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He asistido al Open de España celebrado en el campo de Golf del Centro Nacional de la Real Federación Española. La expectación era máxima para ver a los mejores jugadores del mundo y en espacial a uno de los más mediáticos en el actual panorama internacional como es Jon Rahm, de 23 años y que sorprendentemente con ese nombre es Español, concretamente de Bilbao. Y no defraudo, aunque tuvo que emplearse a fondo ya que tanto Nacho Elvira (con un juego increíble), como Paul Dunne pudieron arrebatarle el campeonato casi hasta el último hoyo del último partido. Con golpes magistrales y hasta en algún caso milagrosos pudimos disfrutar de su juego. Con 45 torneos jugados ya suman cinco títulos, dos en el PGA Tour (Farmers Insurance 2017 y CareerBuilder de 2018) y tres en el Circuito Europeo (Open de Irlanda, DP World Tour Championship y Open de España),  sólo Tiger Woods necesitó menos. Estamos ante un nuevo mesías del golf Español, al que le auguro muchos éxitos.

Nunca había visto tanta afluencia de gente en un open de España para ver jugar a los “maestros”, hasta los propios jugadores estaban sorprendidos, lo que demuestra que el deporte de golf cada vez tiene más seguidores. Hay que agradecer también la importante labor de todos los que ayudan en su organización, en especial a los voluntarios y arbitraje.

Con Jon Rahm campeón del Open de España 2018.

 


Con Nacho Elvira y Pablo Chaves (Presidente del Comité de Reglas)


 

Miércoles 04 de Abril de 2018 19:59

Mi etapa en Función Pública.

por Juan Alarcón Montoya

A principios de 1977, cansado de que los expedientes de los particulares y pequeños comerciantes del Sáhara no pudiesen completarse y, por consiguiente, no se sometiesen a aprobación de la Comisión Liquidadora de los Intereses Españoles en el Sáhara, decidí dejar mi puesto de trabajo aunque supusiese bajar de nivel, de 26 a 24, ya que mantenerlo suponía pasar a la SGT de Presidencia en La Moncloa, y no me interesaba por las limitaciones de movilidad que me suponía, máxime estando ya casado y con hija en perspectiva y habiendo alquilado un apartamento en la C/ Victor Pradera, por lo que al final me decidí a ocupar la Sección de Plantillas Orgánicas en la D.G. de Función Pública, que tenía la sede en la C/ Ferraz, 64, al lado de casa, con un sevillano, Julio Moreno Ventas, de Jefe del Servicio de Programación de Efectivos de CC.II. y Plantillas Orgánicas, que a los 3 meses se marchó a Sevilla, con lo que pasé a ocupar el Servicio y recuperé así el nivel 26. Tenía de Jefe de Negociado a Matías Martí, un veterano Administrativo que era de lo más eficiente y a dos Auxiliares Maricarmen y Ángeles Santamaría y como Jefe de Sección a Manolo Grande, un compañero educado pero poco eficiente.

De esa etapa recuerdo como preparé, especialmente con Jose Carlos Blanco del Mº de Educación, las dotaciones presupuestarias de los Cuerpos Generales y la reunión con el todopoderoso Jose María Dalmau, Subdirector de Hacienda, viejo republicano que se preciaba de decirle no al Presidente del Gobierno, y que no pudo rebatirme ni él ni sus colaboradores : Leandro González, Luis Herrero,…, dada la precisión de los datos puestos sobre la mesa y la advertencia de que él sería el responsable de que algunos Institutos de Enseñanza Media no pudieran funcionar, si no me aceptaba las dotaciones propuestas.

También tengo que destacar que, en materia de Plantillas Orgánicas, choqué con el todopoderoso Técnico Comercial José Manuel Reyero, que se empeñó en que en la plantilla de Comercio todos los puestos tenían que ser asignados a Técnicos Comerciales, a lo que le dije que de acuerdo, salvo el que ejercía los temas de personal que tenía que ser asignado a un TAC. Montó en cólera y dijo que ni hablar. No estaba dispuesto a perder la discrecionalidad con la que gobernaba al Cuerpo. Y ahí se atascaron las Plantillas Orgánicas y en el futuro no hubo movimiento alguno.

Durante este periodo, al parecer a instancias de Luis Fernando Crespo, que era Secretario General para la Administración Pública, me encargaron un Informe sobre la Protección Civil en España, en el que ya avancé que sólo sería eficaz si se le dotaba de efectivos operativos dedicados exclusivamente a esas tareas, cosa que se hizo finalmente con la UME Unidad Militar de Emergencias. Al final no me encargaron hacerme cargo de la Protección Civil y seguí allí vegetando.

También por ese tiempo Miguel Marañón Barrio me propuso ir de Delegado Provincial de Educación a Murcia y no lo consideré por estimar, erróneamente, que una vez aprobada la Constitución las primeras transferencias que se iban a realizar eran las de Educación por lo que el puesto tendría muy corta duración y no tenía sentido el cambio de domicilio que comportaba. Me equivoqué, tardaron en realizarse más de 10 años, no se hicieron hasta el 2.000.

El Subdirector de CC.II. era Fernando García Manzano que pasó a la Subdirección General de Función Pública y le sucedió Ignacio Alcaide, con el que tuve una entrañable amistad hasta que falleció de un infarto.

Le sucedió Julián Álvarez Álvarez, que me propuso por dos veces cambiarme al Servicio de Gestión de CC.II., rechazándolo la 1ª vez porque no me suponía ninguna ganancia y era más trabajo y responsabilidad. Pero aceptándolo la 2ª, cuando se marchó Antonio Ramírez Rebollo. Así pasé a dirigir los 4 Cuerpos Generales de la Admón. Civil del Estado: de Jefe de Sección del Cuerpo Técnico tenía a un excelente funcionario procedente de Marruecos y natural de Torrevieja, Antonio Villanueva; a cargo del Cuerpo Administrativo estaba el incombustible Juan Cañas, veterano Administrativo; a cargo del Cuerpo General Auxiliar estaba D. José Lorite, viejo funcionario de Plazas y Provincias Africanas; y a cargo del Cuerpo Subalterno estaba el TAC Manuel Súnico Suances, emparentado con varios Almirantes.

De Ferraz nos cambiamos a la C/ Ayala y allí entablé amistad con José Garrido Falla, que era el Jefe de Gabinete de la Comisión Superior de Personal, con Jose Luis Castañeda Andrés que era el Jefe del Registro de Personal y con Jose Antonio Gallo que era el Jefe del Personal procedente del Movimiento.

Allí vivimos el 24 de febrero y la manifestación como golpistas de Javier Casado Rodríguez de Amezúa, de Angel Diez Roncal y de un tercero.

Nombraron a Gerardo Entrena Cuesta Director General de Función Pública y asistí con Julián a una reunión con él para hablar de Plantillas Orgánicas y me creí en la obligación de dar mi opinión que fue totalmente ignorada por Gerardo, por lo que creí que había tomado mala impresión sobre mí.

Por eso me sorprendió que, cuando Julián dejó la Subdirección para pasar a la Secretaria General del INAP, me nombrara a mí como Subdirector de CC.II.

En este puesto estaba feliz. Ocupaba el puesto clave de la Administración en unos momentos claves para la transición política y el afianzamiento de la democracia en nuestro país.

Desde el 23 F estaba colaborando con el PSOE en la elaboración del Programa Electoral en materia de Función Pública y contribuí, como muchos otros no afiliados, a la victoria en las elecciones del 28O que llevaron al PSOE al Gobierno.

