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El día 30 de octubre de 2014, ha tenido lugar un Encuentro y Asamblea de la Academia Española de Administración Pública. Comenzó el acto dedicando un momento de silencio a nuestro compañero académico Pedro Maestre Yenes, recientemente fallecido.

A continuación, el Presidente de la Academia, Francisco Velázquez, tomó la palabra para presentar al conferenciante invitado, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien intervino sobre la situación catalana.

El Sr. Pérez Rubalcaba, destacó que la exacerbación del problema comenzó con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán. El rechazo del alto Tribunal hacia el Estatuto motivó una serie de movimientos políticos que llevaron al estado actual del problema. En estas circunstancias, no puede caerse en el simplismo de pensar que “con dinero todo se arregla”; se ha generado una expectativa que tiene que ver ya con una especie de “orgullo nacional”. El rechazo al Estatuto provocó que Artur Mas sintiera que estaban fuera de la Constitución” y que planteara el reto soberanista.

Destacó el conferenciante que hay 3 posibles escenarios a la situación creada:

1.- la solución escocesa: convocar un referéndum en Cataluña de manera absolutamente reglada y oficial. Aunque las fuerzas europeas serían más proclives a esta solución, no parece que sea la que contempla el actual gobierno central.

2.- Celebración de elecciones plebiscitarias: se podría llegar a esa solución no tanto porque lo quieran las diferentes fuerzas políticas como porque no lo rechacen.

3.- Que el Estado reforme la Constitución: esta sería un proyecto nuevo para toda España, no solo para Cataluña. Supondría abrir a reforma sólo el Título VIII de la Constitución. Habría que considerar en esta solución tanto a las fuerzas “centrífugas” como a las “centrípetas”; es decir, tanto la opinión de aquellos que desean una vía independentista, como las de los que quieren una “recentralización” de competencias de las CCAA. Esta vía supondría, de alguna manera, la “constitucionalización” del Estatuto catalán y requeriría un importante pacto político que permitiera un acuerdo que fuera válido por otros 35 o 40 años.

Parece que la situación actual está llevando a las elecciones plebiscitarias, a “micro-secesiones” sucesivas que pudieran provocar una secesión “ordenada” hacia el desorden. A continuación tuvo lugar un animado coloquio con el conferenciante, que igualmente asistió a la cena , en la que participaron más de cuarenta académicos.

Finalizada la conferencia de Alfredo Pérez Rubalcaba, se inició la Asamblea de la Academia, en la que fueron admitidos nuevos miembros,

Carmen Toscano Ramiro, presentada por Julián Álvarez

-Nicolás Pérez Arribas, presentado por Emilio Viciana

-Carlos Belmonte……. Presentado por Antonio Martín.

Se acordó que, a partir de ahora se abonará una cuota por pertenecer a la Academia (20€) y, para finalizar, se leyó un manifiesto (aprobado unánimemente) contra la corrupción. Igualmente se decidió que en el actual periodo de un año , tendrían lugar dos Encuentros y dos Asambleas.

Madrid, 30 de octubre de 2014

 

Sábado 11 de Octubre de 2014 15:49

Pablo Martín Caminero y su flamenco jazz

por Leopoldo Simó

11/10/2014

Pablo Martín Caminero y su flamenco jazz

 

Pablo Martín Caminero

Pablo Martín Caminero (foto de Laia Albert)

 

Es el tercer artículo que publico en este blog sobre un contrabajista (y éste hace el número 25 del total de los publicados), lo que da una idea de la importancia que le doy a este instrumento en los grupos de jazz. Primero publiqué uno sobre Javier Colina, por el que siento una gran admiración y al que he visto en varias ocasiones, y luego escribí sobre Ron Carter, un referente del contrabajo y una verdadera leyenda del jazz, al que vi en Milán este mismo año 2014.

 

En el artículo que dediqué a Colina hablé algo acerca del papel del contrabajo en el jazz, cité a algunos de los contrabajistas más importantes de la historia del jazz y a varios de los contrabajistas españoles actuales, entre ellos a Pablo Martín Caminero. Pero sólo cité su nombre y ahora, aprovechando que está presentando un nuevo proyecto y que le he visto en un par de actuaciones recientes, me parece oportuno dedicarle este post.

 

Aunque a veces le gusta presumir de edad madura, Pablo Martín Caminero es un músico joven, nació en Vitoria-Gasteiz, una ciudad impregnada de música de jazz, en 1974 y estudió contrabajo clásico en la Escuela Superior de Música de Viena, donde se graduó en 1999. A su regreso a España, con una sólida formación musical, se afincó en Madrid donde empezó a desplegar sus dotes de intérprete y compositor y más tarde de productor musical. Ha colaborado con multitud de músicos nacionales e internacionales y ha formado varios grupos, con los que ha publicado dos discos con composiciones suyas, Doméstica (en 2005) y El Caminero (en 2010) que fue designado como mejor disco del año 2011 en la entrega de los III Premios BBK Jazz. Dos discos que hay que añadir a algunos más grabados con otras formaciones.

