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Tengo el blog completamente abandonado y ¡¡esto no puede ser!!. Parece que cuando te metes en una rutina es difícil salir: hay rachas que estás venga a hacer recetas nuevas, venga a meter entradas nuevas, con lo cual desayunas, comes, meriendas y cenas algo de cosecha propia. Llega el verano y la cosa cambia: dejas de hacer cosas, te da más pereza estar en casa cuando puedes hacer planes, te vas los fines de semana...y un mes después te fijas y no has metido ninguna receta nueva...


 

 

 

Si por alguna casualidad cocinas algo, o no le haces fotos, o te da pereza sentarte en el cuarto pequeño en el que está el ordenador, cuya temperatura media suele rondar los 45º… Que digo yo, ¿somos tontos o somos tontos? ¿Dónde metemos el ordenador? Pues en el cuarto más pequeño con menos ventilación de la casa, a pesar de que los ordenadores ¡calientan más que un radiador!

Hoy como me toca lavarme el pelo (lo digo como si lo hiciese una vez al mes) he decidido sudar todo lo que haya que sudar antes de la ducha y enfrentarme al temido combo (horno+ordenador).

La razón de enfrentarme a este combo son unas tartaletas de mi libro-musa. Están dentro del capítulo de la harina de maíz, que es de las más fáciles de encontrar. Desde que me compré el libro, voy como loca por los pasillos de los supermercados buscando harinas y con la de maíz hubo suerte. La receta pide cornmeal, que debe ser harina gruesa de maíz, pero como no tenía,  he utilizado harina de maíz para todo. Aunque la autora dice que es normal que la masa se desmenuce fácilmente, yo eché un poco más de nata y de mantequilla porque aquello parecía arenilla y no me acababa de convencer. Otro de los cambios que he tenido que hacer respecto a la receta original es el relleno. El original es una mermelada de ruibarbo con hibiscus, que en castellano debe ser hibisco o algo así. Como con este calor una no está como para florituras y peregrinajes en busca del ingrediente perdido, he optado por algo más sencillito. Las frambuesas estaban tiradas de precio y tenía una lima por ahí rodando, así que el relleno son dos tarrinas de frambuesas con el zumo y la corteza rayada de la lima y azúcar al gusto del consumidor.

Un día después: las he probado y ¡me ha encantado! La masa está que se deshace, las frambuesas siguen jugositas y la lima le da un toque especial...

Rustic Raspberry and Lime Tarts

La masa

Ingredientes: 116gr harina de maíz, 116gr harina corriente, 58gr cornmeal, 50gr azúcar, 1/2 cucharadita de sal, 58gr mantequilla, 1 yema de huevo, 50gr nata.

El relleno

Ingredientes: 2 tarrinas de frambuesas, l lima, azúcar al gusto.

Preparación

1. Tamizar los ingredientes secos sobre un bol.

2. Añadir la mantequilla en trozos y mezclar hasta que quede como arena. Añadir la nata y la yema de huevo y mezclar hasta que quede incorporado. Aquí es donde he echado algo más de mantequilla y nata hasta que tenía la consistencia que me gustaba.

3. Coger bolas de masa y aplanarlas con la mano hasta conseguir círculos de masa finos.

4. Mezclar las frambuesas con el azúcar, el zumo de lima y la corteza de la lima rayada.

5. Colocar las frambuesas en el centro de cada círculo de masa, espolvorear con un poco de azúcar y cerrar los círculos intentando meter y sacar los bordes alternativamente al cerrar las tartaletas. La masa se rompe a veces, pero no pasa nada.

6. Guardar en la nevera durante al menos una hora.

7. Pasado ese tiempo hornear en horno precalentado a 180ºC hasta que la masa quede dorada.

 

Lunes 05 de Junio de 2017 17:05

2. Dúo Gardel-Razzano

por María Mirna Rugnon Paiva

A principios del siglo veinte ‘El Mago’ venía desarrollando su carrera artística con el género de música nativa. En el transcurso de la etapa de La Guardia Vieja, conformó un dúo con José Razzano –intérprete uruguayo de canciones gauchescas– en 1911, este dúo llegaría muy pronto a la fama.

