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Figura 4. Ritmo arraigado en una sociedad predominantemente masculina

Para establecer la época en que surgió este género, hay que remontarse a los tiempos de la Colonia en el territorio uruguayo. El musicólogo Lauro Ayestarán[1] relata que la gente de raza negra acostumbraba a celebrar candombes. Es el nombre que se le daba a los bailes que se realizaban, anticipándose a la abolición de la esclavitud, la cual fué decretada por un bando o reglamento, extendido por las fuerzas patrióticas en el año 1814, en los tiempos en que gobernaba el libertador José Gervasio Artigas. Posteriormente en enero de 1816, el Cabildo de Montevideo dictó un bando sobre orden público, mediante el cual prohibía dentro de la ciudad los candombes, baile conocido por el nombre de ‘Tangos’. La Policía, a pedido de los pobladores de Montevideo, prohibió el ritmo de los negros -música y baile al son de los tambores- en horas de la noche, con el argumento de que el ruido no dejaba dormir.

Las luchas por la independencia iban culminando, el día 25 de agosto de 1825, la ilustre Asamblea de Representantes reunida en el departamento de Florida proclamó en Uruguay el Grito de Independencia. El 7 de septiembre de 1825 se declaró la abolición de la esclavitud. Vinieron tiempos difíciles porque libraron batallas contra brasileños, por un lado, y contra argentinos, por otro, de las cuales salieron triunfantes los ejércitos uruguayos. Poco después, se dictó y se juró, el día 18 de Julio de 1830, la primera Constitución de la República. Fue elegido primer Presidente al general Fructuoso Rivera, y lo sucedió en la presidencia el general Manuel Oribe (1835-1838). Entonces se planteaban disputas por la tierra, entre los propietarios y los ocupantes. Rivera se sublevó contra Oribe y asumió Fructuoso Rivera como tercer Presidente.

En 1839, se desató la Guerra Grande, en esos combates se crearon las divisas Blanca y Colorada. Oribe dictó un decreto por el cual dispuso que los defensores del gobierno llevarían un cintillo blanco, como Defensores de las Leyes, y, por otro lado, Rivera adoptó la divisa colorada. De allí derivó la formación de los dos Partidos Políticos tradicionales, el Partido Colorado (Liberal) y el Partido Blanco (Conservador). Luego de muchas incidencias se firma la paz en octubre de 1851. Este hecho dió lugar al inicio de una época de desarrollo y progreso.

En este contexto y hacia la década del sesenta, se empieza a escuchar por primera vez, en la zona donde habitaban las capas sociales menos favorecidas, en los bajos fondos de Montevideo, una tonada llamada tango.

Por otra parte, hacia fines del siglo XIX, en el Viejo Continente, se va desarrollando la corriente filosófica del Modernismo[2], que llega muy pronto a Uruguay. Una de sus manifestaciones en el país fue la labor innovadora en la educación del reformador de la enseñanza José Pedro Varela, quien en 1870 promovió cambios revolucionarios, entre los que se cuenta el paso de la enseñanza básica primaria a ser pública, gratuita y obligatoria, régimen que se iría perfeccionando con el tiempo. Igualmente, hacia la mitad del siglo XIX, se inaugura la Universidad de la República, por iniciativa de un experto en la materia, Alfredo Vázquez Acevedo.

Hacia la década de 1860, surge en la región rioplatense, en los arrabales, un ritmo para ser bailado en sitios nocturnos donde se expenden bebidas alcohólicas y, en particular, en los prostíbulos, en las inmediaciones del puerto. A esos ambientes de los bajos fondos concurren hombres solos a beber, son marineros, peones, milicos, pequeños delincuentes, gente del hampa y también trabajadores honestos; se baila a la luz tenue de las velas o de faroles de kerosene gasolina, pues no había llegado la electricidad.

En ocasiones, se dice que lo bailaban entre hombres, pero en realidad era una forma empleada para el aprendizaje de esa danza y no tenía otra connotación. A esa época corresponden trozos musicales como el denominado Dame la lata. Este nombre alude al hecho de que para entrar a algunos sitios, se pagaba y se entregaba un trozo de lata como boleta de entrada. El tango nació así, en las orillas de las dos capitales Montevideo y Buenos Aires, por eso se le denominaba “música orillera”. En este punto es necesario resaltar que se trataba de una música que solamente se bailaba, era una danza con un ritmo rápido y con cierta picardía, muy arraigada en ese medio. Esta música era interpretada por pequeños grupos de tres o cuatro personas con instrumentos como la guitarra, el violín y la flauta.

Se puede anticipar que al hablar del género tango se destacan dos etapas bien diferenciadas, desde la perspectiva musical: la primera es cuando el tango era solamente música que se bailaba, y la segunda, a partir de 1917, cuando surge el tango cantado, que continúa hasta la actualidad.



[1] Ayestarán, Lauro. El folklore musical uruguayo. Montevideo: Editorial Arca. 1994, pp. 151 y ss.

[2] Término que deriva del nombre Edad Moderna. Se le llamó así por el movimiento ocurrido con la renovación de la Iglesia Católica, y que se adapta a las exigencias del nuevo pensamiento, que le atribuye más importancia a la racionalidad.