Gerardo me pidió que dado que conocía a Enrique Barón que le hablara bien de él, ya que Ignacio Fuejo que iba con él de Subsecretario de Transportes le iba a proponer como Director General de Servicios y sería mejor que tuviera alguna referencia. Yo cogí el teléfono y llamé al nuevo Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones y le dije “ Enhorabuena Enrique, creo que va a ir contigo mi actual Jefe Gerardo Entrena, te lo recomiendo especialmente”. A resultas, Gerardo que estaba propuesto como Director General fue nombrado Subsecretario.

Yo estaba encantado en mi reciente puesto de Subdirector de CC.II. donde pensaba podía hacer una tarea extraordinaria de colocar a la gente adecuada en la nueva Administración del cambio. Pero recibí una llamada de Paco Velazquez, que estaba actuando de Director de Gabinete del nuevo Secretario de Estado para la Admón Pública Francisco Ramos Fernández-Torrecilla, que me dijo que el nuevo Subsecretario del Ministerio de Industria y Energía Luis Carlos Croissier les había pedido un experto en materia de Recursos Humanos de confianza para Director General de Servicios y habían pensado en mí. Yo le dije que yo estaba muy bien donde estaba y que creía que allí podía dar mejor servicio. Entonces me pasó con Paco Ramos que me dijo : “Juan necesitamos que vayas allí”. A lo que le dije que de acuerdo.

Y así se gestó mi pase a Alto Cargo y el fín de mi etapa en Función Pública, donde estaba encantado.

Miércoles 21 de Marzo de 2018 14:31

En Memoria de José Luis Centeno Castro

por Juan Alarcón Montoya

Este 26 de Febrero nos ha abandonado José Luis Centeno Castro, compañero entrañable que pertenecía a la XIV Promoción de T.A.C. y que, desde su ingreso en 1974 se dedicó en cuerpo y alma a luchar por la profesionalización de nuestra Administración y a implantar la democracia en España.

Profesionalmente se entregó, inicialmente, a gestionar los aspectos del Consumo en España y, posteriormente, a dirigir la difícil y compleja materia de los Títulos Académicos, sus Convalidaciones y Homologaciones, área en la que se desempeñó durante un largo periodo con el mayor interés y acierto y se jubiló siendo el Vicegerente de Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá de Henares.

Su calidad humana y su bonhomia le granjearon el cariño y la amistad de todos los que le conocían y aunque era un hombre tímido y reservado fue siempre valorado y respetado por los colectivos en los que participó.

José Luis se ha unido así en el recuerdo al de aquellos otros de nuestra Promoción, la XIV, que le precedieron en su viaje hacia nuestra memoria : África Jaén Azpitarte, una de las primeras Subdirectoras de la Administración Española, que falleció el 19 de enero de 1985 en un accidente de aviación junto al Ministro Gregorio López Bravo; el veterano funcionario y abogado Joaquín Morales Hernández, que falleció pocos años después; el singular economista Julián Arévalo Arias, que al final le sacó aplicación a su secreta afición a todo lo militar y ocupó el puesto de Secretario de Estado de Defensa, y que falleció el 21 de noviembre de 2008; Jesús Cabanillas Montejo que destinado en Agricultura falleció el 17 de agosto de 2010; la entrañable economista, discípula predilecta de Fuentes Quintana, Trinidad Cano Simón que falleció el 2 de diciembre de 2010; el Ingeniero de Caminos y fundador de los Técnicos de Informática Pedro Maestre Yenes que falleció el 20 de octubre de 2014 y Santiago Rodríguez Santerbás el novelista burgalés que nos dejó el pasado año.

Que quede aquí constancia de nuestro afecto y reconocimiento para todos ellos.

Juan Alarcón Montoya

Lunes 12 de Marzo de 2018 12:37

Classicauto 2018 (3)

por Alejandro Lazcano

A continuación vamos a hacer un recorrido por lo expuesto en las tres plantas del pabellón de Cristal comenzando por la tercera en la que hemos visto una mayor presencia de empresas de restauración de vehículos clásicos destacando además del ya citado stand de Pueche que además del Bugatti presentaba un inmaculado MG, los de La Cochera, LANZA o Arguelles con una diversidad de Mercedes de los que nos quedamos con un precioso SL 190, la firma SHOWCAR con un impresionante Porsche 911 turbo, Todo Porsche Club Madrid que entre otros modelos de Porsche presentaba un 928 que parecía recién salido de fábrica, el oficial de Porsche Clásicos con un precioso 911 spider entre muchos otros, CARS Clásicos con una estupenda pareja de Alfa Romeo Spider además de otros que destacamos por su estado de conservación, Valentín Motor con varios ejemplares de Porsche, destacando un bonito 944 turbo, Amazon Sport con un bonito Jaguar XK 140 DCH además de otro Mercedes SL 190, y muchos otros expositores de los que significamos los Porsche 911 y los Mercedes SL 190 que copan el mercado de la restauración de clásicos.

 

En cuanto a la planta intermedia ofrecía una gran variedad de stand con repuestos de motocicletas y motos de segunda mano en venta, entre los que se puede obtener cualquier accesorio de Vespa o una Guzzi a buen precio, y especialmente hemos observado este año una gran cantidad de motos de campo de las que destacamos una Ossa Mick Adrews y una Montesa Cota, pero nos llamó la atención entre las de carretera una Gilera roja y negra totalmente reconstruida.

Vamos a continuación a la planta baja, en la que como dijimos, percibimos un incremento de stand de piezas de otros países, además de los habituales de Volkswagen y Mini, destacando por su tamaño y variedad el de British Car Center. Entre los diversos vehículos de segunda mano, nos quedamos con un precioso MG, un Citroen con bastante trabajo por hacer y varios Rolls Roice.

Informacion adicional

  • Tema Los Coches Clásicos
Lunes 12 de Marzo de 2018 12:22

Classicauto 2018 (2)

por Alejandro Lazcano

Continuando con las onomásticas, se celebraban también los 60 años de la fabricación del Renault Dauphine, Ondine y Gordini, y los 25 años de FEVA (Federación Española de Vehículos Antiguos)

En cuanto a actividades poco habituales, indicar que Valentín Motors exponía en su stand la forma en que sus expertos en directo, y alumnos del IES de Barajas procedían a restaurar un motor, así como una recuperación total de carrocería que se exponía en el stand de Pueche.

 

En cuanto a las actividades que se han convertido en habituales en este certamen y ya dentro de la planta superior del pabellón de cristal, estuvimos viendo los vehículos que participaban este año en el concurso de elegancia, y es cierto que nos llamaron la atención los Pegaso, un Renault 4/4 Decouvrable Saprar de 1949, así como la magnífica restauración de un Cadillac descapotable. Lo cierto es que el resultado final vino a confirmar nuestra impresión inicial, ya que el concurso fue ganado por el Pegaso Z102 Turing de 1955, recibiendo una mención un Hispano Suiza coupe H26 de 1935, el Cadillac convertible de 1956 y otro de los Pagaso Z102 en este caso el de 1959.

En cuanto al concurso de restauración de motocicletas el premio fue para una Ducati 125 Sport de 1965, con mención a una Guzzi Hispania de 49cc y una Montesa Cota 25ª de 1971.

Informacion adicional

  • Tema Los Coches Clásicos
Lunes 12 de Marzo de 2018 10:29

Classicauto 2018 (1)

por Alejandro Lazcano

De nuevo el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid y sus alrededores han sido protagonistas de la novena edición de esta feria automovilista, de la que quiero destacar dos aspectos, por una parte el incremento de firmas dedicadas a la restauración de vehículos clásicos, y por otro el aumento de expositores de piezas y accesorios de otros países que han acudido a este certamen.


