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En época anterior a esta en los centros nocturnos en general y en especial en las academias, se destacó la creatividad de los intérpretes, como algo que caracterizó a la etapa primitiva, anterior a La Guardia Vieja.

Nos encontramos con que hacia los años 1910, ya en los tiempos de La Guardia Vieja, empezó a emplearse la música escrita; es decir, las partituras. Esto constituyó un factor que influyó notablemente en la difusión de ese género, pues de esa manera ese ritmo se expandía, iba de un lado a otro y se podía interpretar en muchos ambientes. Al mismo tiempo, se daba a conocer en otras partes de la ciudad y más allá del suburbio.

Cada vez más se iban abriendo distintos salones donde al principio llegaban trabajadores del puerto y sus alrededores, pero con el paso del tiempo, se reunía un público muy variado, donde se bebía caña de origen cubano y otras bebidas, donde actuaban payadores y orquestas tangueras.

En esos ambientes a veces se contaba con un pianista estable que integraba las distintas orquestas que animaban esos sitios; en ocasiones, el pianista era valorado por su ejecución y llegaba a hacerse famoso.

En cuanto a los salones, se nombran “El Talar”, “La Enramada” y otros, adornados con guirnaldas y farolitos. Otro muy famoso era el “Plus Ultra”. Pero saliendo de las zonas del bajo, también en distintos barrios había sitios semejantes: “Puerto Rico”, “Los Farolitos”, “La Estrella del Norte”, “Fusco”, “La Alegría”, “La Paloma”, “El Aeroplano”, “El Farol Rojo” o “Los Rosales”.

Para reflejar una opinión acerca de esta danza, la expresamos con uno de los versos del poeta uruguayo Fernán Silva Valdés:

Yo no nací para el canto

Porque nací pa ´bailar

Para tangos, los primeros,

Hasta el novecientos diez

Los que vinieron después

Son cantos con gusto a coca

Si la caña es pa´ la boca

El tango es para los pies.

Lunes 23 de Octubre de 2017 18:43

4. El barrio Villa Española

por María Mirna Rugnon Paiva

Y si de remembranzas se trata, se puede recordar uno de tantos barrios montevideanos donde convivían criollos y extranjeros, uno de ellos es el denominado “barrio Villa Española” donde habitaban, como lo dice su nombre, españoles vascos que tenían tambos y pequeñas quintas, donde cultivaban verduras, o fabricaban pan. Eran barrios de obreros, donde los criollos escuchaban la música de los foráneos, sonidos de sus aldeas muy lejanas, compartiendo con los criollos sus festejos y sus recuerdos.

Los montevideanos los respetaban, recibían su amistad y su cultura y al mismo tiempo los emigrantes aprendieron a querer esta tierra. De ello derivó que comenzaron a formar tríos de bandoneón, contrabajo y guitarra. Y de ahí, en ocasiones surgían orquestas de tango, como la del maestro Carusito. En ese medio surgió Agustín Pucciano, quien tuvo un rol importante en la radiotelefonía y en su Villa se organizaron concursos de cantantes y orquestas. De esos eventos aparecieron personajes que con el paso del tiempo se volverían famosos como Carlos Roldán, Mario Rivero, o quien sería un director de orquesta típica, Donato Racciatti.

Es importante hablar del ambiente montevideano de aquellas épocas, propicio para la intelectualidad y la cultura, viene al caso mencionar a la escritora Josefina Serena Acevedo de Blixen, quien en su artículo “La ciudad de los círculos”[1], dice así:

Desde que anochecía, a esa hora de luz intermedia […] en librerías, almacenes mayoristas, farmacias, confiterías empezaban a formarse los círculos de amigos. Porque Montevideo era, como Madrid, una ciudad de círculos y tertulias. La gente amaba el conversar y había pocos club donde reunirse y desde luego menos cafés que hoy. Aquellos eran círculos casi formales, a los que los contertulios asistían como si con ese acto cumplieran un deber. Eran grupos a los que unía a menudo un entusiasmo común o una similar manera de pensar, o hasta quizás un interés compartido […]

 


A estas reuniones acudían literatos, historiadores, políticos, poetas, filósofos, profesores, estudiantes y periodistas.

En la misma publicación referida, aparece un artículo “El Polo Bamba”[1] del historiador y sociólogo Alberto Zum Felde, extraído de su publicación Proceso intelectual del Uruguay, se refiere a un café, situado en el centro, muy famoso y representativo de esa vida bohemia llamado “Polo Bamba”. Leemos lo siguiente:

El “Polo Bamba” tiene derecho conquistado a ocupar una página en la historia de nuestras letras. Fundado por Severino Román un gallego empeñoso […]

El carácter especialísimo del propietario -su afición a los intelectuales, unida a su bonhomía económica- determinaron la corriente simpática que llevó a congregarse en el Polo Bamba de 1900 a 1915, a toda la generación literaria que seguía las nuevas tendencias, haciendo de él un Ateneo de la Bohemia […]

[…] el viejo Severino, como le llamaban familiarmente, era uno de los más animados contertulios de su propia parroquia. Encantado de respirar aquella atmósfera cargada de electricidad mental, iba de un grupo a otro, participando de las discusiones, escuchando las lecturas, emitiendo sus opiniones absurdas, prodigando sus frases funambulescas. Porque Severino hizo de la incongruencia el cetro de su reino extraño.

En ese mismo sitio, se abrió después el café “El Tupí Nambá”, donde se reunían los intelectuales de Montevideo, fundado por San Román –hermano de Severino–, el propietario del Polo Bamba. En el esplendor del Novecientos, por las mesas del Tupí pasaron toreros, cantantes, políticos, deportistas, inmigrantes escritores, músicos. El Tupí fue cerrado en 1959.

 




[1] Zum Felde, Alberto. Proceso intelectual del Uruguay. pág. 19.

 

 



[1] Acevedo de Blixen, Josefina. “Color del Novecientos”, Capítulo oriental. Montevideo: Editor de América Latina-Biblioteca Uruguaya Fundamental. 1968. p. 19 .

 

El pasado jueves día 5 de Octubre tuvo lugar en la sede de la Academia Española de Administración Pública, la conferencia pronunciada por D Enrique Serrano Martínez, diputado y académico, sobre “El Papel del Gabinete del Presidente del Gobierno en España”. Asistieron más de sesenta académicos, que al finalizar realizaron numerosas preguntas relacionadas con la estructura del Gabinete, su significación política y administrativa, así como sobre la situación en Cataluña.

Durante su conferencia , Serrano se refirió a los diversos periodos en los que había tenido la Dirección del Gabinete, durante las presidencias de Felipe González y Jose Luis Rodriguez Zapatero, destacando el alto grado de profesionalidad y competencia técnica alcanzado , así como los numerosos conflictos y temas complejos que hubieron de resolver con la colaboración de los diversos Departamentos Ministeriales. Señaló igualmente la labor de coordinación efectuada para sacar adelante proyectos de ley de extrema complejidad ,en los que al hallarse incursos diversos departamentos ministeriales, la labor coordinadora, encargada en cada caso por el Presidente, era realizada.

El ponente destacó igualmente que a pesar de la corta historia administrativa del Gabinete, se había consagrado como imprescindible para el funcionamiento del Gobierno, a pesar de la alternancia partidaria y de las numerosas reorganizaciones de las que ha sido objeto.

A continuación se celebró una Asamblea en la que solicitaron y los socios aprobaron la incorporación de dos nuevos miembros :Saugar Álvarez, Raúl y Domingo Valenzuela, Ignacio. Tras estas dos nuevas incorporaciones, la Academia queda constituida por 127 académicos.

Finalmente, tuvo lugar una cena con el ponente en la que participaron numerosos académicos y académicas.

Jueves 12 de Octubre de 2017 10:00

CORREDOR DE FONDO.

por Juan Alarcón Montoya

Haciendo los cursos de doctorado en la Facultad de Derecho de Murcia tuve que asistir a los Seminarios de las distintas disciplinas para documentarme sobre los trabajos a realizar en las bibliotecas especializadas con que estos contaban. Recuerdo especialmente el de Derecho Civil y los de Derecho Administrativo y de Filosofía del Derecho y Derecho Político a cargo de don Mariano Hurtado Bautista y D. Rodrigo Fernández-Carvajal González, en los que estaban como Profesores adjuntos: D. Juan Candela y D. Angel Garrorena Morales, número uno de su oposición de Técnicos de Administración Civil, cuerpo al que pertenecía en excedencia al igual que D. Rodrigo.

