Suscribirse

Blogs

A modo de memorias
A modo de memorias

A modo de memorias (8)

Jueves 12 de Octubre de 2017 10:00

CORREDOR DE FONDO.

por Juan Alarcón Montoya
Haciendo los cursos de doctorado en la Facultad de Derecho de Murcia tuve que asistir a los Seminarios de las distintas disciplinas para documentarme sobre los trabajos a realizar en las bibliotecas especializadas con que estos contaban. Recuerdo especialmente el de Derecho Civil y los de Derecho Administrativo y de Filosofía del Derecho y Derecho Político a cargo de don Mariano Hurtado Bautista y D. Rodrigo Fernández-Carvajal González, en los que estaban como Profesores adjuntos: D. Juan Candela y D. Angel Garrorena Morales, número uno de su oposición de Técnicos de Administración Civil, cuerpo al que pertenecía en excedencia al igual que D. Rodrigo. En ese Departamento y en su Seminario trabajaba, contratado como Profesor auxiliar de clases prácticas, un compañero de un curso superior Mariano García Canales, que tuvo que dejarlo por ser hijo de un agricultor de la Daya Vieja en Orihuela, y con la retribución que tenía en ese momento como Profesor Auxiliar no podía mantenerse y tuvo que colocarse en una compañía de seguros. En ese momento, me propusieron ser contratado en su lugar y yo acepté de inmediato ya que había hecho los cursos de doctorado porque en aquella época no era fácil iniciarse en la abogacía, salvo que tu padre tuviese un bufete, que no era mi caso. El salario no era mucho, unas 200 pesetas, pero tenía para mis gastos, ya que vivía con mis padres en El Palmar, y el trabajo consistía en atender la biblioteca especializada del departamento, tarea para la que se había contratado también para Filosofía del Derecho a José Luis Mirete, de un curso posterior. Así, y con la experiencia de Angel Garrorena y de don Rodrigo, inicie la preparación de la oposición al Cuerpo Técnico de la Administración Civil del Estado, para lo cual me venía de perlas el poder contar con la biblioteca del departamento y poder dedicarme a leer sus libros con toda comodidad. Mi primer Preparador fué Antonio Viñao Frago, Técnico de Administración Civil , destinado en la Dirección provincial de Educación de Murcia y que ha terminado de Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Educación de Murcia y siendo uno de los mayores expertos españoles en Historia de la Educación. Posteriormente se hizo cargo de mi preparación Pedro Andujar Naval, también Técnico de Administración Civil que ocupaba el puesto de Secretario de la Delegación de Información y Turismo de Murcia y más tarde fué, ya con UCD, Director Provincial de esa Delegación hasta que fué nombrado Secretario General del Gobierno Civil de Tarragona. Las primeras oposiciones que firmé fueron las de 1969, que consistían en una redacción sobre un tema de carácter general a elegir entre dos propuestos por el tribunal. Y el segundo ejercicio consistía en exponer en una hora tres temas ante el tribunal elegidos por mi al azar entre 315 temas de derecho administrativo, economía, historia, ciencias políticas y ciencias sociales. Me desplace en tren a Madrid y me alojé en el Hostal Buelta, cerca de Atocha; y para mi sorpresa aprobé el primer ejercicio, con lo cual un mes después tenía que someterme al segundo ejercicio el de los temas, que no tenía preparados. La encerrona que me pegué y el esfuerzo que hice para leer e intentar memorizar los 315 temas fue tan brutal, que tras el examen que lógicamente no supere, quedé sonado, con pérdidas de memoria y tardé en recuperarme más de un mes. Si lo hubiese superado pienso que no habría tenido ese deterioro tan acusado. Lógicamente, continúe como profesor ayudante y preparando las oposiciones y me presenté a la siguiente convocatoria en 1970, y en ésta una ocasión me alojé en el Hotel Dardé, en la calle Libreros, y habían cambiado el formato de la oposición creando las especialidades, lo que supuso reducir el número de temas que había que memorizar, que ya fueron sólo 130, con lo que pude prepararlos mejor. Supere el primer y segundo ejercicio con buena calificación y en el tercero me defendí como pude, y podría haber aprobado pero uno de los vocales del tribunal Pedro de Miguel, que después se casó con Sussane Jessel, una francesa compañera de la XIV, me hizo una pregunta según él para mejorar mi calificación, que por el contrario me hundió. Curiosamente, el número uno de esas oposiciones fué Jose Luis Hernández Conesa, un murciano que tenía exentos de la convocatoria anterior los dos primeros, y que en esta había superado la exposición de los temas con la mejor calificación. Bueno, entonces pensé yo, a la tercera será la vencida. Pero no, en la siguiente convocatoria en 1971, supere como años anteriores el primer y segundo ejercicio, que era un comentario de texto, con buena puntuación, hasta el punto que podía optar a uno de los primeros puestos, pero en el tercer ejercicio, el de la exposición oral de los temas, que se celebró en el salón de actos de la Fábrica de la Moneda, ese día expusimos Miguel Angel “Pío” Albaladejo Campoy de Cartagena que estaba apoyado en el Tribunal por el miembro del Opus Gaspar Ariño, que también me conocía de Murcia, y yo, que estaba apoyado por José Luis Hernández Conesa, el murciano número uno de la anterior, que actuaba como secretario. Cuando terminamos de exponer, el tribunal se demoró en sacar las calificaciones y se oían las voces de discusión en la sala de espera. Al final, el presidente del tribunal, Blas Zaballos, decidió que ese día no había aprobados, zanjando así la discusión entre los miembros del tribunal de si la exposición de “Pio” era mejor que la mía o viceversa. Y así regrese a Murcia sin haber sacado ni el número uno ni nada. Al año siguiente,en el Tribunal repitió Gaspar Ariño y estaba como vocal Juan Junquera González, cuñado de D. Rodrigo, al que este me había recomendado. Superé como siempre los dos primeros ejercicios, y al exponer los temas, y empezar con el primer tema lo inicié confuso y Juan Junquera, que estaba…