 

Este IX salón internacional del vehículo clásico se ha celebrado entre los días 23 y 25 de febrero y hay que resaltar en lo que al aspecto organizativo se refiere, que el acceso ha sido más sencillo al evitar las largas colas en la entrada de vehículos de cierta edad que esperaban la acreditación para aparcar en la avenida norte.

Partiendo de un recorrido por el entorno externo al pabellón principal, indicar que encontrábamos enfrente de este, una representación de Citroën 11 ligeros en un estado de conservación optimo, un grupo de Seat 600 participantes en el MADRID ROAD TRIP, otro grupo de Renault 4/4 de los que destacamos uno descapotable en un magnifico estado y un grupo variado de vehículos en venta hasta el final de la avenida de los que destacaríamos un Lancia Delta. En la explanada de la derecha que linda con la planta baja del pabellón de cristal, había una exhibición muy numerosa de Mercedes W123 de los que destacamos el modelo coupe dos puertas color beige que había al final.


 

En cuanto a los diversos eventos que se han producido a lo largo de la celebración del salón nos quedamos con el homenaje a Francisco Pueche, por cumplir 50 años de dedicación profesional a la comercialización de vehículos de colección, del que destacamos en su stand un fantástico Bugatti y a Rafael Onieva Ariza, creador de la marca de Motocicletas y motocarros ROA.

 

Informacion adicional

  • Tema Los Coches Clásicos
Lunes 05 de Marzo de 2018 11:50

Activismo sindical

por Juan Alarcón Montoya

Al incorporarme a la Administración inicié mi participación en los distintos movimientos, que empezaban a aflorar entre los funcionarios, para exigir los cambios imprescindibles que condujesen a una Función Pública más participativa y al servicio de los ciudadanos, para lo que era necesario crear los cauces de participación que posibilitaran una reclamación eficaz de los derechos de los funcionarios.

A principios de los años 60, el intento de superar el aislamiento internacional en el que había caído España y la pervivencia de los antecedentes históricos hizo que la Administración empezase a diferenciarse del régimen político al que servía y fuese consiguiendo cuotas de autonomía, en la medida que los Cuerpos de Funcionarios que la servían, reflejando la propia evolución de la sociedad, fueron recuperando peso e independencia, y nutriéndose, es decir, seleccionándose sus componentes, en función de los antiguos y democráticos criterios de mérito y capacidad.

Esta realidad, la reconfiguración de una Administración profesional, adaptada a la sociedad cambiante e independiente políticamente, va a ser uno de los factores determinantes de la viabilidad del proceso político de transición a la democracia, facilitando su aplicación de un modo gradual, ordenado y sin traumas.

Cuando se aprueba la Constitución de 1978, y se consolidan los valores y derechos democráticos, la Administración estaba en condiciones de llevarlos a la práctica y de hecho se puso con todo entusiasmo a la tarea, sin que hubiese que realizar grandes cambios normativos para que su labor se viese facilitada. Ello se debió, en gran medida, a que las dos grandes Leyes que regulaban la organización y el funcionamiento de la Administración, la de Régimen Jurídico de 1957 y la de Procedimiento Administrativo de 1958 permitían un funcionamiento acorde con la Constitución y no fueron modificadas. Y cuando se modificaron, 20 años después, se hizo solo muy ligeramente.

La creación de la Secretaria General Técnica de la Presidencia en diciembre de 1956, inició un proceso de reformas, con introducción de técnicas y procedimientos de gestión procedentes del exterior que tenían como objetivo la modernización y racionalización del aparato y del personal al servicio de la Administración Pública que dio como fruto la elaboración de un conjunto de leyes básicas para la regulación y objetivación de la administración entre los años 1956 y 1968. Leyes de un rigor técnico y de un carácter innovador que han posibilitado el funcionamiento de la Administración muchos años después de aprobarse la Constitución de 1978. Estas normas fueron : La Ley de 27 de diciembre de 1956, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa; El Decreto de 26 de Julio de 1957, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado; la Ley de 17 de Julio de 1958, sobre Procedimiento Administrativo; la Ley de Tasas de 1958; la Ley de Régimen Jurídico de Entidades Estatales Autónomas de 26 de diciembre de 1958; la Ley y el Decreto de 7 de febrero de 1964, por los que se aprueba la Ley articulada de Funcionarios Civiles del Estado. Con estas normas, más la Ley de Expropiación Forzosa de 1954 y especialmente con la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado, se configura una Administración Civil del Estado separada de la Administración del Régimen, propiamente dicha (reducida a personal del Movimiento y de los Sindicatos Verticales).

A finales de 1975, cuando se produce la muerte de Franco, España contaba con una Administración relativamente moderna y profesionalizada, que realizaba las funciones que llevaban a cabo las Administraciones Públicas de otros países de nuestro entorno. Se hallaba integrada por millares de funcionarios que habían pasado exámenes que comportaban pruebas objetivas, y que ponían el acento en los conocimientos y las competencias o técnicas conocidas por los candidatos, independientemente de sus contactos políticos o de sus relaciones económicas. Los tribunales de selección, nombrados por los responsables políticos pero integrados por funcionarios, no eran más que grupos de funcionarios que seleccionan a otros funcionarios y lo hacen sobre la base del mérito y las competencias ( incluso, hay casos en que la corrección se hace por ordenador). Lo que garantizaba la independencia ideológica de los seleccionados.

En ese sentido, no es extraño, sobre todo a mitad ya de los años setenta, cuando yo me incorporé, encontrar algunos altos funcionarios con convicciones democráticas e incluso promotores de situaciones de conflicto con el régimen. Por ejemplo, el “escrito de los quinientos” altos funcionarios, funcionarios de cuerpos superiores, pidiendo una democratización total de la Función Pública o la fundación de la Asociación Española de Administración Pública constituyeron importantes muestras de acciones democráticas en esta área.

Se asumió así, por las fuerzas políticas democráticas emergentes, que la caída de la dictadura en España no tenía por qué suponer una modificación significativa de la estructura de la Administración Pública, sino que se podía apostar por el mantenimiento de las Instituciones que, con tan sólo el cambio de los titulares de los órganos superiores, contribuirían a facilitar el tránsito pacífico, ordenado y sin traumas a la democracia.

La normativa básica en materia de Función Pública era la Ley de Funcionarios de 1964, algunos de cuyos artículos aún están en vigor, y su trascendencia fue capital para el inicio de la profesionalización de la Administración Pública : creación de los Cuerpos Generales, extensión de la normativa básica en materia de derechos y deberes a todos los colectivos de funcionarios, establecimiento de órganos centrales de personal que establecieron criterios objetivos y uniformes en la gestión de personal, y sobre todo, la introducción de nuevos elementos culturales que modificaron la mentalidad existente en los ámbitos políticos y administrativos sobre las funciones y la responsabilidad de los funcionarios situados en un entorno determinado, pero necesariamente cambiante.

En las transformaciones de los regímenes políticos y económicos, los periodos de transición son tan importantes como los de consolidación democrática. En todo ese proceso, el papel de la administración y de los servicios públicos es esencial. La modernización de las instituciones, su funcionamiento eficaz y la prestación de servicios de mayor calidad constituyen hoy en día la base de la legitimidad de las instituciones, más allá de las meras declaraciones legales o constitucionales. Todo país requiere de una Administración moderna y eficaz, y conseguirla depende en gran medida de la profesionalidad de sus funcionarios, de su cualificación técnica, y de la existencia de un nivel de dirección con un compromiso personal respecto del cambio.