 

Sin abandonar la música clásica, pues continúa participando en orquestas como BandArt e Hyppocampus, y el jazz tradicional, sus primeras aproximaciones al flamenco se producen en las colaboraciones con Chano Domínguez, Niño Josele, Gerardo Núñez y otros músicos encuadrados en la fusión del jazz con el flamenco. Y aquí lo tenemos ahora, como uno de los máximos exponentes de este género musical que empezó ya en la década de 1960 con Paco de Lucía y Pedro Iturralde y que continúa con un buen número de grandes intérpretes. Pablo Martín Caminero dedica gran parte de su tiempo, grabaciones y actuaciones a la fusión del jazz y el flamenco. No sólo con sus propias formaciones, sino en muchas de las colaboraciones que viene haciendo a lo largo de los últimos años. Y así lo hemos visto con Jorge Pardo o con la guitarra de Josemi Carmona, la trompeta de Enrique Rodríguez "Enriquito" o el cajón de José Manuel Ruiz "Bandolero". Y es que este género musical, que algunos llaman jazz-flamenco y otros flamenco-jazz (no creo que el orden de los factores altere el producto) está cada vez más presente en los locales que ofrecen música en directo, en España y ya en otros países.

 

En el momento en que escribo este artículo, Pablo se encuentra inmerso en la presentación de su nuevo proyecto, al que ha denominado O.F.N.I. (Objeto Flamenco No Identificado). O.F.N.I. es un proyecto de Pablo Martín Caminero, con composiciones propias, y que ha grabado y está presentando con un plantel de excelentes músicos. Acompañan a Martín Caminero en este proyecto, en formato de quinteto, Moisés P. Sánchez, uno de los mejores pianistas españoles actuales sobre el que ya publiqué un artículo (uno de los primeros) en este mismo blog, Ariel Brínguez con los saxos, el trombonista Toni Belenguer y Michael Olivera a la batería, ¡gensanta, qué quinteto! También han participado en un par de temas Enriquito y Perico Sambeat. Hubo una pequeña y primera muestra de OFNI (tan solo tres temas) el 27 de septiembre en la Sala Berlanga de Madrid, dentro de la iniciativa JazzEñe que organizó la Fundación SGAE y unos días después en el Teatro Filarmónica de Oviedo en el espectáculo "Afectos" que Martín Caminero está presentando junto a Rocío Molina y Rosario "La Tremendita". Pero la presentación oficial de O.F.N.I. tuvo como escenario el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid hace tan solo unos días, el 8 de octubre de 2014.

 

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Pablo Martín Caminero presentando su proyecto O.F.N.I.

(Madrid, Círculo de Bellas Artes, 8 octubre 2014)

 

No fuimos pocos los que no quisimos perdernos esta presentación y, así, el Teatro Fernando de Rojas se llenó para ver a este quinteto. Gerardo Núñez en su introducción, voz en off, ya nos dijo de qué va el asunto "Este OFNI apareció surcando el cielo a mostrarnos que el flamenco, grande y misterioso como el universo, se expande y se expande sin detenerse un momento, frente a quienes pensaban que era estático, inmutable y congelado. Por los cielos de la música corren de un lado a otro los Objetos Flamencos No Identificados obligándonos a levantar la vista más allá́ de las perspectivas que vemos, y a confirmar que los horizontes no existen." Pues así lo entiende Pablo, que no se para en nada y que ha compuesto unos excelentes temas llenos de ritmo, melodía y armonía. El disco se terminó de grabar en el mes de mayo de 2014. Un disco que no tiene desperdicio.

 

Si a la gran formación musical que tiene Pablo Martín Caminero le unimos la inmersión que lleva años haciendo en el mundo del flamenco y el contacto con muchos de sus intérpretes, hemos de concluir que conoce todos los secretos para haber llevado a cabo este proyecto, al que auguro mucho éxito. Son sólo siete los temas que ha compuesto Martín Caminero para este proyecto, pero cuánta variedad hay en ellos, qué trabajados y qué manera más sublime de interpretarlos el quinteto. El concierto comenzó con el tema que da nombre al disco, O.F.N.I., a ritmo de bulería, un tema de una gran belleza musical. Para luego continuar con el resto de temas que componen el disco, una soleá, eso sí, de Gasteiz, y hasta un reggaetón de Triana, Trianatrón. Con los estribillos de Es lo que hay, tema en el que participó Enriquito, y Catarsis, un tanguillo que comienza suave y va in crescendo, los asistentes al concierto no podíamos mantener los pies quietos. Luego vino Calabazas y una preciosa balada, Bye bye Baba. Todo intercalado con comentarios de Pablo que nos hicieron sonreír a todos.

 

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Un momento del concierto (Madrid, Círculo de Bellas Artes, 8 octubre 2014)

 

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Enriquito y Pablo Martín Caminero interpretando Es lo que hay

(Madrid, Círculo de Bellas Artes, 8 octubre 2014)

 

Pero Pablo Martín Caminero y todos los que amamos la música debemos mucho al maestro Paco de Lucía y Pablo tuvo el detalle de cerrar el concierto (y el disco) rindiéndole un homenaje con unos arreglos de falsetas del gran músico de Algeciras. Y ahí acabó la presentación de O.F.N.I.

 

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Moisés Sánchez, Ariel Brínguez, Toni Belenguer, P.M. Caminero, Michael Olivera y ...

