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Sábado 09 de Septiembre de 2017 11:05

Mis Recuerdos

por Juan Alarcón Montoya

Hoy, 18 julio de 2006, he empezado a escribir estos recuerdos de mi vida. La decisión de escribirlos la tenía tomada hace tiempo, ya que venía constatando la escasez de memorias publicadas en España, lo que dificulta la tarea de los historiadores para poder reconstruir, de la manera más fidedigna, la compleja realidad de nuestro país. Por ello, es importante que personas que han vivido hechos históricos importantes nos cuenten con todos los riesgos de subjetivismo y parcialidad inevitables sus vivencias, para que los investigadores puedan contrastar y cribar los hechos para poder hacer una aproximación mayor, a lo ocurrido en tiempos pasados.

Considero que las memorias hay que escribirlas con un cierto distanciamiento, cuando uno ha dejado ya la vida profesional o política activa, pero hay tres razones que me han llevado a empezar a escribir estos recuerdos ahora :

1º Una cierta disponibilidad de tiempo, causada por estar convaleciente de una celulitis, infección aguda de la pierna izquierda, que me tiene en reposo, y que me hace cuestionarme si en una de estas no se truncará mi deseo de escribir las memorias y que queden para el general conocimiento.

2º Que he aprovechado este tiempo de baja laboral para, aquí en La Zenia, junto al Mediterráneo y bajo uno de los pocos núcleos de pinos carrascos que la especulación urbanística desaforada va dejando, releer “Atando cabos” de Raúl Morodo, que contribuye a un mejor conocimiento de esa etapa mítica de la Historia de España, que va de la clandestinidad a la transición a la democracia, etapa a la que, algo más tarde que él, me incorporé y viví desde coordenadas parecidas.

3º Porque he sido responsable de que Antonio Rojo Sastre, ex Presidente de Autopistas publicara, con éxito editorial unas memorias en 4 volúmenes, tras sufrir una hemorragia cerebral de la que se recuperó perfectamente y usar como terapia recuperadora la escritura de esas memorias.

En julio de 1971 mi maestro, don Rodrigo Fernandez-Carvajal González, que me había alentado a preparar las oposiciones a T.A.C., cuerpo al que él pertenecía antes de sacar la cátedra de Derecho Político de la Universidad de Murcia, me planteó, tras la cuarta convocatoria frustrada, que tomara una decisión o seguir preparando la oposición pero dejando la vinculación a la Universidad (profesor ayudante de Derecho Político) o dedicarme a investigar y redactar la tesis doctoral, encaminándome definitivamente por la docencia universitaria.

Fue una difícil decisión, ya que dejar la oposición suponía para mí echar por tierra cuatro años de esfuerzo de preparación, en un momento en que tenía preparado el programa; por el contrario, dejar mi puesto de profesor ayudante suponía quedarme sin ocupación, sin ingresos y sin otra alternativa que depender de resultado azaroso de las oposiciones.

Opté por dedicarme a la oposición y corte así mi cordón umbilical con la Universidad, que tan satisfactorio me era personalmente, por lo grato del ambiente de trabajo y la actividad y las relaciones que me proporcionaba.

Con esa decisión, y dado que, a pesar de lo escueto de los sueldos universitarios, poseía algunos ahorros, solicité ser admitido en el Colegio Mayor de postgraduados de la Universidad Complutense de Madrid “Menéndez Pelayo”, para lo cual Rodrigo Fernández Carvajal me avaló.

En octubre de 1971 inicié mi periplo madrileño, ubicado en el Colegio Mayor “Menéndez Pelayo” sito en la avenida Séneca de la ciudad universitaria de Madrid cercano al Puente de los Franceses y separado del barrio de Argüelles por el parque del Oeste. Estaba rodeado de la mayoría de los Colegios Mayores, tanto españoles como internacionales: Colegio argentino, Guadalupe, Colegio de Brasil, Nuestra Señora de África,….

El director era un gallego, doctor cirujano del corazón del equipo del yerno de Franco Cristóbal Martínez Bordíu en la ciudad sanitaria La Paz y se llamaba Luis Sánchez -Harguindey Pimentel, gordito, bonachón, con familia numerosa, que vivía en los altos del Colegio, y que en la transición desempeñó importantes papeles ya que era Subsecretario del Interior en la época del 23-F y que ha fallecido recientemente.

El Colegio tenía unas pocas habitaciones individuales y la mayoría eran dobles, con baños colectivos y servicios de comedor con menú y servicio. Estaba dotado con un servicio de cafetería y un salón, que servía de sala de conferencias. Rodeado de amplios jardines no tenía instalaciones deportivas propias, porque estaba al lado de las universitarias.

El Subdirector era un doctor en derecho de Totana que era director de una oficina de Banca Catalana en Madrid. Había una serie de antiguos colegiales que permanecían en el Colegio después o sin haber obtenido su objetivo inicial, preparar una tesis doctoral o unas oposiciones, entre ellos recuerdo a un murciano, que tenía un solo ojo se llamaba Darío y que ejercía de jefe de personal de TVE, a un jienense ingeniero agrónomo Pedro Manuel Damas Rico, que tenía un cargo en Renfe, a un eterno opositor a abogado del Estado Antonio Rodríguez Berrocal, a un doctor en Meteorología Angel Sanromán , que después ocupó el puesto de director general del Instituto Nacional de Metrología, a otro Ingeniero Aeronáutico Andres Alario, que después hizo derecho, ingresó en Hacienda y fue responsable financiero en AENA. Estaba también un farmaceútico peculiar Velasco, que al final obtuvo cátedra en Valladolid. Otro, de esos veteranos, caracterizados por la soltería, que en su mayoría mantienen en uso hasta ahora, era un profesor de veterinaria actualmente con plaza en la Universidad de Murcia y de origen cordobés, se llama Pedro Ponce.