La Constitución de 1978 estableció las bases de lo que debe ser una Administración y Función Pública democrática. Su punto de arranque es la definición de España como un Estado social y democrático de Derecho y, por ende, las Administraciones Públicas son parte de ese modelo de Estado y su Función Pública debe ser asimismo coherente con el mismo. Por ello el Art. 9.1 de la Constitución establece la sujeción de los poderes públicos a la misma y al resto del ordenamiento jurídico, y el Art. 9.3 garantiza los principios de legalidad, de jerarquía normativa, de publicidad de las normas, de irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables, de seguridad jurídica, de responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.

Como decíamos la primera expresión de este malestar de los funcionarios, que exigían cambios hacia una Administración democrática, fué el denominado “Escrito de los quinientos” que yo firmé en septiembre de 1974, recién ingresado como Jefe del Negociado de Informes y Dictámenes en la Vicesecretaria General Técnica del Ministerio de Agricultura, con Jose Maria Peña Vazquez, un TAC extremeño, de Subdirector y Paco Peña Diez, otro TAC asturiano, de Jefe de Sección. El escrito sentó muy mal al Gobierno de Arias Navarro que sometió a expediente disciplinario a Felicísimo Muriel que se encargó de recoger firmas por Guadalajara, Zaragoza, Barcelona, Tarragona, Castellón y Valencia, donde se le incoó el expediente, que le comportó una suspensión de empleo y sueldo por 6 meses, que originó una recogida de fondos entre los compañeros para ayudarle. Los Subsecretarios presionaron a los firmantes, todos técnicos superiores y bastantes subdirectores generales, para que se retractaran, cosa que consiguieron en algunos casos, no así en el mio, ya que cuando el Secretario General Técnico de Agricultura Rafael Dal-Re me convocó y me dijo que yo no sabía lo que había firmado le contesté : “que sabía leer y había leído el documento antes de firmarlo”. Afortunadamente el tema no pasó a mayores.

El primer cauce de participación fué la Asociación Española de Administración Pública, constituida por los Técnicos de Administración Civil del Estado en 1965, acogiéndose a la Ley de Asociaciones de 1964, con sede en la Calle Rios Rosas, 11, 6º, de Madrid y cuyos fines eran la promoción de estudios referentes a la estructura, funciones, carácter, historia, y reforma de la Administración, así como el apoyo de las iniciativas que persiguen su fomento, y para ello publica la revista Pragma y celebra cada dos años desde 1970 unas “Jornadas de la Función Pública”. Tuvo como primeros Presidentes a Aurelio Desdentado Bonete, que llegó a Vocal del Tribunal Supremo, a Juan Damián Traverso y a Luis Rufilanchas Serrano y de Secretario a Paco Hernández Sayans y a la que yo me afilié a poco de ingresar en el Cuerpo. Inicialmente circunscrita al Cuerpo Técnico se aprobó en Asamblea celebrada en mayo de 1975 abrirla a otros colectivos y transformarla en un sindicato de funcionarios estructurado en secciones ministeriales. En junio de 1976 ya era operativa la apertura de la Asociación, que pasó así de agrupar a unos 1.500 TAC a acoger a 6.000 trabajadores de la Administración de los distintos Cuerpos y dando cabida también a contratados, interinos, etc.

Además de la Asociación existían otros movimientos en la Administración tales como la Comisión Interministerial de los Cuerpos Administrativo, Auxiliar y Subalterno creada en 1974, y la Unión de Funcionarios Demócratas ( UFD ) que se creó en 1975, por un grupo de funcionarios de comercio, inspirándose en la U.M.D. ( Unión de Militares Demócratas) y en la que yo era uno de los representantes del Ministerio de la Presidencia junto con Jose Luis Peinado del Instituto Geográfico y también participaba Carmina Gomis, que después creo terminó en la O.R.T.. La U.F.D. se configuraba como una organización política de carácter minoritario y semiclandestino, donde confluirían las organizaciones políticas pero no las sindicales y tenía como finalidad, además de servir de organismo de coordinación de partidos y grupos, el lanzar iniciativas políticas entre los funcionarios, así como realizar análisis globales de estrategia general y denunciar los hábitos de corrupción e irresponsabilidad en el seno de la Administración.

Una de las actuaciones de la U.F.D. fué la convocatoria de una comida de solidaridad con los militares procesados de la U.M.D. en el mes de julio de 1975, de la que fuí protagonista destacado. Estando en mi destino de Jefe del Gabinete Técnico de la Dirección General de Promoción del Sáhara recibí una llamada telefónica de Pepe Barrionuevo en la que me comunicaba que se había decidido convocar una comida de los funcionarios demócratas en solidaridad con los militares de la U.M.D. para el día siguiente y que el primer firmante de la solicitud de autorización por orden alfabético era yo. No le dí más importancia, pero al día siguiente nada más llegar a mi despacho me llamó Molina, el secretario del Director, diciéndome que este quería verme. Cuando entré a su despacho y le saludé me preguntó de sopetón : “Usted conoce a este Juan Alarcón que aparece aquí en ABC como primer firmante de una comida en solidaridad con los militares de la U.M.D.” Yo me demudé y pensé: “me he caído con todo el equipo, pero a lo hecho pecho” y con una voz que no sé como pude articular respondí: “Si, soy yo” Entonces el sorprendido por mi gesto fué él, que me miró por primera vez y me dijo : “Sientese por favor. Estos chicos se han equivocado, entre ellos está el hijo del héroe del Alcazar. Y ¿cree usted que acudirán muchos funcionarios a la comida?” A lo que respondí que creía que no porque ya habían muchos funcionarios de vacaciones y no se había difundido la convocatoria con antelación suficiente. Me despidió amablemente y a las dos horas me llamó Pepe Barrionuevo para informarme que la Dirección General de Seguridad no había autorizado la comida.

Como consecuencia de mi militancia en Reconstrucción Socialista de Madrid conecte con otros funcionarios que también militaban en la misma y entre ellos con dos Inspectores de Trabajo: Pepe Barrionuevo y Segismundo Crespo, que a su vez militaban como Enrique Barón y otros muchos en la U.S.O., Unión Sindical Obrera, sindicato socialista autogestionario de raíz católica y que era la alternativa clandestina a CC.OO., Comisiones Obreras, el sindicato de tendencia comunista.

Reunidos, en el chalet de Andrés García de la Riva y Carmen Mestre en Aravaca, Pepe Barrionuevo, Segismundo Crespo, Carmen Serrano y yo acordamos crear la Unión Sindical de Trabajadores de la Administración (USTA), configurada como una Federación de la USO, que acoge a todos los trabajadores que prestan sus servicios a la Administración Pública por cualquier concepto y en cualquiera de sus tres esferas: la Central, la Local y la Institucional. El primer Secretario fué Segismundo Crespo y después le sustituí yo. La implantación de USTA fué lenta, sus primeros militantes fueron: Carlos Pérez Rocamora del Ayuntamiento de Madrid, Carmen Ferrero del Ayuntamiento de Getafe, Gonzalo y su socio, Juan Tovar, Ana Seguí Navarro, M.ª Carmen Cortés Valls, Conchita Omite, Agustin Rebollo, Jose M.ª Salas, Antonio Alcaide. Y finalmente y ya en 1977, de cara al proceso de fusión con la UGT, que dividió a la organización, entraron Araceli Pereda y su marido Julián García Vargas para integrar a la USTA en el seno de UGT.