 

Ese auge de lugares para el ocio era el ambiente propicio para ellos, así empezó a cantar el dúo Gardel-Razzano, actuando en distintos lugares públicos y en general donde obtuvieran un contrato, buscaban ganarse la vida, en las dos capitales, tanto en Montevideo como en Buenos Aires.

Hacia 1915, tuvieron la oportunidad de debutar en el teatro Royal, en Montevideo y empezaron a hacerse conocidos mediante la interpretación de canciones nativas, antes de comenzar a cantar tangos. Acerca de esta presentación, cabe relatar dos anécdotas: sobre la personalidad de Carlos Gardel.

 

La primera anécdota es la siguiente: frente a donde iban a actuar, en el Teatro Royal, se había colocado un pasacalles con el nombre del dúo Gardel-Razzano, como publicidad y cuando Gardel vio el pasacalles, le dijo a Visconti –gerente del teatro Royal–: “Che, ¡se van a creer que soy Carusso!”

La segunda anécdota es esta: El teatro, Royal, en aquella noche, se venía abajo de tanta gente, los aplausos y las ovaciones eran interminables; cuando finalizó la función, Carlos estaba en el camerino llorando de emoción, cuando

llegó Visconti a felicitarlo, Gardel contestó: “Todo esto te lo debo a vos”. Es de resaltar la modestia y sinceridad del artista.

 

 


 

Lunes 05 de Junio de 2017 17:04

1.2 Las “Pensiones”

por María Mirna Rugnon Paiva

Formando parte del crecimiento y progreso de los países, se instalaban grandes industrias en las orillas de las ciudades, es entonces que los sitios de vida nocturna donde se escuchaba y bailaba el tango, se van desplazando al centro. En esas circunstancias, a comienzos del siglo XX aparecieron también otros puntos de reunión, denominados las “pensiones”, parecidos a las academias pero, en este caso, eran establecimientos muy frecuentados por los hombres, no solo de las orillas, sino de distintos ambientes aún provenientes de otros sectores de la ciudades, por otra parte, existía la creencia de que concurrir a esos lugares y saber bailar era una muestra de machismo. Lo importante era el baile y la figura central era el hombre, la mujer, en cambio era como una ayuda para exhibir él su destreza de bailarín. Se acostumbraba diferenciar la forma de bailar los uruguayos y los argentinos, se decía por ejemplo, que en el tango uruguayo los pasos eran más largos y en el tango argentino, más cortitos. De allí salió un dicho que era el siguiente. “Abran cancha que baila un oriental (uruguayo)”.

La característica del tango arrabalero en cuanto a la improvisación de la música y en parte en la danza, que se desarrolló, especialmente en las Academias, va desapareciendo en buena medida; no se va a dar de allí en adelante al comenzar la interpretación musical con el empleo de las partituras.


Ya en el año 1900, terminando el siglo XIX, se cierran las Academias, de éstas queda como el rasgo inolvidable, que aquella música de tango significaba una expresión de una gran creatividad y un arte auténtico, los músicos resultaban ser unos artistas verdaderos. Y casi todos los pasos en la danza datan de esa época. Representó un cambio muy trascendente en la interpretación de la música e igualmente en la danza.

Por eso se puede concluir, que finalizando con el siglo XIX, una etapa del tango, que puede calificarse como “primitiva”, vinculada a los estratos menos favorecidos de la sociedad; para dar comienzo, con el siglo XX, a la siguiente faz, en la cual, sale de los suburbios, para tomar por asalto la ciudad entera, convirtiéndose poco a poco en una verdadera pasión popular.

Este proceso tenía como marco la continuación del referido progreso del país, tanto en la capital como en la campaña, durante las primeras décadas del siglo veinte. Época en que empieza a apreciarse, dentro de las costumbres citadinas, el desarrollo del ocio, respaldado en un mejoramiento de la economía, desembocando en una vida más amable.