 

Las botellas de Cognac y Armagnac con un grado de envejecimiento de entre 15 y 25 años tienen en su etiqueta las siglas V.S.O.P. (Very Special Old Pale), que un castizo las tradujo por ¡Virgen Santísima! Otro Poquito, mucho más adecuado. Pues con OFNI me pasó lo mismo, me supo a poco lo que escuché en el Círculo de Bellas Artes y en el disco, que ya ha sonado varias veces en mi casa.

 

Luego subí a la azotea del Círculo con la esperanza de ver algún otro OFNI (o quizás ovni), pero no, yo no los vi. Seguramente Pablo o Gerardo tienen otros ya localizados. Estaremos expectantes. Yo tuve que conformarme con ver a la diosa Minerva y la Luna llena que iluminaron esa noche mágica.

 

 Minerva

 

Sólo me queda agradecer a Helena Astorga la amabilidad que ha tenido conmigo al contestarme con prontitud para contrastarme algunas informaciones.

 

 

Viernes 10 de Octubre de 2014 17:27

SOR PACIENCIA

por Juan Pedro Escanilla

Si hay una persona en este mundo de dobleces y oscurantismos que merezca llevar su propio nombre esa es sor Paciencia.

Africana, de raza negra, sor Paciencia trabajaba en la misma misión que el padre Miguel Pajares y, cómo él, contrajo el virus del ébola.

Al padre Pajares, en una operación tan imprudente como ineficaz lo repatriaron, a petición propia, para curarlo en España. Sor Paciencia, digámoslo suave, no cabía en el avión: Qué si no tenía estatuto de cooperante; Qué si no tenía visado; Que si no tenía la nacionalidad, etc. Para más INRI, otra monja fue repatriada junto al padre Pajares, eso sí, española y … sana.

Ironías del destino, o la mano de la providencia dirán otros, prácticamente sin tratamiento, abandonada en su tierra, Sor Paciencia sobrevivió y, al hacerlo, el milagro de la transmutación convirtió su sangre en una reserva de anticuerpos, un bien precioso con el que intentar acertar donde otros remedios habían fallado. Así que, ahora sí, había que traer a sor Paciencia a España y utilizar su sangre para tratar el virus. Se acabaron los problemas de visado, de protocolos o de nacionalidad.

Hic est enim calix sanguinis mei. Convertida en medicamento ambulante, Sor paciencia ha resistido a la triple tentación del rencor, el orgullo y la soberbia y, por amor a dios o al hombre blanco a quien, con lágrimas en los ojos, vio un día partir hacia la muerte, ha hecho el viaje que entonces le fue negado, haciendo bueno el principio homeopático de que lo que nos cura viene del mismo sitio que lo que nos mata, y con la finalidad última de salvar la chapuza en la que se está convirtiendo la gestión de la sanidad en España.

La vampirización de sor Paciencia es la metáfora perfecta de nuestra relación con el tercer mundo. Cómo olvidar, al escribir estas palabras, la imagen de tantos hombres y mujeres de color ahogándose en pateras, apaleados por la policía marroquí, desgarradas sur carnes por las cuchillas de las concertinas.

No lograran pasar hasta que de verdad los necesitemos.

Martes 30 de Septiembre de 2014 20:10

EUROPA I Preludio con (Sosa) Wagner

por Juan Pedro Escanilla

Algunas veces las intenciones, buenas o malas, se nos quedan durmiendo en un rincón hasta que un acontecimiento nuevo viene a despertarlas. Es lo que me ha pasado a mí: A principios de año, Paco Sosa Wagner y Mercedes Fuertes, ambos catedráticos en la universidad de León, presentaron en Bruselas su librito "Cartas a un Euroescéptico". Todavía no estábamos en campaña pero ya se avistaban las elecciones al Parlamento Europeo y, por otra parte, tuve hace tiempo la oportunidad de coincidir con Sosa Wagner por motivos profesionales así que, picado por la curiosidad, me fui al Cervantes a escuchar.

Me gustó la conferencia. Me gustó que no se citara el partido del autor más que una sola vez (y por la presentadora) y, sobre todo, me gustó oír a un político español hablar de Europa para algo más que para echarle la culpa de todo lo malo: ¿Alguien se acuerda de que cuando en España los teléfonos pasaron a tener nueve cifras nos inundaron de publicidad diciendo "Europa nos pide un cambio"? Era mentira. La más pequeña de cuantas he oído antes y después, pero probablemente una de las que mejor explica el infantilismo de nuestros próceres, siempre con el "yo no he sido" en la boca.

Así que me dije: Tengo que leer ese libro. Me hice con él, lo eché al macuto que utilizo cómo cartera y … ahí se quedó. No porque el libro fuera un ladrillo, más bien es un opúsculo, sino por mi natural tendencia a lo que desde los romanos se conoce cómo la <em>procastrinatio</em>.

Y ahí se habría quedado de no ser por el reciente rifirrafe en el interior de UP y D, en el que no voy a entrar, bastante tiene uno con las propias dolencias, que me lo ha recordado y me ha incitado a, por fin, leérmelo. Y de paso a sugerirme una serie de post sobre Europa.