Como premio y complemento de formación logré que mi padre al acabar el primer Curso de Derecho me permitiera ir a París a perfeccionar mi francés, dispuesto a trabajar en lo que fuera para costear mi viaje y estancia. Mi padre hizo una gestión para que tuviera trabajo allí y me prestó un dinero y así hice el viaje con un compañero de curso Pedro Poza, que era mi mejor amigo e hijo de D. Francisco Poza, funcionario de la Diputación Provincial de Murcia como mi padre. Llegamos a París y nos alojamos en el Albergue de la Jeneuse de la Place Duplait. El dormitorio era una sala enorme con camas y allí podías comprar por poco precio una baguete de salchichón duro suavizado con mantequilla y una citronada para desayunar. La comida la hacíamos en los comedores Universitarios del Barrio Latino, servida en una bandeja de aluminio con compartimentos para los distintos alimentos, también por un precio módico. Y así estuvimos la primera semana hasta que Pedro consiguió trabajar en la limpieza de una Libreria de Barrio Latino y yo empecé a trabajar en el XVI Arrondisemente de París en una Oficina de una de las principales empresas de Francia dedicada a la construcción de parques y jardines, Entreprise Riousse, ubicada en la Rue Cortambert de Paris, en el XVI Arrondisement. En ella y en la Oficina Técnica me dedicaba a la confección y reproducción de planos para proyectos de diseño y construcción de parques y jardines. Era una empresa muy bien estructurada e incluso contaba con un stayere de la Ena entre su personal. Mi jefe era Monsieur Belin, un francés de grandes mostachos que tenía un Citróen Tiburon y que me cogió estima y un domingo me llevó en su coche a conocer Versalles. Yo conseguí alojamiento no en la Casa de España de la Cité Universitaire sino en la Maison de l'Agriculture, donde habían estudiantes de todos los países, destacando los paquistaníes. Desde allí me desplazaba todos los días en metro hasta la oficina, donde me dieron de alta en la seguridad social francesa con todos los derechos pero también con todos los costes, de tal manera que, cuando acabó julio y tuve que regresar, mi liquidación fué escasa. A mediodía me desplazaba en metro al Barrio Latino y allí junto al Odeón comía un menú a base de carne de caballo con fideos en Le Foyer Saint Genevieve, que era un comedor económico pero menos impersonal que los comedores universitarios. Tras la comida regresaba en metro a la oficina y por la tarde al salir de esta me trasladaba a la Alianza Francesa a recibir clases de francés. Todo un maratón diario. Los fines de semana hacía turismo por París con Pedro Poza. Cuando ya me estaba adaptando tuve que regresar. En la Alianza Francesa al hacerme el examen de nivel me mandaron al de inicio como si no hubiese estudiado francés en mi vida, a la semana me pasaron al 1º y a las dos semanas al 2º nivel y con poco tiempo más habría obtenido el diploma de conocimiento de la lengua francesa. Mi régimen de vida, para conseguir devolverle el dinero anticipado a mi padre, fué de gran austeridad y no me permití más que comprar algún libro de 2ª mano en los bouquinistas de las orillas del Sena. De hecho llevé ropa de verano y unas zapatillas cuya suela de goma se desgastó y cuando llovía, y en julio llueve a menudo en París, me calaba y me mojaba los pies. Menos mal que tenía 19 años y podía con todo. Tal fué nuestra austeridad que cuando regresé por tren acompañado por Pedro, paramos en Segovia y al salir de la Estación entramos en una confitería y compramos un papelón de dulces variados y, sentados en un banco, nos los comimos con gula rodeados de perros, a los que no dimos ni una migaja. Tengo una foto tomada en la playa en bañador en la que se me ve como en la vida he vuelto a estar: atlético y delgado. En tercero de carrera tocaba hacer la IPS pero, cómo había crecido el número de universitarios, ese año decidieron que se hiciera también por los de segundo con lo que el número de candidatos a la IPS fue el doble, lógicamente había que descartar candidatos y por ello extremaron la selección tanto médica como de pruebas físicas. Yo superé todas las pruebas físicas, excepto en el salto del potro en el que roce con el trasero al salir, el Capitán examinador me dió por válido pero el comandante Hueso dijo que había rozado al salir y que quedaba eliminado, con lo cual tuve que esperar a cuarto para, tras hacer un curso de aeromodelismo, poder ingresar como voluntario en aviación con destino en el campo de Alcantarilla, sede dé los zapadores paracaidistas que, junto con los aviadores, fueron nuestros instructores. Entre ellos estaba el Teniente Beltrán que tenía fama de duro y de haber disparado a un soldado que no cumplió una orden y los Sargentos Peinado y Morejón. El período de instrucción en Alcantarilla duró tres meses, durante los cuales la instrucción fué de tal intensidad que, prácticamente, podíamos habernos lanzado en paracaídas, pero cuando estábamos finalizando se produjo un incidente que tuvo graves consecuencias. Una tarde al regresar de la salida diaria estaba lloviendo y el cabo primero que estaba de guardia nos hizo formar dentro del pabellón, por lo que al formar no con la mano extendida sino con el codo y haber bebido, los del fondo empujaron y cayó al suelo el cabo, que también estaba bebido. Y pareció no pasar nada, hasta que ya dormidos, a las dos de la madrugada el oficial de guardia nos hizo salir a la calle y hacer una serie de ejercicios de castigo. Al día siguiente y durante tres días nos hicieron hacer ejercicios de castigo con una ambulancia detrás recogiendo a los que iban cayendo. Nos amenazaron con constituir…
