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Con el paso del tiempo, el tango se va transformando, influye también el hecho de que con el crecimiento de las ciudades, y al empezar a desarrollarse la industrialización[1], aquellos sectores del Bajo, deben desocuparse para darle paso a la instalación de industrias; entonces los centros nocturnos se trasladaron de las orillas al centro.


 

Figura  Hasta diciembre de 1978, el conventillo de Medio Mundo —ubicado en la calle Cuareim 1080, en pleno barrio Sur de Montevideo— fue uno de los núcleos más importantes de la cultura afrouruguaya.

Esta danza, que en un principio era propia de los burdeles y sitios cercanos del puerto, fue llegando poco a poco a los conventillos, edificios muy grandes, a veces de dos pisos, destinados al inquilinato, donde se alojaban tanto criollos como emigrantes.

Los conventillos eran unas construcciones donde mucha gente compartía un edificio, acá cada familia o cada persona tenía una sola una pieza, pero, al mismo tiempo había una solidaridad entre todos; de allí, que había, en el mismo edificio, zonas comunes, para todos los inquilinos, por ejemplo, un patio grande en el medio, que servía para lavar ropa o para desarrollar actividades en común, en este lugar también se hacían reuniones de trabajo o festejos, y, en ocasiones se organizaban bailes con música de tango.

Existió un conventillo muy famoso en Montevideo llamado “Medio Mundo”, que ya desapareció. Carlos Gardel vivió allí entre 1890-1892, en su niñez, después de haber llegado desde Tacuarembó, en compañía de Berta Gardes. En ese entonces el futuro artista, permaneció bajo el cuidado de María, una sobrina de Escayola que vivía en el conventillo y una francesa Anais Beaux con su compañero Francisco Muniz. En la época en que la francesa Berta Gardes viajó a Toulouse a tener un hijo suyo, quien se llamaría Charles Romualdo. Acompañada de su hijo volvió a Uruguay a reunirse con su amiga Anais, su esposo y Carlitos. De ello deriva que, más adelante se trataría de hacer pasar al francesito, como que fuera Carlitos, es decir se intentó hacer creer que era un solo niño.

Continuando con el tema de la trayectoria de esa danza, esta empezó a difundirse y se dio a conocer más allá de los arrabales. Aparecieron así en Montevideo las academias, lugares para todo tipo de público, similares a los galpones, donde se bailaba y se daban clases, para aprender esa danza con mujeres “profesionales“ que cobraban por ese trabajo. Había hombres encargados de vigilar esos sitios, que se llamaban “los bastoneros”. En algunos sitios, se podía beber alternando con las “coperas”.





[1] Se inició en Uruguay hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, lo cual contribuyó a un mayor desarrollo y crecimiento de la vida en la ciudad. Surge la clase trabajadora.

 

Esa añoranza, estos comportamientos, en las orillas, en cierta forma normales del ser humano en su desadaptación, se mezclan y van a derivar en que, tanto aquellos extranjeros, venidos de tan lejos, decididos a iniciar una nueva vida, así como también los criollos que fueron alejados de su medio, el campo; van a experimentar una remembranza o un sentir muy profundo que es la nostalgia que sentían los gauchos en la ciudad, al recordar el campo; así como aquellos inmigrantes radicados en América, quienes habían dejado atrás su patria lejana y a la que nunca volverían.

Figura 10: dicionario Lunfardo


Como consecuencia natural del proceso de comunicación y de integración, los criollos empiezan a incorporar expresiones italianas en su vocabulario coloquial, a veces palabras foráneas deformadas. De la misma manera, los extranjeros iban adoptando el lenguaje local mezclado con el suyo, lo cual resultó en una mezcla de los dos idiomas.

Se puede añadir que llegaron corrientes de españoles, preferentemente del norte de los Países Vascos y del sur, de Andalucía. Igualmente, italianos de muy al norte, de La Liguria, por ejemplo y también del sur de Italia. En menor cantidad, también hubo procedencia de Francia, de esta manera, se fue conformando el lunfardo.

En aquellos tiempos, hacia la mitad del siglo XIX las distintas culturas se iban mezclando, ya que las dos capitales rioplatenses, Montevideo y Buenos Aires, contaban con una población que era mitad criolla y mitad extranjera, y aun hubo épocas donde los extranjeros eran los más numerosos.