Vayamos al libro. Debo decir que me ha gustado. Pienso que debería ser libro de lectura en todos los institutos de bachillerato. No sólo porque está escrito de forma muy comprensible, incluso para nuestro nivel PISA, sino también porque presenta una cara amable de Europa que contrasta con la que, cómo dije antes, nos están siempre dando los políticos. Los mismos que se quejan de que haya tanto euroescéptico. Al menos Sosa y Fuertes saben transmitir su gran entusiasmo.

No se escribe, sin embargo, sobre un libro sin criticarlo. Lo contrario sería simple jabón. Bueno, dejémoslo a medias. Digamos que es bueno reflexionar sobre algunos aspectos:

1. ¿Euroescépticos? El significado de la palabra se ha deteriorado de tal manera que, en realidad, llamamos euroescépticos a los que deberíamos llamar antieuropeos, visto lo que dicen y hacen. Este libro, se llame como se llame, no está dirigido a ellos. Más bien a los "euroignorantes" o, si no queremos faltar, a los "euroaprendices".

2. Se ve que los autores aprecian lo que Europa ha hecho por nosotros. Y eso es bueno. Nuestra relación con Europa ha sido una larga luna de miel, pero eso se ha acabado. No digo que no sigamos obteniendo beneficios de nuestra pertenencia a Europa, ni mucho menos, pero psicológicamente, la magia se ha esfumado. No se provocará el entusiasmo de las jóvenes generaciones hablándoles de lo bien que nos ha ido. Hoy, para los jóvenes, Europa es ese sitio dónde están los países a los que hay que escapar porque en España no hay trabajo.

3. ¿Por qué todos los que hablan o escriben sobre Europa es empeñan en insistir sobre el déficit democrático? Lo tomaré cómo un cumplido pensando que si nadie se plantea la misma pregunta sobre la ONU, la OIT o la OTAN, entre otras, es seguramente porque la Union Europea es mucho más importante. No creo que los "eurignorantes" pongan especialmente en duda el déficit democrático. Creo que esos ataques son más interesados y no siempre se acompañan de una profunda fe democrática en quienes los hacen.

4. No obstante, me preocupa que los autores se acojan a la simplificación de que la UE es democrática porque lo son los Estados que la forman y traten de hacer paralelismos institucionales. Quizás convenga tener en cuenta, primero, que en alguno de esos estados la democracia deja bastante que desear y, sobre todo, que la gente quiere otra cosa. Está claro. Y lo importante es que querer otra cosa no se convierta en querer menos democracia sino, tal vez, en querer otra democracia.

Y 5. Y es precisamente en esa especie de conservadurismo institucional dónde radicaría la verdadera crítica que merece este libro. Tengo la impresión de que los autores se dejan contaminar de alguna manera por su profesión de base y se aplican a construirnos una Europa que tendría una arquitectura calcada de las que hoy tienen los Estados, de la misma manera que hemos construido pequeños Estaditos en las autonomías. Europa, por muchas razones, está en un momento clave de su historia y es muy delicado decir cuál será su futuro. Y no es seguro que pase por el esquema clásico: Legislativo, ejecutivo, judicial que ni siquiera es correctamente aplicado en muchos de nuestros países.

Así que tendremos que hacer prueba de mucha imaginación. Espero poder escribir algún post más sobre esto.

Viernes 22 de Agosto de 2014 13:26

LA CHICA DEL ASCENSOR

por Juan Pedro Escanilla

Hasta ahora teniamos a la chica de la curva, una muchacha pálida que cogíamos en autostop por la noche y que, al acercarse una curva, nos advertía prudencia porque en esa misma curva se mató ella.

Hay que reconocer que, con la proliferación de autopistas, las curvas ya no son lo que eran y, por otra parte, se coge a menos gente en autostop así que las apariciones de la chica de la curva se han hecho cada vez más raras. A mí nunca se me ha aparecido y eso que para llegar a La Pesga hay que pasar unas cuantas curvas de las buenas.

Que nadie se alarme. Nos deja la chica de la curva pero llega  la chica del ascensor. No es lo mismo, porque la chica de la curva era un fantasma benevolente mientras que la del ascensor, si se cree a quienes la han visto, parece tener su pelín de mala llet.

Porque si nos fiamos de lo que dicen las fuentes más próximas, cómo el alcalde de Valladolid de quien se diría que se le ha aparecido unas cuantas veces a juzgar por la autoridad con la que habla del tema, parece que la especialidad de la chica es encerrarse en el ascensor a solas con un hombre (no sabemos exactamente quién entra primero o si, simplemente, la chica se aparece) y hacerle un strip tease privado y algo violento para, acto seguido, ponerse a gritar y acusar a su víctima de violador. Cómo leyenda urbana no esta nada mal.

Cómo no me ha pasado nunca algo así, ni conozco a nadie a quien le haya ocurrido, ignoro la clase de personas  que pueden ser visitadas por este tipo de fantasmas. En el caso de la chica de la curva podemos deducir que es más fácil que se aparezca a conductores temerarios, con coches tuneados y apestando a alcohol ya que, cómo ni un fantasma puede estar en tantos sitios a la vez, sería un despilfarro aparecerse a los conductores normales, de menos riesgo.