Tras pasar por las clases particulares de Salvador Cerón, el hijo del peón caminero de casi dos metros de altura, y del químico Laureano Sánchez los Maristas me aprobaron las Matemáticas y el Francés pero no me presentaron a la Reválida y aconsejaron a mi padre buscara otro Colegio. Mi padre con el asesoramiento de Juan Pedro Pineda, Practicante del Psiquiátrico y actor aficionado, que tenía un hijo problemático, Cecilio, que asistía a una Academia privada a la que iban los que vivían en El Carmen y los estudiantes con problemas de Murcia. Estaba en un 2º piso, en el domicilio particular de un viejo republicano murciano que vivía allí con su madre, que era radicalsocialista y fué Director en 1932 de un diario murciano “La Región” y, ademas de Director General de Correos, fue profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia. La edad de la madre le retuvo en Murcia y le hizo someterse a la depuración y limitación de todo tipo de actividades profesionales. Era un hombre corpulento de educación esmerada, laico, marxista, antiamericano acérrimo, había que ver sus comentarios cuando desayunaba en clase su café con leche y bizcochos leyendo el periódico que por aquella época daba las noticias de la guerra de Corea. Se decía por el régimen que era masón y maricón. Yo creo que lo primero era posible, pero de lo segundo nunca dió ninguna muestra. El se reservaba las Matemáticas y el Francés y teníamos dos profesoras : una de Lengua y Literatura llamada Fuensanta. una morenaza murciana de unos 30 años y otra rubia de ojos azules que nos daba Quimica. El cuadro se completaba con D. Antonio Zamora, Alcalde Pedáneo de Aljucer y antiguo seminarista. Tenía como compañeros a Jose M.ª Ruiz-Funes Aroca, Antonio Sancho, Cecilio Pineda, Paco Poza Guillamón, Hernández Pagán, Castillo, Pedro Hernandez, Frutos, Fernando Muñoz Valcarcel, Fernando Rica que se hizo sacerdote, ….. La Academia fué un espacio de libertad: teníamos el Cinema Iniesta con sus programas dobles a la vuelta, el jardin de Floridablanca enfrente donde retozaban las alumnas de Instituto de 2ª Enseñanza Femenino Saavedra Fajardo y los Futbolines en la puerta de enfrente a la de acceso a la Academia. Los novillos eran habituales y las excusas variopintas. Presentándonos como alumnos del Colegio San José de Espinardo, este si autorizado, aprobamos la Reválida de 4º , 5º y 6º de Ciencias y la Revalida de Bachiller Superior de Ciencias, con la anécdota de que cambiaron los exámenes y a mí me dieron la Matricula de Honor de Matemáticas que correspondía a Fernandito Muñoz “el pitagorin”, luego Premio Extraordinario de Fin de Carrera y Catedrático de Ciencias Exactas de la Univ. de Murcia y a él le dieron la que me correspondía en Historia. El curso siguiente era el Preu que teóricamente tenía que hacer en Ciencias, porque quería ser Ingeniero Agrónomo, pero mi padre me hizo ver que en Murcia no había Escuela de Ingenieros Agrónomos y que las más cercanas estaban en Valencia y Sevilla y que eramos familia numerosa y no podía costear los estudios a todos los hermanos. La realidad fué que tanto el 2º como el 3º Antonio y Francisco Javier dejaron los estudios en el Bachiller y no tuvo que pagarle los estudios a ninguno hasta que el menor Santiago, con 14 años de diferencia conmigo, se fué a Valencia a estudiar Empresariales. En definitiva, que me matriculé en Preu Letras ya como alumno oficial en el Instituto de Enseñanza Media de Murcia Alfonso X el Sabio, y tuve que coger el latín que había abandonado en los Maristas y aprender griego en un año con la ayuda de las clases prácticas de un ex seminarista de mi pueblo, de origen muy humilde, llamado Fulgencio, que destacó como futbolista. Logré aprobar por los pelos el Preu y en 1963 me matricule en 1º de Derecho en la Univ. De Murcia junto con otros ciento y pico alumnos y tan sólo una veintena de chicas. Como era consciente de la irregularidad de mis estudios me planteé abordar ese primer Curso con la máxima dedicación y, tras las clases de la mañana en la Universidad, por la tarde asistía a las clases particulares que tenía organizadas en su casa Antonio Pérez Crespo, que después sería Presidente de la ACNDP Acción Católica Nacional de Propagandistas de Murcia, Presidente de la Junta de Obras del Puerto de Cartagena y el primer Presidente de Ente Preautonómico murciano. Fué un año muy intenso y de plena dedicación pero el resultado fué espléndido : obtuve la 2ª mejor nota del Curso, tras el n.º 1 que no podía ser otro que Antonio Remiro Brotons, de Elche, actual Catedrático de D. Internacional Público de la Universidad Complutense, y que alojado en el Hotel del Rincón de Pepe se dedicó a estudiar, hasta en su camino hacia la Universidad por la Trapería. Obtuve una Matricula de Honor en Derecho Romano, un Sobresaliente en Derecho Político y otro en Historia del Derecho y un Notable en Derecho Natural . Con las calificaciones obtenidas en 1º de carrera dí por superados mis complejos de inferioridad en materia de educación y le plantee a mi padre trasladarme a Madrid para hacer Derecho y Económicas al mismo tiempo. Mi padre no aceptó y yo perdí el interés por continuar dedicándome exclusivamente al estudio. Fui elegido por Paco Ruiz Risueño, delegado de Facultad del SEU y posteriormente Abogado del Estado y Diputado por Albacete del P.P., delegado de actividades culturales de la Facultad y me dedique a organizar todo tipo de eventos. Entre ellos una revista cultural a la que invite a participar a un alumno destacado de primero que declinó la invitación por dedicarse exclusivamente al estudio, se trataba de José Ramón Calero, que se casó con Purita García Perea y terminó siendo abogado del Estado en Murcia y, durante un tiempo, líder de Alianza Popular. Durante la carrera fuí aprobando todo, excepto los dos internacionales, que eran precisamente…
Miércoles 27 de Septiembre de 2017 10:02