Mi primer compañero de habitación fue el médico anestesista gallego llamado Manolo, el siguiente fue el malagueño Juan Pérez-Lanzac que era veterinario y trabajaba en un laboratorio y se casó con una cordobesa, el siguiente fue un alicantino David Beltrá y Esteve que preparaba también T.A.C., era un bon vivant, cazador empedernido y amante de las juergas, y que dejó las oposiciones, se casó con su novia farmaceútica de Albacete y se marchó a vivir a Alicante, donde ingresó como Técnico de la A.I.S.S. y allí sigue ahora en la Delegación territorial de Trabajo y Seguridad Social de Alicante.

Y finalmente un doctor en filosofía con una tesis sobre fray Luis de León que había estudiado con los jesuitas en Comillas y después en Estados Unidos y que intentaba ubicarse en la Universidad, con grandes dificultades para lograrlo. Primero lo intentó en la incipiente Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo y al final consiguió plaza en el Instituto de Valladolid, pero en inglés donde la competencia era menor. Afortunadamente se casó con una guapa y valiente vasca Maria Jesús, a la que conoció cuando estudiaba para matrona en Santa Cristina de Madrid, gracias a mí, en una salida de las que hacíamos a tomar vinos en Moncloa y eso fue para él su equilibrio. Actualmente, y también en parte por qué le animé a ello, es profesor titular de inglés en la Universidad de Valladolid, logrando dar ese salto trascendental que hay entre la docencia media y la universitaria, para lo que estaba preparado con creces.

Otros compañeros de Colegio fueron: Juan Antonio Romero de Totana, que preparaba abogados del Estado, que se torró de preparación y que terminó de abogado del Estado interino permanente. Era una gran persona pero débil de carácter, se perdía con las juergas.

Aparte, estaba Jesús Zueco que preparaba abogado del Estado y que la sacó y ejerce en La Rioja, también el Autillo que no las sacó y ejerce de Abogado en La Rioja, y Antonio Grajera, que sacó no sé si Veterinaria o Farmacia; Muriel malagueño, que preparaba abogado del Estado y terminó de profesor en la Universidad de Córdoba, como también el veterinario Castejón; el santanderino Mateo que preparaba judicatura y terminaría de abogado en Cantabria; el investigador del CSIC Juan Aracil que era otro de los veteranos de origen murciano; el oscense Javier Martín-Retortillo, sobrino del catedrático de derecho administrativo, que preparaba Abogacia del Estado también.

Con todo el tiempo del mundo para prepararme y como ya que tenía la preparación hecha desde Murcia, me dediqué a dispersarme haciendo Cursos diversos.

Solicité una entrevista a Pedro Farias, al que conocía ligeramente de la Universidad de Murcia, y que estaba casado con la hija mayor del Rector Batlle, y que pionero del SEU ocupaba un puesto importante en la Secretaría General del Movimiento. Concedida esta me desplace hasta el edificio de la calle Alcalá donde tenía su despacho oficial y le expresé mi situación de opositor recién llegado a Madrid y con disponibilidad de tiempo. Me atendió atentamente, entre otras cosas por ser discípulo de Rodrigo Fernández-Carbajal y me sugirió hacer el curso de dos años de Sociología Política, que impartía el Centro de Estudios Políticos, ubicado en la plaza de la Marina Española en el antiguo edificio del Senado. Acepté, no sin algún reparo interno, dado que ya me iba posicionando antisistema y se me concedió una beca de matrícula para seguir los cursos que se impartían por la tarde, por lo que tenía las mañanas libres para seguir preparando la oposición.

En el Curso teníamos como Director a Jesús Fueyo, al que no llegamos a ver, y como profesores a los grandes Cátedros de la Sociología: Salustiano del Campo, Amancio de Miguel, Miguel Martínez Cuadrado y especialmente a Juan Diez Nicolas, que Catedrático en Málaga venía una tarde a la semana a los Cursos y con el que tuvimos un incidente que retrata al personaje. Una tarde llegó y nos dijo que él ya había hablado bastante y que ese día nos correspondía hablar a nosotros. Se hizo un silencio espeso y tras 10 minutos insistió en que tomáramos la palabra. E hizo que José Carlos Maíner en nombre de todos le dijera que nosotros éramos los alumnos y que ibamos a aprender y que él que cobraba las clases era quien tenía que darlas. Ante eso Díez Nicolás abandonó la clase y ya no volvió.

Entre los alumnos recuerdo e hice amistad con José Carlos Mainer; Francisco Vanaclocha Bellver; su novia por entonces Isabel, ambos trabajaban en Asuntos Exteriores de documentalistas o algo así. Alfonso Fernández Miranda, actualmente Catedrático de Derecho Político de Madrid; José Ignacio Wert, el super experto en encuestas de opinión pública y su novia inseparable; Marta Cañellas actualmente documentalistade RN de España; el coronel juanista que era con sus años encantador Victor Portillo ; Javier Pascual Casado, navarro, que después fue compañero de mi Promoción de T.A.C. y estuvo años en el Centro de Estudios Constitucionales hasta pasar al Ministerio de Educación de Jefe de Inspección y después de Jefe del gabinete Técnico del Subsecretario; el comandante Prudencio García, posteriormente de la UMD y articulista militar y hoy consultor internacional.