Así que, por la misma lógica, imagino que la chica del ascensor no se aparece a la gente normal. Lo eficiente es que reserve sus apariciones para la gente que realmente lo merece: Gente que tiene una concepción de la mujer entre machista y paternalista; Que piensa que en las agresiones sexuales la victima tiene su parte de responsabilidad. Por andar sola por algunos sitios o algunas horas. Por llevar vestidos atrevidos. Por provocar.

Al igual que la chica de la curva, la del ascensor también tiene un mensaje:

Si Usted tiene reparos para entrar en un ascensor porque piensa que se le va a aparecer una chica que se va a arrancar el sujetador o la falda nada más que para ponerle en un aprieto, por favor: ¡Hágaselo ver!

Viernes 08 de Agosto de 2014 11:24

Black books: Un verano sin siestas.

por Ana C.López

Un verano sin siestas: Black books.

Por Ana C.López, Also Known As: Cristina Mirinda, narradora underground. http://www.cristinamirinda.tumblr.com/

Este verano no tengo tiempo, ni el cuerpo ni el ánimo proclives, para siestas. Tras el hallazgo de la serie británica Black Books, y mis recurrentes visitas, como Cristina Mirinda, narradora underground, a las librerías de libros de segunda mano madrileñas que Iberlibro.com me descubre, no tiene sentido el desperdiciar conciencia durmiendo sueños de tarde de agosto. Estoy en estado de vigilia permanente. Tumbada en el sofá veo, en la pantalla de mi nuevo macro-smartphone-multiusos, capítulos y capítulos de Black Books. No me sacio. Cada uno de ellos es una joya de veinte minutos en la que brillan, engarzados, tres personajes: un librero sociópata, despelujado, alcohólico y vulnerable; un excontable, de algún modo, melenudo y con tendencia al estrés, a la obcecación y al samaritanismo; y una decoradora que busca su eje y, ya de paso, la justicia poética que merecen todos los excéntricos naturales. Este trío calavera anida en una tienda de libros usados. Cada libro forma parte de un parapeto que protege de la hostilidad del mundo exterior, cada frase que los protagonistas profieren se convierte en una descarga eléctrica, en un cable, en el hilo perfecto para conducir chispas, para tejer una trama luminosa. Y la luz crea sombras. Y la luz, irónica, revela amarguras y enfoca allí donde más duele. Catarsis. Muero de risa. Hilaridad solitaria la mía. De cuando en cuando, le doy una tregua a la pantalla, pues se me agota la batería y la serie en cuestión me aviva el deseo de leer las obras cazadas, mis propios "libros negros", en las mini razzias que hago por esas tiendas Iberlibro.com de libros usados y, por supuesto, las conseguidas, con ojo de lince, en la cuesta de Moyano y en El rastro madrileño de los domingos.

Las últimas presas que han caído en mis redes son dos. Una de ellas, de la que ya he dado buena cuenta y que recomiendo, es un libro de relatos breves, que hielan y hieren, publicado en España en el 2003 por RBA: Viaje de invierno, de Charles Baxter; la otra, que atesoro para mordisquear con deleite durante las horas de lectura que este verano aún guarda para mí, es Mercaderes del espacio (The Space Merchants), una obra de ciencia ficción publicada en 1953 y escrita por Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth.

Releo. Viaje de invierno lo había leído ya tras haberlo encontrado en la biblioteca de Puerta de Toledo. Me dejó huella. El azar ha hecho que me lo encontrase, por tres euros, en El Rastro, en una caja de cartón entre marcos de madera apolillados y revistas de punto de cruz a 1 euro la docena. Releo esta obra de Baxter y me acabo la segunda temporada de Black Books. Alegría solitaria la mía, que alimento con el material que hay en mi despensa literaria: la mesa baja del salón, donde ocupa la casilla de salida Los Mercaderes del espacio. Este libro llegó a mis manos gracias al dueño de La tarde (C/Ruíz, 15. Metro Bilbao) http://www.latardelibros.com/ , librería-cueva que bien podría ser el set de rodaje de la versión española de Black Books. Me ofrezco como guionista.

Ahora, les dejo, mi sofá de lecturas y visionados de series en Youtube me reclama. Tantos hallazgos son estos que no hay tiempo para siestas ni para largos artículos de recomendaciones literarias y para literarias. Que ustedes lo lean bien.

http://www.cristinamirinda.tumblr.com/

Miércoles 06 de Agosto de 2014 11:01

La importancia del número pi

por Ana Martínez Arce

 

El otro día una amiga del trabajo me pidió la receta del brownie (éste) que es incluso mejor que los donettes: si lo repartes ¡te salen amigos por todas partes! Le pasé la receta y me dijo que no sabía si su molde era del tamaño del de la receta, a lo que yo contesté: no pasa nada, calculas la superficie de tu molde, la del de la receta, divides la pequeña por la grande y multiplicas los ingredientes por la fracción que te sale. A mí me pareció una contestación de lo más normal, pero, por su cara, vi que ella estaba arrepintiéndose hasta de haberme preguntado y efectivamente me contestó: ¡ayy eso me pasa por rodearme de ingenieros frikis! Yo, todo convencida, le dije que no era contestación de ingeniera, sino de persona con sentido común y me propuse demostrárselo, así que al llegar a casa pregunté a mi hermana y a mi madre y, muy a mi pesar, coincidieron con mi amiga.