En ese Departamento y en su Seminario trabajaba, contratado como Profesor auxiliar de clases prácticas, un compañero de un curso superior Mariano García Canales, que tuvo que dejarlo por ser hijo de un agricultor de la Daya Vieja en Orihuela, y con la retribución que tenía en ese momento como Profesor Auxiliar no podía mantenerse y tuvo que colocarse en una compañía de seguros.

En ese momento, me propusieron ser contratado en su lugar y yo acepté de inmediato ya que había hecho los cursos de doctorado porque en aquella época no era fácil iniciarse en la abogacía, salvo que tu padre tuviese un bufete, que no era mi caso.

El salario no era mucho, unas 200 pesetas, pero tenía para mis gastos, ya que vivía con mis padres en El Palmar, y el trabajo consistía en atender la biblioteca especializada del departamento, tarea para la que se había contratado también para Filosofía del Derecho a José Luis Mirete, de un curso posterior.

Así, y con la experiencia de Angel Garrorena y de don Rodrigo, inicie la preparación de la oposición al Cuerpo Técnico de la Administración Civil del Estado, para lo cual me venía de perlas el poder contar con la biblioteca del departamento y poder dedicarme a leer sus libros con toda comodidad.

Mi primer Preparador fué Antonio Viñao Frago, Técnico de Administración Civil , destinado en la Dirección provincial de Educación de Murcia y que ha terminado de Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Educación de Murcia y siendo uno de los mayores expertos españoles en Historia de la Educación. Posteriormente se hizo cargo de mi preparación Pedro Andujar Naval, también Técnico de Administración Civil que ocupaba el puesto de Secretario de la Delegación de Información y Turismo de Murcia y más tarde fué, ya con UCD, Director Provincial de esa Delegación hasta que fué nombrado Secretario General del Gobierno Civil de Tarragona.

Las primeras oposiciones que firmé fueron las de 1969, que consistían en una redacción sobre un tema de carácter general a elegir entre dos propuestos por el tribunal. Y el segundo ejercicio consistía en exponer en una hora tres temas ante el tribunal elegidos por mi al azar entre 315 temas de derecho administrativo, economía, historia, ciencias políticas y ciencias sociales.

Me desplace en tren a Madrid y me alojé en el Hostal Buelta, cerca de Atocha; y para mi sorpresa aprobé el primer ejercicio, con lo cual un mes después tenía que someterme al segundo ejercicio el de los temas, que no tenía preparados. La encerrona que me pegué y el esfuerzo que hice para leer e intentar memorizar los 315 temas fue tan brutal, que tras el examen que lógicamente no supere, quedé sonado, con pérdidas de memoria y tardé en recuperarme más de un mes.

Si lo hubiese superado pienso que no habría tenido ese deterioro tan acusado.

Lógicamente, continúe como profesor ayudante y preparando las oposiciones y me presenté a la siguiente convocatoria en 1970, y en ésta una ocasión me alojé en el Hotel Dardé, en la calle Libreros, y habían cambiado el formato de la oposición creando las especialidades, lo que supuso reducir el número de temas que había que memorizar, que ya fueron sólo 130, con lo que pude prepararlos mejor.

Supere el primer y segundo ejercicio con buena calificación y en el tercero me defendí como pude, y podría haber aprobado pero uno de los vocales del tribunal Pedro de Miguel, que después se casó con Sussane Jessel, una francesa compañera de la XIV, me hizo una pregunta según él para mejorar mi calificación, que por el contrario me hundió.

Curiosamente, el número uno de esas oposiciones fué Jose Luis Hernández Conesa, un murciano que tenía exentos de la convocatoria anterior los dos primeros, y que en esta había superado la exposición de los temas con la mejor calificación.

Bueno, entonces pensé yo, a la tercera será la vencida. Pero no, en la siguiente convocatoria en 1971, supere como años anteriores el primer y segundo ejercicio, que era un comentario de texto, con buena puntuación, hasta el punto que podía optar a uno de los primeros puestos, pero en el tercer ejercicio, el de la exposición oral de los temas, que se celebró en el salón de actos de la Fábrica de la Moneda, ese día expusimos Miguel Angel “Pío” Albaladejo Campoy de Cartagena que estaba apoyado en el Tribunal por el miembro del Opus Gaspar Ariño, que también me conocía de Murcia, y yo, que estaba apoyado por José Luis Hernández Conesa, el murciano número uno de la anterior, que actuaba como secretario.

Cuando terminamos de exponer, el tribunal se demoró en sacar las calificaciones y se oían las voces de discusión en la sala de espera. Al final, el presidente del tribunal, Blas Zaballos, decidió que ese día no había aprobados, zanjando así la discusión entre los miembros del tribunal de si la exposición de “Pio” era mejor que la mía o viceversa.

Y así regrese a Murcia sin haber sacado ni el número uno ni nada.

Al año siguiente,en el Tribunal repitió Gaspar Ariño y estaba como vocal Juan Junquera González, cuñado de D. Rodrigo, al que este me había recomendado. Superé como siempre los dos primeros ejercicios, y al exponer los temas, y empezar con el primer tema lo inicié confuso y Juan Junquera, que estaba muy atento a mi exposición, se echó las manos a la cabeza y eso me desconcertó y no dí pié con bola hasta el tercer tema, que al tratarse de un tema de derecho político y darme ya por suspenso, lo bordé. Hasta el punto que al terminar me levanté para retirarme, y el presidente del tribunal me pidió que volviese a sentarme porque me iban a preguntar. Pero fue inútil, yo ya me había dado por suspendido. En esa convocatoria Pio sacó el número uno. Al regresar a Murcia, don Rodrigo me planteo que tenía que tomar una decisión: o dedicarme a la oposición o dejarla y preparar la tesis doctoral, de cara a las oposiciones a cátedra.

En esos momentos, el camino de la cátedra eran muy remoto. Angel estaba en ello y no había muchas perspectivas. Y, por otra parte, las retribuciones de los Profesores universitarios no eran para tirar cohetes.

Así que le contesté que, tras cinco años de preparación, no iba a tirar todo por la borda y que mi opción era sacar las oposiciones y contribuir desde la administración a realizar los cambios que eran necesarios en la sociedad española. Y para eso me iba a trasladar a Madrid el próximo curso porque los opositores allí tenían ciertas ventajas respecto a los que concurríamos desde fuera.

El me ofreció su apoyo y la verdad es que no tengo ninguna queja del mismo.

Como había hecho algunos ahorros, a pesar de mi escaso sueldo como profesor ayudante, decidí trasladarme a Madrid y a esos efectos escribí a un conocido, José Luis Pérez Sauquillo, que estaba en Madrid en el Colegio Mayor de postgraduados de la Universidad Complutense Menéndez Pelayo, ubicado en la Ciudad universitaria, para que me avalara y presenté mi solicitud que me fue admitida a reserva de plaza vacante. A principios de octubre se produjo esta y me traladé allí.

Una vez en Madrid, acudí a la Academia Javier de Burgos, especializada en preparar oposiciones a TAC, en ellas había un elenco de Preparadores tales como Mariano López Brikman, etc.

Después me pasé a unos preparadores TAC que trabajaban en Comercio, eran Alberto y un extremeño Paco Hernández Sayans, que era un cachondo integral, y nos dejaba sin clase la mayoría de los días. Hasta el punto que culminanos la preparación nosotros solos. Eramos: Joaquín Morales Hernández, un veterano de la administración contratado en Cultura, cuñado de Juan García Hortelano el novelista y militante del PCE, Jose Luis Centeno Castro y Agustín Miralles de Imperial, un andaluz que no se como acabó preparándose con nosotros, y que fue el único que no aprobó en esa convocatoria, la de 1973, la de la XIV Promoción de TAC.

Se dió la circunstancia de que ese año, entre que hice el Curso de Sociología Política del Instituto de Estudios Políticos, el Curso de Derecho Agrario, mi trabajo por las mañanas como contratado para la realización de un Código de Leyes Agrarias en el Ministerio de Agricultura, mi dispersión era total y fue el año que menos estudie el temario.