2/02/2017

Ángela Cervantes, de Santa Eulalia a Santa Clara

 

Aquí tenemos otra voz femenina española que lleva varios años cosechando grandes éxitos. Ángela Cervantes nació en Ibiza -no hace mucho tiempo, porque es joven- y allí, en el término municipal de Santa Eulalia, pasó sus primeros años y realizó sus primeros estudios musicales y ya con 15 años formó parte del coro Ciutat d'Eivissa. A los 19 años se trasladó a Barcelona para continuar sus estudios en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceo. El Aula forma parte de la red internacional de escuelas del Berklee College of Music de Boston. En Barcelona Ángela estudió armonía, interpretación, danza y otras materias y ya en esa época se decantó claramente por el jazz y empezó a cantar en grupos de jazz y gospel, actuando en festivales de varias ciudades europeas.


En 2005 se trasladó a Madrid, donde actuó como corista de varios intérpretes y grupos y fijó su residencia o al menos su base de operaciones, porque Ángela siguió y sigue circulando por el mundo. Varios países europeos y americanos han tenido el privilegio de verla actuar. Además, forma parte de los grupos Pink Tones (español) y Brit Floyd (británico), ambos son grupos tributo a Pink Floyd. Con el grupo Brit Floyd ha realizado giras durante los años 2014, 15 y 16 por Norteamérica, Europa y Latinoamérica, totalizando más de 300 conciertos.

Ángela Cervantes. “Great Gig in the Sky” con Brit Floyd en Red Rocks, Colorado (11-jul-2016)

Tiene grabados tres discos. El primero de ellos en 2012, En esta orilla del Drexler, un homenaje al cantautor uruguayo Jorge Drexler. Su segundo disco, editado en 2014, también es un homenaje, en este caso recordando a Ella Fitzgerald & Joe Pass, disco grabado con el guitarrista madrileño Chema Saiz, magníficas interpretaciones de algunos de los temas que inmortalizaron Ella & Joe. Pero si me parecen excelentes estos dos discos, qué decir del tercero, que grabó hace pocos meses, en 2016, y que ha titulado Camino a Santa Clara ... Por 50 años más con Los Fakires, una maravilla. Escuchando esos tres discos se percibe la cantidad de matices y registros que tiene su voz, porque son discos con ritmos muy diferentes en los que el eclecticismo musical de Ángela se hace patente. Y esa es una de sus grandes virtudes, la de ser capaz de interpretar estilos muy distintos y siempre bien. Pero si además de escuchar sus discos ves sus actuaciones, es cuando te das verdaderamente cuenta de la cualidades artísticas que tiene Ángela Cervantes. Y es lo que hice yo, ir a ver una de las presentaciones de su disco Camino a Santa Clara ... (no sé si resulto pesado y reiterativo si vuelvo a insistir, una vez más, en la importancia de escuchar y ver música en directo, pero si es que sí, ya no lo digo más).

Para quien no lo sepa (supongo que pocos) Los Fakires es un grupo cubano que se formó en 1964 en la ciudad de Santa Clara, lo que indica que llevan más de cinco décadas tocando, principalmente música cubana, son, bolero-son, bolero, guaracha (aunque en sus inicios también incluían rock en sus actuaciones). Genuinos representantes de la Vieja Trova Cubana y una auténtica institución en la isla, Los Fakires han llevado la tradicional música cubana por medio mundo. Pues bien, Ángela Cervantes se fue a Santa Clara a grabar con ellos su último (hasta ahora) disco y anda presentándolo, primero en Cuba y ahora en varias ciudades españolas, empezando por su Ibiza natal. Ese disco no tiene desperdicio. Catorce temas excelentemente interpretados. Es evidente que no son temas clásicos de jazz, sino de la más pura música afro-cubana, con arreglos que ha realizado Ariel Brínguez.

Portada y contraportada del disco Camino a Santa Clara ... por 50 años más con Los Fakires

Como he dicho, me fui una noche a verla. Fue en el Bogui Jazz de Madrid. Ya he hablado en algún otro artículo de esta sala madrileña como una de las que mejor programación tiene. Su propietario, Dick Angstadt, es un gran entusiasta del jazz y los amantes de esta música le agradecemos los esfuerzos que hace por mantener ese nivel. Como muchas otras noches, el Bogui estaba totalmente lleno, el programa era muy atrayente y los músicos que acompañaron a Ángela Cervantes fueron Pepe Rivero (piano), Ariel Brínguez (saxo). Reiner Elizalde "Negrón" (contrabajo), Chema Saiz (guitarra) y Michael Olivera (batería). Todos, menos Chema, cubanos. A todos ellos los he visto en numerosas ocasiones y con distintas agrupaciones y no me cabe duda de que son músicos de primera fila. No todas sus interpretaciones fueron del disco Camino a Santa Clara ..., porque también incluyeron otras composiciones, como un par de temas compuestos por Ariel y que forman parte de su disco Nostalgia Cubana. Ariel Brínguez es nieto de Juan José Brínguez (en la portada del disco junto a Ángela), actual director de Los Fakires, y supongo que ha tenido mucho que ver en este proyecto. Abuelo y nieto son magníficos saxofonistas. No sé mucho sobre Juan José, a quien únicamente he escuchado en grabaciones, pero mantener un grupo como el suyo tantos años tiene mucho mérito. A Ariel lo he visto varias veces en directo y tengo más elementos de juicio para opinar sobre sus grandes cualidades de saxofonista. Ariel toca los saxos tenor, alto y soprano, además de ser compositor y arreglista, y es un habitual de los escenarios de jazz españoles, liderando su propio grupo o acompañando a otros músicos, principalmente en Madrid, que es la ciudad en la que reside desde 2007 y donde es profesor de saxofón en la Escuela de Música Creativa. También forma parte de la orquesta Irakere de Chucho Valdés (Chucho vuelve a estar nominado para los premios Grammy de este año 2017 -ya ha ganado ocho- al mejor álbum de Latin Jazz). Pero no restrinjamos la música de Ariel Brínguez a los ritmos cubanos, porque Ariel es un gran saxofonista capaz de interpretar magistralmente la música del jazz más clásico, como Body and Soul o Georgia on my Mind, por poner dos ejemplos de los varios estándares que le he escuchado yo en directo. Pero volvamos a Ángela y al concierto del Bogui Jazz.