Como dice Daniel Vidart, en su excelente publicación El tango y su mundo:

[…] Toda cultura compleja está cosida, apuntalada con empréstitos […].

[…] El resultado de ese intercambio fue una fusión gradual, imperceptible. Los italianos se acriollaron y nosotros, sin quererlo y sin saberlo, nos italianizamos. Una idea colectiva, empero, sobrevivió al embate del acordeón, de la agricultura y de la polenta. No quisimos renunciar a la sangre charrúa […].

[…] La tan llevada y traída “sangre charrúa” es una idea-fuerza, un mito piadoso de nuestro orgullo nacional.

[…] Esta epopeya popular de la inmigración italiana, silenciada y escamoteada por la historia oficial, no ha tenido otro cancionero que el del tango”[1].

Hay que destacar otro factor, que influyó en la gestación de este ritmo, y es que los extranjeros eran muy dados a cantar al interpretar música con instrumentos, justamente el estilo del cantar enfático de los italianos influyó en el cantar del tango.

Como ya se dijo, al principio lo bailaban en las orillas, los hombres que se consideraban pesados o personajes, luego con mujeres de los bajos fondos. Pero con la presencia de los inmigrantes surgen otros bailarines, sus descendientes, hijos de españoles y de italianos, que se van integrando. Ellos conforman personajes, como son ‘los compadritos’, quienes, sin otras habilidades, bailan muy bien el tango, lo que se considera como un mérito, pues ellos carecen de la valentía que caracteriza al gaucho quien se vio desterrado de la campaña y llegó a la ciudad, sintiéndose desamparado.

El tango, surgido en los bajos fondos, es danza, y esta forma de esparcimiento también comienza poco a poco a ser igualmente, el esparcimiento de la gente honrada: los trabajadores de las fábricas, los conductores de los carros a caballo, los vendedores de productos varios, los obreros, los basureros, las yiras, las lavanderas y planchadoras de los conventillos, quienes en sus ratos de ocio concurrían a los sitios donde se escuchaba y se bailaba esta danza. Es decir, que también empezaban a participar de esa danza gente de los sectores de las capitales rioplatenses, habitados por una población trabajadora, los proletarios.

Sea lo que sea, el tango apareció para ser bailado. Sus compases se empezaron a oír en los suburbios del Bajo, donde se concentraba “la mala vida”. Lo bailaban los milicos, los trabajadores de mataderos, los carreros, los artesanos, los gauchos desterrados, los peones, marineros, los hombres que buscaban diversión.

De ahí que, cuando los militares tenían “día libre” se improvisaban reuniones con guitarras y enseguida se formaba el baile sobre los pisos de tierra que debía ser mojada, cada cierto tiempo para que no se desprendiera polvo. La iluminación era con velas de sebo o con faroles a kerosene.



[1] Vidart, Daniel. “Los italianos en el nuevo mundo”. El tango y su mundo. Montevideo: Ediciones Tauro, S.R.L. 1967, p. 114.


En virtud del clima de dificultades creadas en la adaptación de los extranjeros, aparece un aspecto curioso: un culto al coraje, es como hacer del coraje un valor, es la razón por la cual los compadres que frecuentaban o habitaban en los bajos fondos llevaban siempre un cuchillo consigo, se juegan la vida, hacen del coraje un ingrediente de la hombría, lo que deriva en intentar solucionar los problemas con el arma que llevaban bien guardada.

En ese medio, incluso acostumbraban a batirse a duelo, algo muy difundido, de ahí que varias letras de tango hacen alusión al Duelo criollo -título de un tango-, lo cual era considerado como un ritual, con el cual se estaba cumpliendo con un código de lamoral.Los motivos más comunes que motivan el duelo son problemas de faldas o de rivalidad en cuanto a ideología política u otros temas.

 

Figura 9. Lenguaje en el Arrabal.

En esos tiempos, las aceras, a manera de alumbrado público, estaban iluminadas con faroles, el encuentro para batirse a duelo tenía lugar allí, en general en horas de la noche.