El Gobierno intentó dar una solución al problema de la sindicación de los funcionarios con el Real Decreto 1839/1976, de 16 de julio, sobre el derecho de asociación de los funcionarios públicos con el que se pretende además cumplir con el compromiso adquirido ante la Conferencia Técnica sobre Servicio Público de la O.I.T. de abril de 1975, pero tenía bastantes limitaciones al principio de libertad sindical, no reconocía los derechos de negociación colectiva y huelga, excluía a algunos colectivos : militares, contratados y personal local, e imponía la asociación por cuerpos o ministerios, por lo que fue rechazado radicalmente.

Tras las primeras elecciones de 1977 y la desaparición de la Federación de Partidos Socialistas, que era el soporte político de la USO, se plantea la fusión de la UGT y de la USO lo que provoca un durísimo debate interno que se saldó con la división del Secretariado Confederal en dos sectores : el partidario de la Unión con U.G.T. integrado por: Bonifacio Rojo, Fernando Solano, Severino Arias, Ramón Muñagorri, Miguel García Rescalvo, Jose María Zufiaur, Francisco León, Juan Plaza, Pedro Cea, Antonio Martinez Ovejero y Aquilino Zapata; y el partidario de la afirmación de USO como organización diferenciada, integrado por: José Corell, Mariano Espuñez, Manuel Zaguirre, Sebastián González, Jose María de la Hoz, Paco Giménez, Jose Maria Freire, Ramón Puiggrós, Isidoro Galvez, Dativo Escobar, Chema Amigot y Pedro Quintero. Este sector se quedó con las siglas y el otro se integró en la U.G.T.

Por mi parte, tras las primeras elecciones y mi incorporación al PSP deje de militar en la USTA y al dejar la militancia política deje también la militancia sindical y cuando decidí, en 1984, ingresar en el PSOE, consulté con Justo Zambrana a la sazón Secretario General de la FETAP-UGT mis dificultades para militar sindicalmente, dadas mis responsabilidades directivas en materia de personal, a lo que me contestó que entendía que me abstuviese de militar y así seguí hasta hoy.

Viernes 23 de Febrero de 2018 19:02

MIS RECUERDOS DEL “VIEJO PROFESOR”

por Juan Alarcón Montoya

Mis primeros contactos con Enrique Tierno Galván el “Viejo Profesor” datan de 1977, cuando como representante del Partido Socialista de la Región de Murcia en la Ejecutiva de la Federación de Partidos Socialistas participe, junto con los restos de la Federación ( FPS) que no se habían integrado en el PSOE, en la negociación desarrollada en el despacho de Raúl Morodo de la C/ Eduardo Dato de Madrid, de la Coalición Electoral Unidad Socialista (FPS-PSP) Partido Socialista Popular que presenté ante el Secretario 1º de las Cortes D. Félix Romojaro, en la sede de las mismas, en la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

Ese fue mi primer contacto directo con el “Viejo Profesor” al que sin embargo leía y tenía como referente ético-intelectual ya desde mi puesto de Ayudante de Derecho Político y Encargado de la Biblioteca del Seminario de Derecho Político de la Universidad de Murcia, bajo el magisterio de D. Rodrigo Fernández-Carbajal González, de ideología falangista pero respetuoso al máximo con sus discípulos, a los que daba una formación basada en los clásicos y abierta a todas las posiciones ideológicas desde una perspectiva democrática. Allí leí, y me fui identificando ideológicamente, los Boletines de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca editados por los discipulos y colaboradores de D. Enrique Tierno, que aportaban una visión distinta del análisis político imperante en la época.

El siguiente contacto fue ya en Murcia con motivo de la campaña electoral de 1976, año en que tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas, a las que se presentó la Coalición Electoral Unidad Socialista (FPS-PSP).

Formalizada la Coalición tuvieron lugar en Murcia los contactos para configurar la Candidatura que se presentaría a las Elecciones por Murcia y se decidió que el primer puesto sería para el líder del PSP murciano el farmacéutico de Calasparra Francisco Pérez Mayo, el segundo puesto lo ocuparía un trabajador del sector del mueble y militante de la USO y del PSRM Francisco Estrada, el tercero una mujer de las plataformas vecinales Julia Bascuñana y militante de USO y del PSRM. el cuarto puesto lo ocupó el periodista del PSP de Lorca Luis Casalduero Campoy, el quinto puesto lo ocupé yo fundador del PSRM y su representante ante la FPS y la nueva coalición electoral, el sexto puesto lo ocupó el maestro de Cieza del PSP Antonio Jesús Sánchez Ramos, el séptimo puesto lo ocupó Francisco Guillén Castaño trabajador de USO de Yecla y el octavo Jesús García Jiménez del PSRM y pintor decorador.

No había Director de Campaña Electoral y me ofrecí a desempeñar el puesto, realizando una campaña muy digna con un presupuesto ajustado de un total de 4 millones de pesetas frente a los 40 millones que invirtió el PSOE en esta misma campaña. El resultado fueron :

Unión de Centro Democrático (U.C.D.) obtuvo 179.630 votos y 4 escaños.

Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 154.539 votos y 4 escaños.

Alianza Popular: 30.161 votos.

Partido Comunista de España (P.C.E.): 29.935 votos.

Unidad Socialista (PSP-PSM): 22.345 votos.

Mi contacto más directo con el “Viejo Profesor” fue con ocasión del Mitin que dió en Murcia con un auditorio entregado, en las instalaciones del Murcia Parque, que ofrecían un lleno espectacular y en el que a la entrada me encontré con Ciriaco de Vicente, el destacado en Murcia para dinamizar al PSOE tras la labor inicial de Fernando Valderrama, que me saludó diciendome : “ Juan, porqué no te vienes con nosotros” cuando sabía que era el director de campaña de Unidad Socialista en Murcia y no podía aceptar, cosa que si hicieron otros integrantes de nuestra candidatura.

Posteriormente regresé a Madrid y me integre en el PSP hasta su integración en el PSOE, momento en que, tras el encontronazo con Andrés García de la Riva cuando me acerqué a la Agrupación del PSOE de Moncloa para recoger el carnet que como ex militante del PSP me tenían preparado, decidí retirarme de la política activa. Era el año 1978.

Poco después, en una reunión de la Ejecutiva de la FPS, planteé por qué no nos uníamos al PSOE, a lo que tanto Raventós como Barón me contestaron algo parecido a que Felipe era un niñato y que no valía la pena. Sin embargo, unos meses después, poco antes de las elecciones de junio de 1977, ambos negociaron e integraron a sus organizaciones en el PSOE, sin contar para nada con el resto de la FPS.

En ese momento nos quedamos descolgados las restantes organizaciones federadas de la FPS, que en ese periodo habíamos progresado hasta convertirnos en partidos políticos legalizados: el PS de Galicia, el PS de Andalucía, el PS del País Valenciá, el PS de la Región Murciana, el PSD de Aragón, el PS de Asturias, el PS de Mallorca, el PS de Canarias, el PS de Extremadura, y nos vimos abocados a pactar de prisa y corriendo una Coalición Electoral con el Partido Socialista Popular de Tierno Galván. A esos efectos nos reunimos en el despacho de abogados de Raúl Morodo y allí acordamos unirnos en la Coalición Electoral “Unidad Socialista”, que firmé en representación del Partido Socialista de la Región Murciana (PSRM) y presenté en las Cortes ante Tomás F. Romojaro, Secretario de las mismas.