Ángela Cervantes en Bogui Jazz, 29-12-2016 (Foto de Borja T. Suárez)

Fue una gran noche en el Bogui. Ángela tiene una voz prodigiosa que modula como quiere y que se adapta perfectamente a cualquier estilo. En este caso, la música típica de la Vieja Trova, son, bolero-son y boleros. Hasta recitó un poema, Hermosa Habana, de la poetisa santaclareña Isamara Hernández, musicado por Ariel. Lo he escuchado también en la voz de la propia Isamara, que es también una excelente compositora y pianista, pero con permiso de la poetisa cubana, me quedo con la versión recitada de Ángela. El concierto fue un recorrido por Cuba, por todo el disco, con canciones preciosas, como Ausencia, Pensamiento, La rosa roja y otras que completan el disco, para finalizar con el tema que se ha convertido en el distintivo de este proyecto, Ojos malignos, un bolero-son compuesto por Juan Francisco Pichardo, que Ángela y los músicos que la acompañaron alargaron cuanto quisieron para goce y disfrute de los que allí estábamos. Muchos pies y manos del público llevando el ritmo y hasta hubo un par de atractivas damas que se atrevieron a bailarlo junto al escenario, algo poco frecuente en las salas españolas, no así en las de otros países. Un perfecto broche para un gran concierto.

Ángela Cervantes y su grupo en Bogui Jazz, 29-12-2016 (Foto de Borja T. Suárez)

Tras la actuación de Bogui y otra siguiente en la sala BBK de Bilbao, Ángela y Ariel partieron a Santa Clara para reunirse de nuevo con Los Fakires y cantar y tocar con ellos un par de domingos en el Parque Vidal de esa ciudad y también actuar en otros conciertos en La Habana. Cuba y su música tiran mucho. Pronto comenzará su gira internacional de 2017 con Brit Floyd, otros ciento y pico conciertos por distintos países, espero que le quede tiempo para que podamos seguir viéndola con su Camino a Santa Clara y otros proyectos que acometa.


Sábado 28 de Enero de 2017 14:39

La Muerte -Latin Rock

por FPP

 

Este ritmo arrabalero está inmerso en la idiosincrasia de los pobladores de las dos orillas, en particular de las dos capitales, Montevideo y Buenos Aires. Ellos se han acostumbrado a vivir en constante coloquio con el microcosmos del tango y, por ello, en el exterior se identifica a estos dos países vecinos, con muchas semejanzas entre sí, con este género musical popular.

En este mundo del tango se da un fenómeno peculiar, porque cantantes, compositores, directores de orquesta o instrumentistas han nacido en Uruguay o Argentina y han actuado en ambas orillas del río más ancho del mundo. Por lo mismo, el ritmo y sus artistas están ligados tanto a Uruguay como a Argentina.

Por factores geográficos, dada la vecindad entre las dos repúblicas es fácil el desplazamiento entre ambas por distintos medios de transporte. Algunos factores históricos, en el curso de las luchas por la independencia, así como también aspectos sociológicos, como las emigraciones europeas, hacen más evidentes las vinculaciones entre estas dos naciones. El caso de la emigraciones europeas, tan numerosas, es particularmente significativo, pues se puede decir que llegaron casi a poblar esa región rioplatense durante el siglo XIX y comienzos del XX; además, estos extranjeros encontraron en las dos capitales americanas, grupos humanos culturalmente similares entre si, lo cual constituye otro factor que ha contribuído a que el tango se desarrolle, se asimile y se viva en las dos repúblicas.

Con el propósito de situar mejor el nacimiento de este género musical, en los aspectos mencionados anteriormente, se analizarán las distintas facetas del mencionado género.

Como una primera aproximación a la gestación de este ritmo es pertinente remontarse a los albores del siglo XIX, etapa de las luchas por la independencia, la cual culmina en la segunda década del siglo veinte XX, cuando Uruguay y Argentina se consolidan como dos repúblicas independientes.

Paralelamente ocurre el arribo al continente americano de una gran emigración que escapaba de Europa, por problemas económicos y políticos. Dicha emigración atravesaba el Océano Atlántico, y al arribar a la costa este de Sudamérica, los barcos bordeaban en dirección al sur la costa este de Brasil, más al sur la costa este de Uruguay, hasta internarse en el Río de la Plata en dirección de este hacia el oeste. Atracaban primero en el puerto de Montevideo, ubicado en la orilla norte del río. Grupos grandes de emigrantes descendían del barco, y luego las embarcaciones continuaban navegando hacia el oeste hasta llegar al puerto de Buenos Aires, situado en la orilla sur-oeste del citado río, donde desembarcaban otros grupos de emigrantes.