 

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Aún así, yo no desistía y, como buena Aries cabezota que piensa que tiene razón, seguí preguntando a diestro y siniestro si esto era algo lógico o cosa de frikis y digamos que las respuestas no fueron las esperadas.... Me han llegado hasta a decir que no todo el mundo sabe que el área de un círculo es πr2, con lo cual, cómo para ponerse a encima calcular las proporciones... Vamos, que a nadie le ha convencido mi teoría de que para que el brownie te quede con la consistencia perfecta, con la proporción justa de zona jugosa y zona crujiente, tiene que tener el mismo espesor que el de la receta, ni la de que en las tartas de varios pisos también importa la altura de los bizcochos y la proporción de relleno/cobertura-bizcocho

Por eso, aún asumiendo el calificativo de friki, que no me importa lo más mínimo asumir (con eso de ser fan de "El señor de los anillos", haber leído unas cuantas sagas de fantasía, y haber visto star wars unas cuantas veces, ya me lo tengo más que merecido), os hago la misma pregunta que llevo haciendo unas cuantas semanas al personal: ¿ Es lógico calcular el área del molde que vas a utilizar para calcular la proporción de los ingredientes que tienes que utilizar?. Por favor, que alguien conteste que siiiiii.  En realidad lo de que es lógico ya me han admitido que lo es, lo que no me admite nadie es que es lo que haría todo el mundo...

 

 

Hoy ha tocado sacar la calculadora para hacer tiramisú. Está muy visto y es muy fácil, pero está tan bueno que cada vez que voy a un italiano lo acabo pidiendo y el otro día compré una tarrina de mascarpone que lleva llamándome a gritos toda la semana para que haga algo con ella. Así que he buscado la receta más clásica que he encontrado, la del libro de recetas "La cuchara de plata", que está en mi lista de futuras compras y el resto es historia.

Las que pronto van a ser historia son las tacitas de tiramisú que tengo en la nevera, porque, con el olor que tengo en las manos de café y chocolate, no sé si seré capaz de aguantar las 3 horas de nevera de rigor. Lo he puesto en tacitas por dos razones: la primera porque como la tarrina de mascarpone era de 250gr y no de 400gr, no he encontrado en casa un molde lo suficientemente pequeño para montarlo y la segunda es que no me hacen ninguna gracia  las tartas/tiramisús y demás presentados en los pirex estos rectangulares de gratinar canelones.

 

Lunes 14 de Julio de 2014 21:47

LA PESGA

por Juan Pedro Escanilla

 

Cuando era pequeño iba a veranear a La Pesga, pueblo lindante a las Hurdes y santuario de la familia: Por las tardes bajábamos al rio a merendar y a bañarnos. Aún no había subido el agua del pantano de Gabriel y Galán, creando ese plano de agua uniforme que tenemos ahora, y el rio tenía distintos sitios, con paisajes muy diferentes, que tenían nombres propios: El charco de la olla; El molino; La pesquera…

Nosotros íbamos a la pesquera, lugar al que daba nombre una pequeña presa de cemento que remansaba el agua. La orilla estaba cubierta de piedras de aluvión, cantos rodados a los que llamábamos royos. Con los más grandes se pavimentaban las calles, cada vecino dando las peonadas que se necesitaran. Las calles se iban pavimentando sucesivamente dependiendo de dónde vivía el alcalde de turno. Los alcaldes eran todos del movimiento nacional, signo de los tiempos, pero vivían cada uno en barrios diferentes. Una suerte, porque así las calles de la Pesga se fueron enroyando poco a poco hasta que llegó el cemento y luego el alquitrán.

Con las piedras más pequeñas yo me pasaba las tardes enteras tirándolas al agua de forma que rebotaran en la superficie: Era un juego entretenido y apasionante: Amargo cuando la piedra caía a plomo haciendo "ploff" y más excitante cuanto más botes se lograban. Conseguir uno o dos era algo relativamente fácil y aun tres estaban al alcance de alguien un poco experimentado. Cuatro eran ya un logro y cinco… ¡ay cinco! Todo el mundo presume de haber llegado al quinto, pero no conozco a nadie que lo haya conseguido.

Si se quería ser eficaz había que escoger bien la piedra: Un peso suficiente para que cogiera inercia pero no tanto que necesitara mucha fuerza; Una forma redondeada, aplastada y lisa, cómo una lenteja.

Con el tiempo la mano tanteaba y escogía la piedra adecuada de forma automática mientras la mirada vagaba perdida por la superficie del agua y la mente se distanciaba de la realidad, cómo le pasa a los derviches sufíes cuando giran sobre su propio eje. Así, yo conseguía las cotas de abstracción que otros logran con estupefacientes prohibidos. De hecho podía abstraerme en cualquier sitio, incluso en la mesa, delante de la comida que no me gustaba, especialmente el potaje de garbanzos. Mi tío Eugenio, para defenderme, decía: "es que este niño es metafísico". En realidad quería decir místico, pero mi tío Eugenio usaba las palabras como le daba la gana que para eso había vivido en Bilbao, había cotizado al PNV y había estado en la cárcel por ello.

Pero yo no era ni metafísico ni místico, solamente estaba atocinado, como muchos chicos en la infancia y adolescencia que saben que pueden permitírselo porque están protegidos por un entorno benevolente.