El primero y el segundo ejercicio los aprobé como siempre y esta vez me propuse sacar la oposición, aunque fuese en el último puesto. No saqué el último, saqué el penúltimo, el 40 de 41. Por si no aprobaba tenía ya aprobados los dos primeros ejercicios de Secretario de Administración Local de primera, sin ningún esfuerzo especial de preparación y leyéndome tan sólo los temas de administración local dos días antes del exámen y al mismo tiempo tenía firmada la presentación a letrados del IRYDA. Y ahora me he enterado de que había firmado la convocatoria de 13 plazas de Técnicos de la Diputación de Murcia a la que tan sólo estabamos admitidos 7 u 8 opositores.

El tercer ejercicio lo aprobé por lo pelos y el cuarto ejercicio, que se realizaba en Alcalá de Henares en la sede de la Escuela, lo aprobé con el beneplácito de Juan Junquera, que estaba de nuevo en el Tribunal.

Cuando fuí a Murcia pasé por la Universidad a saludar a don Rodrigo, que me felicitó por el aprobado y me dijo: “muy bien, ahora como Angel Garrorena, pida Usted un Negociado en Hacienda de Murcia y a preparar la tesis para la Cátedra”.

Y yo le contesté, algo así como : “me ha costado mucho sacar la oposición, y ahora me voy a dedicar a ejercerla y hacer carrera administrativa, porque creo que puedo hacer más por la Sociedad española”.

Había superado toda una serie de contrariedades, pero mi voluntad había conseguido al fin lograr el objetivo, no tan brillantemente como había imaginado, pero superando todos los obstáculos que se me presentaron.

Martes 10 de Octubre de 2017 16:43

Natalia Dicenta, actriz y cantante

por Leopoldo Simó

10/10/2017

Natalia Dicenta, actriz y cantante

 

O cantante y actriz, porque es difícil saber qué fue primero si queremos escribirlo en el orden cronológico en que aparecieron sus aficiones. Pero es igual, porque tan bien hace lo uno como lo otro. El caso es que Natalia Dicenta ha nacido, crecido y vivido en un ambiente impregnado de arte y en una familia en la que se vivía con pasión cualquier manifestación artística. Arte es Vida, Vida es Arte, decía Wolf Vostell. Hija y nieta de actores, es cierto que profesionalmente Natalia empezó como actriz (en 1974 cuando aún era una niña) mucho antes que como cantante (1998), pero quién sabe si en su primera infancia ya su voz no era pura melodía. Así que se lo pregunto a ella (muchas gracias Natalia por atenderme tan amablemente) y me dice que así es, pero que en su casa siempre se estaba escuchando música. Ya sus abuelos maternos, Lola y Eugenio, la entretenían con canciones, ella zarzuela y él tangos, que Natalia hacía suyas con su buen oído musical. Después descubrió los muchos discos que tenían sus padres, bastantes de ellos de jazz, y comenzó su afición por esta música. Así que podemos concluir que ambas vocaciones o aficiones comenzaron en su infancia. Pero como lo que aquí interesa es hablar de jazz, pasaré de puntillas por toda su maravillosa carrera como actriz, sus trabajos en programas de televisión y los numerosos premios conseguidos en el terreno de la interpretación para centrarme en su faceta de cantante.

No son muchas las carreras similares a la de Natalia, en la que su lado de cantante tiene ahora tanto peso como el de actriz. Sí que ha habido grandes vocalistas de jazz que han protagonizado películas u obras de teatro, pero en la mayoría de los casos como reclamo de las mismas dada la categoría de aquellas y la fama alcanzada en el mundo de la música. No voy a nombrarlas aquí, pero sí diré que la mayoría de las grandes divas del jazz han aparecido en alguna película. El caso de Natalia es distinto, porque creció como actriz de teatro y cine, también la hemos visto en televisión, presentando el programa Lo tuyo es puro teatro, con su aparición en algunos capítulos de La Mandrágora, ambos programas dedicados al teatro, y participando en varios capítulos de diferentes series. Y fue más tarde, en 1998, cuando le propusieron realizar una serie de conciertos en el Café Central de Madrid -dos semanas completas- en los que estuvo acompañada por el pianista Vicente Borland, que ya había trabajado con ella en Lo tuyo es puro teatro. Desde aquel debut como cantante, Natalia Dicenta ha participado en varios festivales de jazz y actuado en los clubs españoles más importantes. Yo la vi por primera vez en directo en la sala Clamores de Madrid, en noviembre de 2011, con José Manuel Villacañas, Reinier Elizalde "Negrón" y Antonio Calero. Pero Natalia no se prodiga mucho en los clubs de jazz, quizá en parte porque su faceta de actriz ocupa mucho de su tiempo. Un ejemplo de esto es su trabajo en el musical Al final del arco iris, que entre preparación, ensayos y representaciones estuvo más de tres años dedicada casi en exclusividad a él. Este musical, centrado en la vida de la actriz y cantante Judy Garland, ha sido uno de los últimos éxitos de Natalia Dicenta haciendo el doble papel de actriz y cantante.

Pero volvamos a la cantante de jazz. Natalia tiene una voz muy clara y una perfecta dicción tanto en castellano como en inglés. Le gusta interpretar los temas más clásicos de entre los estándares de jazz y a la vez mezclar diferentes estilos (blues, swing, latin, ...) a los que incorpora su particular y personal interpretación y con 12 de esos temas Natalia ha confeccionado su primer disco, Colours. Un disco producido por la propia Natalia y Vicente Borland, muy variado y agradable de escuchar, que incluye no solo temas de jazz y que Natalia ha grabado con un plantel de excelentes músicos y en el que ha querido "plasmar todos sus cariños". Es comprensible que no muestre preferencia por alguno de los temas del disco frente al resto, los ha elegido y grabado todos con una enorme ilusión, y así contesta a una pregunta mía, pero me cuenta que hay uno que incorporó al final, cuando ya estaba casi cerrado y acordado el contenido del disco, que quiso incluir porque le parece un tema de una belleza musical inmensa. Se trata de Just For A Thrill, un precioso blues compuesto por Lillian Hardin (excelente pianista y compositora y que fue la segunda esposa de Louis Armstrong) y Don Raye y que popularizaron la propia Lillian, Ray Charles y Aretha Franklin entre otros. Mientras compráis y escucháis el disco y vais a ver a Natalia en directo (recomendado para quienes no lo hayan hecho aún), podéis oír esta bonita balada, interpretada por Natalia, pinchando en este enlace. Siguiendo con Colours, me pareció muy arriesgado el arreglo que ha hecho Vicente Borland para un tema tan versionado como Summertime, pero la verdad es que el resultado es muy bueno y Natalia hace una estupenda y muy personal versión de este tema.

Natalia Colours

Contraportada y portada del disco Colours

Natalia admira a todas las grandes divas del jazz, especialmente a Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan y Carmen McRae y de las actuales considera que Dee Dee Bridgewater es un auténtico prodigio, sobre todo en sus actuaciones en directo, en las que transmite toda su energía. Y ahora me interesa resaltar las características de Natalia como intérprete en directo (en un artículo anterior dije que ya no iba a insistir más en la importancia del directo, no interpretéis esta frase como un incumplimiento de mi palabra). En sus conciertos se hace muy presente su "otra" profesión/vocación, la de actriz, porque Natalia no sólo canta, y lo hace muy bien, sino que interpreta las canciones. Natalia disfruta en el escenario, en directo, donde puede transmitir sus emociones y donde canta y cuenta cada una de las historias de los temas que interpreta. Además, como por deformación (o formación) profesional (y en su condición de mujer) le gusta hablar, entretiene sus conciertos introduciendo algunas disertaciones, bien para explicarnos de qué va el siguiente tema o el precedente o para contar alguna anécdota que tenga relación con lo que estamos viendo y escuchando. Desde luego tablas no le faltan.