Fueron familias enteras y aún poblaciones por miles, procedentes en su mayoría del sur de Europa, en particular de España e Italia. Factores tales como la marginación de sus tierras, las epidemias, las dificultades para trabajar en la agricultura o la poca integración a la vida de las ciudades, impulsó a estos migrantes a echar raíces en una América que le abrió los brazos. Estos grupos humanos se establecieron preferentemente en las dos capitales, e iniciaron una vida de mucho trabajo y sacrificios para labrarse un porvenir.

Este fenómeno sociológico dio lugar a una inevitable integración cultural entre criollos y extranjeros. Dentro de los criollos, la población estaba integrada por ‘gauchos’, como se le denomina a los campesinos, y por indígenas guaraníes: en el caso de Uruguay, lo habitaban las tribus charrúas, chanáes, y yaros, que poblaban esas tierras antes de la llegada de los españoles y más adelante iban a padecer una política de exterminio.


Figura 3. La plaza Independencia a principios del siglo XX.

Tanto los gauchos como los indígenas llevaban una vida libre y no conocían fronteras. No obstante, años después de la independencia, se vieron desplazados del campo por la aparición del alambrado, pues cada pedazo de tierra fue adquirido por propietarios latifundistas. En aquel entonces, la población estaba conformada por indígenas; así como también por gauchos nativos, descendientes de los conquistadores y africanos y llegados en la época de la Colonia y afrodescendientes dejados en libertad después de la Independencia en Uruguay.

Estos grupos humanos, a los que se sumó la emigración procedente de Europa, conformaron un mosaico que se entremezcló y fue semilla de lo que sería más adelante el tango. Esta expresión artística, eminentemente popular de música, danza y, más adelante, canto, es algo emblemático, transfronterizo, convirtiéndose en una expresión músico-cultural.

 

 

El tango en lo musical es un valor de la cultura criolla, tiene sus raíces entre 1865 y 1880 y es originario de la zona del Río de la Plata, por lo cual es tanto uruguayo como argentino. Se constituye como una expresión cultural eminentemente citadina, y como género se inició en un comienzo, sólo como música y, más adelante, se le incorporó el canto. Una vez unida la música y el canto, hacia 1920, llegó a popularizarse en Europa y Estados Unidos. Desde entonces, y especialmente con la voz del intérprete Carlos Gardel, el tango ha quedado arraigado en el corazón de esta región, donde se hermanan, en raza, cultura, historia, geografía, campaña y otros aspectos, dos países, Uruguay y Argentina, que están ubicados uno en cada orilla del río más ancho del mundo, motivo por el cual se le llama “río ancho como mar” .

El tango no se puede ubicar en un solo país, puesto que esta música, tan popular y representativa de una región, se ha forjado en las dos capitales.

En el periódico El País, de Uruguay, con motivo del centenario del nacimiento del historiador del tango Gerardo H. Matos Rodríguez, acaecido el 18 de marzo de 1897, se lee este párrafo:

[…] Muchos aficionados a este género, de aquellos se habían mantenido ajenos a su proceso – incluso varios que lo apostrofaron– penetraron en su estudio y llegaron hasta las investigación profunda, curiosos y deseosos de descubrir el por qué de su fascinación popular y, sobre todo, la explicación de su permanencia más que secular. Historiadores, científicos, filósofos, músicos de todos los niveles, etc. han pretendido dar con la clave del misterio […] como si las cosas del sentimiento que excede a la razón, tuvieran explicación alguna (marzo de 1997).

Por su parte, Jaurés Lamarque Pons, compositor uruguayo de música sinfónica, caracteriza al tango de la siguiente manera: “El hombre rioplatense no hace ni canta el tango para divertirse; lo sufre en su expresión natural. Y por eso convierte al tango en la más cálida definición de dos pueblos, el uruguayo y el argentino irreversiblemente hermanados[1]

Rubén Carámbula ha expresado al respecto: “El tango rioplatense es un fragmento cantado de nuestra vida. Si cada uno de nosotros escribiera su propia historia, estoy seguro que constituiría un argumento para una letra de tango[2].

También el escritor Juan Carlos Legido ha expresado el sentir del tango al afirmar que “El pueblo ha sintetizado y simplificado las cosas con un dicho: ‘la vida es un tango’ ”[3].

Asimismo, el escritor argentino Jorge Luis Borges, lo ha definido como: un sentimiento que se baila” [4].

Finalmente, el norteamericano Waldo Frank, autor del libro América hispana (1931), ha calificado este baile como: “la danza popular más profunda del mundo[5].



[1]Lamarque Pons, Jaurés. “El tango nuestro de cada día”. Colección Testimonios: Tango rioplatense. Montevideo: Ediciones de La Plaza-Editorial ARCA. 1997, p. 95.

[2] Legido, Juan Carlos. “La orilla oriental del tango”. Colección Testimonios. Montevideo: Publicación mensual Fundación Tango, julio 1993, p. 13.

[3] Ídem

 

[4] Carriego, E. 1955.

[5] Vidart, Daniel. “Realidad e imaginación del tango danza”. Tango Antología. Montevideo: Biblioteca uruguaya fundamental, centro editor de América Latina. 1969, p. 66.