Y La Pesga era para mí ese entorno benevolente. Acostumbrado a Madrid con todos sus peligros en forma de tranvías, de cruces con semáforos, de mayores que te ofrecían caramelos para sobarte el lomo y de compañeros de cole que trataban de quitarte la merienda, La Pesga era un remanso de paz dónde se podía corretear alegremente y subir hasta el pico sin más peligro que los mozos del campo, que se burlaban a la menor ocasión. Y yo les daba muchas.

Yo llegaba de Madrid al principio de cada verano con la arrogancia de los chicos de ciudad, que se creen superiores porque en su casa hay luz eléctrica, agua corriente y teléfono, y me volvía en el otoño con la sorpresa de haber recibido muchas más lecciones de las que yo pensaba dar.

En La Pesga aprendí a tirar la peonza, a jugar a gata y a la cachera, a nadar, a pescar, a montar en bicicleta, llevándome por delante un montón de ladrillos en el huertito, e incluso a fabricar una escopeta con un tubo de cortina, botecitos de pimentón y pólvora casera.

Más tarde aprendí a jugar al mus, al gilei y a las siete y media (la banca nunca me atrajo), a tirar con escopetas de verdad, una del 22 que tenía Don Marcelino y una del 12 de mi padre. También me cogí mi primera tajada tras una excursión a Junta los ríos (aún agradezco a mi abuelo Nicolás que me librara de las broncas limpiándolo todo) y si no aprendí a bailar fue porque nunca tuve maña para ello, ni aquí ni en Madrid. Ni aunque hubiera vivido toda la vida en Buenos Aires.

Todo eso me permitía ser un pequeño héroe cuando volvía al colegio y contaba todas estas cosas a los compañeros. Por supuesto, otros chicos venían de pueblos pequeños y pasaban allí las vacaciones, pero creo que mi afición a la exageración conseguía que La Pesga se convirtiera en sus cabezas en un territorio mítico, cómo de película, o de cuento. Uno de esos sitios donde se puede hacer de todo y con el que sueñan todos los niños. Así que durante mucho tiempo ejercí la doble vanidad de ser chico de ciudad en La Pesga y chico de pueblo en Madrid.

Después me alcanzó la juventud y empecé a buscarme excusas para ir menos, para dejar de ir: viajes, estudios, la panda de la universidad. La Pesga excitante de mis tiempos de crio no podía rivalizar con lo que Madrid podía ofrecer a un joven.

Al espaciar mis visitas notaba más los cambios tan rápidos que se iban sucediendo: casas más grandes y mejor construidas; la parte de allá del pantano poblada de olivares, pistas, carreteras nuevas y hasta autocares que salín directamente del pueblo. Probablemente el progreso, la pasta de Alemania primero y la de la seguridad social después, se llevaron muchas cosas malas y, la peor de todas, la pobreza. Hoy los niños juegan con las mismas maquinitas que los del resto de España, vemos la misma tele que en Madrid y estamos enchufados a internet y al móvil. Pero yo sigo añorando los royos de la pesquera, la música de Amancio y las partidas de Gilei en el piso de arriba de casa de Lalo. La nostalgia es un excelente detergente para limpiar los recuerdos. Por eso se dice que la patria de un hombre es su infancia.

Por eso quiero terminar citando estos versos de un poeta inglés del siglo XIX, William Wordworth:

Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.

Supongo que los que visteis la película de Elia Kazán lo recordaréis.

Lunes 07 de Julio de 2014 19:22

REGENERACION DEMOCRATICA

por Juan Pedro Escanilla

 

Parece que todo el mundo quiere apuntarse al carro de la regeneración democrática. Tiene su lado bueno porque parece que al fin una amplia mayoría se da cuenta de que las cosas no pueden seguir así pero, cuidado, cuando una expresión se generaliza, cada uno acaba entendiendo lo que quiere. Y deberíamos preguntarnos que hay tras la propuesta del gobierno relativa a la elección directa de los alcaldes.

Hay ciertas ideas cuya simpleza las hace aparentemente evidentes sin ninguna crítica. Está claro que si nos preguntan si nos parece bien que el alcalde sea la persona más votada, la mayoría tendemos a decir que sí. Parece obvio.

Claro que también podríamos preguntarnos si nos parece bien que se excluya de la posibilidad de ser alcalde a aquel o aquella a quien más gente ha excluido de sus votos. Es un poco menos obvio, pero también es lógico: nadie puede gobernar en contra de la mayoría de la población.

En elecciones binarias (dos candidatos/as) la contradicción no se plantea. Quien obtiene la mayoría es, por definición, el que menos oposición encuentra pero ¿qué pasa si hay tres, cuatro o más candidatos?

Desde hace varias décadas, los economistas están aplicando el modo de razonar de la teoría económica a los asuntos políticos. Desde este punto de vista lo que importa en un sistema electoral, es que dé un resultado de satisfacción óptimo para el conjunto de los ciudadanos, entendiendo como óptimo cualquier estado en el que cualquier cambio que suponga incremento de satisfacción de unos tenga como como consecuencia una perdida superior en otro u otros y por consecuencia un estado sub óptimo.

La propuesta del gobierno para las elecciones municipales tiene dos fallos conceptuales de base que la invalidan.