En definitiva un grupo muy interesante y heterogéneo, como casi todos los que auspiciaban los organismos y Colegios del Movimiento.

Tras ubicarme en el Colegio Mayor busqué un preparador de oposiciones, que me ayudase a corregir los principales defectos que tenía: la asimilación y exposición de los temas del tercer ejercicio. Y tras probar unos meses en la Academia Javier Burgos, alguien me habló de Paco Hernández Sayans, que íntimo de Luis Rufilanchas tenía el despacho en comercio interior en un edificio de la calle Almagro.

Allí coincidí con otros 3 opositores: Jose Luis Centeno Castro, Joaquin Hernández Morales y Agustín Miralles de Imperial y Mora-Figueroa. Paco Hernández Sayans tenía muy amplia formación pero era muy desorganizado. Había tardes que no aparecía y nos teníamos que dar los temas en su despacho entre nosotros. Éso fortaleció la cohesión del grupo de opositores, hasta que prácticamente se le sustituyó.

El mayor y más preparado, que era ya funcionario de Información y Turismo, era Joaquín Hernández Morales, militante del PCE y jurista hábil y experimentado, casado con Ana, la hermana del también veterano militante comunista y funcionario del Ministerio de Obras Públicas Juan García Hortelano, que se jubiló y murió de un infarto.

José Luis Centeno Castro, se convirtió en su íntimo y confidente y correligionario político y era como el hijo que no tuvo, menos enciclopédico que Joaquín pero realizó una carrera administrativa más fructífera que él y tras recorrer distintos puestos de la administración (Interior, Sanidad) ha recalado en Educación, donde desempeñó el puesto de Subdirector General de Homologaciones. En cuanto a su vida política y sindical jugó papeles importantes asesorando en temas administrativos al grupo parlamentario del PC y siempre fue el inseparable compañero de Joaquín Hernández en el proceso de transición a la democracia y pasó después junto con él a IU, de donde salió con el grupo de Diego López Garrido, ingresando en el PSOE, donde no se le ha dado cancha alguna.

Agustin Miralles de Imperial y Mora-Figueroa, de la aristocracia gaditana, era el cuarto de los integrantes del grupo preparador de oposiciones, el más joven y que no pudo sacar la oposición ese año por falta de preparación.

Los tres restantes aprobamos las oposiciones en la 14 convocatoria e ingresamos en el Centro de Formación de Funcionarios de Alcalá, dirigido por don Andrés de la Oliva miembro supernumerario del Opus Dei, como funcionarios en prácticas para hacer el curso selectivo de formación correspondiente, desde septiembre de 1973 a julio de 1974.

Para mí el sacar las oposiciones, a la quinta, fue un éxito colosal. Es cierto que fue el año en que menos las preparé, y que iba a ellas con cierto escepticismo. Hasta el punto que me había presentado para cubrirme la salida, a Secretarios de Administración Local de 1ª y aprobados el primer y segundo ejercicio, estaba pendiente del tercero, sin haberme estudiado, sino sólo leído algunos de los temas específicos de régimen local.

Al sacar la oposición de TAC, desistí de presentarme al tercer ejercicio de secretarios, ya que los destinos posibles radicaban en municipios no capitales de provincia y las retribuciones entonces no eran superiores a las de los TAC.

En julio de 1973, una vez aprobada la oposición, fui a ver a mi maestro Rodrigo Fernández-Carvajal González, que me había seguido recomendando a su primo Juan Junquera González, que formó parte del tribunal que me aprobó, por lo que se alegró del éxito y me sugirió que pidiese, como había hecho Angel Garrorena, un puesto de Jefe de Negociado en la Delegación de Hacienda de Murcia y me dedicase en la Cátedra a preparar la tesis doctoral y después a seguir la vida de profesor universitario.

Yo, después de mis vivencias en Madrid y escocido por la decisión que me hizo adoptar dos años atrás, le contesté que se lo agradecía pero que dado que se me había abierto la puerta de la Administración, iba a seguir esta vía, donde creía que podía aportar más para la transición que se avecinaba, que encerrándome de nuevo en la preparación de la tesis. Ahí acabaron mis contactos con el maestro.

Durante ese verano, me fuí a Londres, para mejorar mi inglés y me llevé a mi hermano Santiago que a sus 15 años, no había salido al extranjero.

Y aquí paro, de momento, este inicio de Memorias que me comprometo a continuar y ampliar.

 

El jueves día 29 se celebró en la sede de la Academia Española de Administración Pública la conferencia, impartida por los académicos Consuelo Laiz Castro y Adolfo Hernandez Lafuente sobre Las elecciones legislativas en España desde 1977. Durante la conferencia, que contó con la asistencia de más de cuarenta académicos, se produjo un debate intenso sobre el bipartidismo y el pluripartidismo, concluyendo los ponentes que en España siempre había habido pluripartidismo, aunque la representación parlamentaria está claramente ahora más dividida que hace unos años. Los ponentes explicaron igualmente los diversos periodos relativos a los procesos electorales, las peculiaridades y singularidades del voto rogado de los emigrantes, que ha descendido fuertemente en las últimas elecciones, y las dificultades para las modificaciones de nuestro sistema electoral, aunque de indudable éxito por su celeridad y fiabilidad. Las dificultades nacen, por ejemplo, por la necesidad de modificar el texto constitucional en algunos aspectos, como la circunscripción provincial. La necesidad, en consecuencia, de una mayoría cualificada dificulta con claridad no sólo modificar estos aspectos en la Constitución sino también la propia ley electoral.

