo hacen sobre la base del mérito y las competencias ( incluso, hay casos en que la corrección se hace por ordenador). Lo que garantizaba la independencia ideológica de los seleccionados. En ese sentido, no es extraño, sobre todo a mitad ya de los años setenta, cuando yo me incorporé, encontrar algunos altos funcionarios con convicciones democráticas e incluso promotores de situaciones de conflicto con el régimen. Por ejemplo, el “escrito de los quinientos” altos funcionarios, funcionarios de cuerpos superiores, pidiendo una democratización total de la Función Pública o la fundación de la Asociación Española de Administración Pública constituyeron importantes muestras de acciones democráticas en esta área. Se asumió así, por las fuerzas políticas democráticas emergentes, que la caída de la dictadura en España no tenía por qué suponer una modificación significativa de la estructura de la Administración Pública, sino que se podía apostar por el mantenimiento de las Instituciones que, con tan sólo el cambio de los titulares de los órganos superiores, contribuirían a facilitar el tránsito pacífico, ordenado y sin traumas a la democracia. La normativa básica en materia de Función Pública era la Ley de Funcionarios de 1964, algunos de cuyos artículos aún están en vigor, y su trascendencia fue capital para el inicio de la profesionalización de la Administración Pública : creación de los Cuerpos Generales, extensión de la normativa básica en materia de derechos y deberes a todos los colectivos de funcionarios, establecimiento de órganos centrales de personal que establecieron criterios objetivos y uniformes en la gestión de personal, y sobre todo, la introducción de nuevos elementos culturales que modificaron la mentalidad existente en los ámbitos políticos y administrativos sobre las funciones y la responsabilidad de los funcionarios situados en un entorno determinado, pero necesariamente cambiante. En las transformaciones de los regímenes políticos y económicos, los periodos de transición son tan importantes como los de consolidación democrática. En todo ese proceso, el papel de la administración y de los servicios públicos es esencial. La modernización de las instituciones, su funcionamiento eficaz y la prestación de servicios de mayor…
Viernes 23 de Febrero de 2018 19:02

MIS RECUERDOS DEL “VIEJO PROFESOR”

por Juan Alarcón Montoya
Mis primeros contactos con Enrique Tierno Galván el “Viejo Profesor” datan de 1977, cuando como representante del Partido Socialista de la Región de Murcia en la Ejecutiva de la Federación de Partidos Socialistas participe, junto con los restos de la Federación ( FPS) que no se habían integrado en el PSOE, en la negociación desarrollada en el despacho de Raúl Morodo de la C/ Eduardo Dato de Madrid, de la Coalición Electoral Unidad Socialista (FPS-PSP) Partido Socialista Popular que presenté ante el Secretario 1º de las Cortes D. Félix Romojaro, en la sede de las mismas, en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. Ese fue mi primer contacto directo con el “Viejo Profesor” al que sin embargo leía y tenía como referente ético-intelectual ya desde mi puesto de Ayudante de Derecho Político y Encargado de la Biblioteca del Seminario de Derecho Político de la Universidad de Murcia, bajo el magisterio de D. Rodrigo Fernández-Carbajal González, de ideología falangista pero respetuoso al máximo con sus discípulos, a los que daba una formación basada en los clásicos y abierta a todas las posiciones ideológicas desde una perspectiva democrática. Allí leí, y me fui identificando ideológicamente, los Boletines de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca editados por los discipulos y colaboradores de D. Enrique Tierno, que aportaban una visión distinta del análisis político imperante en la época. El siguiente contacto fue ya en Murcia con motivo de la campaña electoral de 1976, año en que tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas, a las que se presentó la Coalición Electoral Unidad Socialista (FPS-PSP). Formalizada la Coalición tuvieron lugar en Murcia los contactos para configurar la Candidatura que se presentaría a las Elecciones por Murcia y se decidió que el primer puesto sería para el líder del PSP murciano el farmacéutico de Calasparra Francisco Pérez Mayo, el segundo puesto lo ocuparía un trabajador del sector del mueble y militante de la USO y del PSRM Francisco Estrada, el tercero una mujer de las plataformas vecinales Julia Bascuñana y militante de USO y del PSRM. el cuarto puesto lo ocupó el periodista del PSP de Lorca Luis Casalduero Campoy, el quinto puesto lo ocupé yo fundador del PSRM y su representante ante la FPS y la nueva coalición electoral, el sexto puesto lo ocupó el maestro de Cieza del PSP Antonio Jesús Sánchez Ramos, el séptimo puesto lo ocupó Francisco Guillén Castaño trabajador de USO de Yecla y el octavo Jesús García Jiménez del PSRM y pintor decorador. No había Director de Campaña Electoral y me ofrecí a desempeñar el puesto, realizando una campaña muy digna con un presupuesto ajustado de un total de 4 millones de pesetas frente a los 40 millones que invirtió el PSOE en esta misma campaña. El resultado fueron : Unión de Centro Democrático (U.C.D.) obtuvo 179.630 votos y 4 escaños. Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 154.539 votos y 4 escaños. Alianza Popular: 30.161 votos. Partido Comunista de España (P.C.E.): 29.935 votos. Unidad Socialista (PSP-PSM): 22.345 votos. Mi contacto más directo con el “Viejo Profesor” fue con ocasión del Mitin que dió en Murcia con un auditorio entregado, en las instalaciones del Murcia Parque, que ofrecían un lleno espectacular y en el que a la entrada me encontré con Ciriaco de Vicente, el destacado en Murcia para dinamizar al PSOE tras la labor inicial de Fernando Valderrama, que me saludó diciendome : “ Juan, porqué no te vienes con nosotros” cuando sabía que era el director de campaña de Unidad Socialista en Murcia y no podía aceptar, cosa que si hicieron otros integrantes de nuestra candidatura. Posteriormente regresé a Madrid y me integre en el PSP hasta su integración en el PSOE, momento en que, tras el encontronazo con Andrés García de la Riva cuando me acerqué a la Agrupación del PSOE de Moncloa para recoger el carnet que como ex militante del PSP me tenían preparado, decidí retirarme de la política activa. Era el año 1978.
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