En la primavera de 1977, en una de las últimas reuniones de la Ejecutiva de la FPS en la que todavía estaba el PS de Cataluña recuerdo que, dado que al estar yo en Madrid no controlaba a mi partido, el PSRM, y la USO, en la que me apoyaba para crecer en mi ausencia de Murcia, a la que ya iba menos por estar casado, había metido a una serie de impresentables como el Ñoño, Cebrián, el Rojo,… y éstos estaban controlando el Partido, que no avanzaba adecuadamente, le dije a Joan Raventós, a quien yo tenía como un referente moral, que estaba pensando pedir tres meses por asuntos propios sin sueldo e irme a Murcia a levantar el Partido, a lo que me aconsejó que no lo hiciera, que a veces esos sacrificios personales no eran recompensados en política. Y lo tuve en cuenta y no lo hice. Después he pensado que no sé si por esas fechas ya tenía previsto integrarse en el PSOE.

Efectivamente, el PSRM iba a la deriva, se había nombrado un Secretario General que era un trabajador del metal, honesto pero sin demasiada base ni capacidad de liderazgo: Ambrosio Garre, y no había ningún componente intelectual entre su militancia.

Como se aproximaban las elecciones, y me iba a ir a Murcia a presentarme en la Coalición Unidad Socialista (PSP-PSRM), solicité un permiso de un mes por asuntos propios a esos efectos y me llamaron de Personal de Presidencia para decirme que había otros funcionarios que se presentaban por otros partidos y ninguno había solicitado ese permiso. Y yo les repliqué que sin él no me iba porque me podían abrir expediente por abandono de servicio, con lo cual provoqué que el Subsecretario firmara una Resolución concediendo permiso, por el tiempo de la campaña, a todos los que se presentaran.

Resuelto este tema, y dejando en Madrid a mi esposa en avanzado estado de gestación, dado que trabajaba, me fuí a Murcia y, cuando llegué a la sede del PSP para iniciar la campaña, no habían pensado en nombrar un Director de la Campaña Electoral y me ofrecí a desempeñarlo y a partir de ahí me ocupé de la Campaña.

En primer lugar, había que elaborar la lista de candidatos y, por nuestra parte, propusimos a Francisco Estrada Moreno, ebanista de El Palmar, Julia Bascuñana Moreno, Asistente Social, a mí, funcionario también de El Palmar, y a Jesús García Jiménez, pintor decorador.

Con lo que la lista definitiva al Congreso de los Diputados quedó integrada por:

1.- Francisco Pérez Mayo por el PSP, Farmacéutico de Calasparra y Secretario General del PSP en Murcia.

2.- Francisco Estrada Moreno, Ebanista de El Palmar y militante de USO y del PSRM.

3.- Julia Bascuñana Moreno, Asistente Social, militante de USO y del PSRM y Presidenta de la Federación Provincial de Asociaciones De Vecinos de Murcia.

4.- Luis Casalduero Campoy, del PSP, Licenciado en Derecho y Técnico de Radiodifusión de Radio Popular de Lorca.

5.- Juan Alarcón Montoya, de El Palmar, Licenciado en Derecho y Técnico de Administración Civil del Estado, Fundador de la USTA y del PSRM y fundador y primer Presidente de Diógenes.

6.- Antonio Jesús Sánchez Ramos, del PSP, Maestro de Escuela de Cieza.

7.- Jesús García Jiménez, Pintor decorador, del PSRM.

8.- Francisco Guillén Castaño, del PSP, Panadero de Yecla y militante de la USO.

9.- José Ruiz Sola, Albañil de los Dolores y militante de los Movimientos Obreros.

Para el Senado los tres candidatos eran del PSP:

- Gabriel Pinazo Núñez, Profesor de E.G.B. de Murcia.

- Huberto Sanz Benítez, Médico de Murcia.

- Francisco Rodríguez López, Catedrático de la Universidad de Murcia.

Y aún más: para evitar que las leyes que emanasen de un Congreso democrático fuesen bloqueadas por un Senado antidemocrático, se hizo un acuerdo con el PCE para apoyar la votación de Gabriel Pinazo, de Unidad Socialista, y de Francisco Cuervo, independiente presentado por el PCE.

Resuelto el problema de las listas, acometimos la campaña electoral, en la que nos gastamos unos cuatro millones de pesetas, frente a los cuarenta que invirtió el PSOE.

Tras una intensa campaña electoral, cerramos con un mitin de Tierno en el Murcia Parque con un lleno absoluto y al que asistió como espectador el líder del PSOE por Murcia, Ciriaco de Vicente, Inspector de Trabajo enviado por Madrid para potenciar la candidatura del PSOE en Murcia, quien al verme me dijo: “Juan, ¿por qué no te vienes con nosotros?”, cosa que sí habían conseguido con algún integrante de nuestro Partido antes del inicio de la campaña electoral.

De hecho, tras 3 meses de negociaciones, José Muñoz Camacho (Presidente del PSRM), José Cebrián Buendía, José Antonio Bordes Vila (Noño) de la USO de Bazán de Cartagena, y Juan Rojo Gallego, secretario de prensa, firman el 30 de abril de 1977 con los representantes del PSOE de Murcia, Angel Alvarez Castellanos (Presidente), Pedro Díaz Saéz, Fernando Valderrama y Andrés Hernández Ros (secretario de organización), un acuerdo de fusión que no es aprobado por la Asamblea General del PSRM, celebrada el 27 de abril de 1977 en Espinardo, que decide, por el contrario, ir en coalición electoral con el PSP. Los firmantes, más José Saura Sánchez y José Ignacio García Murcia, abandonan el PSRM y se integran en el PSOE, de donde un año después son expulsados.

Los resultados de las Elecciones fueron los siguientes:

Unión de Centro Democrático (U.C.D.) obtuvo 179.630 votos y 4 escaños.

Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 154.539 votos y 4 escaños.

Alianza Popular: 30.161 votos.

Partido Comunista de España (P.C.E.): 29.935 votos.

Unidad Socialista (PSP-PSM): 22.345 votos.

Tras estos resultados y en una Asamblea del Partido Socialista de la Región Murciana (PSRM) realicé un análisis y comparé el proceso electoral con una campaña de marketing en la que el sistema electoral aboca al dominio de dos partidos, como si fuese la elección entre dos marcas de electrodomésticos: la Westinghouse americana, que apoyaría a la UCD y la Kelvinator alemana, que daría el apoyo socialdemócrata al PSOE, por lo que concluí que en esos momentos no había opciones para un Partido de corte regional como era el PSRM, por lo que yo me volvía a Madrid y dejaba el PSRM para ingresar en el PSP y esperar a su futura unión con el PSOE y les aconsejaba negociar su integración en el PSOE de Murcia, cosa que realizaron tras unas breves negociaciones, dando así nombre a este: PSRM-PSOE.

Al regresar a Madrid ingresé en la Agrupación de Argüelles del PSP, ya que yo vivía en la Calle Víctor Pradera, y pasé a formar parte de la Ejecutiva de esa Agrupación y viví en ella el traumático proceso de integración del PSP en el PSOE, porque el sentir manifestado en las asambleas de las Agrupaciones era contrario a una integración precipitada en el PSOE, como la que se realizó ante la proximidad de unas nuevas elecciones.

Los partidarios de la integración y principales beneficiarios de la misma, ya que se aseguraron puestos de salida en las futuras candidaturas fueron entre otros: José Bono, Donato Fuejo, Pedro Bofill,…, que convencieron al “Viejo Profesor” de que la deuda electoral de unos 80 millones de pesetas que arrastraban desde las elecciones de 1977 y que el PSOE estaba dispuesto a asumir les obligaba a negociar e integrarse en este Partido. Y así ocurrió en abril de 1978, relegando Alfonso Guerra a Enrique Tierno al papel de candidato a la Alcaldía de Madrid en las elecciones de 1979, que ganó, abriendo paso así a la llegada del socialismo a las instituciones públicas.