MIS ORÍGENES.

por Juan Alarcón Montoya
Nací el 19 de enero de 1944 en El Palmar, actual pedanía de Murcia, en el número 85 de la calle Mayor, antes llamada del Generalísimo, antigua carretera nacional adoquinada de Madrid a Cartagena. Mis padres eran Antonio Alarcón Espinosa y Pilar Montoya Vivancos, ambos naturales de El Palmar y yo era su segundo hijo, ya que antes tuvieron una niña llamada Florita, en atención a las abuelas que se llamaban Florentinas. Mi padre era hijo único, ya que a poco de nacer murió su madre de unas fiebres puerperales, y tuvo que ser amamantado por un ama de leche llamada Fuensanta, la Tanta, que a su vez tenía una hija a la que también daba el pecho y que se llamaba Antonia. Mi padre, al igual que mi abuelo, medía casi 2 m , tan sólo había en el pueblo dos personas que estuviesen a su altura uno era Galinsoga, que se suicidó por eso y Salvador Cerón, que fué mi profesor. Era rubio con los ojos azules, pero cuando tenía 18 años pasó el sarampión y se quedó completamente calvo, por lo que siempre llevaba sombrero o boina. Cursó el Bachiller en el Colegio de los Maristas de Murcia desplazándose todos los días en una burra que le compró mi abuelo y que recorría los 6 kilómetros que separan el casco de Murcia de su Pedanía de El Palmar. Quiso estudiar Derecho, pero mi abuelo se opuso porque había que salir de Murcia, y optó por hacer un curso de mecanografía y presentarse a unas oposiciones de auxiliar de la Diputación Provincial de Murcia que sacó y estuvo por Mula cobrando unas tasas. Después se compró una bicicleta Orbea para ir al trabajo en Murcia e incluso más adelante se compró una moto marca Harley Davidson, que le fue requisada con motivo de la guerra civil. Esta supuso un aplazamiento de su carrera profesional ya que fue movilizado para incorporarse a infantería de marina en Cartagena, donde utilizó varias estratagemas para evitar culminar El periodo de instrucción y ser enviado al frente. Estas estratagemas consistieron en aducir que los trajes le quedaban cortos dada su altura, y que por ella era gastador, y cortarse la yema del dedo pulgar para evitar hacer una instrucción normal y al final fue destinado a oficinas y como asistente de un comandante jurídico al que le hacía la compra. Contaba anécdotas tales como que el comandante le mandaba a los pesqueros a recoger algunas sardinas para los gatos que tenía su señora, y mi padre detraía una parte de las sardinas para comérselas con sus compañeros de mili, a los que también facilitaba panes sobrantes. Periódicamente, mi padre bajaba a El Palmar, a casa de sus padres y se llevaba huevos, conejos y pollos para mantenerse en el destino militar y no verse obligado al rancho cuartelario y para obsequiar a su comandante. Consiguió así salvar los tres años de guerra civil y cuando esta terminó se incorporó a su destino en la Diputación ascendiendo hasta llegar a oficial y no llegó a técnico porque no tenía la titulación universitaria. En su trayectoria profesional llegó a ser Administrador del Hospital Psiquiátrico Provincial de Murcia, primero en el antiguo Manicomio de Acisclo Diaz, hasta que lo consiguió trasladar a unas nuevas instalaciones en El Palmar, por lo cual consiguió tener el trabajo en su lugar de residencia. Su dedicación fué extraordinaria, dedicándole al trabajo toda la mañana hasta la hora de comer, hasta el punto que cuando dejó el puesto las funciones que él ejercía las desempeñaron 3 personas. Era ordenado y metódico, tras la comida, invariablemente se echaba la siesta de una hora aproximadamente y tras ella se iba al Casino a jugarse el café en una partida de dominó del cual era un experto, tras esto se iba a la huerta a dar una vuelta y traerse una cesta de la fruta que hubiese. Mis abuelos paternos eran Juan Alarcón Rios, natural de Zarandona, un apuesto mozo que casó en El Palmar con la hija de uno de los terratenientes de la villa, Flora Espinosa Ortiz mayor que él y que murió al nacer mi padre y de la que este heredó la casa y las tierras de regadio y de secano, que administró mi abuelo, que fué así uno de los terratenientes del pueblo, llegando a ser concejal agrario del Ayuntamiento de Murcia y procurador junto con el Rojo de las Acequias de Riego de El Turbedal. Yo vivía en una casa de dos pisos construida por mi padre, que tenía toda la planta baja de almacén y se comunicaba con la de mis abuelos, que era también de dos plantas pero que tenía la planta alta sin construir y habilitada como una gran sala para almacenar todos los productos agrícolas. Los patios eran comunes y allí había de todo. Un pozo con agua riquísima, cuadras para las caballerias, gallinero, palomar, conejeras, cuadras para cerdos y cabras y hasta panales de abejas. La cocina estaba en el exterior y existía un estercolero que servía para todo. Mis abuelos paternos fueron Juan Montoya Martí y Flora Vivancos Bernal también naturales y vecinos de El Palmar y él no se dedicaba a la agricultura sino que empezó de albañil y terminó de empresario de la construcción. En Melilla fué donde creció como empresario con las edificación de instalaciones militares y casas para este personal. Se hizo de la confianza del entonces comandante Agustín Muñoz Grandes y acompañaba en ocasiones a su esposa al teatro. A su regreso a la Peninsula construyó el aeropuerto de Viator en Almeria y también algo en la zona de Yeste. Compró una finca en Mula, que vendió en la guerra civil y tuvo un automóvil, que le fué requisado y que utilizaba el Lizán para transportar la hierba . Su última obra fué la carretera de El Palmar a Sangonera, que yo recuerdo en construcción. Aparte de su amplia casa con aljibe, que daba a la carretera…
Martes 26 de Septiembre de 2017 15:17