A continuación durante la Asamblea se repartió a los académicos asistentes un ejemplar de PAPELES DE LA ACADEMIA, 1, que recoge los Estatutos de la Academia, sus miembros, los documentos hasta ahora aprobados y la transcripción de las ponencias y conferencias que han tenido lugar. Más tarde se probó por unanimidad el ingreso en la Academia de D Justo Zambrana Pineda, funcionario público que ha desempeñado entre otros el cargo de Secretario de Estado para la Administración Pública.

Durante la Asamblea fue aprobada una Declaración titulada “10 años del Estatuto del Empleado Público” que reclama que el Gobierno emprenda sin demora la redacción del Estatuto de los funcionarios públicos de la Administración General del Estado.

Más tarde se celebró una cena a la que asistieron acompañando a los ponentes, numeroso académicos.

 

 

 

Cuando se cumplen diez años de la publicación del Estatuto Básico de los Empleados Públicos, EBEP, la Academia Española de Administración Pública, consciente de la importancia de este texto legal para todos los empleados públicos, quiere poner de manifiesto lo siguiente:

1. El Estatuto Básico del Empleado Público es un texto legal con un ámbito de aplicación de largo alcance en relación al empleo público, para el reconocimiento de los derechos y deberes así como de la diversidad de los empleados públicos, que separa e identifica los regímenes jurídicos existentes y permite el desarrollo de funciones públicas en cada una de las Comunidades Autónomas, basadas en principios similares, en cumplimiento de lo establecido en nuestra Constitución de 1978, que establece su autonomía política y organizativa.

2. El Estatuto Básico del Empleado Público reconoce la existencia del personal directivo, establece los principios informadores de su conducta, los sistemas de selección, la consagración del mérito y la capacidad para el desempeño de los puestos de trabajo y, en general, todos aquellos principios que hacen de nuestra función pública un sistema profesional e independiente, valido para los diversos gobiernos elegidos democráticamente.

3. Sin embargo, queda trabajo por hacer, pues diez años después de su aprobación no ha habido más que desarrollos parciales por parte de algunas Comunidades Autónomas. Está pendiente el Estatuto de los funcionarios de la Administración General del Estado. Su aprobación es urgente no sólo para los funcionarios que prestan servicios en esta Administración sino que es muy necesario para las CCAA y EE LL, que de esta manera contarían con un modelo al que tener como referencia. Su no desarrollo puede suponer, si los años continúan pasando sin su aprobación, la elección de caminos distintos y contradictorios o excluyentes entre sí. La inactividad de la Administración General del Estado y de las Comunidades Autónomas en lo que atañe al desarrollo legal del EBEP, supondrá contradicciones normativas, desfases legales y olvido de los procesos de modernización en los que han de embarcarse las Administraciones Públicas.

En virtud de ello, los miembros de la Academia Española de Administración Pública queremos hacer un llamamiento al Gobierno y a todos los partidos políticos, para que de común acuerdo hagan realidad la formulación de un Estatuto para los funcionarios de la administración general del Estado y que profundice en otros aspectos que puedan servir de modelo y guía para los funcionarios de las Comunidades Autónomas y Entes locales.

Madrid, 29 de junio de 2017

 

 

 

Tengo el blog completamente abandonado y ¡¡esto no puede ser!!. Parece que cuando te metes en una rutina es difícil salir: hay rachas que estás venga a hacer recetas nuevas, venga a meter entradas nuevas, con lo cual desayunas, comes, meriendas y cenas algo de cosecha propia. Llega el verano y la cosa cambia: dejas de hacer cosas, te da más pereza estar en casa cuando puedes hacer planes, te vas los fines de semana...y un mes después te fijas y no has metido ninguna receta nueva...


 

 

 

Si por alguna casualidad cocinas algo, o no le haces fotos, o te da pereza sentarte en el cuarto pequeño en el que está el ordenador, cuya temperatura media suele rondar los 45º… Que digo yo, ¿somos tontos o somos tontos? ¿Dónde metemos el ordenador? Pues en el cuarto más pequeño con menos ventilación de la casa, a pesar de que los ordenadores ¡calientan más que un radiador!

Hoy como me toca lavarme el pelo (lo digo como si lo hiciese una vez al mes) he decidido sudar todo lo que haya que sudar antes de la ducha y enfrentarme al temido combo (horno+ordenador).

La razón de enfrentarme a este combo son unas tartaletas de mi libro-musa. Están dentro del capítulo de la harina de maíz, que es de las más fáciles de encontrar. Desde que me compré el libro, voy como loca por los pasillos de los supermercados buscando harinas y con la de maíz hubo suerte. La receta pide cornmeal, que debe ser harina gruesa de maíz, pero como no tenía,  he utilizado harina de maíz para todo. Aunque la autora dice que es normal que la masa se desmenuce fácilmente, yo eché un poco más de nata y de mantequilla porque aquello parecía arenilla y no me acababa de convencer. Otro de los cambios que he tenido que hacer respecto a la receta original es el relleno. El original es una mermelada de ruibarbo con hibiscus, que en castellano debe ser hibisco o algo así. Como con este calor una no está como para florituras y peregrinajes en busca del ingrediente perdido, he optado por algo más sencillito. Las frambuesas estaban tiradas de precio y tenía una lima por ahí rodando, así que el relleno son dos tarrinas de frambuesas con el zumo y la corteza rayada de la lima y azúcar al gusto del consumidor.

Un día después: las he probado y ¡me ha encantado! La masa está que se deshace, las frambuesas siguen jugositas y la lima le da un toque especial...

Rustic Raspberry and Lime Tarts

La masa

Ingredientes: 116gr harina de maíz, 116gr harina corriente, 58gr cornmeal, 50gr azúcar, 1/2 cucharadita de sal, 58gr mantequilla, 1 yema de huevo, 50gr nata.