Verificada la integración, hubo alguna propuesta de mantener el PSP, a lo que yo respondí que el PSP era Tierno y sin él no existía, por lo que me decidí a aceptar la invitación que me realizó la Agrupación del PSOE de Moncloa para recoger el carnet de afiliado de esa Agrupación, pero cuando llegué a la sede me encontré en el portal con mi antiguo compañero de la FPS y delegado en Madrid del PSC, marido de Carmen Mestre, Andreu García de la Riva, que era militante desde hacía un año del PSOE, que me interpeló diciéndome: “Tú dónde vas, con la cantidad de millones que le has costado al PSOE?”. A lo que yo respondí: “A lo mismo que tú, solo que un año después”. Pero me causó tal indignación el reproche y la mala acogida de alguien que nos había traicionado en el pasado y que en vez de darme la bienvenida me veía como un enemigo, que dí media vuelta y me fuí a casa sin recoger el carnet del PSOE.

En esos momentos mi hija Sandra tenía unos meses y requería mi atención y yo no necesitaba la política porque tenía mi profesión de funcionario y, al parecer, la política no me necesitaba a mí. Ahí abandoné la política activa y no regresé a ella hasta que, tras el 23 F, ví que mi concurso era necesario de nuevo porque los políticos por sí solos no habían conseguido lograr una democracia estable y consolidada en nuestro país. Pero lo hice colaborando con el PSOE como independiente, como tantos otros miles, que conseguimos así la victoria electoral del 28 de octubre de 1982 que consolidó la democracia en España. Y en 1984 decidí darme de alta como militante, a pesar de que, como me dijo Carlos Solchaga, no me iba a servir de nada, más bien al contrario. Y, efectivamente, tenía razón, porque el PSOE ya tenía todos los puestos cubiertos y, como dije en el homenaje por mi jubilación: “había que tener mucha ambición personal o mucha necesidad para abrirse paso a codazos, y ese no era mi caso”.

En cualquier caso, mi residencia en Madrid y mi plena dedicación a la Administración dificultaban el poder jugar políticamente y ello sólo habría sido posible si hubiese fructificado alguna de las tres oportunidades en que pude ir destinado a Murcia para un cargo político-administrativo: la 1ª cuando, tras la dimisión de Andrés Hernández Ros, Pepe Molina le propuso mi nombre al que le sucedería como Presidente, Carlos Collado, para el cargo de Consejero de Presidencia y éste le contestó que en Murcia no me conocía nadie y nombró a Pepe Méndez. La 2ª cuando el Ministro del Interior, José Barrionuevo, me iba a nombrar Delegado del Gobierno en Murcia, pero cesó y le sustituyó Corcuera, que nombró a Eguiagaray. Y la 3ª cuando me entrevisté con Pedro Saura, siendo él Secretario General del PSOE murciano, en el Hotel Suecia de Madrid y, tras ver mi curriculum y mi disposición a ocupar el puesto, me dijo que no le iban a consultar, cuando ya había propuesto a un Catedrático de la Universidad de Murcia amigo suyo para el cargo.

También lo intenté en 1998, apoyando activamente, en las primeras primarias que se realizaron en el PSRM-PSOE murciano, a Antonio Martínez Ovejero frente al candidato del aparato, el ciezano Ramón Ortiz Molina, que ganó por 6.355 votos frente a 2330.

Desde que ingresé en el PSOE en 1984, y dada mi dedicación a la Administración como directivo profesional, he sido un militante de base que no ha querido ocupar ningún puesto orgánico, tanto en la Agrupación de Vallecas Villa cuando residía en Santa Eugenia como en la posterior de Retiro, eso sí apoyando todos los procesos democratizadores del Partido tanto internos -primarias- como externos de apertura a la sociedad y manteniendo siempre mi independencia de criterio y de voto respecto de cualquier facción, por eso era calificado como la minoría respetable y era elegido como Presidente de Mesa en las Asambleas para intentar evitar mis críticas constructivas.

Ya durante la carrera se habían despertado mis inquietudes políticas. Se despertaron con Don Rodrigo, que, a pesar de su ideología falangista, nos enseñó los principios básicos de democracia y ya empecé a asistir a las reuniones que teníamos los viernes por la tarde en la residencia del Marqués de Mondéjar, que era un monárquico de don Juan y tenía un vino fino que contribuía a que el debate sobre política fuese interesante. El coordinador y animador era José Luis Mirete Navarro y se acabaron las tertulias cuando se acabaron las botellas de vino de la reserva que tenía en su residencia el marqués. En esa época también conocí los planteamientos del carlismo representados por Carlos Hugo de Borbón y Parma y que en mi curso de Derecho eran defendidos por Daniel Cáceres Hernández-Ros, que después fué Registrador de la Propiedad. Uno de los líderes del carlismo en Murcia era el cura de San Antolín, en cuya Iglesia saludamos por ese tiempo a Carlos Hugo de Borbón Parma que estuvo de visita en Murcia. También en esos años de carrera era compañero mío un falangista, Joaquín Cortés, que terminó de jurídico militar en Sevilla, y con él asistí un 20 de noviembre a la conmemoración, en la cárcel de Alicante, de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, cuyas Obras Completas había leído en mi infancia, ya que estaban en poder no sé si de mi padre o de mi madre, que en su juventud fue falangista y tenía un sello con el yugo y las flechas, y siempre me pareció que sus ideas, aunque no eran democráticas, sin embargo, sí tenían bastante de sociales.

Otro momento importante de este proceso de concienciación política fué el de mi etapa como Presidente de la Juventud Estudiante Católica, la J.E.C., de Murcia, que se produjo como consecuencia de un retiro espiritual en el Convento de la Luz, en el que al padre Mosquera, que era el que lo daba, le dije que estaba dispuesto a entregarme a Dios, pero que no podía ser sacerdote porque me gustaban mucho las mujeres, a lo que él me respondió que no era necesario para ser un buen cristiano ser sacerdote, sino que se podía ser de otras formas y, a poco de esto, me propuso ocupar la presidencia de la JEC de Murcia, de la que él era consiliario. Fuí Presidente durante un tiempo y en esa etapa me desplacé a Madrid para asistir a un Congreso Nacional de las Juventudes Católicas y allí coincidimos con la separación de la cátedra de Tierno, Aranguren, García Calvo, etc. y al regresar, en una reunión del Comité Provincial de la Acción Católica de Murcia bajo la presidencia de Juan Candela Martínez, que después fue el suegro de Joaquín Almunia, manifesté que había que movilizar a la Universidad, controlada férreamente por aquel entonces por el Rector don Manuel Batlle y por el falangista Luciano de la Calzada, Decano de Filosofía y Letras, ante lo cual Juan Candela manifestó que yo era un elemento peligroso y, poco después, al proponerle al padre Mosquera que me dejara la llave de la residencia para organizar algún baile de confraternización entre la rama masculina y femenina de la JEC, dado que solamente coincidíamos en las misas y retiros, no sólo no me dió la llave sino que me quitó la presidencia.

Por esos años se celebró el referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado y publiqué en el diario La Verdad de Murcia un artículo de opinión, el 30 de junio de 1970, titulado: “Ser ciudadano es participar”, en el que defendía la participación pero abogaba por la libertad de votar en contra o de abstenerse y, lógicamente, me abstuve en la votación celebrada en la mesa correspondiente montada en las Escuelas Nuevas de El Palmar, sesión a la que asistió mi padre para intentar protegerme, dado que, a pesar de que la votación era secreta, por los resultados se podía saber lo que había votado cada uno. Y, efectivamente, sólo hubo una abstención, la mía, y tres votos en contra, que eran de los comunistas del pueblo.