Pese a que, como ya he dicho, sus directos son menos frecuentes de lo que algunos desearíamos, me propuse ver de nuevo una actuación suya antes de escribir este post sobre ella, lo que pude hacer realidad el pasado día 6 de octubre en Café Central de Madrid, local que ya ha aparecido en más de una ocasión en esta serie de artículos y uno de los que mejor programación de jazz tiene de entre los que existen en Madrid. Ya son 35 los años (abrió en el verano de 1982) que Café Central nos ofrece la oportunidad de escuchar un buen jazz en directo. Además, fue en esta sala donde inició sus actuaciones musicales. Los músicos que acompañaron a Natalia en estos tres conciertos en Café Central (6, 7 y 8 de octubre) fueron José Manuel Villacañas (piano), Richie Ferrer (contrabajo) y Antonio Calero (batería), tres excelentes músicos a los que he visto innumerables veces.

En esta ocasión, Natalia no incluyó en su repertorio demasiados temas de Colours, sólo tres (La gloria eres tú, For once in my life y Summertime), pero sí varios de los estándares de jazz que a ella le gustan y que el público sigue solicitando ¿quizá pensando en un segundo disco? parece que está en ello. No fue tan parlanchina como en alguna otra ocasión que la he visto, pero sí hubo de todo, muy variado, como suelen ser sus conciertos. No podían faltar los temas de los hermanos Gershwin, Vernon Duke, Kurt Weill, Jerome Kern, Duke Ellington, Miles Davis, McCoy Tyner, Harold Arlen, alguno propio de J.M. Villacañas y un par de boleros, que siempre incluye algunos y el público le solicita. No tiene descartado grabar un disco exclusivo de boleros, que así se lo han propuesto.

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Natalia Dicenta en Café Central, Madrid, 6 octubre 2017

El concierto comenzó con los tres músicos en el escenario, sin Natalia, interpretando un tema del maestro Villacañas. Luego apareció Natalia (vestida de blanco, que eran días para ello) para iniciar su actuación con una preciosa balada de Vernon Duke, I can't get started, a la que siguió el muy versionado Speak low, de Kurt Weill, me gusta mucho ese tema que he escuchado por numerosos intérpretes. Y llegó, para mí, una de las mejores interpretaciones de la noche con la que Natalia demostró su fuerza en el directo y el punto de inflexión a partir del cual el concierto tomó una trayectoria ascendente, con una mayor interacción entre músicos y público; se trata de Devil May Care, que no es un tema tan conocido como otros de los que escuchamos esa noche, pero del que Natalia hizo una estupenda versión que nos encandiló a todos. Antes de finalizar la primera parte del concierto nos introdujo en los musicales de Broadway y en el cine con I want to be with you y Pick yourself up, y nos contó la historia de la escena de la película Swing time en la que Fred Astaire y Ginger Rogers interpretan esta canción.

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Natalia Dicenta con José Manuel Villacañas trío en Café Central, 6 octubre 2017

La segunda parte se inició como la primera, con Villacañas, Ferrer y Calero interpretando un tema compuesto por el primero. Llegaron los boleros La gloria eres tú, de José Antonio Méndez y que cierra su disco, y Como fue, una composición del cubano Ernesto Duarte. Y volvió al jazz más puro con Seven Steps to Heaven, de Victor Feldman y Miles Davis, para seguir con McCoy Tyner y You taught my heart to sing; su primer tema del disco Colours, For once in my life y Sophisticated Lady, de Ellington. Para despedirse, su personalísima versión de Summertime, que el público disfrutó y aplaudió sobremanera. Me da a mí que este tema va a convertirse en un fijo en su repertorio. Pero claro, en estos conciertos y cuando los asistentes están entregados, siempre se hace necesaria, se solicita y se concede una propina, que en este caso no podía ser otra que Over the rainbow, de Harold Arlen, que Natalia ha llevado por todos los escenarios españoles durante varios años con el musical Al final del Arco Iris.

Su entrega fue total en las más de dos horas que duró el concierto, pese a que la temperatura de la sala era bastante elevada en esta prolongación del verano madrileño. En situaciones como esta siempre queda el recurso al abanico y se vieron muchos intentando mover el aire. Creo que Natalia Dicenta está entre las mejores vocalistas españolas (y mira que las hay buenas), a la que nos gustaría ver con más frecuencia en los escenarios. El concierto que nos ofreció en Café Central llega tras ocho años de ausencia de Natalia de esta sala, referente del jazz en Madrid y en la que se inició como cantante. No sé si me equivoco mucho si digo que desde la presentación que hizo de su disco en el Teatro Bellas Artes de Madrid, en noviembre de 2013, son contadas las ocasiones en que se ha podido ver a Natalia en directo, quizá la última fuera la del concierto homenaje a Cifu de este verano en Elciego. Esperemos que entre grabaciones, interpretaciones teatrales, programas de televisión y otras ocupaciones, todavía le quede tiempo para que podamos ir a verla cantar. Que iremos.

Jueves 05 de Octubre de 2017 07:01

Real Club de Golf La Herrería

por Fernando Martín Moreno

Este campo de golf está ubicado en un enclave único, al noroeste de la Comunidad de Madrid, muy cerca del Monasterio de El Escorial, en la vertiente suroriental de la sierra de Guadarrama y al pie de Monte Abantos.

He tenido la fortuna de jugar en varias ocasiones en este emblemático campo, en el que además de resaltar la espesa vegetación y sus milenarios árboles, tiene un gran atractivo como es la de jugar varias de sus calles viendo al fondo el impresionante Monasterio del Escorial, lo que le da un aspecto realmente único.

Desde que se accede por la puerta principal ya se aprecia la belleza de este campo legendario.

En primer lugar quiero agradecer a los responsables del campo: su Gerente Enrique Gil, Fernando Blanco Responsable Deportivo y a Mario Arribas Caddie Master, por su profesionalidad y lograr que el campo esté siempre en perfectas condiciones de juego.

Me gustaría resaltar el hoyo 8, a medida que vamos jugando por la calle vamos teniendo una visión cada vez mayor del impresionante Monasterio, se dice en broma que es la “casa Club del campo de golf”.

Otro hoyo singular es el nº 7, un par tres de 138 m. en donde es habitual poner el premio a la bola más cercana o el 13 en donde Mercedes regala un coche en campeonatos oficiales si hacemos un “hole in one”.

Este campo esta al pie del monte Abantos que condiciona el juego, concretamente en el green. Se dice que la caída en casi todos los greenes está alineada con este monte, por ello a la hora de calcular la caída de la bola al patear, tendremos que tener en cuenta donde está situado este monte.


La primera parte del campo sufrió una transformación en el año 2.000, que realizó el prestigioso diseñador José Gancedo. Esta remodelación respetó el robledal y el bosque autóctono y modernizó tees, greenes y bunkers, además de crear lagos en los hoyos 1 y 4. Estos lagos ubicados en sitios estratégicos le dan un mayor atractivo paisajístico, así como la de motivar en el juego al tener que arriesgar.

Un campo magnífico que todo aficionado al golf debería jugar alguna vez.

Como premio y complemento de formación logré que mi padre al acabar el primer Curso de Derecho me permitiera ir a París a perfeccionar mi francés, dispuesto a trabajar en lo que fuera para costear mi viaje y estancia. Mi padre hizo una gestión para que tuviera trabajo allí y me prestó un dinero y así hice el viaje con un compañero de curso Pedro Poza, que era mi mejor amigo e hijo de D. Francisco Poza, funcionario de la Diputación Provincial de Murcia como mi padre. Llegamos a París y nos alojamos en el Albergue de la Jeneuse de la Place Duplait. El dormitorio era una sala enorme con camas y allí podías comprar por poco precio una baguete de salchichón duro suavizado con mantequilla y una citronada para desayunar. La comida la hacíamos en los comedores Universitarios del Barrio Latino, servida en una bandeja de aluminio con compartimentos para los distintos alimentos, también por un precio módico. Y así estuvimos la primera semana hasta que Pedro consiguió trabajar en la limpieza de una Libreria de Barrio Latino y yo empecé a trabajar en el XVI Arrondisemente de París en una Oficina de una de las principales empresas de Francia dedicada a la construcción de parques y jardines, Entreprise Riousse, ubicada en la Rue Cortambert de Paris, en el XVI Arrondisement. En ella y en la Oficina Técnica me dedicaba a la confección y reproducción de planos para proyectos de diseño y construcción de parques y jardines. Era una empresa muy bien estructurada e incluso contaba con un stayere de la Ena entre su personal. Mi jefe era Monsieur Belin, un francés de grandes mostachos que tenía un Citróen Tiburon y que me cogió estima y un domingo me llevó en su coche a conocer Versalles. Yo conseguí alojamiento no en la Casa de España de la Cité Universitaire sino en la Maison de l'Agriculture, donde habían estudiantes de todos los países, destacando los paquistaníes. Desde allí me desplazaba todos los días en metro hasta la oficina, donde me dieron de alta en la seguridad social francesa con todos los derechos pero también con todos los costes, de tal manera que, cuando acabó julio y tuve que regresar, mi liquidación fué escasa. A mediodía me desplazaba en metro al Barrio Latino y allí junto al Odeón comía un menú a base de carne de caballo con fideos en Le Foyer Saint Genevieve, que era un comedor económico pero menos impersonal que los comedores universitarios. Tras la comida regresaba en metro a la oficina y por la tarde al salir de esta me trasladaba a la Alianza Francesa a recibir clases de francés. Todo un maratón diario. Los fines de semana hacía turismo por París con Pedro Poza. Cuando ya me estaba adaptando tuve que regresar.