 

 

INTRODUCCIÓN

Este trabajo está orientado a exponer las circunstancias y el entorno en que apareció este género musical citadino, durante el siglo XIX, así como las cambiantes características de las distintas etapas, que el tango ha atravesado, y sin perder vigencia, sigue atravesando hasta la actualidad. Esta evolución, se ubica en el tiempo y se integra, dentro del marco de los cambios históricos, políticos, filosóficos, económicos, sociales, culturales y tecnológicos que se han operado con el paso de los años en la región del Río de La Plata, en particular en la República del Uruguay; sin desconocer que Argentina también es la tierra del tango. En fin, se presenta como un proceso acorde con el constante desarrollo de esta sociedad hasta hoy.

Este ritmo, que al principio consistía en música bailable y más adelante estuvo acompañado del canto, como también de la danza, nacido en los suburbios o arrabales de Montevideo y Buenos Aires, se fue extendiendo poco después más allá de las capitales rioplatenses, y se ha conocido e interpretado, con gran acogida, en varios países de toda América y de Europa, e incluso en Japón. Viene al caso resaltar que ante el mundo constituye una expresión cultural popular que representa a estos dos países hermanados. Más aún, quedó arraigado e integrado en la identidad de la población de los dos territorios situados a orillas del río más ancho del mundo. En virtud de estos aspectos, se puede concluir y afirmar que el tango tiene dos patrias. En conclusión, no se puede ubicar en un solo país; es un producto cultural que se ha forjado en común, en dos naciones vecinas y hermanas, Uruguay y Argentina en general y, en particular, en sus respectivas capitales. Por estas razones, se sostiene que el tango es genuinamente rioplatense.


 

 

Para no ser médico mi madre me diagnosticó bien pronto el síndrome de la unidireccionalidad. También tengo el de la procrastinación y alguno más, pero hoy el que nos ocupa es el primero. Probablemente por no ser médico en lugar de plantearlo así, su forma de plantearlo siempre ha sido: "hija mía, cuando te da por una cosa, te da y del resto de cosas pasas". Pues sí, mamá, la niña te salió unidireccional. Por eso cuando vi que cierta bloguera hablaba maravillas de un cierto libro, que otra más se subía al carro de la adoración y que no eran las únicas, decidí enterarme de qué tenía este libro que a todas volvía locas. ¿Y qué mejor forma de enterarme que recurrir a mi querido Amazon UK y la tarjeta de crédito? Que conste que, incluyendo este, solo me he comprado 6 libros de cocina, así que se puede decir que me lo pienso. Si no me lo pensase y comprase todos los que me llaman un poquito la atención no habría casa dónde meterlos...

 

 

 

De hecho el sentido de culpabilidad me ha llevado a comprarme algunos de segunda mano. Lo probé con novelas por 1 penique y 2 y pico libras de gastos de envío y tan encantada estaba, que probé con uno de cocina. El problema es que no es lo mismo una novela que un libro de cocina. Por eso el día que abrí uno todo emocionada (comparados conmigo cuando recibo un paquete de Amazonlos niños el 25 de diciembre parece que están con antidepresivos) y tuve que tirarme dos horas despegando páginas pegadas, la alegría se convirtió en...otra cosa.

Volviendo al libro: ¿qué necesita cualquiera que quiera hacer galletas, bizcochos, etc casi todos los días del año? (aparte de un psiquiatra).Una colección de recetas "sanas", pero con chicha. Con chicha me refiero a que estén buenas, que no estén muy vistas y que tengan sabores distintos a los que estamos acostumbrados. Y cuando digo sanas, no me refiero a que no engorden porque eso es imposible, sino a que utilicen ingredientes que nos van mejor porque tienen más proteínas o se digieran mejor, o algo que haga que conservemos el placer de comer una magdalena, eliminando el dichoso sentido de culpabilidad.

Eso es lo que es este libro. Además es uno de esos que, más que una colección de recetas, parece que transmite una filosofía, una nueva forma de hacer las cosas. Está dividido en varios capítulos, cada uno corresponde a una harina distinta y en cada capítulo hay recetas de pancakes, galletas, bizcochos, etc. Como dicen en la reseña del libro y en las distintas recomendaciones: no es un "libro sano" de estos que tienen recetas sin gracia y sin sabor. Son recetas desarrolladas por una antigua "pastry chef" que cuenta cómo ella misma se ha ido dando cuenta de que utilizar estos ingredientes menos comunes puede hacer que un muffin tenga un sabor más interesante que uno hecho a base de harina corriente simplemente, además de ser más sano.

 

 

 

 

Solo os digo que me llegó el lunes por la noche y ayer ya hice este bizcocho de aceite de oliva, romero y chocolate. El lunes solo me dio tiempo a hacer el ritual de cada libro nuevo que me llega: me abstraigo del mundo y primero paso las hojas viendo todas las fotos. En ese momento ya surgen los primeros enamoramientos. Luego lo leo de cabo a rabo: desde el prólogo, las reseñas,  hasta las listas de ingredientes de cada receta. Por eso cuando iba ayer medio dormida en la ruta volviendo de trabajar, ya iba pensando en el bizcocho que quería hacer: uno de aceite de oliva y romero. El problema es que no tenía la harina de espelta que pide la receta, pero por no esperar, la sustituí por harina integral. Sí, llevo media hora que si harina no convencional por aquí, harina especial por allá, que si qué maravilla y voy y ¡no hago la receta tal cual aparece!. Pero a ver quién tiene todos estos ingredientes en casa, "por si acaso"... Así que los deberes para hoy o mañana son hacer la peregrinación pertinente con la lista de las harinas para ver dónde las encuentro, no sin antes echar mano del "wordreference", porque si sabiendo el nombre en español me va a costar encontrarlas, como vaya con los nombres en inglés...Ya os diré qué tal la búsqueda y volveré a hacer el bizcocho, esta vez con la harina de espelta.