Mis restaurantes favoritos 2

por Juan Alarcón Montoya
- En la provincia de Teruel :   - En Cantavieja:   * Restaurante el Buj, Avenida Maestrazgo 6, tfno. : 964185033 . Ofrece una cocina tradicional aragonesa de gran calidad, apoyadas en excelentes productos frescos y de temporada, que provienen de la propia tierra, a los que proporcionan una elaboración muy esmerada y cuidada. de sus fogones surjen brillantes presentaciones con platos como: rollo de salmón con verduras; foie entre tejas y ensalada silvestre; patatas rellenas; tomate, salmón y cangrejo; solomillo en costra de hierbas y avellanas; terrina de pescado y marisco; silla de cordero; pie de cerdo con foie-gras y setas; etc. Buena relación calidad-precio teniendo en cuenta la bondad de sus viandas. conviene reservar. no admite tarjetas. Decoración típica y rústica, ambiente agradable y servicio atento y amable completan la buena oferta culinaria del restaurante Buj. Precio entre 35-40€ - En Iglesuela del Cid:   * Restaurante Casa Amada, C/ Fuente Nueva, 10, La Iglesuela del Cid, Tfno.: 964 443 373 Cocina regional absolutamente casera. No se si existe carta físicamente, no nos la mostraron, nos cantaron una larga relación de primeros y de segundos. Lleva fama por sus legumbres, sus patatas rellenas y su ternasco. Las patatas rellenas, de atún, estaban simplemente correctas, las alubias aceptables. Sí cabe destacar un plato, los garbanzos con ajoaceite, por su originalidad. Realmente los garbanzos cocidos se “alegran” con la compañía del ajoaceite. El conejo a la brasa, algo jasco, y el ternasco, bueno, tierno y jugoso. Postres caseros muy ricos, como el Flan de nuez y la Tarta de naranja. Carta de vinos corta, animada por la presencia de varias referencias de VT Bajo Aragón . Precio unos 18 €   En la Provincia de Murcia :   -En Aguilas :   * Restaurante Casa del Mar, Explanada Del Muelle Sin N, Tfno.: 968 41 29 23, Perfecto para comer pescado a buen precio y con vistas sobre el puerto de Aguilas. El servicio fue fenomenal y muy agradable. Compartimos varios platos y todo estaba perfectamente elaborado.   * Restaurante El Pocico. Carretera Garrobillo, km 11. Águilas. 968 41 92 40. Cierra martes (en agosto, abre todos los días). Especialidades: Pulpo al horno (por encargo), paletilla de cabrito al horno, carne a la brasa y pescados de Águilas. Precio medio: 25€.   * El Rincón de Sergio Elias en Bolnuevo- Aguilas. Menú del día : Gazpacho, bacalao con salsa aurora, caracoles, alubias con calamar o estofado de cordero, pescados y carnes a la brasa Tfno : 607546206   - En Murcia :   *** Restaurante Salzillo, Calle Cánovas del Castillo, 28, Tfno :968 22 01 94   Ofrece14 Menus de 40 a 70€ Cocina murciana de calidad Menú diario de 20€ Restaurante de comida típica de Murcia de gran calidad. El servicio muy atento, siempre pendientes que no te falte de nada. En la barra se puede tapear estupendamente. Recomiendo: pulpo, croqueta de boletus, el huevo poche y el solomillo con foi. Los postres muy buenos también pero sino puedes el sorbete es la mejor opción. Desde 1988, el restaurante Salzillo viene ofreciendo una carta basada en guisos elaborados a fuego lento, verduras de la huerta murciana, carnes de alta calidad de las diferentes denominaciones de origen nacionales, así como una gran variedad de mariscos y pescados del litoral regional. Todo ello acompañado por las existencias de una amplia bodega en la que conviven los vinos de las tres denominaciones murcianas con grandes vinos de otras zonas vinícolas de España. Almejas de Carril, gamba roja de Santa Pola, gamba blanca de Almería, quisquilla de Pareja hervida, y ostras de Cambados, como ejemplo del capítulo de mariscos; ensalada de bogavante y ensalada de la casa cubierta de salmón marinado y jamón de Jabugo; un amplísimo apartado de entrantes fríos y calientes; pescados como cocochas de merluza del pincho al pil-pil, rodaballo gallego a la plancha o al horno estilo Murcia o lubina salvaje al ajo pescador con ajitos y vinagre de Jerez, y carnes como paletilla de cabrito asada a la murciana con patatas y piñones, ternera segureña a la brasa, cochinillo asado de Castilla y León y entrecot de buey a la brasa. Cocina clásica de alto nivel, cocina de confianza. Local elegante, transmite tranquilidad, profesionalidad y con ese punto de elegante cordialidad que te hace sentirte cómodo. Una persona en sala que es capaz de decirte las múltiples opciones que tienes en carta, de forma comentada y con alguna recomendación hacen un inicio de comida con la sensación de haber acertado en la elección del local. De forma irregular con diferentes niveles y dando a dos calles parece que tiene el origen en la ampliación progresiva del comedor. Aún necesitarían más. Elegancia en las mesas. vajilla variada y con formas adecuadas al producto. Cambio de platos y cubiertos hasta parecerte excesivo. Servicio constante en las copas, sin atosigar para ganar botellas consumidas. Una carta de comidas que no hizo falta ver. La carta de vinos muy amplia hasta llegar a las cotas más altas de vinos españoles y hasta extranjeros (Petrus incluido). Unos platos a compartir pero servidos de forma individual, de una mesa redonda de 12 comensales: . ensalada de la casa con jamón y salmón. Buena presentación, incluso servida individualmente en el inicio y luego poder repetir. Bien. . jamón de paletilla 5 jotas. Extraordinario. . calamar de pota a la plancha. Bien aunque el más flojo dentro de alto nivel. . alcachofa (media) con jamón y gamba. Muy buena . alcachofa con foie (media). No nos decidíamos por qué alcachofas y nos dieron la solución: media de cada, pero con el consiguiente cambio de platos y cubiertos. . huevo poché con trufa. Buena presencia de trufa y un huevo en perfecto punto. De principales: . pata de cabrito murciano al horno. Auténtico manjar. Excelente punto de cocción sin nada crudo, todo jugoso, carne que se separa con el tenedor. Extraordinaria. . ventresca. Podría ser de ballena por el tamaño (nunca habia visto una ración de…
Martes 26 de Septiembre de 2017 09:32