En la Alianza Francesa al hacerme el examen de nivel me mandaron al de inicio como si no hubiese estudiado francés en mi vida, a la semana me pasaron al 1º y a las dos semanas al 2º nivel y con poco tiempo más habría obtenido el diploma de conocimiento de la lengua francesa.

Mi régimen de vida, para conseguir devolverle el dinero anticipado a mi padre, fué de gran austeridad y no me permití más que comprar algún libro de 2ª mano en los bouquinistas de las orillas del Sena. De hecho llevé ropa de verano y unas zapatillas cuya suela de goma se desgastó y cuando llovía, y en julio llueve a menudo en París, me calaba y me mojaba los pies. Menos mal que tenía 19 años y podía con todo. Tal fué nuestra austeridad que cuando regresé por tren acompañado por Pedro, paramos en Segovia y al salir de la Estación entramos en una confitería y compramos un papelón de dulces variados y, sentados en un banco, nos los comimos con gula rodeados de perros, a los que no dimos ni una migaja. Tengo una foto tomada en la playa en bañador en la que se me ve como en la vida he vuelto a estar: atlético y delgado.

En tercero de carrera tocaba hacer la IPS pero, cómo había crecido el número de universitarios, ese año decidieron que se hiciera también por los de segundo con lo que el número de candidatos a la IPS fue el doble, lógicamente había que descartar candidatos y por ello extremaron la selección tanto médica como de pruebas físicas. Yo superé todas las pruebas físicas, excepto en el salto del potro en el que roce con el trasero al salir, el Capitán examinador me dió por válido pero el comandante Hueso dijo que había rozado al salir y que quedaba eliminado, con lo cual tuve que esperar a cuarto para, tras hacer un curso de aeromodelismo, poder ingresar como voluntario en aviación con destino en el campo de Alcantarilla, sede dé los zapadores paracaidistas que, junto con los aviadores, fueron nuestros instructores. Entre ellos estaba el Teniente Beltrán que tenía fama de duro y de haber disparado a un soldado que no cumplió una orden y los Sargentos Peinado y Morejón.

El período de instrucción en Alcantarilla duró tres meses, durante los cuales la instrucción fué de tal intensidad que, prácticamente, podíamos habernos lanzado en paracaídas, pero cuando estábamos finalizando se produjo un incidente que tuvo graves consecuencias. Una tarde al regresar de la salida diaria estaba lloviendo y el cabo primero que estaba de guardia nos hizo formar dentro del pabellón, por lo que al formar no con la mano extendida sino con el codo y haber bebido, los del fondo empujaron y cayó al suelo el cabo, que también estaba bebido. Y pareció no pasar nada, hasta que ya dormidos, a las dos de la madrugada el oficial de guardia nos hizo salir a la calle y hacer una serie de ejercicios de castigo.

Al día siguiente y durante tres días nos hicieron hacer ejercicios de castigo con una ambulancia detrás recogiendo a los que iban cayendo. Nos amenazaron con constituir un pelotón de castigo con nosotros y modificaron la normativa para qué los procedentes de aeromodelismo de esa promoción de Alcantarilla, que en principio íbamos a hacer una “mili” de 12 meses al igual que los voluntarios de 18 años que completaban nuestra promoción, demorásemos nuestra licencia 6 meses y medio más.

Al parecer el Capellán también intervino en la valoración de los hechos ya que teníamos un compañero médico de Villajoyosa que no asistía al comedor y que, por sus conocimientos, se pasaba en el Botiquín gran parte de su tiempo y había hecho relación con el Capellán. Un día se encontraron en la Cantina, donde el de Villajoyosa comía diariamente y el Capellán le reprocho que no fuese a comer al comedor como todos sus compañeros y él le contestó que con su dinero comía donde le daba la gana. Esto molestó al Capellán que empezó a hablar de la singularidad de esta recluta y de los universitarios que en esta ocasión éramos muy numerosos.

Terminado el periodo de instrucción nos dieron destino; la mayoría de mis compañeros solicitaron ser asistentes de oficiales porque no tenían que estar en la Base y vestían de paisano, eran los llamados asistentes o “peregila” pero yo decidí no pedir ese destino, que suponía sólo acudir al cuartel para realizar la guardia. Mi padre a través del capitán Martini me consiguió destino en la Oficina de Preparación Aeronáutica ( Oficina de Vuelos) y allí permanecí los 18 meses y medio que duró mi servicio militar. A los tres meses, y tras el periodo de instrucción, teníamos un pase de pernocta que suponía el poder abandonar la base aérea y dormir en casa, a estos efectos mi padre me compró una moto marca Guzi con la que me desplazaba todos los días. Como anécdota recuerdo que no tenía cadena con candado para evitar que me la robaran, simplemente le quitaba la pipa del delco.

En la mili me curtí, deje de llevar camiseta de invierno y de verano y dejé de resfriarme. Aprendí y ejecute todos los vicios : fumar, beber, jugar a las cartas,…..El tiempo pasaba desesperadamente lento en aquella Oficina de Vuelos, donde aproveche para tener mi bautismo del aire, en una vieja avioneta de un mecánico de Algezares, que cuando estábamos a la altura de la Cresta del Gallo apagó el motor para que comprobara la estabilidad de la avioneta. Una insensatez, como lo fue abandonar el servicio para montarme en la avioneta.

Cuando llevábamos 18 meses y a la vista de la demora indefinida en la licencia, y dado que tenía el pasaporte en regla, estaba dispuesto a desertar e irme a Francia. Afortunadamente nos licenciaron a los de aeromodelismo.

Al estar en la Oficina Aeronáutica tenía relación con todos los pilotos de la Base que se iban turnando como Oficiales de Vuelo y me llevaba bien con ellos y ellos agradecían que les facilitásemos su desempeño, ya que se limitaban a firmar las autorizaciones de los Planes de vuelo que les llevábamos al Club de Oficiales, donde realizaban sus guardias. La relación era cordial hasta el punto que unos días antes de que me licenciaran coincidí un Domingo por la mañana en la Plaza de Santo Domingo de Murcia con un Teniente que estaba casado con una hija de Villar, el Concesionario de Renault en Murcia, y como los dos ibamos vestidos de paisano le saludé afectuosamente con un “ Buenos días”, pero al día siguiente lunes él llegó a la Oficina a hacer su guardia acompañado por un brigada y nada más verle supe que algo no iba bien, y efectivamente se dirigió a mí, que me había puesto en posición de firmes para saludarle, y me dijo : “ Lo de ayer no me gustó nada, porque aunque estés licenciado siempre serás un Cabo y yo un Teniente “. A lo que yo estupefacto le contesté: “A la orden, si no manda algo más tengo mucho trabajo”. Que ironías tiene la vida, unos años después, yo tenía la asimilación a General de Brigada, caso de movilización, como Director General, y él no sería ni Comandante.

Cuando tomé la decisión de dejar el puesto de Profesor Ayudante de Clases Prácticas del Departamento de Derecho Político de la Univ. de Murcia y trasladarme a Madrid para optar a las Oposiciones a TAC solicité, no sé si apoyado por D. Rodrigo, plaza en el Colegio Mayor de Postgraduados Menéndez Pelayo, sito en la Avda. Séneca de la Ciudad Universitaria de Madrid.