El relleno

Ingredientes: 2 tarrinas de frambuesas, l lima, azúcar al gusto.

Preparación

1. Tamizar los ingredientes secos sobre un bol.

2. Añadir la mantequilla en trozos y mezclar hasta que quede como arena. Añadir la nata y la yema de huevo y mezclar hasta que quede incorporado. Aquí es donde he echado algo más de mantequilla y nata hasta que tenía la consistencia que me gustaba.

3. Coger bolas de masa y aplanarlas con la mano hasta conseguir círculos de masa finos.

4. Mezclar las frambuesas con el azúcar, el zumo de lima y la corteza de la lima rayada.

5. Colocar las frambuesas en el centro de cada círculo de masa, espolvorear con un poco de azúcar y cerrar los círculos intentando meter y sacar los bordes alternativamente al cerrar las tartaletas. La masa se rompe a veces, pero no pasa nada.

6. Guardar en la nevera durante al menos una hora.

7. Pasado ese tiempo hornear en horno precalentado a 180ºC hasta que la masa quede dorada.

 

Lunes 05 de Junio de 2017 17:05

2. Dúo Gardel-Razzano

por María Mirna Rugnon Paiva

A principios del siglo veinte ‘El Mago’ venía desarrollando su carrera artística con el género de música nativa. En el transcurso de la etapa de La Guardia Vieja, conformó un dúo con José Razzano –intérprete uruguayo de canciones gauchescas– en 1911, este dúo llegaría muy pronto a la fama.

 

Ese auge de lugares para el ocio era el ambiente propicio para ellos, así empezó a cantar el dúo Gardel-Razzano, actuando en distintos lugares públicos y en general donde obtuvieran un contrato, buscaban ganarse la vida, en las dos capitales, tanto en Montevideo como en Buenos Aires.

Hacia 1915, tuvieron la oportunidad de debutar en el teatro Royal, en Montevideo y empezaron a hacerse conocidos mediante la interpretación de canciones nativas, antes de comenzar a cantar tangos. Acerca de esta presentación, cabe relatar dos anécdotas: sobre la personalidad de Carlos Gardel.

 

La primera anécdota es la siguiente: frente a donde iban a actuar, en el Teatro Royal, se había colocado un pasacalles con el nombre del dúo Gardel-Razzano, como publicidad y cuando Gardel vio el pasacalles, le dijo a Visconti –gerente del teatro Royal–: “Che, ¡se van a creer que soy Carusso!”

La segunda anécdota es esta: El teatro, Royal, en aquella noche, se venía abajo de tanta gente, los aplausos y las ovaciones eran interminables; cuando finalizó la función, Carlos estaba en el camerino llorando de emoción, cuando

llegó Visconti a felicitarlo, Gardel contestó: “Todo esto te lo debo a vos”. Es de resaltar la modestia y sinceridad del artista.

 

 


 

Lunes 05 de Junio de 2017 17:04

1.2 Las “Pensiones”

por María Mirna Rugnon Paiva

Formando parte del crecimiento y progreso de los países, se instalaban grandes industrias en las orillas de las ciudades, es entonces que los sitios de vida nocturna donde se escuchaba y bailaba el tango, se van desplazando al centro. En esas circunstancias, a comienzos del siglo XX aparecieron también otros puntos de reunión, denominados las “pensiones”, parecidos a las academias pero, en este caso, eran establecimientos muy frecuentados por los hombres, no solo de las orillas, sino de distintos ambientes aún provenientes de otros sectores de la ciudades, por otra parte, existía la creencia de que concurrir a esos lugares y saber bailar era una muestra de machismo. Lo importante era el baile y la figura central era el hombre, la mujer, en cambio era como una ayuda para exhibir él su destreza de bailarín. Se acostumbraba diferenciar la forma de bailar los uruguayos y los argentinos, se decía por ejemplo, que en el tango uruguayo los pasos eran más largos y en el tango argentino, más cortitos. De allí salió un dicho que era el siguiente. “Abran cancha que baila un oriental (uruguayo)”.

La característica del tango arrabalero en cuanto a la improvisación de la música y en parte en la danza, que se desarrolló, especialmente en las Academias, va desapareciendo en buena medida; no se va a dar de allí en adelante al comenzar la interpretación musical con el empleo de las partituras.


Ya en el año 1900, terminando el siglo XIX, se cierran las Academias, de éstas queda como el rasgo inolvidable, que aquella música de tango significaba una expresión de una gran creatividad y un arte auténtico, los músicos resultaban ser unos artistas verdaderos. Y casi todos los pasos en la danza datan de esa época. Representó un cambio muy trascendente en la interpretación de la música e igualmente en la danza.

Por eso se puede concluir, que finalizando con el siglo XIX, una etapa del tango, que puede calificarse como “primitiva”, vinculada a los estratos menos favorecidos de la sociedad; para dar comienzo, con el siglo XX, a la siguiente faz, en la cual, sale de los suburbios, para tomar por asalto la ciudad entera, convirtiéndose poco a poco en una verdadera pasión popular.

Este proceso tenía como marco la continuación del referido progreso del país, tanto en la capital como en la campaña, durante las primeras décadas del siglo veinte. Época en que empieza a apreciarse, dentro de las costumbres citadinas, el desarrollo del ocio, respaldado en un mejoramiento de la economía, desembocando en una vida más amable.

