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Miércoles 23 de Febrero de 2011 19:10

Otro ególatra en el trono

por Ernesto Gutiérrez Guinea
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FIGURA 22.1

En esta entrada, una vez ya expuesto el entorno  en el que tuvieron lugar las acuñaciones de Tito, analizaremos dos Sestercios de este emperador emitidos en vida de Vespasiano, durante su etapa en la que ostentó el título de Cesar y aún no el de Augusto. Después nos detendremos en comentar las características del único tipo de Sestercio conocido acuñado a nombre de Julia Titi, hija de Tito y amante de Domiciano, para finalizar refiriendo las circunstancias que determinaron la transición del reinado de Tito al de Domiciano, estudiando dos de los Sestercios mas populares de éste último, los de MINERVA en pie y el de JUPTER sentado, emitidos durante su etapa como regidor único del Imperio, con el título de Augusto.
Los Sestercios de las FIGURAS 22.1 y 22.3, a diferencia de los de Tito publicados anteriormente, se encuentran ya en un estado de conservación suficiente como para que podamos contemplar, no solamente vislumbrar, los rasgos faciales del emperador, de tal manera que si por defectos en las leyendas no pudiéramos distinguir si la pieza es atribuible a Tito o a Vespasiano, en función de estos rasgos no tendríamos duda alguna en identificar si se trataba de uno u otro. Las conservación de las piezas, como se ve a primera vista es por lo menos F ya que aunque hay un gastage generalizado, todas las parte substanciales del diseño son reconocibles.
Claro está que este aspecto agradable de las piezas cuando va asociado a una cierta rareza de las emisiones de un emperador, como es el caso de Tito, significa que si la pátina no es claramente inexistente o defectuosa, vamos a tener que pagar un precio superior a 500€ para adquirirlos, en situaciones normales. Esto nos lleva otra vez a hacer algunas consideraciones sobre qué grado de conservación debemos exigir en el momento de adquirir, en este caso, Sestercios pero también cualquier otro tipo de monedas.

                           

FIGURA 22.2


 En cualquier libro sobre coleccionismo de monedas editado en los países de nuestro entorno, sean europeos o americanos siempre nos encontraremos con la consideración de que debe adquirirse una moneda en la mejor conservación posible que se pueda encontrar, siempre que su precio se encuentre a nuestro alcance. Este enunciado viene decirnos que en el coleccionismo de monedas para una determinada cantidad de dinero a gastar es preferible optar por comprar pocas monedas y bien conservadas, que por muchas y mal conservadas. Esto, efectivamente, era bastante cierto en el momento en que se escribieron la mayor parte de los libros a los que nos hemos referido (el boom de los 50/60), ya que en esos momentos que llegaron aproximadamente hasta 1975 dependiendo de los países, la importancia que se daba a la conservación de las piezas en general, y de los Sestercios en particular, no era tan grande como llegó a ser a partir de esa fecha.
Sin embargo, la obsesión por la calidad que se desarrolló principalmente a lo largo de la década de los 70, consecuencia en gran parte de las expectativas de gran incremento de la inflación, desatadas por la primera crisis del petróleo, ha hecho que en la actualidad no esté en absoluto claro que entre la rareza y la conservación, haya siempre que optar por la conservación.
Así, en un mercado básicamente de inversionistas que dominaban la oferta y demanda de monedas en los 70 es lógico que la conservación primara ya que aunque no fácil de apreciar para el profano, puede llegar a determinarse en función de criterios objetivos y ser estimada con la ayuda de fotografías de piezas disponibles en cada grado. Mientras que el otro parámetro de una pieza, su rareza, ya es mas difícil de estimar correctamente para el inversor, ya que aunque estemos al tanto de índices de rareza y precios estimados para cada tipo de moneda, o fecha concreta de emisión y ceca donde se acuño, es fácil constatar que estos índices están fuertemente influidos por la opinión de cada estudioso o comerciante concreto, en un país concreto y en una época concreta, por lo que su variabilidad es muy grande.
Por eso, porque la rareza es mas difícil de estimar, el coleccionista siempre tendrá ventaja frente al inversor en este terreno. Solo cuando se ha intentado encontrar una pieza determinada a un precio razonable, y no se ha conseguido pese a una búsqueda que varios años, aunque la pieza no sea considerada demasiado rara en los catálogos a nuestro alcance, es posible llegar a valorar cual es su verdadera rareza. Claro está que siempre que nuestra búsqueda no se ciña a un mercadillo dominguero de nuestra ciudad y que hayamos utilizado sistemas de información suficientemente amplios, como catálogos de subastas o actualmente, Internet, ya que la moneda puede ser escasa a nivel local, y muy corriente si consideramos el mercado global que en numismática no es solo una realidad actual sino que existe desde hace muchos años.