Mis restaurantes favoritos

por Juan Alarcón Montoya
A continuación paso a destacar cuáles son mis Restaurantes favoritos en función de realizar una cocina tradicional, de las llamadas de cuchara y tenedor, y de tener unas relaciones de calidad/precio adecuadas:   En la provincia de Albacete :   - En Minateda :   *Restaurante Juanito, Autovía 30 Salida 69 (Carretera Madrid - Cartagena, antigua. 322) Tfno:967 306 161 - 967 304 659. DE carretera, camioneros, comida rápida Menú 10€ Especialidades : Gazpacho manchego. Arroz caldoso. Lomo de orza.   En la provincia de Alicante :   - En Alicante :   * Restaurante Casa Filo, Cocina casera y de mercado. Especialidad en , arroces, gazpachos, rabo de toro y caldero. Precio medio: 20,00€ Tfno. : 965260302 Calle Remo, 7 San Juan / La Albufereta   * Restaurante Mesón Marinero, C/ Fernando Díaz de Mendoza, 7-9, Barrio San Gabriel. Tfno. : 965 11 38 07. Especialidad en pescados estilo cantábrico. Menú de 15€   * Cervecería Rincón de la Amistad• Tapas y comida casera C./ Francisco González Sánchez, 6 , Teléfono: 965 20 95 24   - En Almoradí :   * Restaurante El Cruce, Camino de Catral, 156 . Precio medio 35€ Especialidades : arroz con pollo y conejo; arroz con habas, alcachofas y ajos; guisado de pava; sopa de garbanzos; cocido de pata; pierna de cabrito al horno. La estrella es el cocido de pava borracha. Se sirve primero la sopa cubierta, con higaditos y mollejas; merece mucho la pena el caldo pero me han costado las vísceras. De segundo muy buenas peloticas y como colofón la pava borracha con garbanzos. También hemos comido el pan prohibido -sobrasada con huevo frito en bocata-... * Restaurante Silvino, Avda. Principe, 8, Tfno.: 966 78 05 23 Precio medio carta: 15-25 € Especialidades : Cocido, alcachofas y ensaladas   - En Aspe :   * Restaurante Alfonso Mira, Carretera de Alicante, km 0,5 Aspe, Tfno. : 965 49 21 02, cocina mediterranea, de temporada y de mercado. Especialidad en arroz con conejo y caracoles al sarmiento Cocina tradicional y creativa. Unos 25€. Menú del día de 10€ * Bodegas Cerdá, Calle San José, 2, 03688 Hondón de las Nieves, Alicante, Tfno.: 965 48 01 07 Fundadas en 1885. Proveedor de vino al Ejercito Venta de vino a granel : Los mejores son el Sangre de Toro ( Monastrell) y el Blanco Merlot - En Benejuzar :   *Restaurante Charlot, C/ Miguel Hernández,37 Tfno : 96535 6226 : Menú de 12€ con 9 primeros y 10 segundos más ensalada y plato de gambas por 1 €     - En La Aparecida (Orihuela) :   ***Restaurante Perdigueras, Calle Cantabria n 8, Tfno.: 965 30 33 47 . Especialidad en carne a la brasa y arroz con conejo y caracoles. Cocina tradicional de calidad a buen precio. El mejor Restaurante de la Vega Baja. Menú del día de 12 €. Dueño : Antonio - En Callosa de Segura:   * Restaurante Frasquitín, Barrio San José, 149 , Cocina casera, Precio medio: 24,00€, Menú diario : 12€ Tfno. : 965310446 - En Guardamar :   * Restaurante Miramar, Avenida Europa Nº 7, 03140 Guardamar del Segura,España , Tfno.: 966 72 82 23 Buen menú de 15€ por pers y min 2 pers donde entra bebida, ensalada fritura de pescado, y arroz a banda y postre o café estaba todo muy rico, pero el arroz les salió espectacular y el menú de 11,50€ que también pedimos muy completo, para repetir * Restaurante Jaén, Avenida Pais Valencia,49, Tfno.: 966727255 En la calle principal de Guardamar se encuentra este restaurante. Local con muchas mesas y una pequeña terraza, mucho guiri y un menú de 9€ con ensalada mixta de entrante, dos platos a elegir, bebida, pan con alioli, postre o café. Tienes un listado grande para elegir el primer y segundo plato, hay para todos los gustos: verduras, sopas, pastas, carnes, pescados, huevos... No hay ningún plato destacable, es más bien comida casera de batalla pero todo está correcto. Servicio rápido, mucha cantidad y un precio muy razonable.   - En Orihuela :   * Cafe Bar Casa Diego, Calle de Oriolet, 3 Barrio San Isidro.cerca del barrio de Rabaloche, Teléfono: 965306270 Especialidad en empanadas y tapas caseras como col frita con cáscara de pimiento seco, acompañada de una sardina salada. Acelgas fritas con ajos tiernos, alcachofas escabechadas, etc. platos que ya casi no se elaboran. Donde también se degusta la repostería casera y artesana como el arroz con leche, flanes, almojábenas, …. Precio medio 25€ * Cafe Bar Tono o Tornado, El Palmeral, 13 San Antón Tfno. : 676479525. Especialidad en callos caseros, albóndigas, paellas a la leña, carne a la brasa. Precio medio a la carta unos 16€   * Mesón Las Villas, Carretera Torrevieja-Cartagena km 13 - Dehesa de Campoamor (Orihuela Costa) Tfno.: 96 532 00 05 Especialidad: Cocina nacional e internacional elaborada a petición del comensal. Ven a probar los mejores arroces de la zona, con pescados y mariscos de subasta a diario. Frutas y verduras de la Huerta Murciana y las mejores carnes Avileñas y Gallegas.. Precio medio 35€ * Restaurante El Divino, C/Oriolanos Ausentes, 23, Tfno.: 966742633. Menú del día 12€. Cocina elaborada * Restaurante Casablanca, C/ Meca, 1, Tfno : 965301029, Cocina casera en Orihuela, Especialidad en ensaladillas, en arroces y costra- postres caseros Precio medio: 12,00€ .* Restaurante Casa Corro, Avenida del Doctor García Rogel, 23, Tfno.: 96 53 0 29 63 : Especialidad en Arroz con Costra y Cocido con Pelotas * Restaurante Joaquín, Avenida De Teodomiro, 18, - Bajo. Tfno. : 966743415. Cocina menestral cuyo santo y seña es el arroz y costra: se hornean un pollo de campo, embutidos (longaniza y blanco), arroz y un huevo batido por encima para conseguir la costra. Se sirve con notable éxito los jueves, y cualquier otro día por encargo; desde que el restaurante Joaquín abrió, ha permanecido inalterable el orden del guiso cotidiano: lunes, lentejas; martes, guisado de pollo campero con albóndigas; miércoles, judías con jamón y chorizo;…