Este bizcocho no es para todo el mundo: es un bizcocho especial porque sabe de verdad a aceite de oliva y a romero. Como además se le añade sal a la masa, tiene ese punto salado cada vez que te encuentras con un cristalito de sal. A mí personalmente, a pesar de la harina y de usar romero seco en lugar de fresco, me ha gustado mucho, así que imagino que haciéndolo en condiciones debe ser una pasada. Además es bizcocho de desayuno: no es denso, pero es consistente, así que espero que lo probéis. Y si la búsqueda de la harina resulta compleja, que sepáis que con harina integral está buenísimo. Por cierto, además ¡es facilísimo de hacer!

 

 

PD. Esta es una página web que he creado con mi hermana: www.hermanasarce.com

 

Con asistencia de más de cincuenta académicos se celebró el pasado día 15 de diciembre la conferencia de D Borja Suárez sobre El Sistema Público de Pensiones, en la que realizó una exposición pormenorizada de nuestro sistema de seguridad social, el contexto internacional y la especial situación de nuestro país. En este sentido, se refirió a la coyuntura económica y al déficit público, la reducción de los gastos públicos y en especial los de carácter social. Igualmente se extendió en la inmediata repercusión que las reducciones salariales y las modificaciones del mercado de trabajo han tenido en las cuentas de la Seguridad Social.

Se refirió igualmente el conferenciante a las Reformas laborales que han tenido lugar en España en los últimos años, las de 2011 y 2013, estableciendo una clara distinción entre ambas pues en el primer caso hubo un acuerdo con los interlocutores sociales y en el segundo este consenso no se produjo, pues se adoptó unilateralmente por parte del Gobierno.

Sobre el sistema de la Seguridad Social y la sostenibilidad de las pensiones, D Borja Suarez indicó que con el actual sistema, los pensionistas, que están ya perdiendo poder adquisitivo, lo seguirán perdiendo si no se modifica el marco actual. En este sentido, se mostró partidario de la revisión del sistema e incluso de la aportación del Estado a la Seguridad Social, mediante impuestos , a imagen y semejanza de lo que ocurre en otros países como Francia. Tras las palabras del conferenciante se produjo un intenso debate en el que intervinieron numerosos académicos.

A continuación tuvo lugar una Asamblea donde por parte de la Junta Directiva se señalaron los resultados de Tesorería existentes y se aprobó por unanimidad el ingreso de tres nuevos miembros :

D.Pablo Blanco Fins

D Angel Martin Acebes

Dª Carmen Perez Fragero

Finalmente, tuvo lugar una cena a la que asistieron unos 20 académicos y académicas.

 


Martes 13 de Diciembre de 2016 18:44

Un descubrimiento

por Ana Martínez Arce

La receta de hoy es una adaptación de esta receta que vi en el blog 101 cookbooks el otro día. Más que una adaptación es un plato hecho por libre a partir de esa inspiración, y estoy encantada con él. Quería hacer algo fácil que pudiese hacerse de un día para otro. Así al llegar a casa, con encender el horno y meter la bandeja preparada, en 20 minutos tenemos la comida. Sí, hay que encender el horno, pero una no puede dejar al amor de su vida solo porque las cosas se pongan un poco feas y empiece a hacer 40 grados. Además nadie te obliga a estar pegada al horno absorbiendo el calor: él hace lo suyo y tú mientras te puedes tumbar tranquilamente a leer un rato o a ver la tele.

Llevo tiempo queriendo hacer más recetas saladas, pero entre lo que me cuesta hacer la foto sin meter mano al plato y que lo poco que hago, lo hago a ojo y ni peso ni mido ni nada, al final siempre acabo poniendo menos de las que me gustaría. Además las pocas que pongo me parecen un poco chapuza.

Las recetas son en plan: echa un puñado o una pizca de … y yo soy de las primeras que se burla cuando leo una receta y veo "un puñado" porque es algo un poco relativo, vamos que si se pone LeBron James a hacer la misma receta que una amiga mía japonesa que tiene las manos más pequeñitas que he visto en mi vida, no creo que les vaya a salir igual... Pero al final muchas cosas son a gusto del consumidor, así que poner 2 gr de sal también me parece un poco ridículo...

También tengo que mejorar las fotos, porque con lo ansiosa que soy me cuesta la vida no comer mientras hago la foto. Para que os hagáis una idea yo soy de las que saca la jarra de agua, los platos y los cubiertos cuando el repartidor de comida a domicilio llama al portal y hasta me siento a la mesa, para que cuando llegue ya esté todo preparado. Solo me falta estar atenta a la mirilla y abrir antes de que llame a la puerta. Eso prometo que TODAVÍA no lo hago... A pesar de lo chapucero de las recetas y las fotos os aseguro que esto está de muerte y lo puede hacer hasta alguien que no haya pisado nunca una cocina. Yo lo voy a repetir seguro, así que espero que lo probéis, también a vuestra manera. Y si encontráis caracolas tan chulas como las de mi "plato musa", que me lo digáis porque las mías parecen la hermana fea (pero más simpática).