El primero parece ignorar que, en el sistema actual, los ciudadanos votan listas, no personas y que en la lista más votada, y en realidad en todas las listas, todos los miembros tiene los mismos votos. Inferir que los ciudadanos que han dado un mismo número de votos a, pongamos 10 personas, quieren que sea alcalde el señalado por su partido como cabeza de lista, no me parece un ejemplo de regeneración democrática precisamente.

Teniendo en cuenta que lo que se vota son listas, el segundo fallo es el de suponer, para las elecciones de tres o más listas, que los ciudadanos descartan por igual a las listas que no votan. Es decir que el elector que vota, por ejemplo, al PP, valora exactamente igual a fuerza nueva, a izquierda unida y a los verdes. Suena raro.

Por el contrario, parece perfectamente lógico que un elector, que quiere que gobierne el partido que él ha votado, pueda aceptar, como segunda opción que gobierne otro y descartar absolutamente que gobierne un tercero. Un gobierno formado por una minoría pero al que apoyan otros electores que lo ven como segunda opción tendría, seguramente, más legitimidad democrática que un gobierno de una minoría algo más mayoritaria pero al que los demás electores no quieren ver ni en pintura. Podemos razonablemente pensar que la primera solución se acerca más al óptimo de bienestar común que la segunda.

Para entender lo que digo pensemos un momento en cómo funciona el concurso de Eurovisión. En él cada jurado no vota exclusivamente la canción que más le gusta sino que tiene una serie de votos ponderados (12; 10; etc.) que da a diversas canciones según su orden de preferencias. No es habitual, pero no sería imposible que un concursante que obtuviera 10 puntos de cada jurado, pudiera ser el más votado sin haber tenido un solo voto de 12. Dejando aparte el dudoso gusto que los jurados de Eurovisión han demostrado en las últimas ediciones, esta claro que nadie consentiría que se llevara el premio alguien que tuviera en total menos votos aunque tuviera una respetable cantidad de doces porque el total es la expresión de la máxima satisfacción del conjunto de jurados.

El problema practico que se plantea en las elecciones políticas es el de determinar de forma correcta cuales son las segundas y terceras opciones de los electores (Curiosamente, nunca he visto preguntar al CIS por ello. Por ejemplo: Si el partido al que usted vota no obtuviera la mayoría suficiente para gobernar, ¿Cuál preferiría Usted que o hiciera? o algo similar). Por supuesto una elección con un sistema de puntos como en Eurovisión me parece difícilmente practicable pero hay alternativas.

Una de ellas es el voto sucesivo: Si hay, supongamos, cinco candidatos y ninguno logra la mayoría absoluta, se hace una segunda elección de la que se elimina al que menos votos ha sacado. Con ello se obliga a los que tenían a ese candidato eliminado como primera opción a explicitar su segunda preferencia en su nuevo voto. Si aun así nadie saca la mayoría absoluta, se elimina de nuevo al que menos votos ha sacado y así sucesivamente.

En realidad, pienso que, en la práctica, un sistema como el francés, en el que lo que se hace es una segunda vuelta con los dos candidatos mejor situados, daría unos resultados bastante aceptables en cuanto a combinación de primeras y segundas preferencias de los electores con una notable economía de procedimiento.

El “pero” de este sistema es que obligaría a disociar en las municipales la elección del alcalde de la de los concejales ya que si se aplica la eliminación de los menos votados a todos los componentes de la lista se acabaría con uno de los elementos claves de nuestro sistema que es la representación proporcional. En un momento en que se pone en cuestión el bipartidismo no parece que sea la dirección correcta. Por su parte la elección separada de alcalde y concejales obligaría a repensar el reparto de competencias establecido en la ley de reguladora de las bases del régimen local, incluida la moción de censura. No obstante, es una vía que se puede explorar.

La solución más simple es, curiosamente, la que está más a mano: El sistema actual funciona de manera que, cuando una lista no alcanza la mayoría absoluta, se abre un proceso de posibles coaliciones poselectorales y acuerdos de gobierno. Lo que está implícito en el sistema es que los representantes elegidos comparten con los electores a los que representan no solo el acuerdo sobre un programa sino también, las segundas opciones y preferencias.

Suponer que ese vínculo es fiable al 100% es excesivo y todos tenemos en la cabeza a formaciones políticas que han hecho acuerdos post electorales que claramente rechinaban con el sentir de sus bases. Probablemente esto se deba a que el sistema de listas cerradas tiende a separar a los aparatchiks de sus bases y aunque todos sabemos que al final se acaba pagando en términos electorales, esto no es un gran consuelo.

Sin embargo el remedio a esa separación es más simple de lo que parece: un sistema de listas abiertas permitiría a los ciudadanos poner en las concejalías a quienes más sintonicen con sus propias ideas e incluso expresar sus primeras preferencias y siguientes con mayor claridad. Hecho esto, los concejales elegidos podrían llegar a acuerdos que expresaran más fielmente la voluntad de los electores. Eso sería una verdadera regeneración democrática.

Pretender gobernar todos los municipios de España a base de treintas y cuarentas por ciento puede ser muy útil para conservar el poder e incluso para intentar imponer el sistema a niveles superiores pero de regeneración democrática no tiene nada.

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