El Director era un gallego, Luis Sánchez Harguindey Pimentel, cirujano cardiólogo en la Ciudad Sanitaria La Paz, con familia numerosa que vivía en el ático del edificio del colegio Mayor, que estaba en Avenida Séneca de la Ciudad Universitaria, con muy buenas relaciones con el régimen, que fué Subsecretario del Mº del Interior durante el 23 F y el subdirector era un totanero, Alejandro Lorca Tudela Licenciado en Derecho, director de una oficina de Banca Catalana en Madrid. La administradora y ama de llaves creo que se llamaba Mari-Luz.

Fuí admitido en la Pelaya como la llamábamos los colegiales y mi primer compañero de habitación fué Manuel otro gallego anestesiólogo, el segundo el malagueño Juan Pérez-Lanzac veterinario, el tercero el alicantino David Beltrá Esteve que preparaba Inspectores de Trabajo y el cuarto Cayetano Estébanez Estébanez Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca con una Tesis sobre Fray Luis de León, que daba clase de Inglés en Toledo y terminó de Profesor de Ingles en la Universidad de Valladolid, donde vive con María Jesús, matrona de profesión y su numerosa prole.

La mayoría de los colegiales éramos opositores y compartíamos habitaciones, excepto los más veteranos:

A Abogados del Estado opositaban: Jesús Zueco, Antonio Rodriguez Berrocal, Juan Antonio Romero y el Autillo.

A Notarias y Registros : Manuel Rodriguez Berrocal y otro de Totana

A Catedráticos: de Farmacologia de la Univ. De Valladolid Alfonso Velasco; de Veterinaria y ahora en Murcia Pedro Alfonso Ponce.

A TAC : Gregorio Pérez Sauquillo, valenciano, que ingresó mucho después como técnico en el Ministerio de Transportes y yo.

Un murciano, Dario Valcarcel que era jefe de Personal de TVE.

Un extremeño, Gonzalo Guzmán Castaños, que trabajaba en la AECI.

Pedro Damas Rico un fascista de Renfe y su hermano Eloy que era Veterinario,

Un cantabro, Miguel Angel Mateo que preparaba Judicatura.

Dos Ingenieros aeronáuticos : Andres Alario Villán, que fué Directivo de AENA y Angel García San Román, que fue Director del Instituto Nacional.

Un físico, Javier Gutiérrez Monreal.

Antonio Gómez que sacó Técnico Comercial del Estado

De veterinaria :

Juan Pérez Lanzac, malagueño casado con una cordobesa, creo que se llamaba Carmen Martos y que se fueron a Bruxelas y regresaron para celebrar sus 40 años de matrimonio, Bodas de Plata, ya jubilados, en las Bodegas Campos de Córdoba, celebración a la que asistimos Alejandra y yo, que había asistido a su boda y banquete en el Circulo de Labradores de Córdoba en 1975, y que acaba de fallecer en 2017.

Rafael Castejón, hijo del Rector de la Univ. De Córdoba y otro cordobés Muriel

Residían otros dos murcianos : Juan Serrano físico nuclear de la JEN y un Profesor de Lengua Juan Aracil

A Madrid llevé una carta de recomendación de Ramón Luis Pascual de Riquelme, Presidente de la Diputación Provincial de Murcia y compañero de estudios en los Maristas de mi padre, dirigida al Jefe del Gabinete Técnico del entonces (1973) Ministro de Agricultura Tomás Allende y García Baxter que mi padre se empeñó en que llevara. Y con ella me presente en el despacho que este sindicalista fascistón tenía en el antiguo Palacio de Fomento, me recibió y tras leer la carta me dijo que las oposiciones a TAC no las iba a sacar pero que podía aprobar, con su apoyo naturalmente, unas oposiciones que se iban a convocar a Letrados del IRYDA , que volviese en su momento. Salí de la entrevista con un cabreo enorme y me prometí no volver a verle en la vida y llamé a mi padre indignado diciéndole que no me enviase nunca más a entrevistas con semejantes fascistas y mafiosos, que ya me las ventilaría por mi cuenta pero que no estaba dispuesto a vender mi independencia por un plato de lentejas podridas.

Distinta fué otra gestión con una carta de recomendación que llevaba de D. Rodrigo a Pedro Farias García, Profesor de Formación del Espíritu Nacional y falangista casado con Mercedes, la hija mayor del Rector de la Universidad de Murcia Manuel Batlle, y que en aquel momento ocupaba un puesto directivo en la Secretaria General del Movimiento de la C/ Alcalá de Madrid. Enterado de mis propósitos y de mi estancia en Madrid para intentar sacar la oposición, me propuso solicitar una beca para un Curso de 2 años de Sociología Política en el Instituto de Estudios Políticos sito en la Plaza de la Marina Española, sede del antiguo Senado de España, en el que con su aval fuí admitido.

Allí tuve durante los dos años que duró el Curso a Profesores tales como : Luis González Seara, Jesús Fueyo Alvarez, Luis Legaz Lacambra, Salustiano del Campo Urbano, José Jiménez Blanco, Adolfo Muñoz Alonso, Manuel Alonso Olea, Juan Velarde Fuertes, Román Perpiña Grau, Francisco Murillo Ferrol, Cruz Martinez Esteruelas, Tomás Mestre Vives, Jose Manuel Paredes Grosso, José Bugeda Sanchiz y el bigotudo e impresentable Juan Diez Nicolás, con el que tuvimos un incidente porque quería que diésemos nosotros la clases y, como nos opusimos radicalmente, dejó de darlas y nos exigió trabajos como exámen.

Y como compañeros tuve a Jose Carlos Mainer, el mayor experto actual en Literatura española; Jose Ignacio Wert, que llegó a Ministro de Educación con el PP; Francisco J. Vanaclocha Bellver, que fué Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Carlos III y su novia entonces Luisa; Javier Pascual Casado, Tac como yo; Alfonso Fernandez Miranda, Catedrático de D. Político de la Univ. de Madrid; un coronel asturiano monárquico a tope llamado Portillo; Prudencio García Martínez, de la UMD, consultor de N.U.; Maria Jesús Cañellas, documentalista de TVE,...

Tras pasar por las clases particulares de Salvador Cerón, el hijo del peón caminero de casi dos metros de altura, y del químico Laureano Sánchez los Maristas me aprobaron las Matemáticas y el Francés pero no me presentaron a la Reválida y aconsejaron a mi padre buscara otro Colegio. Mi padre con el asesoramiento de Juan Pedro Pineda, Practicante del Psiquiátrico y actor aficionado, que tenía un hijo problemático, Cecilio, que asistía a una Academia privada a la que iban los que vivían en El Carmen y los estudiantes con problemas de Murcia. Estaba en un 2º piso, en el domicilio particular de un viejo republicano murciano que vivía allí con su madre, que era radicalsocialista y fué Director en 1932 de un diario murciano “La Región” y, ademas de Director General de Correos, fue profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia. La edad de la madre le retuvo en Murcia y le hizo someterse a la depuración y limitación de todo tipo de actividades profesionales. Era un hombre corpulento de educación esmerada, laico, marxista, antiamericano acérrimo, había que ver sus comentarios cuando desayunaba en clase su café con leche y bizcochos leyendo el periódico que por aquella época daba las noticias de la guerra de Corea. Se decía por el régimen que era masón y maricón. Yo creo que lo primero era posible, pero de lo segundo nunca dió ninguna muestra. El se reservaba las Matemáticas y el Francés y teníamos dos profesoras : una de Lengua y Literatura llamada Fuensanta. una morenaza murciana de unos 30 años y otra rubia de ojos azules que nos daba Quimica. El cuadro se completaba con D. Antonio Zamora, Alcalde Pedáneo de Aljucer y antiguo seminarista.

Tenía como compañeros a Jose M.ª Ruiz-Funes Aroca, Antonio Sancho, Cecilio Pineda, Paco Poza Guillamón, Hernández Pagán, Castillo, Pedro Hernandez, Frutos, Fernando Muñoz Valcarcel, Fernando Rica que se hizo sacerdote, …..