Se inicia con un paulatino despegue de distintas actividades de esparcimiento en las horas del día y en la noche: se expande así la vida nocturna en otras partes, más allá de las orillas. Por toda la ciudad se abrieron salones para escuchar música, canto, centros nocturnos, cafés, en fin sitios donde actuaban excelentes artistas, o también donde bailaba el público asistente.

Se agrega, además, el crecimiento del género teatral, que, aún cuando ya se conocía desde tiempo atrás, –el clásico y emblemático Teatro Solís se había inaugurado en 1856– participaba en ese desarrollo del ocio con obras de renombre de autores acreditados, nacionales y extranjeros. Era frecuente que actuaran artistas europeos. Por ejemplo, en 1903, cantó en Montevideo, el famoso tenor italiano Enrico Carusso ante un público tan culto que podía percibir cuándo una nota musical no salía exactamente como debía ser.

En fin, se cultivaba la afición al ritmo tanguero, en ambientes con otro carácter muy diferente al anterior, eran sitios creados para el entretenimiento, populares, a donde concurría un público variado. Además el espectáculo se alternaba con payadores –que era el canto y la música nativa, sus improvisaciones y canciones sobre la vida en el campo - siendo las formas musicales el estilo, la milonga y el vals criollo, entre otros, La pulpera de Santa Lucía. Es así que el tango, entre 1915 y 1920 tenía cada vez más difusión, convirtiéndose en una expresión cultural masiva, que llegaba a todas las capas sociales, fenómeno acentuado por el comienzo de la era del tango cantado en 1917.

1. Características generales

La Guardia Vieja constituye la primera etapa, se extenderá por veinte años, entre 1900 y 1920; coincide en algunos años con la Primera Guerra Mundial, con la Revolución Rusa y en algunas partes del mundo, con el principio de la lucha por la conquista del voto femenino.

Durante este período tienen lugar importantes progresos: se inicia la era del tango cantado con la voz de Carlos Gardel, y en 1917 se da a conocer La Cumparsita, considerado “El himno de los tangos”. También van a aparecer las partituras.

 

 

También se disfrutaba de los géneros venidos de Europa, como el vals, la polka, la ópera, estos se presentaban especialmente en los teatros y en reuniones en casas particulares. Paralelamente seguía evolucionando el tango. A principios del siglo XX, pocas letras de tango, estaban escritas, y las que se conocían, reflejaban la vida en los arrabales, con temas de mal gusto, desfachatadas o con lenguaje procaz, que no trascendieron. Por otra parte, no se elaboraban las partituras y tampoco se había iniciado la grabación. Hacia el final de esta era, las letras van a cambiar para volverse melancólicas.

Igualmente, en esos primeros años del siglo veinte, en el comienzo de la era de la Guardia Vieja, se empezaron a escribir las partituras, de manera que la música de los tangos, se iba haciendo conocida en diferentes ambientes citadinos. Justamente este adelanto constituyó otro factor para que aquellas partituras, contribuyeran, en gran medida a que el ritmo saliera del suburbio. Siguiendo con la secuencia, años después, se iba a incorporar la técnica para la grabación, que en sus inicios constituyó otra novedad, y otro paso más que contribuyó indudablemente a la difusión de este género musical.


 


29/04/2017

Barry Harris. Manteniendo viva la llama del bebop

 

Cronológicamente el estilo bebop sucede (que no sustituye) al swing (es bueno que los diferentes estilos convivan juntos). Ya comenté en el artículo que dediqué al swing (muy breve, por cierto) que muchas de las big bands que surgieron en la era del swing se disolvieron en los primeros años de la segunda guerra mundial, al ser más difícil el mantenimiento de grandes agrupaciones. La desintegración de las big bands propició la aparición de grupos más pequeños, al mismo tiempo que llegaron al jazz músicos jóvenes con ideas renovadoras, que, algo cansados del sonido comercial del swing, se empeñaron en buscar nuevas formas de hacer jazz. Fue entonces, al inicio de la década de 1940, cuando comenzaron a aparecer los primeros indicios del bebop. Se pasaba de las big bands a grupos más reducidos (cuarteto, quinteto, sexteto) y empezaba el jazz moderno. Algunos de los músicos que emergieron en aquellos años han escrito varias de las mejores páginas de la historia del jazz. Hablo de Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Bud Powell, Thelonious Monk y algunos otros que revolucionaron el jazz. Art Tatum, Tadd Dameron, Powell y Monk han sido sus principales referentes en el piano (que de un pianista va este artículo). El bebop se caracteriza principalmente por un fraseo rápido y poco espaciado, una mayor utilización de los solos instrumentales improvisando sobre la melodía principal y un mayor protagonismo de la sección rítmica de lo que había sido en los años anteriores. Ese periodo fue también el del auge de las jam session, porque aun habiendo empezado antes, en los años 30, es en la década de los 40 cuando realmente se generalizan e incluso llega a haber clubs que las programan, como fue el caso de las célebres del Minton's, en Harlem (NYC). Hay un magnífico cortometraje de 1944, Jammin' the Blues, nominado a los premios Oscar de aquel año, sobre una jam session con excelentes músicos. Lo podéis ver aquí. Una verdadera delicia ver y escuchar este corto.