Todo sucedía según estas costumbres: a la hora indicada, los personajes aparecen cada uno por su lado, caminando despacio, vestidos con elegancia; se encuentran bajo la tenue luz de la luna y de los faroles, al comenzar la acción, cada uno con una daga o con un cuchillo. En esa primera etapa, avanza, cada uno con compás de pies, dando pasos, hacia delante y alguno hacia atrás, haciendo movimientos que recuerdan a una danza, incluso con cierta cortesía, se ha dicho que de allí derivaron los pasos llamados cortes y quebradas en el tango. En determinado momento, se quedan quietos, frente a frente, es el momento de la definición, las cuchilladas son rápidas, de uno contra el otro, de repente uno de los dos cae, lentamente hasta el suelo. El vencedor queda inmóvil, limpia el cuchillo y se aleja. A veces llegan acompañados de alguien, como un padrino, que observa todo de lejos.

En ese mundo de los arrabales aparecen prototipos, como los compadres y los compadritos, en muchos casos, gauchos venidos del campo, quienes desplazados de la campaña y una vez en la ciudad, sin caballos que domar, sin las faenas del campo en que ocuparse, sin adquirir hábitos de trabajo en la ciudad, ante cualquier discrepancia reaccionan y con facilidad se muestran propicios a la pelea. Se dice que, aunque no son amenazantes como los guapos, coinciden con ellos en cuanto hacen del coraje, un valor. Hacia fines del siglo XIX, en ese entorno, empiezan a definirse los prototipos del arrabal, según el Glosario de Voces Lunfardas :


Figura 7. Compadres

Los tahures son los que lucraban con los juegos de azar.

· Los guapos eran hombres valentones, orilleros.

· La percanta era de ínfima categoría, mujer hampona.

· El compadre era el hombre valiente de las orillas, pesado arrabalero.


Figura 8. Gauchos

· Los compadritos, considerados menos guapos que un compadre, imitan a estos, pero no son agresivos ni peligrosos. No obstante, otra gran diferencia es que se trata de muchachos, a quienes les gusta la elegancia en el vestir, lucir su estampa varonil y usar en algunos casos una golilla alrededor del cuello, que recuerda una prenda del gaucho.

· Los malevos son individuos peligrosos y agresivos, traicioneros y castigan a las mujeres para obligarlas a la mala vida[1].

Estos prototipos estaban bien caracterizados, resultaban ser buenos bailarines de tango porque ese ritmo había nacido en ese ambiente. Para ellos, la danza era un motivo de lucimiento, se sentían protagonistas. En ocasiones, ante una rivalidad, optaban por batirse a duelo con el otro.

Viene al caso una cita de Jorge Luis Borges, quien ha dicho:

[…] hablar de tango pendenciero no basta; yo diría que el tango y las milongas expresan directamente algo que los poetas muchas veces han querido decir con palabras: la convicción de que pelear puede ser una fiesta[2].

Pero hay autores que van más allá y afirman que de la habilidad desarrollada en el duelo criollo aprendieron o tuvieron la fuente de inspiración para los pasos en el tango.



[1] Las denominaciones aludidas se tomaron de Daniel Vidart, op. Cit., p. 201

[2] Borges José Luis, publicación de 1955.

Figura 6. Milonga en el Conventillo. Obra de A. Hugo Puebla

Este ritmo y su danza constituyeron un factor que contribuyó al proceso de integración de culturas entre nativos, criollos y emigrantes europeos.

Como es de imaginar, de ese entramado social inicialmente brotan sentimientos encontrados, de rebeldía, resentimiento y rivalidad entre los criollos o nativos, por un lado, y los inmigrantes, por otro. Este fenómeno, paradójicamente, va abriendo paso a la integración de las dos culturas.

Este fenómeno se dio en la población de los suburbios, entre los diferentes grupos de criollos corridos del campo y los emigrantes europeos, quienes vinieron a echar raíces en América. La reacción de los criollos frente al arribo masivo del emigrante europeo fue de cierto rechazo, en ocasiones se burlaban de ellos; no obstante, con el tiempo empiezan a fraternizar, juegan a las cartas, conversan, comen en camaradería, y así van intercambiando sus costumbres y su cultura. Justamente en esa convivencia se va mezclando el lenguaje de los extranjeros con los criollos, y resulta el “Cocoliche” para los italianos del sur y el “Yacumino” para los italianos del norte. También va a aparecer el “Lunfardo”, que iba a derivar de los lenguajes citados, y después sería empleado en las letras de los tangos de la primera etapa.