La Academia fué un espacio de libertad: teníamos el Cinema Iniesta con sus programas dobles a la vuelta, el jardin de Floridablanca enfrente donde retozaban las alumnas de Instituto de 2ª Enseñanza Femenino Saavedra Fajardo y los Futbolines en la puerta de enfrente a la de acceso a la Academia. Los novillos eran habituales y las excusas variopintas.

Presentándonos como alumnos del Colegio San José de Espinardo, este si autorizado, aprobamos la Reválida de 4º , 5º y 6º de Ciencias y la Revalida de Bachiller Superior de Ciencias, con la anécdota de que cambiaron los exámenes y a mí me dieron la Matricula de Honor de Matemáticas que correspondía a Fernandito Muñoz “el pitagorin”, luego Premio Extraordinario de Fin de Carrera y Catedrático de Ciencias Exactas de la Univ. de Murcia y a él le dieron la que me correspondía en Historia.

El curso siguiente era el Preu que teóricamente tenía que hacer en Ciencias, porque quería ser Ingeniero Agrónomo, pero mi padre me hizo ver que en Murcia no había Escuela de Ingenieros Agrónomos y que las más cercanas estaban en Valencia y Sevilla y que eramos familia numerosa y no podía costear los estudios a todos los hermanos. La realidad fué que tanto el 2º como el 3º Antonio y Francisco Javier dejaron los estudios en el Bachiller y no tuvo que pagarle los estudios a ninguno hasta que el menor Santiago, con 14 años de diferencia conmigo, se fué a Valencia a estudiar Empresariales.

En definitiva, que me matriculé en Preu Letras ya como alumno oficial en el Instituto de Enseñanza Media de Murcia Alfonso X el Sabio, y tuve que coger el latín que había abandonado en los Maristas y aprender griego en un año con la ayuda de las clases prácticas de un ex seminarista de mi pueblo, de origen muy humilde, llamado Fulgencio, que destacó como futbolista.

Logré aprobar por los pelos el Preu y en 1963 me matricule en 1º de Derecho en la Univ. De Murcia junto con otros ciento y pico alumnos y tan sólo una veintena de chicas.

Como era consciente de la irregularidad de mis estudios me planteé abordar ese primer Curso con la máxima dedicación y, tras las clases de la mañana en la Universidad, por la tarde asistía a las clases particulares que tenía organizadas en su casa Antonio Pérez Crespo, que después sería Presidente de la ACNDP Acción Católica Nacional de Propagandistas de Murcia, Presidente de la Junta de Obras del Puerto de Cartagena y el primer Presidente de Ente Preautonómico murciano.

Fué un año muy intenso y de plena dedicación pero el resultado fué espléndido : obtuve la 2ª mejor nota del Curso, tras el n.º 1 que no podía ser otro que Antonio Remiro Brotons, de Elche, actual Catedrático de D. Internacional Público de la Universidad Complutense, y que alojado en el Hotel del Rincón de Pepe se dedicó a estudiar, hasta en su camino hacia la Universidad por la Trapería.

Obtuve una Matricula de Honor en Derecho Romano, un Sobresaliente en Derecho Político y otro en Historia del Derecho y un Notable en Derecho Natural .

Con las calificaciones obtenidas en 1º de carrera dí por superados mis complejos de inferioridad en materia de educación y le plantee a mi padre trasladarme a Madrid para hacer Derecho y Económicas al mismo tiempo. Mi padre no aceptó y yo perdí el interés por continuar dedicándome exclusivamente al estudio. Fui elegido por Paco Ruiz Risueño, delegado de Facultad del SEU y posteriormente Abogado del Estado y Diputado por Albacete del P.P., delegado de actividades culturales de la Facultad y me dedique a organizar todo tipo de eventos. Entre ellos una revista cultural a la que invite a participar a un alumno destacado de primero que declinó la invitación por dedicarse exclusivamente al estudio, se trataba de José Ramón Calero, que se casó con Purita García Perea y terminó siendo abogado del Estado en Murcia y, durante un tiempo, líder de Alianza Popular.

Durante la carrera fuí aprobando todo, excepto los dos internacionales, que eran precisamente los que más me interesaban, pero me encontré con el número tres de Falange, Joaquín Garde Castillo de Catedrático, secundado por el Adjunto Francisco Martínez Sobrao el Buque y por los auxiliares: el lancha y la canoa, Pepe Méndez y Manolo Albadalejo.

Relación de Compañeros de 1º de Derecho de Murcia

- Pedro Poza Guillamón, Inspector de Trabajo jubilado. Reside en Murcia

- Maribel Carrillo Pines, Funcionaria excedente de Instituciones Penitenciarias, reside en Pozuelo

- Isabel Rius Galindo vive en Majadahonda

- Jose Antonio Alarcón López jubilado de TVE

- Juan Alarcón Montoya, jubilado, reside en La Zenia

- Jose González Semitier , de Cieza

- Rosa Antonia Martínez Frutos, ex S. G. T. de Exteriores, jubilada en Madrid

- Francisco Andujar Naval abogado en Murcia

- Alfredo Pelayo Pérez, empleado en Ministerio de Educación en Madrid

- Javier Navarro Vals, ex Directivo de CajaMurcia de Cartagena

- Maria Angeles López Martínez, vivia en Madrid ahora en Alicante

- Vicenta González Medina, de Murcia

- Jose María García Faria, fallecido, Juridico de Marina de Cartagena

- Jose María García Perea, retirado en Cabo Roig

- Enrique Muñoz Fernández

- Enrique Miró Ferreres, misionero seglar de Murcia

- Jose María Servet Sánchez, con catering en Albacete

- Joaquin Cortés Robledo, Juridico del Aire, vive en Sevilla

- Maria Pilar Llergo Modrego, en V alencia

- Concepción González Marín, abogada en Hellin

- Jose María (Sanchez) López Alascio ,Abogado del Estado en Murcia

- Antonio López Sánchez, con Tienda de Música en Murcia

- Rafael San Eustaquio Tudanca, empleado de la Comunidad de Murcia

- Mª Teresa San Eustaquio Tudanca, Funcionaria de Tráfico jubilada en Barcelona

- Francisco Frutos Jover, fallecido

- Antonio Remiro Brotons, Catedrático de D. Internacional Privado de la Univ. Complutense

- Aurelia Richard Rodriguez, viuda de Marino Barbero

- Andres Bleda Martínez, ha muerto siendo Bodeguero en Jumilla

- Daniel Cáceres Hernández-Ros, exRegistrador de la Propiedad en Murcia.

- Antonio Gil Martínez, Juez en Alicante

- Ramón Alarcón Roldán, industrial en Hellin

- Emilio Masiá Clavel, abogado y poeta retirado en Lo Pagán Murcia

- Manuel Martínez Ripoll, ex Decano del Colegio de Abogados de Murcia.

- Antonio López Martínez, Ex Subsecretario de Exteriores Embajador en Egipto y Embajador en Noruega.

- Carmelo González, Profesor en Barcelona

- Manuel Caro Almela, Abogado en Murcia

- Juan Santiago García Parra, Abogado.Fallecido

- Maria Luisa Ferao Noguera, funcionaria del Ayuntamiento de Murcia.

- Maria Luisa Berenguer García, funcionaria de la Comunidad de Murcia.

- Julio Mompó Catalá, abogado en Elche, que fué Secretario del Colegio de Abogados

- Tomás Santos , que trabajaba en una y su marido de Cieza Compañía de Seguros y ha muerto en Barcelona

- Margarita Catarineu, Técnico de la Diputación de Madrid

- Mercedes Villena y su marido, ambos fallecidos, de Cieza

Estos son los que recuerdo, porque aguantaron casi hasta el fin de la carrera

Miércoles 27 de Septiembre de 2017 10:02

MIS ORÍGENES.

por Juan Alarcón Montoya

Nací el 19 de enero de 1944 en El Palmar, actual pedanía de Murcia, en el número 85 de la calle Mayor, antes llamada del Generalísimo, antigua carretera nacional adoquinada de Madrid a Cartagena.

Mis padres eran Antonio Alarcón Espinosa y Pilar Montoya Vivancos, ambos naturales de El Palmar y yo era su segundo hijo, ya que antes tuvieron una niña llamada Florita, en atención a las abuelas que se llamaban Florentinas.