Durante esos años de la carrera y al amparo de los propagandistas católicos de la A.C.N. de P., que estaban presididos en Murcia por Antonio Pérez Crespo, que fué después el primer Presidente del Ente Preautonómico Murciano, nos reuníamos unos cuantos jóvenes universitarios para debatir sobre temas intelectuales, económicos y sociales de actualidad y en esas tertulias  participábamos: Juan Antonio Vicent, abogado de Alcantarilla, Mariano García Canales, actual Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Murcia, José Luis Mirete en la actualidadad Profesor Agregado de Filosofía del Derecho de la Universidad de Murcia, Mari-Carmen Sánchez-Rojas Fenoll que es Profesora Titular de Historia del Arte en la Universidad de Murcia, Julia Celdrán Ruano, May Bernal de la Cuesta, Jesús Galera, las oriolanas María Antonieta Esquer y Asunción Arias, sobrina de Adolfo Muñoz Alonso, Rector de la Complutense y Consejero del Movimiento, y los aportes de Molina del Segura del Consiliario Antonio Hernández: Joaquín Abellán García, Ramón, Luis Felipe Hernández Lorca y Andrés Hernández Ros, que no era universitario pero que asimilaba con avaricia la información que se ponía en común. A este último, que llegó a ser unos años después el primer presidente de la Comunidad Autónoma Murciana, como tenía antecedentes penales, pues intentó poner una bomba en el pantano de Santomera, Antonio Pérez Crespo lo quiso echar del grupo, pero no lo consiguió, porque todos cerramos filas con él y amenazamos con abandonar las reuniones.

Los días 11 y 12 de diciembre de 1969 tuvieron lugar en Vitoria las III Connivencias de Jóvenes Propagandistas, con el desarrollo de una serie de ponencias: “Juventud y religión”, “Juventud y educación”, “Problema generacional”, Juventud e ideologías”, Juventud e ideologías políticas”, “Juventud y Familia”, “Juventud y amor” y “La realidad universitaria y la Ley de Educación”. El Centro de Murcia presentó la Ponencia “Juventud y familia”, siendo ponentes Joaquín Abellán García, María del Carmen Sánchez-Rojas Fenoll, Julia Celdrán Ruano y May Bernal de Cuesta, y yo con M.ª Antonieta Esquer presenté una ponencia titulada: “Juventud e ideologías políticas”, que fue criticada por el catedrático de la Universidad de Madrid José Manuel González Páramo y que, sin embargo, querían, con algunas modificaciones publicar en el diario Ya, a lo cual me negué y planteé que tenía que ser tal y conforme yo la había escrito.

En l974, cuando estaba haciendo el Curso en la Escuela Nacional de Administración Pública de Alcalá de Henares, me planteé vincularme políticamente para contribuir a realizar el tránsito hacia la democracia en España y a esos efectos pensé en conectar con Ruiz Jiménez, que estaba a la izquierda de la Democracia cristiana, de los Propagandistas y del Opus, y para ello suscribí una acción de Cuadernos para el Diálogo, su revista, de la cual era ya era suscriptor, pero, dado que había conocido en el Curso Selectivo de Alcalá como profesor a Enrique  Barón Crespo, que estaba vinculado a la Unión Sindical Obrera (USO), sindicato de origen católico pero de carácter socialista autogestionario, me fui a verle a su despacho laboralista, ubicado en la calle Doctor Castelo de Madrid, que compartía con Agapito Ramos y con Ramón Muñagorri, y le planteé mis inquietudes, que recibió con el mayor interés, con lo que me vinculé a su organización clandestina Reconstrucción Socialista de Madrid, que estaba integrada en la Federación de Partidos Socialistas (FPS) a nivel del todo el Estado. Una vez allí me convenció para crear en Murcia, con Sebastián Ramayo y Matilde Lorca, el núcleo inicial de Reconstrucción Socialista Murciana, de la cual fui el representante en la ejecutiva de la Federación de Partidos Socialistas.

Durante un largo período de la clandestinidad, años 75, 76 y parte del 77, estuvimos teniendo reuniones de la ejecutiva de la Federación a la que pertenecía junto con otros representantes: de Reconstrucción Socialista de Cataluña, Joan Raventós, Narcís Serra y Ernest Lluch; del País Vasco, con el después Secretario General: Eugenio Royo Errazquin, que fué Consejero de Economía de la Comunidad de Madrid; con los valencianos Vicente y Joan Garcés y Vicent Ventura; con el médico asturiano Pedro Sabando, que fué Subsecretario de Sanidad y Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid; con el aragonés Emilio Gastón que ha sido Justicia Mayor de Aragón; con el mallorquín Antonio Taravini; con el gallego José Manuel Beirás, con los andalucistas Alejandro Rojas Marcos, Cristóbal Montes y Luis Uruñuela, etc.

En 1975, en el ámbito de Murcia, y junto con mis amigos procedentes del Club Crao Juan José González Ruíz, que era Visitador médico y Sebastián Ramayo Verbo, que trabajaba en Hierros Vivanco, había constituido una sociedad anónima, Diógenes Levante S.A., con un capital de 1 millón de pesetas, para contribuir al desarrollo cultural, político y económico de la región de Murcia buscando al hombre nuevo, y de ahí el nombre de Diógenes, que pretendía aglutinar en torno a esta sociedad a las fuerzas renovadoras y emergentes tanto intelectuales como obreras murcianas en base al soporte de una librería y galería de exposiciones que instalamos en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia, creando así un cauce de participación alternativo a los escasos y oficiales que había en aquel momento.

Diógenes fue, efectivamente, el punto de encuentro de todas las personas con inquietudes de Murcia, con independencia de su adscripción política. Nacimos estrechamente observados por el régimen, para quien esa unión de universitarios y obreros era peligrosa, pero, paradójicamente, yo, que era el Presidente, ocupaba entonces un puesto de trabajo en la mítica Presidencia del Gobierno de Carrero Blanco, a las órdenes del Coronel Blanco Rodríguez, antiguo Jefe de los Servicios de Información y Director General de Seguridad con Camilo Alonso Vega, y Sebastián Ramayo, mi socio y Gerente de Diógenes, era hijo del Comisario de Policía Ramayo y sobrino de la Diputada en Cortes y Jefa de la Sección Femenina de Murcia Carmen Verbo, con lo que la policía no se atrevía a tomar medidas. Eso sí, estábamos en su ojo de mira.

El objetivo era lograr la máxima participación y para ello contamos con el apoyo de las mujeres de mis socios: Encarnita y Carmen Alarcón Felices, y especialmente de un administrativo de Estrella de Levante, Juan Sabater, que pertenecía a USO y contribuyó a extender la participación mediante la compra de acciones por los trabajadores.

En el verano de 1976, un fin de semana fui a Santander con Alejandra, mi compañera, y el sábado terminamos en Gijón, porque no había plazas hoteleras libres en Santander y habíamos tenido que dormir el viernes en mi Simca 1200 aparcado en la Plaza Mayor de Torrelavega, y en la mañana del domingo leí en la prensa local que a las doce en el polideportivo de Gijón daba el primer mitin en España el Secretario del PSOE: Isidoro (Felipe González) y convencí a Alejandra para que asistiéramos antes de regresar a Madrid. Cuando le oí, le dije a Alejandra: “Ahí hay un líder”.

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