 

Los músicos que he citado (y otros) son tan grandes que su música y el estilo que crearon perdurarán en el tiempo. Porque además han tenido muchos continuadores y algunos de sus contemporáneos todavía están en activo para mantener viva la llama del bebop. Y este es el caso del protagonista de este artículo, Barry Harris, un excelente pianista y compositor que tocó con ellos y que aún hoy, a sus 87 años, se pasea por el mundo para enseñarnos y deleitarnos con todo lo que sabe hacer con su piano. Reside en Nueva York, pero todos los años realiza una gira por diferentes países, la mayoría europeos (en España ha estado en más de 30 ocasiones y siempre ha dicho que le gusta y que es un país en el que se hace y toca un buen jazz), en los que actúa en conciertos y pone en marcha sus talleres de formación intensiva (workshops). Porque esa, la de formación y educación musical, es una de las facetas que más le interesan y a la que dedica gran parte de su tiempo. Aprovecho que este mes de abril está en Madrid, en el Bogui Jazz durante una semana, para escribir sobre él.

Barry Harris nació en Detroit en diciembre de 1929, allí estudió piano y allí estuvo hasta que se trasladó a Nueva York en 1960. En los años 40 y 50 Detroit fue uno de los centros neurálgicos del jazz en Estados Unidos (que es como decir en el mundo). Por allí pasaron los mejores músicos de la época y con la mayoría de ellos tocó Harris. Después, en Nueva York, empezó tocando en el grupo del baterista Max Roach y más tarde en el quinteto del saxofonista Julian "Cannonball" Adderley. En Nueva York conoció a Thelonious Monk, con quien hizo una gran amistad y compartieron durante años un apartamento que la baronesa Pannonica de Koenigswarter, protectora y amiga de Monk y de otros músicos de jazz, tenía en Nueva Jersey. Además de tocar con la práctica totalidad de los mejores músicos de jazz de la época, Barry Harris comenzó su etapa de educador que aún hoy sigue ejerciendo. La enseñanza es una de sus pasiones, quiere y necesita transmitir sus conocimientos, además de que fuera lo que le permitió vivir y mantener un cierto reconocimiento en unos años en los que hubo una clara marginación de los músicos dedicados al bebop. En 1982 abrió un centro de enseñanza e investigación de jazz en Nueva York, el Jazz Cultural Center, que hubo de cerrar cinco años más tarde (en 2012 un buen pianista y ex-alumno de Harris abrió un centro de formación similar en Bilbao, el Jazz Cultural Theatre) aunque Harris continuó con sus talleres de formación en diferentes lugares. Por sus clases han pasado infinidad de músicos. En su página web, http://www.barryharris.com/, tenéis información sobre sus workshops y tutoriales. Pero lo más curioso es que Harris es profesor y también alumno, porque sigue tomando clases de piano con una profesora de clásico. Nunca se acaba de aprender.

Jazz Entre Amigos, el programa de televisión española que dirigió durante varios años Juan Claudio Cifuentes "Cifu" le dedicó uno de sus capítulos. El programa sobre Harris se emitió el 29 de agosto de 1988, cuando Harris tenía 58 años y ya llevaba más de 40 tocando jazz. Sesenta minutos de programa con la buena música de Barry Harris y con la sabiduría y conocimientos de Cifu.

Hay varias películas sobre jazz o dedicadas al jazz o en las que predomina la música de jazz (mejor me olvido de la última, La la land), pero son dos las que destacan sobre todas las demás, al menos en mi opinión. Round Midnight (ganadora del premio Oscar a la mejor banda sonora en 1986), dirigida por Bertrand Tavernier e interpretada por Dexter Gordon en su papel principal, y Bird (ganadora del Oscar al mejor sonido y del premio BAFTA a la mejor banda sonora en 1988), dirigida por Clint Eastwood y con Forest Whitaker en el papel de Charlie Parker, porque es una película sobre la vida de este gran saxo alto. En esta segunda, en Bird, Barry Harris es uno de los músicos que interpreta al piano gran parte de los temas de su banda sonora. Creo que junto a su participación en el documental sobre Thelonious Monk, Straight, no Chaser, son sus únicas incursiones en el mundo cinematográfico.

Y tras esta introducción sobre el estilo bebop y de algunos datos biográficos de Barry Harris entro de lleno en su presencia de este año en Madrid. La sala Bogui Jazz programó una semana completa con Barry Harris, del lunes 24 al domingo 30 de abril. Los cinco primeros días con un taller o seminario con Barry Harrys y esos mismos días, en sesión de noche, una jam session con pianistas de auténtica categoría: Richard Clements (lunes), Luciano Fabris (martes), Ignasi Terraza (miércoles) y Joshua Edelman (jueves) (Edelman es a quien me refería al hablar del Jazz Cultural Theatre de Bilbao), porque el viernes se lo reservó el propio Harris para un concierto con su trío, al igual que sábado y domingo. Es admirable que con 87 años Barry Harris complete una semana como ésta, con cinco workshops y tres conciertos.

Dos momentos del workshop de Barry Harris en Bogui (26/04/2017)

Yo asistí al primero de los tres conciertos que ofreció Harris en Bogui, el viernes 28 de abril, y lo que cuento a continuación es lo que yo viví esa noche. Empiezo por decir quiénes fueron los músicos que le acompañaron en estos tres conciertos. Barry Harris suele acompañarse, siempre que puede, de músicos del país que visita y en esta ocasión los anunciados eran Richie Ferrer al contrabajo y Jimmi Castro en la batería. A Richie Ferrer lo he visto en no pocas ocasiones, varias veces con Larry Martin Band y con el grupo que le sucedió tras el fallecimiento de Larry, Speak Jazzy, otras con Pedro Iturralde y también con alguna otra agrupación. Ha colaborado en otras ocasiones con Barry Harris y no me cabe duda de que es uno de los mejores contrabajistas españoles de la actualidad, al margen de que es una enciclopedia de jazz; Larry Martin (Manuel Martín Arriaga) decía de él que era la "Richipedia". A Jimmi Castro no lo había visto nunca, aunque lleva muchos años dándole a la percusión y haya sido uno de los bateristas que han tocado con Harris en sus visitas a España. Pero además de Richie y Jimmi también estuvo el gran bonguero cubano Ramón González "El León" y cuando vi los bongos en el escenario y la aparición de Ramón González me di cuenta de que en el concierto iba a tener un protagonismo especial el jazz latino.