Mi padre era hijo único, ya que a poco de nacer murió su madre de unas fiebres puerperales, y tuvo que ser amamantado por un ama de leche llamada Fuensanta, la Tanta, que a su vez tenía una hija a la que también daba el pecho y que se llamaba Antonia. Mi padre, al igual que mi abuelo, medía casi 2 m , tan sólo había en el pueblo dos personas que estuviesen a su altura uno era Galinsoga, que se suicidó por eso y Salvador Cerón, que fué mi profesor. Era rubio con los ojos azules, pero cuando tenía 18 años pasó el sarampión y se quedó completamente calvo, por lo que siempre llevaba sombrero o boina.

Cursó el Bachiller en el Colegio de los Maristas de Murcia desplazándose todos los días en una burra que le compró mi abuelo y que recorría los 6 kilómetros que separan el casco de Murcia de su Pedanía de El Palmar. Quiso estudiar Derecho, pero mi abuelo se opuso porque había que salir de Murcia, y optó por hacer un curso de mecanografía y presentarse a unas oposiciones de auxiliar de la Diputación Provincial de Murcia que sacó y estuvo por Mula cobrando unas tasas.

Después se compró una bicicleta Orbea para ir al trabajo en Murcia e incluso más adelante se compró una moto marca Harley Davidson, que le fue requisada con motivo de la guerra civil. Esta supuso un aplazamiento de su carrera profesional ya que fue movilizado para incorporarse a infantería de marina en Cartagena, donde utilizó varias estratagemas para evitar culminar El periodo de instrucción y ser enviado al frente. Estas estratagemas consistieron en aducir que los trajes le quedaban cortos dada su altura, y que por ella era gastador, y cortarse la yema del dedo pulgar para evitar hacer una instrucción normal y al final fue destinado a oficinas y como asistente de un comandante jurídico al que le hacía la compra. Contaba anécdotas tales como que el comandante le mandaba a los pesqueros a recoger algunas sardinas para los gatos que tenía su señora, y mi padre detraía una parte de las sardinas para comérselas con sus compañeros de mili, a los que también facilitaba panes sobrantes.

Periódicamente, mi padre bajaba a El Palmar, a casa de sus padres y se llevaba huevos, conejos y pollos para mantenerse en el destino militar y no verse obligado al rancho cuartelario y para obsequiar a su comandante. Consiguió así salvar los tres años de guerra civil y cuando esta terminó se incorporó a su destino en la Diputación ascendiendo hasta llegar a oficial y no llegó a técnico porque no tenía la titulación universitaria.

En su trayectoria profesional llegó a ser Administrador del Hospital Psiquiátrico Provincial de Murcia, primero en el antiguo Manicomio de Acisclo Diaz, hasta que lo consiguió trasladar a unas nuevas instalaciones en El Palmar, por lo cual consiguió tener el trabajo en su lugar de residencia. Su dedicación fué extraordinaria, dedicándole al trabajo toda la mañana hasta la hora de comer, hasta el punto que cuando dejó el puesto las funciones que él ejercía las desempeñaron 3 personas.

Era ordenado y metódico, tras la comida, invariablemente se echaba la siesta de una hora aproximadamente y tras ella se iba al Casino a jugarse el café en una partida de dominó del cual era un experto, tras esto se iba a la huerta a dar una vuelta y traerse una cesta de la fruta que hubiese.

Mis abuelos paternos eran Juan Alarcón Rios, natural de Zarandona, un apuesto mozo que casó en El Palmar con la hija de uno de los terratenientes de la villa, Flora Espinosa Ortiz mayor que él y que murió al nacer mi padre y de la que este heredó la casa y las tierras de regadio y de secano, que administró mi abuelo, que fué así uno de los terratenientes del pueblo, llegando a ser concejal agrario del Ayuntamiento de Murcia y procurador junto con el Rojo de las Acequias de Riego de El Turbedal. Yo vivía en una casa de dos pisos construida por mi padre, que tenía toda la planta baja de almacén y se comunicaba con la de mis abuelos, que era también de dos plantas pero que tenía la planta alta sin construir y habilitada como una gran sala para almacenar todos los productos agrícolas. Los patios eran comunes y allí había de todo. Un pozo con agua riquísima, cuadras para las caballerias, gallinero, palomar, conejeras, cuadras para cerdos y cabras y hasta panales de abejas. La cocina estaba en el exterior y existía un estercolero que servía para todo.

Mis abuelos paternos fueron Juan Montoya Martí y Flora Vivancos Bernal también naturales y vecinos de El Palmar y él no se dedicaba a la agricultura sino que empezó de albañil y terminó de empresario de la construcción. En Melilla fué donde creció como empresario con las edificación de instalaciones militares y casas para este personal. Se hizo de la confianza del entonces comandante Agustín Muñoz Grandes y acompañaba en ocasiones a su esposa al teatro. A su regreso a la Peninsula construyó el aeropuerto de Viator en Almeria y también algo en la zona de Yeste. Compró una finca en Mula, que vendió en la guerra civil y tuvo un automóvil, que le fué requisado y que utilizaba el Lizán para transportar la hierba . Su última obra fué la carretera de El Palmar a Sangonera, que yo recuerdo en construcción. Aparte de su amplia casa con aljibe, que daba a la carretera de La Alberca, por donde pasaban los romeros hacia la Ermita de la Fuensanta, y hacia esquina con la calle de los Montoya, que no sé si le debía el nombre, tenía toda una manzana de casas en la calle Floridablanca, donde instaló una fábrica de losas que llevaba mi tío Juanito, que era su hijo menor. Yo solía ir a comer casi todos los domingos a casa de mi abuela Maolla, que era como la llamabamos, que era una excelente cocinera y en esas comidas tomabamos el aperitivo con vermut y sifón y arroces variados, entre ellos un arroz con atún en conserva y aceitunas exquisito.

Mis primeros recuerdos de infancia son de un regreso apresurado de la escuela situada en la replaceta con una diarrea bastante visible y por lo que mis primeros profesores Antonio Morales y su esposa doña Amparo me envíaron a casa para que me limpiasen. Y también de una excursión al Puente de las lavanderas en la que D. Antonio nos hizo con folios unos vasos de papel para que pudiésemos beber agua. D. Antonio emigró a Venezuela, donde se dedicó a la industria petrolífera y fue sustituido por D. Moisés .

Mi padre que era amigo de D. Jesús Gil, profesor de la escuela publica, acordó con él que me presentara a Ingreso y Primero de Bachiller por libre en el Instituto Alfonso X el Sabio, exámenes que aprobé no sé cómo.

Con ello ingresé en el Colegio La Merced de los Hermanos Maristas en El Malecón de Murcia para hacer 2º de Bachiller, era de los más jovenes del Curso y fuí aprobando hasta llegar a 4º donde suspendí en Matemáticas y Francés, no pudiendo presentarme a la Reválida de Bachiller Elemental. Allí tuve como compañeros a Román, que fué futbolista del Real Murcia, Joaquin Escurra que ha sido Directivo de la Confederación Hidrográfica del Segura, Pretel al que llevaban en carriolé, Eduardo Ruiz Abellán, Hidalgo el de Conservas Hida, Pedro Poza que se fué a estudiar interno a Alcazar de San Juan, Vicente Iranzo, hijo del catedrático, José Marquina que vivía en el barrio del Carmen, Francisco del Aguila, Croveto que era uno de los tenores del Colegio, Fructuoso Barba que ha sido Catedrático de Matemáticas, Eduardo Maurandi que es Magistrado en Madrid, Gosalvez que jugaba al tenis,…. . Teniamos clase mañana y tarde y yo tenía que ir a mediodía a la Plaza Camachos a recoger la cesta de comida caliente que me enviaba mi madre en el coche de linea y tomarla en la casa de los caseros de la finca que tenía al lado del Colegio de los Maristas D. Jose Maria Aroca Ruiz-Funes, médico amigo de mi padre y de mi abuelo, y que más tarde fué el primer alcalde democrático de Murcia, donde coincidía con otro alumno de un curso inferior José Soler Ruiz que era de Sangonera. Me recorría el Malecón 4 veces al día.

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