En este entorno, los comportamientos de los pobladores y el trato entre ellos serán parte del ambiente donde surgen personajes como los ‘Guapos’, quienes pelean para demostrar su valía y coraje; en fin, esa vida en los arrabales, se considera la semilla del tango.

Con el transcurso del tiempo y superada la resistencia inicial entre los criollos y los foráneos, comienza a producirse en los suburbios de las ciudades un entendimiento. Es decir, un ambiente de tolerancia entre los criollos desclasados –de raza blanca y de raza negra– y los indígenas y gauchos. Estos últimos se alejaron del campo debido a que en la campaña se empezó a emplear el alambrado para cercar la propiedad, los pedazos de tierra de cada uno; con ello perdieron su libertad.

En las palabras de Daniel Vidart: “se mezcla la Europa latina con la América mestiza[1].

Con la interrelación de los distintos grupos humanos ubicados en las capas sociales con menos recursos, los habitantes de los suburbios comienzan a integrarse y a compartir pobreza con los recién llegados. En muchos casos, vivían muchas familias en un mismo edificio, especialmente en las construcciones denominadas “conventillos”.

Quizá por este aspecto sociológico, por el ambiente donde transcurría y donde empezó, o por la forma como se bailaba el tango, este ritmo no era aceptado por las élites criollas.



[1] Vidart, Daniel. op. cit. El tango y su mundo

Cuando se hacen aproximaciones a la historia del tango aparecen dos interrogantes que deben ser resueltos, con el fin de identificar claramente su evolución. El primero es ¿cuál es el origen del término ‘tango’?, y el segundo es ¿cuál es el origen de la música y de la danza?

4.1 Origen de su nombre

El vocablo “tango” se conocía desde la época de la Colonia y se le daba ese nombre a los instrumentos de percusión traídos por los esclavos africanos. En el idioma de estos esclavos, la palabra “tang” significaba “tocar”, en ese caso, el tambor. Esa palabra tenía para ellos muchas acepciones. En realidad, los “tangos de los negros” eran candombes, y cuando iban a candombear, decían ir a “Tocá Tangó”.

Otra raíz etimológica nos dice que viene del antiguo español, donde la palabra “tangir” significaba tocar un instrumento, que en español antiguo equivalía a “tañer”[1]. En la América indígena se conocía ese término. También en Andalucía se conocía la expresión “tanguillo”, para denominar a un ritmo de esa región.

4.2 Origen de la música y la danza

Cuando se habla de los orígenes del tango, se pueden hallar cuatro posibles raíces: el candombe -música y baile traídos por los esclavos-, la milonga, la habanera y el tango andaluz.

Figura 5. "Candombe", óleo sobre cartón Pedro Figari

El candombe: Al referirse al candombe, el musicólogo uruguayo Lauro Ayestarán cuenta que durante la Colonia, antes de la década de 1820, los esclavos celebraban ceremonias coreográficas, en las calles de Montevideo, como expresión cultural[2]. En ellas, los grupos de raza negra hacían contorsiones, vestían de colores fuertes y golpeaban los tambores, en danzas que simulaban pasajes de su vida, tareas agrícolas, guerras o romances. El tango tomó el ritmo machacón del candombe.

Milonga: Con relación a la milonga, el mencionado musicólogo nos dice que aparece en el folklore uruguayo a partir de 1870, y que sus notas son acompañadas por un incipiente baile de pareja, pero no hay mayor información al respecto.

De igual forma, se empleaba el término “milonga” para referirse a una forma melódica de la payada, razón por la cual, en algunos casos, el payador se iba transformando en milonguero. Por ello, varios autores dicen que el tango desciende de la milonga, y de allí tomó la coreografía.

La habanera: En cuanto a la habanera, danza aparecida en Cuba en la primera mitad del siglo XIX, el citado autor nos dice que entre 1860 y 1890 tenía mucho auge en los salones y en el teatro; un ejemplo de ello es la canción Me gustan todas. Se puede decir que la habanera tuvo influencia en los elementos melódicos y en la emotividad del tango.