Mi hermano Antonio nació en El Palmar el 27 de septiembre de 1946 junto con su gemelo Pepito, cuando mis padres buscaron otra niña al fallecer, victima de la tuberculosis, su primogénita Florita, cuando yo tenía dos meses. Ambos eran rubios con ojos azules de tipo atlético y muy traviesos y como iban vestidos iguales no se les distinguía a uno del otro, salvo por una mancha que Antonio tenía en la pantorrilla derecha. Ambos eran unos trastos y recuerdo que uno de ellos , creo que Antonio, jugando en las piedras de yeso que había almacenadas en la calle de San Roque, frente a la Yesera de Pedro, se cayó y se cortó el labio superior y le manaba la sangre sin parar hasta que se le aplicó pimenton, que cortó la hemorragia. Otro recuerdo de los gemelos fué el de un día que mi madre nos dejó a los 3 encerrados en la terraza de casa porque tuvo que salir y no podía llevarnos y que al volver se encontró con que habíamos tirado por encima de la baranda al patio su silla preferida. Lógicamente nos dió una somanta de alpargatazos a los tres. Mi recuerdo de los gemelos se acaba cuando a los cinco años murió Pepito a consecuencia de una meningítis que pasamos los 4, porque en 1947 había nacido otro hermano, Paco, pero que él, que la cogió el último, no la pudo superar. Mi hermano Antonio tuvo que sobrellevar, ya a esa edad, la ausencia para siempre de su otra mitad. Recuerdo que era muy atrevido y mi madre le enviaba a coger los huevos que ponían las gallinas y que la Tanta, el Ama de leche de mi padre, que vivía con mi Abuelo, vendía en la recova del mercado de los jueves. Así como que a la cabra que había para el suministro de leche para mi Abuelo le chupaba las tetas y le sacaba la leche. Estudió como yo en los Maristas de Murcia pero no llegó a la Reválida de 4º. Le dijo a mi padre que él no quería estudiar y entonces mi Padre, que había comprado un solar en Punta Brava- Los Urrutias, en el Mar Menor y estaban construyendo allí un chalet los albañiles, lo envió a trabajar de peón con ellos. No se le cayeron los anillos, trabajó como un león y se endureció si cabe más. En esos años tenía una pandilla en El Palmar que era la de los más traviesos : Paco el Chichones, Paco el Rabietas, Pepe el Loco, Gabriel Batán el Tati, el Niño de la Patro,….Como no tenía suficiente con el escaso dinero que mi padre nos daba para el fin de semana, sableaba a mi madre y lógicamente a mí. Y cuando andaba apurado echaba mano de mi hucha de ahorros y me sacaba algo de la misma. Veraneando en Lo Pagan había conocido con 13 años a la que iba a ser su novia permanente y la madre de sus hijos, que en aquella época estudiaba en Jesus y Maria y llevaba calcetines, Maria Dolores Pedreño. Con ella ha vivido hasta su muerte y ha tenido dos hijos : Pilar y Titoco, mis Ahijados, que le adoran y a los que les ha dado todo. Cuando terminó la construcción del chalet, mi padre se lo llevó al Manicomio, donde él estaba de Administrador, para que aprendiera a escribir a máquina y a ver si le gustaba trabajar en una oficina. Y poco después lo puso a trabajar como aprendiz de un visitador médico, Tono Paéz, que era directivo del Club de Tenis de Murcia y representante de Laboratorios Llorente. Ahí se inició su carrera como visitador médico, en la que al cabo de los años era el más destacado de todos los que ejercían en la región de Murcia. Lo que no quiso estudiar en el Bachiller, lo tuvo que hacer y mucho más como autodidacta para poder documentarse sobre los productos farmaceúticos y así dar a conocer los mismos a los profesionales médicos. Para ello tuvo que desplazarse a Madrid para hacer un Curso intensivo en el Instituto Llorente y después cogió la Delegación para la Zona de uno de los más importantes Laboratorios españoles el Laboratorio Bior J. Uriach con sede en Cataluña, del que llegó a ser su mejor Delegado Nacional y del que se despidió voluntariamente, sin indemnización alguna, cuando decidió hacerse cargo de la dirección del Hotel de la familia, que estaba atravesando una etapa crítica. Cuando se hizo cargo del Hotel Fontoria de Murcia, propiedad de la familia Pedreño, y por consiguiente de Marilola su esposa, no tenía ningún conocimiento del mundo de la hosteleria y tuvo que empezar de cero, pero su tenacidad y su capacidad de trabajo y de asimilación eran tan grandes, que en pocos años convirtió el Hotel Fontoria en el Hotel más solicitado de la Región, modernizándolo de arriba a abajo y siendo un referente de hoteles familiares a nivel nacional. Llegó a Presidente de los Hosteleros Murcianos y creó una Escuela de Calidad que ha permanecido hasta nuestros días. Como ya he dicho era de tipo atlético, duro como el acero, y con un tesón y una voluntad de hierro. deportista integral fué un gran defensa central del Murcia juvenil que no dió el paso a profesional, gran aficionado a la pesca, tenía un buseta con la que salíamos a pescar al curricán, y después una Taylor con la que pescabamos, generalmente morralla, pero sacábamos a veces los tres anzuelos con pesca. El mucho más que yo, y era él el que me ponía la lombriz y se arriesgaba con los anzuelos, de tal manera que en más de una ocasión se tuvo que sacar el anzuelo clavado en un dedo dandole un golpe para que pasara del todo. Era prudente, pero no rehuía el combate si era necesario. Recuerdo que una fiesta de Nochevieja en Cabo Roig, estabamos bailando cuando uno de la Vega Baja,…
Sábado 09 de Septiembre de 2017 11:05