Conchas rellenas de ricotta, albahaca y parmesano con salsa de tomate, ajo y guindilla

Para 4 personas:

250gr caracolas

Un bote de tomate pelado (de los grandes: 780gr)

Unos 4 dientes de ajo

Una tarrina de ricotta - creo que eran 250gr

Algunas hojas de albahaca

Parmesano recién rallado

Una guindilla

Sal

Azúcar

Pimienta

Aceite de oliva

Para la salsa de tomate

1. En una cazuela poner un chorrito de aceite y rehogar los dientes de ajo a fuego lento. Yo los corté en trozos grandes para quitarlos luego, pero también se pueden echar en trozos pequeños.

2. Cuando los ajos tengan algo de color, añadir el tomate de la lata, salpimentar, añadir guindilla al gusto y algo de azúcar para contrarrestar la acidez del tomate. Cocinar a fuego medio-alto aplastando los tomates con un tenedor.

3. Reducir hasta conseguir la consistencia deseada (esto también me parece cuestión de gustos).

Para el relleno

1. Mezclar la ricotta con las hojas cortadas de albahaca, pimienta, sal y parmesano. Para la cantidad de parmesano yo creo que lo mejor es ir probando. Os puedo decir un puñado y que cada cual use el puñado que necesite para llegar a la mezcla perfecta.

Montaje

1. Cocer la pasta en agua con sal algo menos de lo que indique el paquete para que quede al dente. Escurrir, habiendo pasado antes por agua fría para poder rellenarlas antes de que se queden duras.

2. Rellenar las conchas con el relleno.

3. En la bandeja en la que se vayan a hornear, poner la mitad de la salsa de tomate, colocar las caracolas rellenas y el resto de la salsa de tomate por encima.

4. Introducir en horno precalentado a 180ºC, habiendo cubierto la bandeja con papel Albal. Descubrir pasados 15 minutos y dejar hornear otros 15 minutos.

5. Sacar del horno y añadir parmesano rallado.

PD. Esta es una página web que he creado con mi hermana: www.hermanasarce.com

Domingo 04 de Diciembre de 2016 21:05

Christian Scott, innovación y tradición

por Leopoldo Simó

4/12/2016

Christian Scott, innovación y tradición

 

En los últimos días del mes de agosto de 2005 el huracán Katrina sumió a la ciudad de Nueva Orleans en una de sus mayores desgracias, si no la mayor. El sistema de diques falló, estos cedieron y la ciudad quedó casi totalmente anegada y destruida. Los fallecidos y desaparecidos superaron el millar -pese a que el 28 de agosto, un día antes de la gran catástrofe, se ordenó la evacuación de la ciudad- y los daños materiales fueron enormemente cuantiosos. Unas semanas después la gente comenzó a volver a la ciudad, encontrándose con un panorama desolador. Ese periodo, el de los meses posteriores al Katrina, ha sido recogido por David Simon y Eric Overmyer en una excelente serie de televisión, Treme, que refleja el retorno de sus ciudadanos, la reconstrucción de la ciudad y la reivindicación de su cultura musical. ¿Por qué esta introducción para hablar de Christian Scott? Pues por varias razones. La primera porque Christian Scott nació en Nueva Orleans y es un afamado trompetista, compositor y productor. La segunda porque aparece en algún capítulo de la serie en su segunda temporada. La tercera porque es nieto de Donald Harrison Sr. y sobrino de Donald Harrison Jr. (que también aparece en la serie, como muchos otros músicos famosos), ambos fueron Big Chief Indian, participando durante años en el Mardi Gras de Nueva Orleans e inspiraron los personajes de Albert y Delmond Lambreaux. Y también porque Treme me parece una serie magnífica -me la regaló un amigo, gracias Manolo-, llena de jazz en todos sus capítulos (principalmente en los de la primera temporada), y me apetecía meterla por algún sitio en esta sucesión de artículos.

Christian Scott tocando la trompeta en el capítulo 1 de la segunda temporada de Treme

(a la derecha el personaje de Delmond Lambreaux, interpretado por el actor Rob Brown)

 

Pero dejo de hablar de la serie -lo que hay que hacer es verla- y ahora me centro en Christian Scott, a quien también incluí en el artículo sobre los trompetistas actuales. Nació en Nueva Orleans (ya lo he dicho) en el año 1983, lo que significa que aún es joven y que a sus 33 años tiene toda una carrera por delante. Comenzó su formación musical con su tío Donald Harrison Jr. para luego graduarse en el New Orleans Center for Creative Arts, de Nueva Orleans, y más tarde en el Berklee College of Music de Boston, dos importantes instituciones norteamericanas de formación musical. Scott tiene en su haber dos premios Edison y ha sido nominado al premio Grammy como trompetista, compositor y productor. Ha grabado diez discos y ha participado en varios más.