El tango andaluz: Este ritmo fue popular entre 1857 y 1880. A propósito de este género, el escritor uruguayo Horacio A. Ferrer nos dice que el tango se fue gestando: con unos acordes modulados sacados de la polka, o unos bajitos robados a una habanera, o unos adornos tomados de los tangos españoles […]”[3]

En cuanto al baile propiamente dicho existen versiones en el sentido de que este surgió como danza varonil, cuando los “compadritos” trataron de imitar la costumbre de los negros de bailar al son de los tambores.

De allí parece haberse tomado la improvisación en los pasos del tango, y cuando este ritmo llega a los prostíbulos, se incorporan las mujeres de ese ambiente al baile de los hombres. Quizá ese podría ser el origen del baile en pareja de hombre y mujer; es decir sobre este tema de la danza se ha escuchado una curiosa historia acerca de sus inicios, que tomaba como protagonistas a tres personas que representaban a aquella sociedad orillera: un italiano, a quien le llamaban ‘Tano’; un español de Galicia, a quien le llamaban ‘Gallego’, y un criollo apodado ‘El Negro’, por ser de raza negra, descendiente de esclavos. Los tres eran vecinos del barrio donde se empezó a conocer el tango, el barrio Goes, en Montevideo. Los tres amigos, mientras disfrutaba del descanso del domingo, recorrían los sitios nocturnos donde se bailaba y se bebía caña o vino.

Entre las muchas anécdotas que llegan gracias a la tradición oral, se ha escuchado la siguiente. Por esa zona donde reinaba el tango, vivía Leonardo Durante, un argentino que residía en la capital uruguaya. Cuenta Durante que en un domingo, como de costumbre, los tres amigos entraron a una sala de baile. Una vez adentro, el Tano, ya algo bebido, pidió en voz alta que interpretaran una habanera, y la orquesta accedió a la petición. Muy animado, El Tano sacó a bailar a una parroquiana, y en vez de posar la mano en la cintura de su compañera, la abrazó a la altura de la cintura con fuerza y así continuaron la danza. Resultó que los allí presentes los aplaudieron; la orquesta continuó interpretando la habanera, y los demás contertulios comenzaron a bailar imitando al Tano y su compañera.

Al cabo de un rato, un músico se acercó a los amigos y preguntó ¿A esto cómo lo llamamos?, y el Gallego, mirando a El Negro, contestó: “Llámenlo ‘Tango’”. El Tano dio la aprobación a ese nombre y, mientras miraba a El Negro dijo en forma jocosa: “Vamos ver si a éste lo prohíben igual que al tuyo”. De ahí en adelante, los domingos se daba a conocer una invitación: “A bailar tangos”.



[1] Ver: Vidart, Daniel. El tango y su mundo. Montevideo: Ediciones Tauro S.R.L. 1967.

[2] Ayestarán, Lauro, op. cit . “El candombe, la chica y la bambula, entre 1820 y 1888”, p. 151.

[3] Ferrer, Horacio Arturo. El libro del tango. Buenos Aires: Editorial Galerna. 1977.

Martes 07 de Febrero de 2017 10:46

Canción RAP : Where You Got Your Name

por FPP

 

Figura 4. Ritmo arraigado en una sociedad predominantemente masculina

Para establecer la época en que surgió este género, hay que remontarse a los tiempos de la Colonia en el territorio uruguayo. El musicólogo Lauro Ayestarán[1] relata que la gente de raza negra acostumbraba a celebrar candombes. Es el nombre que se le daba a los bailes que se realizaban, anticipándose a la abolición de la esclavitud, la cual fué decretada por un bando o reglamento, extendido por las fuerzas patrióticas en el año 1814, en los tiempos en que gobernaba el libertador José Gervasio Artigas. Posteriormente en enero de 1816, el Cabildo de Montevideo dictó un bando sobre orden público, mediante el cual prohibía dentro de la ciudad los candombes, baile conocido por el nombre de ‘Tangos’. La Policía, a pedido de los pobladores de Montevideo, prohibió el ritmo de los negros -música y baile al son de los tambores- en horas de la noche, con el argumento de que el ruido no dejaba dormir.