Se inicia con un paulatino despegue de distintas actividades de esparcimiento en las horas del día y en la noche: se expande así la vida nocturna en otras partes, más allá de las orillas. Por toda la ciudad se abrieron salones para escuchar música, canto, centros nocturnos, cafés, en fin sitios donde actuaban excelentes artistas, o también donde bailaba el público asistente.

Se agrega, además, el crecimiento del género teatral, que, aún cuando ya se conocía desde tiempo atrás, –el clásico y emblemático Teatro Solís se había inaugurado en 1856– participaba en ese desarrollo del ocio con obras de renombre de autores acreditados, nacionales y extranjeros. Era frecuente que actuaran artistas europeos. Por ejemplo, en 1903, cantó en Montevideo, el famoso tenor italiano Enrico Carusso ante un público tan culto que podía percibir cuándo una nota musical no salía exactamente como debía ser.

En fin, se cultivaba la afición al ritmo tanguero, en ambientes con otro carácter muy diferente al anterior, eran sitios creados para el entretenimiento, populares, a donde concurría un público variado. Además el espectáculo se alternaba con payadores –que era el canto y la música nativa, sus improvisaciones y canciones sobre la vida en el campo - siendo las formas musicales el estilo, la milonga y el vals criollo, entre otros, La pulpera de Santa Lucía. Es así que el tango, entre 1915 y 1920 tenía cada vez más difusión, convirtiéndose en una expresión cultural masiva, que llegaba a todas las capas sociales, fenómeno acentuado por el comienzo de la era del tango cantado en 1917.

1. Características generales

La Guardia Vieja constituye la primera etapa, se extenderá por veinte años, entre 1900 y 1920; coincide en algunos años con la Primera Guerra Mundial, con la Revolución Rusa y en algunas partes del mundo, con el principio de la lucha por la conquista del voto femenino.

Durante este período tienen lugar importantes progresos: se inicia la era del tango cantado con la voz de Carlos Gardel, y en 1917 se da a conocer La Cumparsita, considerado “El himno de los tangos”. También van a aparecer las partituras.

 

 

También se disfrutaba de los géneros venidos de Europa, como el vals, la polka, la ópera, estos se presentaban especialmente en los teatros y en reuniones en casas particulares. Paralelamente seguía evolucionando el tango. A principios del siglo XX, pocas letras de tango, estaban escritas, y las que se conocían, reflejaban la vida en los arrabales, con temas de mal gusto, desfachatadas o con lenguaje procaz, que no trascendieron. Por otra parte, no se elaboraban las partituras y tampoco se había iniciado la grabación. Hacia el final de esta era, las letras van a cambiar para volverse melancólicas.

Igualmente, en esos primeros años del siglo veinte, en el comienzo de la era de la Guardia Vieja, se empezaron a escribir las partituras, de manera que la música de los tangos, se iba haciendo conocida en diferentes ambientes citadinos. Justamente este adelanto constituyó otro factor para que aquellas partituras, contribuyeran, en gran medida a que el ritmo saliera del suburbio. Siguiendo con la secuencia, años después, se iba a incorporar la técnica para la grabación, que en sus inicios constituyó otra novedad, y otro paso más que contribuyó indudablemente a la difusión de este género musical.


 


29/04/2017

Barry Harris. Manteniendo viva la llama del bebop

 