Sólo con ver las manos de Barry Harris uno se da cuenta de que son manos de pianista. Dedos largos, ágiles, flexibles, siempre en movimiento, son dedos que llevan más de 80 años tocando y acariciando las teclas de un piano. Y es que una de las características de Barry Harris es que toca el piano sin estridencia, con suavidad, como si sus manos se deslizaran por las teclas. También puede uno acercarse al bebop de esa manera.

Y empezó el concierto. Sabíamos que íbamos a disfrutar y escuchar los temas que inmortalizaron él mismo, Thelonious Monk, Bud Powell, Tadd Dameron, ... y así fue. Y es que pese a su edad y a que una enfermedad le tuvo algún tiempo apartado de los escenarios (de eso hace ya más de diez años), Barry Harris tiene una enorme vitalidad y ganas de transmitir todo lo que sabe y ha vivido. Se divierte tocando y divierte a sus músicos y al público que le escucha. Para abrir y dejar claro de qué iba la cosa, el grupo acometió un tema latino al que siguió She, una composición de Charles Aznavour y Herbert Kretzmer, que dedicó a todas las mujeres presentes. Después, a piano solo, Love is a Blossom, de Duke Ellington. Un paseo por la música brasileña y cubana, algo de Powell, A Little Crazy, vuelta a Monk con Ruby, My Dear, y para finalizar el tema que suele cerrar sus conciertos, Nascimento, con todos los asistentes coreando y bailando. Y es que Barry Harris no solo provoca y dirige a sus músicos (es increíble ver el divertimento que existe entre ellos) sino que también lo hace con el público que asiste a sus conciertos. Pero no se cerró con Nascimento, porque hubo propina ante la insistencia de los que allí estábamos. Un magnífico concierto que nos hizo vibrar, reír, cantar, bailar y sobre todo en el que escuchamos jazz del bueno interpretado por un músico irrepetible que ama el jazz y todo lo que la música representa.

Barry Harris en Bogui Jazz (28 abril 2017)

Richie Ferrer, Ramón González y Jimmi Castro en Bogui Jazz (28 abril 2017)

La compenetración de Harris con los músicos que le acompañaron fue total y su humor y vitalidad contagian a quienes le rodean. Es absolutamente admirable que a sus 87 años haya firmado una semana como ésta. Todas las mañanas estaba en Bogui a las 10:30, terminaba el workshop entrre las 6 y las 7 pm y 2 ó 3 horas más tarde la jam o el concierto. Además, cercano y asequible para todos los que deseaban hablar con él, simplemente saludarle o hacerse una foto con él para el recuerdo. Reconocimiento y agradecimiento también para la sala Bogui Jazz, Dick Angstadt, alma del Bogui, y AIE Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España, que entre todos han colaborado para hacer realidad la presencia de esta leyenda del jazz en una sala madrileña.

No podía dejar sin dar eco a uno de los acontecimientos más importantes para el golf Español, como que uno de nuestros mejores golfistas gane el Master de Augusta.

Sí, Sergio García ganó este domingo 9 de abril de 2017 el Masters de Augusta. El golfista español se impuso al inglés Justin Rose en un emocionante mano a mano que se decidió en el desempate, ya que ambos acabaron el recorrido empatados a -9. Es el primer “major” del Castellonense, de 37 años, que se vistió por primera vez y esperemos nos sea la última, con la mítica chaqueta verde de Augusta. La maldición de Sergio es historia.

Es fabuloso lograr la chaqueta verde el día que Seve habría cumplido 60 años. El primer major español en el siglo XXI ya está aquí, 18 años después. En 2007, una corbata le privó en el hoyo 18 de levantar el título, superado después en el desempate por el irlandés Pádraig Harrington.

Es el quinto Masters de un español tras los dobletes que lograron Seve en 1980 y 1983 y Olazábal en 1994 y 1999, Sergio García entró en la corte de los más grandes.

Parece que sus compañeros pronosticaban hace tiempo que algún día llegaría este momento; Seve lo decía "Este chico es bueno, bueno, ¡eh!", también José María Olazábal "yo no he visto otro golfista que te juegue un hierro 9 a 130 metros y le pidas que lo haga con un hibrido y te haga la misma distancia".


La chaqueta verde es el símbolo distintivo del torneo. Los ganadores reciben una que guardan durante un año después de su victoria y que deben devolver al club en la siguiente edición. Gary Player como ganador en 1961 no devolvió la chaqueta a pesar de la insistencia del club. La tradición del emblemático traje la inició el ganador Sam Snead, en 1949.


Todos los miembros poseen una chaqueta verde que usan habitualmente en ocasiones especiales y para ser reconocidos como miembros durante la disputa del Torneo. A excepción del vencedor de cada edición nadie puede sacar la chaqueta del club.


La tradición también dicta que el vencedor de la edición anterior imponga la chaqueta al ganador de la edición en curso.  En 1966, Jack Nicklaus se convirtió en el primer jugador en ganar el torneo consecutivamente, por lo que él mismo se vistió la chaqueta.
Cuando Nick Faldo (en 1990) y Tiger Woods (en 2002) ganaron el torneo también consecutivamente, fue el presidente del Augusta National Golf Club quien les impuso la chaqueta.

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