Su intención es hacer un jazz moderno que recuerde al sonido de Nueva Orleans, innovación y tradición Su último trabajo discográfico, Stretch Music, es toda una declaración de intenciones. Scott tiene una formación musical muy anclada en la tradición del jazz de Nueva Orleans. No en vano aprendió a tocar con su tío Donald Harrison Jr., también de Nueva Orleans, y es descendiente de un Gran Jefe de la tribu india de Los Guardianes de la Llama (Guardians of the Flame), pero al mismo tiempo cree que el jazz debe innovarse, estirarse. De ahí el título del álbum, Stretch Music, música elástica, extensible, estirada, que evidentemente no se queda en el título, sino que se refleja en los temas que en él aparecen. Además, ha diseñado una aplicación, Stretch Music App, que permite personalizar el audio, de manera que se pueda silenciar o escuchar sólo cualquier instrumento elegido (https://itunes.apple.com/us/app/stretch-music/id1020746962?mt=8). Scott también es un innovador en el diseño de la trompeta y el fliscorno, que los ha transformado en los tres que más utiliza y que les ha dado el nombre de Siren, Sirenette y Reverse Flugelhorn. En su página web pueden verse los instrumentos que ha diseñado (http://christianscott.tv/stretchmusicendorsements/). Decía George Brake que "el artista no acaba nunca de agotar sus sueños" y así es en el caso de Christian Scott, que a buen seguro seguirá haciendo realidad sus sueños y sus ideas y que por el momento está enfrascado en componer y tocar un jazz moderno sin abandonar el sonido de Nueva Orleans.

Con su agrupación, generalmente quinteto, ha recorrido la mayoría de países en los que hay clubs, auditorios o festivales donde escuchar jazz, convirtiéndose en uno de los trompetistas más solicitados actualmente. A sus años no le cuesta mucho trabajo viajar. En España, país al que suele acudir todos los años (y que es el mío) ha actuado en Madrid, Barcelona, San Sebastián, Vitoria, Cartagena, Tenerife, Las Palmas y seguramente en algunas ciudades más (habría que preguntarle a él o a su representante). El pasado mes de noviembre (2016) tocó tres días seguidos 25, 26 y 27 en los festivales de Madrid, Cartagena y Barcelona respectivamente. Y antes, en julio, lo había hecho en el de San Sebastián y en el de las Islas Canarias. Siempre con un gran éxito.

Christian Scott en el festival Jazzaldía de San Sebastián (2010)

 

La programación del Festival Internacional de Jazz de Madrid 2016 incluyó la actuación de Christian Scott Quintet el día 25 de noviembre en la Sala Guirau del Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, un buen auditorio y buen día para escuchar en directo a este genial trompetista. Así que me decidí a ir a verle. Acompañaron a Christian Scott en este concierto los músicos Lawrence Fields (piano y teclados), Logan Richardson (saxofón), Max Mucha (bajo), Corey Fonville (batería) y la jovencísima Elena Pinderhughes (flauta) -un sexteto con la incorporación de Elena, que no un quinteto-, todos ellos virtuosos de sus instrumentos, pero a mí me sorprendieron especialmente el bajista Max Mucha, que me pareció excelente marcando el ritmo durante todo el concierto y Elena Pinderhughes, que a sus 21 años ya es una magnífica flautista, además de vocalista, aunque esa noche no pudiéramos escuchar su preciosa voz. Christian Scott utilizó durante todo el concierto la trompeta que él mismo ha diseñado y que denomina Siren, salvo en uno de los temas en que utilizó su Reverse Flugelhorn (fliscorno invertido) que proporciona un sonido más apagado que el fliscorno (puede verse a los pies de Scott en alguna de las fotos).

Christian Scott y su grupo en el Festival Internacional de Jazz de Madrid (25-enero-2016)

 

Decía yo que innovación y tradición, aunque creo que hay más de lo primero que de los segundo. Y en varios de los temas el sonido de Nueva Orleans se adivina más que sentirse. Pero eso no quiere decir que su jazz no sea de primera línea, que lo es, además de corroborar que Scott es un trompetista y compositor que tiene bien ganado el puesto que ocupa como uno de los mejores jazzistas actuales. Aunque no hubiera intermedio o descanso en el concierto del Fernán Gómez -fue todo seguido como es habitual en este tipo de conciertos- yo distinguiría dos partes, porque además en mitad del concierto Christian Scott hizo la presentación de sus músicos, que eran cinco, y a cada uno de ellos le dedicó un mínimo de cuatro minutos (5x4=20) -Scott sabe enrollarse bien-, lo que puede considerarse como un descanso (al menos para ellos). En la "primera parte" el grupo tocó varios de los temas que están incluidos en su último disco, Stretch Music, como The Last Chieftair o Sunrise in Beijing con el protagonismo de la flauta de Elena Pinderhughes. Y en el repertorio de la "segunda" tuvieron cabida un par de temas con alguna influencia afro-cubana, Brown Belle Blues y Ñengueleru, que están recogidos en su álbum Ninety Miles que grabó junto a David Sánchez y Stefon Harris. Buen concierto el que nos ofreció el grupo de Christian Scott, con una propina final trepidante, Jihad Joe.

Christian Scott en el Festival Internacional de Jazz de Madrid (25-enero-2016)


 

Con figuras como Christian Scott y otros el nivel artístico del Festival Internacional de Jazz de Madrid sigue creciendo año tras año. Este año 2016, en más de un mes, desde que se inició con la actuación de Hiromi Uehara el 25 de octubre y finalizó con Laurent Cugny el 30 de noviembre, han pasado por el festival verdaderas figuras de la actualidad del jazz. Excelente labor la que está haciendo su director artístico, Luis Martín, el Ayuntamiento de Madrid y los patrocinadores. Esperemos que siga así.


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