Cronológicamente el estilo bebop sucede (que no sustituye) al swing (es bueno que los diferentes estilos convivan juntos). Ya comenté en el artículo que dediqué al swing (muy breve, por cierto) que muchas de las big bands que surgieron en la era del swing se disolvieron en los primeros años de la segunda guerra mundial, al ser más difícil el mantenimiento de grandes agrupaciones. La desintegración de las big bands propició la aparición de grupos más pequeños, al mismo tiempo que llegaron al jazz músicos jóvenes con ideas renovadoras, que, algo cansados del sonido comercial del swing, se empeñaron en buscar nuevas formas de hacer jazz. Fue entonces, al inicio de la década de 1940, cuando comenzaron a aparecer los primeros indicios del bebop. Se pasaba de las big bands a grupos más reducidos (cuarteto, quinteto, sexteto) y empezaba el jazz moderno. Algunos de los músicos que emergieron en aquellos años han escrito varias de las mejores páginas de la historia del jazz. Hablo de Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Bud Powell, Thelonious Monk y algunos otros que revolucionaron el jazz. Art Tatum, Tadd Dameron, Powell y Monk han sido sus principales referentes en el piano (que de un pianista va este artículo). El bebop se caracteriza principalmente por un fraseo rápido y poco espaciado, una mayor utilización de los solos instrumentales improvisando sobre la melodía principal y un mayor protagonismo de la sección rítmica de lo que había sido en los años anteriores. Ese periodo fue también el del auge de las jam session, porque aun habiendo empezado antes, en los años 30, es en la década de los 40 cuando realmente se generalizan e incluso llega a haber clubs que las programan, como fue el caso de las célebres del Minton's, en Harlem (NYC). Hay un magnífico cortometraje de 1944, Jammin' the Blues, nominado a los premios Oscar de aquel año, sobre una jam session con excelentes músicos. Lo podéis ver aquí. Una verdadera delicia ver y escuchar este corto.

 

Los músicos que he citado (y otros) son tan grandes que su música y el estilo que crearon perdurarán en el tiempo. Porque además han tenido muchos continuadores y algunos de sus contemporáneos todavía están en activo para mantener viva la llama del bebop. Y este es el caso del protagonista de este artículo, Barry Harris, un excelente pianista y compositor que tocó con ellos y que aún hoy, a sus 87 años, se pasea por el mundo para enseñarnos y deleitarnos con todo lo que sabe hacer con su piano. Reside en Nueva York, pero todos los años realiza una gira por diferentes países, la mayoría europeos (en España ha estado en más de 30 ocasiones y siempre ha dicho que le gusta y que es un país en el que se hace y toca un buen jazz), en los que actúa en conciertos y pone en marcha sus talleres de formación intensiva (workshops). Porque esa, la de formación y educación musical, es una de las facetas que más le interesan y a la que dedica gran parte de su tiempo. Aprovecho que este mes de abril está en Madrid, en el Bogui Jazz durante una semana, para escribir sobre él.

Barry Harris nació en Detroit en diciembre de 1929, allí estudió piano y allí estuvo hasta que se trasladó a Nueva York en 1960. En los años 40 y 50 Detroit fue uno de los centros neurálgicos del jazz en Estados Unidos (que es como decir en el mundo). Por allí pasaron los mejores músicos de la época y con la mayoría de ellos tocó Harris. Después, en Nueva York, empezó tocando en el grupo del baterista Max Roach y más tarde en el quinteto del saxofonista Julian "Cannonball" Adderley. En Nueva York conoció a Thelonious Monk, con quien hizo una gran amistad y compartieron durante años un apartamento que la baronesa Pannonica de Koenigswarter, protectora y amiga de Monk y de otros músicos de jazz, tenía en Nueva Jersey. Además de tocar con la práctica totalidad de los mejores músicos de jazz de la época, Barry Harris comenzó su etapa de educador que aún hoy sigue ejerciendo. La enseñanza es una de sus pasiones, quiere y necesita transmitir sus conocimientos, además de que fuera lo que le permitió vivir y mantener un cierto reconocimiento en unos años en los que hubo una clara marginación de los músicos dedicados al bebop. En 1982 abrió un centro de enseñanza e investigación de jazz en Nueva York, el Jazz Cultural Center, que hubo de cerrar cinco años más tarde (en 2012 un buen pianista y ex-alumno de Harris abrió un centro de formación similar en Bilbao, el Jazz Cultural Theatre) aunque Harris continuó con sus talleres de formación en diferentes lugares. Por sus clases han pasado infinidad de músicos. En su página web, http://www.barryharris.com/, tenéis información sobre sus workshops y tutoriales. Pero lo más curioso es que Harris es profesor y también alumno, porque sigue tomando clases de piano con una profesora de clásico. Nunca se acaba de aprender.