Las luchas por la independencia iban culminando, el día 25 de agosto de 1825, la ilustre Asamblea de Representantes reunida en el departamento de Florida proclamó en Uruguay el Grito de Independencia. El 7 de septiembre de 1825 se declaró la abolición de la esclavitud. Vinieron tiempos difíciles porque libraron batallas contra brasileños, por un lado, y contra argentinos, por otro, de las cuales salieron triunfantes los ejércitos uruguayos. Poco después, se dictó y se juró, el día 18 de Julio de 1830, la primera Constitución de la República. Fue elegido primer Presidente al general Fructuoso Rivera, y lo sucedió en la presidencia el general Manuel Oribe (1835-1838). Entonces se planteaban disputas por la tierra, entre los propietarios y los ocupantes. Rivera se sublevó contra Oribe y asumió Fructuoso Rivera como tercer Presidente.

En 1839, se desató la Guerra Grande, en esos combates se crearon las divisas Blanca y Colorada. Oribe dictó un decreto por el cual dispuso que los defensores del gobierno llevarían un cintillo blanco, como Defensores de las Leyes, y, por otro lado, Rivera adoptó la divisa colorada. De allí derivó la formación de los dos Partidos Políticos tradicionales, el Partido Colorado (Liberal) y el Partido Blanco (Conservador). Luego de muchas incidencias se firma la paz en octubre de 1851. Este hecho dió lugar al inicio de una época de desarrollo y progreso.

En este contexto y hacia la década del sesenta, se empieza a escuchar por primera vez, en la zona donde habitaban las capas sociales menos favorecidas, en los bajos fondos de Montevideo, una tonada llamada tango.

Por otra parte, hacia fines del siglo XIX, en el Viejo Continente, se va desarrollando la corriente filosófica del Modernismo[2], que llega muy pronto a Uruguay. Una de sus manifestaciones en el país fue la labor innovadora en la educación del reformador de la enseñanza José Pedro Varela, quien en 1870 promovió cambios revolucionarios, entre los que se cuenta el paso de la enseñanza básica primaria a ser pública, gratuita y obligatoria, régimen que se iría perfeccionando con el tiempo. Igualmente, hacia la mitad del siglo XIX, se inaugura la Universidad de la República, por iniciativa de un experto en la materia, Alfredo Vázquez Acevedo.

Hacia la década de 1860, surge en la región rioplatense, en los arrabales, un ritmo para ser bailado en sitios nocturnos donde se expenden bebidas alcohólicas y, en particular, en los prostíbulos, en las inmediaciones del puerto. A esos ambientes de los bajos fondos concurren hombres solos a beber, son marineros, peones, milicos, pequeños delincuentes, gente del hampa y también trabajadores honestos; se baila a la luz tenue de las velas o de faroles de kerosene gasolina, pues no había llegado la electricidad.

En ocasiones, se dice que lo bailaban entre hombres, pero en realidad era una forma empleada para el aprendizaje de esa danza y no tenía otra connotación. A esa época corresponden trozos musicales como el denominado Dame la lata. Este nombre alude al hecho de que para entrar a algunos sitios, se pagaba y se entregaba un trozo de lata como boleta de entrada. El tango nació así, en las orillas de las dos capitales Montevideo y Buenos Aires, por eso se le denominaba “música orillera”. En este punto es necesario resaltar que se trataba de una música que solamente se bailaba, era una danza con un ritmo rápido y con cierta picardía, muy arraigada en ese medio. Esta música era interpretada por pequeños grupos de tres o cuatro personas con instrumentos como la guitarra, el violín y la flauta.

Se puede anticipar que al hablar del género tango se destacan dos etapas bien diferenciadas, desde la perspectiva musical: la primera es cuando el tango era solamente música que se bailaba, y la segunda, a partir de 1917, cuando surge el tango cantado, que continúa hasta la actualidad.



[1] Ayestarán, Lauro. El folklore musical uruguayo. Montevideo: Editorial Arca. 1994, pp. 151 y ss.

[2] Término que deriva del nombre Edad Moderna. Se le llamó así por el movimiento ocurrido con la renovación de la Iglesia Católica, y que se adapta a las exigencias del nuevo pensamiento, que le atribuye más importancia a la racionalidad.