Mis Recuerdos

por Juan Alarcón Montoya
Hoy, 18 julio de 2006, he empezado a escribir estos recuerdos de mi vida. La decisión de escribirlos la tenía tomada hace tiempo, ya que venía constatando la escasez de memorias publicadas en España, lo que dificulta la tarea de los historiadores para poder reconstruir, de la manera más fidedigna, la compleja realidad de nuestro país. Por ello, es importante que personas que han vivido hechos históricos importantes nos cuenten con todos los riesgos de subjetivismo y parcialidad inevitables sus vivencias, para que los investigadores puedan contrastar y cribar los hechos para poder hacer una aproximación mayor, a lo ocurrido en tiempos pasados. Considero que las memorias hay que escribirlas con un cierto distanciamiento, cuando uno ha dejado ya la vida profesional o política activa, pero hay tres razones que me han llevado a empezar a escribir estos recuerdos ahora : 1º Una cierta disponibilidad de tiempo, causada por estar convaleciente de una celulitis, infección aguda de la pierna izquierda, que me tiene en reposo, y que me hace cuestionarme si en una de estas no se truncará mi deseo de escribir las memorias y que queden para el general conocimiento. 2º Que he aprovechado este tiempo de baja laboral para, aquí en La Zenia, junto al Mediterráneo y bajo uno de los pocos núcleos de pinos carrascos que la especulación urbanística desaforada va dejando, releer “Atando cabos” de Raúl Morodo, que contribuye a un mejor conocimiento de esa etapa mítica de la Historia de España, que va de la clandestinidad a la transición a la democracia, etapa a la que, algo más tarde que él, me incorporé y viví desde coordenadas parecidas. 3º Porque he sido responsable de que Antonio Rojo Sastre, ex Presidente de Autopistas publicara, con éxito editorial unas memorias en 4 volúmenes, tras sufrir una hemorragia cerebral de la que se recuperó perfectamente y usar como terapia recuperadora la escritura de esas memorias. En julio de 1971 mi maestro, don Rodrigo Fernandez-Carvajal González, que me había alentado a preparar las oposiciones a T.A.C., cuerpo al que él pertenecía antes de sacar la cátedra de Derecho Político de la Universidad de Murcia, me planteó, tras la cuarta convocatoria frustrada, que tomara una decisión o seguir preparando la oposición pero dejando la vinculación a la Universidad (profesor ayudante de Derecho Político) o dedicarme a investigar y redactar la tesis doctoral, encaminándome definitivamente por la docencia universitaria. Fue una difícil decisión, ya que dejar la oposición suponía para mí echar por tierra cuatro años de esfuerzo de preparación, en un momento en que tenía preparado el programa; por el contrario, dejar mi puesto de profesor ayudante suponía quedarme sin ocupación, sin ingresos y sin otra alternativa que depender de resultado azaroso de las oposiciones. Opté por dedicarme a la oposición y corte así mi cordón umbilical con la Universidad, que tan satisfactorio me era personalmente, por lo grato del ambiente de trabajo y la actividad y las relaciones que me proporcionaba. Con esa decisión, y dado que, a pesar de lo escueto de los sueldos universitarios, poseía algunos ahorros, solicité ser admitido en el Colegio Mayor de postgraduados de la Universidad Complutense de Madrid “Menéndez Pelayo”, para lo cual Rodrigo Fernández Carvajal me avaló. En octubre de 1971 inicié mi periplo madrileño, ubicado en el Colegio Mayor “Menéndez Pelayo” sito en la avenida Séneca de la ciudad universitaria de Madrid cercano al Puente de los Franceses y separado del barrio de Argüelles por el parque del Oeste. Estaba rodeado de la mayoría de los Colegios Mayores, tanto españoles como internacionales: Colegio argentino, Guadalupe, Colegio de Brasil, Nuestra Señora de África,…. El director era un gallego, doctor cirujano del corazón del equipo del yerno de Franco Cristóbal Martínez Bordíu en la ciudad sanitaria La Paz y se llamaba Luis Sánchez -Harguindey Pimentel, gordito, bonachón, con familia numerosa, que vivía en los altos del Colegio, y que en la transición desempeñó importantes papeles ya que era Subsecretario del Interior en la época del 23-F y que ha fallecido recientemente. El Colegio tenía unas pocas habitaciones individuales y la mayoría eran dobles, con baños colectivos y servicios de comedor con menú y servicio. Estaba dotado con un servicio de cafetería y un salón, que servía de sala de conferencias. Rodeado de amplios jardines no tenía instalaciones deportivas propias, porque estaba al lado de las universitarias. El Subdirector era un doctor en derecho de Totana que era director de una oficina de Banca Catalana en Madrid. Había una serie de antiguos colegiales que permanecían en el Colegio después o sin haber obtenido su objetivo inicial, preparar una tesis doctoral o unas oposiciones, entre ellos recuerdo a un murciano, que tenía un solo ojo se llamaba Darío y que ejercía de jefe de personal de TVE, a un jienense ingeniero agrónomo Pedro Manuel Damas Rico, que tenía un cargo en Renfe, a un eterno opositor a abogado del Estado Antonio Rodríguez Berrocal, a un doctor en Meteorología Angel Sanromán , que después ocupó el puesto de director general del Instituto Nacional de Metrología, a otro Ingeniero Aeronáutico Andres Alario, que después hizo derecho, ingresó en Hacienda y fue responsable financiero en AENA, pero que militante del PSOE fue marginado en el fragor financiero de la operación FILESA. Estaba también un farmaceútico peculiar Velasco, que al final obtuvo cátedra en Valladolid. Otro, de esos veteranos, caracterizados por la soltería, que en su mayoría mantienen en uso hasta ahora, era un profesor de veterinaria actualmente con plaza en la Universidad de Murcia y de origen cordobés, se llama Pedro Ponce. Mi primer compañero de habitación fue el médico anestesista gallego llamado Manolo, el siguiente fue el malagueño Juan Pérez-Lanzac que era veterinario y trabajaba en un laboratorio y se casó con una cordobesa, el siguiente fue un alicantino David Beltrá y Esteve que preparaba también T.A.C., era un bon vivant, cazador empedernido y amante de las juergas, y que dejó las oposiciones, se casó con su novia farmaceútica de Albacete y se marchó a vivir a…

Blog de Humor

Banner
Diseñado por:
Jaitek