Jazz Entre Amigos, el programa de televisión española que dirigió durante varios años Juan Claudio Cifuentes "Cifu" le dedicó uno de sus capítulos. El programa sobre Harris se emitió el 29 de agosto de 1988, cuando Harris tenía 58 años y ya llevaba más de 40 tocando jazz. Sesenta minutos de programa con la buena música de Barry Harris y con la sabiduría y conocimientos de Cifu.

Hay varias películas sobre jazz o dedicadas al jazz o en las que predomina la música de jazz (mejor me olvido de la última, La la land), pero son dos las que destacan sobre todas las demás, al menos en mi opinión. Round Midnight (ganadora del premio Oscar a la mejor banda sonora en 1986), dirigida por Bertrand Tavernier e interpretada por Dexter Gordon en su papel principal, y Bird (ganadora del Oscar al mejor sonido y del premio BAFTA a la mejor banda sonora en 1988), dirigida por Clint Eastwood y con Forest Whitaker en el papel de Charlie Parker, porque es una película sobre la vida de este gran saxo alto. En esta segunda, en Bird, Barry Harris es uno de los músicos que interpreta al piano gran parte de los temas de su banda sonora. Creo que junto a su participación en el documental sobre Thelonious Monk, Straight, no Chaser, son sus únicas incursiones en el mundo cinematográfico.

Y tras esta introducción sobre el estilo bebop y de algunos datos biográficos de Barry Harris entro de lleno en su presencia de este año en Madrid. La sala Bogui Jazz programó una semana completa con Barry Harris, del lunes 24 al domingo 30 de abril. Los cinco primeros días con un taller o seminario con Barry Harrys y esos mismos días, en sesión de noche, una jam session con pianistas de auténtica categoría: Richard Clements (lunes), Luciano Fabris (martes), Ignasi Terraza (miércoles) y Joshua Edelman (jueves) (Edelman es a quien me refería al hablar del Jazz Cultural Theatre de Bilbao), porque el viernes se lo reservó el propio Harris para un concierto con su trío, al igual que sábado y domingo. Es admirable que con 87 años Barry Harris complete una semana como ésta, con cinco workshops y tres conciertos.

Dos momentos del workshop de Barry Harris en Bogui (26/04/2017)

Yo asistí al primero de los tres conciertos que ofreció Harris en Bogui, el viernes 28 de abril, y lo que cuento a continuación es lo que yo viví esa noche. Empiezo por decir quiénes fueron los músicos que le acompañaron en estos tres conciertos. Barry Harris suele acompañarse, siempre que puede, de músicos del país que visita y en esta ocasión los anunciados eran Richie Ferrer al contrabajo y Jimmi Castro en la batería. A Richie Ferrer lo he visto en no pocas ocasiones, varias veces con Larry Martin Band y con el grupo que le sucedió tras el fallecimiento de Larry, Speak Jazzy, otras con Pedro Iturralde y también con alguna otra agrupación. Ha colaborado en otras ocasiones con Barry Harris y no me cabe duda de que es uno de los mejores contrabajistas españoles de la actualidad, al margen de que es una enciclopedia de jazz; Larry Martin (Manuel Martín Arriaga) decía de él que era la "Richipedia". A Jimmi Castro no lo había visto nunca, aunque lleva muchos años dándole a la percusión y haya sido uno de los bateristas que han tocado con Harris en sus visitas a España. Pero además de Richie y Jimmi también estuvo el gran bonguero cubano Ramón González "El León" y cuando vi los bongos en el escenario y la aparición de Ramón González me di cuenta de que en el concierto iba a tener un protagonismo especial el jazz latino.

Sólo con ver las manos de Barry Harris uno se da cuenta de que son manos de pianista. Dedos largos, ágiles, flexibles, siempre en movimiento, son dedos que llevan más de 80 años tocando y acariciando las teclas de un piano. Y es que una de las características de Barry Harris es que toca el piano sin estridencia, con suavidad, como si sus manos se deslizaran por las teclas. También puede uno acercarse al bebop de esa manera.