2/02/2017

Ángela Cervantes, de Santa Eulalia a Santa Clara

 

Aquí tenemos otra voz femenina española que lleva varios años cosechando grandes éxitos. Ángela Cervantes nació en Ibiza -no hace mucho tiempo, porque es joven- y allí, en el término municipal de Santa Eulalia, pasó sus primeros años y realizó sus primeros estudios musicales y ya con 15 años formó parte del coro Ciutat d'Eivissa. A los 19 años se trasladó a Barcelona para continuar sus estudios en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceo. El Aula forma parte de la red internacional de escuelas del Berklee College of Music de Boston. En Barcelona Ángela estudió armonía, interpretación, danza y otras materias y ya en esa época se decantó claramente por el jazz y empezó a cantar en grupos de jazz y gospel, actuando en festivales de varias ciudades europeas.


En 2005 se trasladó a Madrid, donde actuó como corista de varios intérpretes y grupos y fijó su residencia o al menos su base de operaciones, porque Ángela siguió y sigue circulando por el mundo. Varios países europeos y americanos han tenido el privilegio de verla actuar. Además, forma parte de los grupos Pink Tones (español) y Brit Floyd (británico), ambos son grupos tributo a Pink Floyd. Con el grupo Brit Floyd ha realizado giras durante los años 2014, 15 y 16 por Norteamérica, Europa y Latinoamérica, totalizando más de 300 conciertos.

Brit Floyd

Ángela Cervantes. “Great Gig in the Sky” con Brit Floyd en Red Rocks, Colorado (11-jul-2016)

Tiene grabados tres discos. El primero de ellos en 2012, En esta orilla del Drexler, un homenaje al cantautor uruguayo Jorge Drexler. Su segundo disco, editado en 2014, también es un homenaje, en este caso recordando a Ella Fitzgerald & Joe Pass, disco grabado con el guitarrista madrileño Chema Saiz, magníficas interpretaciones de algunos de los temas que inmortalizaron Ella & Joe. Pero si me parecen excelentes estos dos discos, qué decir del tercero, que grabó hace pocos meses, en 2016, y que ha titulado Camino a Santa Clara ... Por 50 años más con Los Fakires, una maravilla. Escuchando esos tres discos se percibe la cantidad de matices y registros que tiene su voz, porque son discos con ritmos muy diferentes en los que el eclecticismo musical de Ángela se hace patente. Y esa es una de sus grandes virtudes, la de ser capaz de interpretar estilos muy distintos y siempre bien. Pero si además de escuchar sus discos ves sus actuaciones, es cuando te das verdaderamente cuenta de la cualidades artísticas que tiene Ángela Cervantes. Y es lo que hice yo, ir a ver una de las presentaciones de su disco Camino a Santa Clara ... (no sé si resulto pesado y reiterativo si vuelvo a insistir, una vez más, en la importancia de escuchar y ver música en directo, pero si es que sí, ya no lo digo más).

Para quien no lo sepa (supongo que pocos) Los Fakires es un grupo cubano que se formó en 1964 en la ciudad de Santa Clara, lo que indica que llevan más de cinco décadas tocando, principalmente música cubana, son, bolero-son, bolero, guaracha (aunque en sus inicios también incluían rock en sus actuaciones). Genuinos representantes de la Vieja Trova Cubana y una auténtica institución en la isla, Los Fakires han llevado la tradicional música cubana por medio mundo. Pues bien, Ángela Cervantes se fue a Santa Clara a grabar con ellos su último (hasta ahora) disco y anda presentándolo, primero en Cuba y ahora en varias ciudades españolas, empezando por su Ibiza natal. Ese disco no tiene desperdicio. Catorce temas excelentemente interpretados. Es evidente que no son temas clásicos de jazz, sino de la más pura música afro-cubana, con arreglos que ha realizado Ariel Brínguez.