Y empezó el concierto. Sabíamos que íbamos a disfrutar y escuchar los temas que inmortalizaron él mismo, Thelonious Monk, Bud Powell, Tadd Dameron, ... y así fue. Y es que pese a su edad y a que una enfermedad le tuvo algún tiempo apartado de los escenarios (de eso hace ya más de diez años), Barry Harris tiene una enorme vitalidad y ganas de transmitir todo lo que sabe y ha vivido. Se divierte tocando y divierte a sus músicos y al público que le escucha. Para abrir y dejar claro de qué iba la cosa, el grupo acometió un tema latino al que siguió She, una composición de Charles Aznavour y Herbert Kretzmer, que dedicó a todas las mujeres presentes. Después, a piano solo, Love is a Blossom, de Duke Ellington. Un paseo por la música brasileña y cubana, algo de Powell, A Little Crazy, vuelta a Monk con Ruby, My Dear, y para finalizar el tema que suele cerrar sus conciertos, Nascimento, con todos los asistentes coreando y bailando. Y es que Barry Harris no solo provoca y dirige a sus músicos (es increíble ver el divertimento que existe entre ellos) sino que también lo hace con el público que asiste a sus conciertos. Pero no se cerró con Nascimento, porque hubo propina ante la insistencia de los que allí estábamos. Un magnífico concierto que nos hizo vibrar, reír, cantar, bailar y sobre todo en el que escuchamos jazz del bueno interpretado por un músico irrepetible que ama el jazz y todo lo que la música representa.

Barry Harris en Bogui Jazz (28 abril 2017)

Richie Ferrer, Ramón González y Jimmi Castro en Bogui Jazz (28 abril 2017)

La compenetración de Harris con los músicos que le acompañaron fue total y su humor y vitalidad contagian a quienes le rodean. Es absolutamente admirable que a sus 87 años haya firmado una semana como ésta. Todas las mañanas estaba en Bogui a las 10:30, terminaba el workshop entrre las 6 y las 7 pm y 2 ó 3 horas más tarde la jam o el concierto. Además, cercano y asequible para todos los que deseaban hablar con él, simplemente saludarle o hacerse una foto con él para el recuerdo. Reconocimiento y agradecimiento también para la sala Bogui Jazz, Dick Angstadt, alma del Bogui, y AIE Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España, que entre todos han colaborado para hacer realidad la presencia de esta leyenda del jazz en una sala madrileña.

No podía dejar sin dar eco a uno de los acontecimientos más importantes para el golf Español, como que uno de nuestros mejores golfistas gane el Master de Augusta.

Sí, Sergio García ganó este domingo 9 de abril de 2017 el Masters de Augusta. El golfista español se impuso al inglés Justin Rose en un emocionante mano a mano que se decidió en el desempate, ya que ambos acabaron el recorrido empatados a -9. Es el primer “major” del Castellonense, de 37 años, que se vistió por primera vez y esperemos nos sea la última, con la mítica chaqueta verde de Augusta. La maldición de Sergio es historia.

Es fabuloso lograr la chaqueta verde el día que Seve habría cumplido 60 años. El primer major español en el siglo XXI ya está aquí, 18 años después. En 2007, una corbata le privó en el hoyo 18 de levantar el título, superado después en el desempate por el irlandés Pádraig Harrington.

Es el quinto Masters de un español tras los dobletes que lograron Seve en 1980 y 1983 y Olazábal en 1994 y 1999, Sergio García entró en la corte de los más grandes.

Parece que sus compañeros pronosticaban hace tiempo que algún día llegaría este momento; Seve lo decía "Este chico es bueno, bueno, ¡eh!", también José María Olazábal "yo no he visto otro golfista que te juegue un hierro 9 a 130 metros y le pidas que lo haga con un hibrido y te haga la misma distancia".


La chaqueta verde es el símbolo distintivo del torneo. Los ganadores reciben una que guardan durante un año después de su victoria y que deben devolver al club en la siguiente edición. Gary Player como ganador en 1961 no devolvió la chaqueta a pesar de la insistencia del club. La tradición del emblemático traje la inició el ganador Sam Snead, en 1949.


Todos los miembros poseen una chaqueta verde que usan habitualmente en ocasiones especiales y para ser reconocidos como miembros durante la disputa del Torneo. A excepción del vencedor de cada edición nadie puede sacar la chaqueta del club.


La tradición también dicta que el vencedor de la edición anterior imponga la chaqueta al ganador de la edición en curso.  En 1966, Jack Nicklaus se convirtió en el primer jugador en ganar el torneo consecutivamente, por lo que él mismo se vistió la chaqueta.
Cuando Nick Faldo (en 1990) y Tiger Woods (en 2002) ganaron el torneo también consecutivamente, fue el presidente del Augusta National Golf Club quien les impuso la chaqueta.

En el marco de los cambios políticos operados, de las pautas de progreso, de las innovaciones y otros sucesos acaecidos desde el origen de la música del tango, década del 1860, hasta el año 1900, se resume lo siguiente:

a) El escritor Vicente Rossi nos cuenta que “tango” era el nombre que los esclavos africanos daban a sus tambores, desde la época de la Colonia, a principios del siglo XIX. También empleaban la voz “tango” para nombrar los sitios en que ellos se reunían a bailar, en fechas como en la época de Carnaval o el día de Los Reyes Magos.

b) Entre 1860 y 1870 se ubica el surgimiento del tango orillero, como su nombre lo dice, nacido en las orillas de las capitales rioplatenses, en particular en los bajos fondos, como música que se escuchaba y se bailaba en los suburbios, en burdeles, cafetines y centros nocturnos. En ese entonces la letra, si acaso existía, no revestía importancia y tampoco trascendió.

c) En general se puede advertir que las escasas letras de los tangos más antiguos hablan de infidelidades, de amores, de traiciones, de sentimientos, o de comportamientos y costumbres vinculados a los lugares marginales, donde surgió y se desenvolvió este género, pero esto no quiere decir que en aquella sociedad y en aquella época no existieran el amor sincero, la vida sana de familia, la honestidad en general, el trabajo honrado o el progreso.

d) Brotó en esa sociedad conformada por criollos y emigrantes europeos. En los primeros tiempos, no se conocía más allá del arrabal.

e) Avanzando en el tiempo, a lo largo de las dos décadas, desde 1880 hasta el fin del siglo XIX, este ritmo se oía y se bailaba en los conventillos y se enseñaba la danza en otros establecimientos como las Academias de Baile.

Figura 21. Estación de Ferrocarril. Construida por el Ingeniero Luis Andreoni, inaugurada el 23 de junio de 1897.

f) En Buenos Aires, surgen establecimientos similares, que se denominaron los “Peringundines”.

g) En Montevideo, había varias academias de baile, pero más famosa sería la llamada “San Felipe y Santiago”. A propósito, el escritor argentino Jorge Luis Borges afirmó que fue, precisamente, en esta Academia en Montevideo, donde nació el Tango.

Figura 22. José Pedro Varela Reformador de la Enseñanza

h) Lo interesante a destacar sobre las Academias de Baile, era la originalidad de los músicos quienes, si bien no conocían las partituras, resultaban ser unos verdaderos artistas e igualmente se destacaba la creatividad de los bailarines, que trataban de seguir la música con los diferentes pasos, de ahí la aparición de “los cortes”, “las quebradas” y otras figuras.

i) Al culminar el siglo XIX, en 1900, desaparecen dichas academias y con el comienzo del siglo XX, estamos ante el despegue de la era de La Guardia Vieja.

j) Es del caso señalar, que a lo largo de la época primitiva, así como en la posterior etapa de la Guardia Vieja y durante la era de la Guardia Nueva, y los tiempos que siguieron, no perdía vigencia, especialmente en el campo, otro género, antes mencionado, cuales son las tonadas y canciones que recogían temas de la Payada, acompañadas por la guitarra, cuyos títulos, eran, por ejemplo La mañanita, Me dejaste, Mi madre querida, Brisas de la tarde, temas de la música nativa, inspirada en la vida y las costumbres de la campaña.