Camino a Santa Clara

Portada y contraportada del disco Camino a Santa Clara ... por 50 años más con Los Fakires

Como he dicho, me fui una noche a verla. Fue en el Bogui Jazz de Madrid. Ya he hablado en algún otro artículo de esta sala madrileña como una de las que mejor programación tiene. Su propietario, Dick Angstadt, es un gran entusiasta del jazz y los amantes de esta música le agradecemos los esfuerzos que hace por mantener ese nivel. Como muchas otras noches, el Bogui estaba totalmente lleno, el programa era muy atrayente y los músicos que acompañaron a Ángela Cervantes fueron Pepe Rivero (piano), Ariel Brínguez (saxo). Reiner Elizalde "Negrón" (contrabajo), Chema Saiz (guitarra) y Michael Olivera (batería). Todos, menos Chema, cubanos. A todos ellos los he visto en numerosas ocasiones y con distintas agrupaciones y no me cabe duda de que son músicos de primera fila. No todas sus interpretaciones fueron del disco Camino a Santa Clara ..., porque también incluyeron otras composiciones, como un par de temas compuestos por Ariel y que forman parte de su disco Nostalgia Cubana. Ariel Brínguez es nieto de Juan José Brínguez (en la portada del disco junto a Ángela), actual director de Los Fakires, y supongo que ha tenido mucho que ver en este proyecto. Abuelo y nieto son magníficos saxofonistas. No sé mucho sobre Juan José, a quien únicamente he escuchado en grabaciones, pero mantener un grupo como el suyo tantos años tiene mucho mérito. A Ariel lo he visto varias veces en directo y tengo más elementos de juicio para opinar sobre sus grandes cualidades de saxofonista. Ariel toca los saxos tenor, alto y soprano, además de ser compositor y arreglista, y es un habitual de los escenarios de jazz españoles, liderando su propio grupo o acompañando a otros músicos, principalmente en Madrid, que es la ciudad en la que reside desde 2007 y donde es profesor de saxofón en la Escuela de Música Creativa. También forma parte de la orquesta Irakere de Chucho Valdés (Chucho vuelve a estar nominado para los premios Grammy de este año 2017 -ya ha ganado ocho- al mejor álbum de Latin Jazz). Pero no restrinjamos la música de Ariel Brínguez a los ritmos cubanos, porque Ariel es un gran saxofonista capaz de interpretar magistralmente la música del jazz más clásico, como Body and Soul o Georgia on my Mind, por poner dos ejemplos de los varios estándares que le he escuchado yo en directo. Pero volvamos a Ángela y al concierto del Bogui Jazz.

Angela 1

Ángela Cervantes en Bogui Jazz, 29-12-2016 (Foto de Borja T. Suárez)

Fue una gran noche en el Bogui. Ángela tiene una voz prodigiosa que modula como quiere y que se adapta perfectamente a cualquier estilo. En este caso, la música típica de la Vieja Trova, son, bolero-son y boleros. Hasta recitó un poema, Hermosa Habana, de la poetisa santaclareña Isamara Hernández, musicado por Ariel. Lo he escuchado también en la voz de la propia Isamara, que es también una excelente compositora y pianista, pero con permiso de la poetisa cubana, me quedo con la versión recitada de Ángela. El concierto fue un recorrido por Cuba, por todo el disco, con canciones preciosas, como Ausencia, Pensamiento, La rosa roja y otras que completan el disco, para finalizar con el tema que se ha convertido en el distintivo de este proyecto, Ojos malignos, un bolero-son compuesto por Juan Francisco Pichardo, que Ángela y los músicos que la acompañaron alargaron cuanto quisieron para goce y disfrute de los que allí estábamos. Muchos pies y manos del público llevando el ritmo y hasta hubo un par de atractivas damas que se atrevieron a bailarlo junto al escenario, algo poco frecuente en las salas españolas, no así en las de otros países. Un perfecto broche para un gran concierto.

Angela 2

Ángela Cervantes y su grupo en Bogui Jazz, 29-12-2016 (Foto de Borja T. Suárez)

Tras la actuación de Bogui y otra siguiente en la sala BBK de Bilbao, Ángela y Ariel partieron a Santa Clara para reunirse de nuevo con Los Fakires y cantar y tocar con ellos un par de domingos en el Parque Vidal de esa ciudad y también actuar en otros conciertos en La Habana. Cuba y su música tiran mucho. Pronto comenzará su gira internacional de 2017 con Brit Floyd, otros ciento y pico conciertos por distintos países, espero que le quede tiempo para que podamos seguir viéndola con su Camino a Santa Clara y otros proyectos que acometa.


Sábado 28 de Enero de 2017 14:39

La Muerte -Latin Rock

por FPP

 

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Blog de Humor

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