Sábado 08 de Abril de 2017 08:58

14. El tango en París

por María Mirna Rugnon Paiva

Como breve introducción al tema del tango en París es pertinente señalar que, en los comienzos del siglo XX, las clases más acomodadas, en Uruguay y en Argentina trataban de imitar el estilo de vida de la Belle Epoque.

La riqueza del alto comercio, por ejemplo, se refleja todavía en las construcciones de la zona del Prado o del Paso del Molino, barrios de Montevideo en donde las casas, a veces mansiones, así como el mobiliario, las modas, en general, así como las costumbres e ideas eran  venidas de Europa.

Era en esa misma época, cuando las familias rioplatenses acomodadas, en épocas de descanso, hacían viajes a Europa por barco, ya que en esos tiempos era el único medio.

 


Figura 20 Tango en París


En esos primeros años del siglo veinte, los trabajadores se fueron organizando en sindicatos, luchando para obtener conquistas laborales, dado el surgimiento de grandes empresas. De ese entonces data la fundación de una Federación Obrera en Uruguay.

Por otro lado, sucedió que en 1905, Enrique Saborido uruguayo, creó un academia para enseñar a bailar tango, en París, así fue entonces, cuando Ángel Villoldo, payador y Alfredo Gobbi, llevaron, por primera vez, partituras del tango a la capital francesa.

De allí derivó que, tiempo después, los marineros continuaron haciendo llegar periódicamente la música del tango a París, es decir, las partituras, lo cual tuvo una muy buena acogida en sitios nocturnos. Se ha dicho que allí, nuestro género musical recibió alguna influencia de lo apache, en cuanto a que la mujer bailaba con una falda corta. Y con esa falda bailaban el tango en la región rioplatense.

Este ritmo llegó a Alemania, Italia, Inglaterra e inclusive, según algunos autores, a Rusia, de ahí que se ha dicho que en Europa se conocía el tango antes de la Primera Guerra Mundial.

Sería tan conocido que los tangófilos afirman que hasta la Iglesia se ocupó del tango ya que el Papa Pío X prohibió esa música, años más tarde, cuando el Vaticano conoció mejor ese ritmo levantó la prohibición.

 

Recopilando, encontramos que los escenarios del tango también fueron al principio cerca de los cuarteles, después estaban en los cafetines danzantes portuarios, en los bajos fondos; luego va llegando a los patios de los conventillos y así se seguía expandiendo por la ciudad.

Figuras 18 y 19 Tango Orillero

Se caracteriza por ser una tonada, que es bailada, con preferencia por los compadres y los compadritos, prototipos de los arrabales; ritmo de mucha aceptación por tratarse de que, los sitios de esparcimiento, los suburbios, eran frecuentados por una población predominantemente masculina. Pero, con el paso del tiempo, el tango se hará conocer en los hogares, se va a imponer en los cabarets y de ahí en adelante se hará conocer más allá de fronteras, conquistando varios países sudamericanos, parte de Europa y EE.UU.

Hacia la década de 1910 a 1920, poco a poco, se empiezan a conocer, en las dos capitales, sitios nocturnos, denominados Cabarets; en Montevideo, al principio, los más famosos, eran el Pigall y el Moulin Rouge, ubicados en la zona céntrica, decorados al estilo de los europeos, se trata de lugares más acordes con los gustos de la franja social que empezaba a aceptar el tango. A esos sitios se va a bailar, a tomar una copa, a ver un espectáculo, a disfrutar una velada en pareja o con amistades.

Pero la clase alta y la burguesía ofrecían gran resistencia a aceptar este género musical debido a los lugares donde se escuchaba y por la manera de bailarlo, considerándolo, ligado a la mala vida y atentatorio de las buenas costumbres. Aunque los jóvenes de esas familias acomodadas, solían disfrutar de la vida nocturna, frecuentar los suburbios, y bailar el tango.


 

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