                          

GIGURA 22.3


En el caso concreto de los Sestercios, parece lo razonable que en función del número de emperadores o reversos diferentes que queramos abordar en el curso de nuestra inversión en el coleccionismo de este tipo de monedas y de la cantidad periódica de dinero que estemos en condiciones de gastar, nos fijemos una conservación a la que podamos llegar para los emperadores mas usuales; y para los que no lo son tanto, estemos dispuestos a rebajar nuestro nivel de exigencia en la conservación, haciendo que, en definitiva la cantidad que vayamos desembolsando por cada Sestercio no sea muy distinta y sea relativamente independiente del emperador de que se trate. Actualmente, el pretender comprar Sestercios en buenas condiciones a precio de ocasión es muy difícil, ya que las mas recientes publicaciones (la edición de SEAR 2000 en 3 tomos, por ejemplo) ya indican precios en diferentes grados de conservación, mientras que en tiempos anteriores, solamente se daban precios en una sola conservación. En todo caso, para los Sestercios al menos, creemos que la rareza del emperador debe primar claramente sobre la rareza del reverso, ya que la mayor parte de los coleccionistas se orientan a reunir Sestercios de la mayor cantidad de emperadores o miembros relevantes de su familia, distintos, mucho mas que a buscar diferentes tipos de reversos.
Sirva de ejemplo práctico de lo anterior, el siguiente dilema: preferimos un Sestercio de Tito en la conservación de los que se muestran en las FIGURAS 22.1 o 22.2 cuyo precio es aproximadamente el mismo que lo Sestercio de Vespasiano que se muestra en la FIGURA 20.2 cuya conservación es aproximadamente un grado superior, o bien preferimos uno de estos Sestercios de Tito frente a 3 Sestercios comunes de Trajano cuyo precio viene a ser la tercera parte de los de Tito.
 Evidentemente, la respuesta no es fácil ya que estamos comparando cosas que tienen un valor de mercado, hoy, muy semejante. Predecir cuál va a ser la variación de precio de una u otra cosa en el futuro, está ciertamente sujeto a grandes márgenes de error. Por ello, el coleccionista en caso de duda, debe realmente dejarse llevar por sus preferencias personales, estando seguro de que si realmente es un coleccionista con el suficiente buen gusto y buena información, la elección habrá sido adecuada, probablemente no solo para su placer actual, sino también como protección del valor que pueda recuperar de su compra, en el futuro. Insistimos claro está, siempre que los valores de mercado ahora, correctamente estimados, sean equivalentes. Si no lo son, entonces, en general, debemos optar por lo que tenga un valor superior en el mercado, hoy, a igualdad de precio, o por lo que cueste menos dinero si la valoración de mercado de ambos bienes es equivalente.

                           

FIGURA 22.4

 La pieza de la FIGURA 22.1 es del tipo SPES del que ya hemos analizado los ejemplares de las FIGURAS 20.2, 20.3 y 21.3, si bien en este caso se trata de un Sestercio acuñado en el periodo en que Tito actuaba como Cesar antes de su nombramiento como emperador. En general, estos Sestercios de Tito son mas escasos que los emitidos a título de emperador, aunque en algunos casos, ésto depende del tipo de reverso. En este caso concreto, frente a una consideración de muy común para este reverso, con Tito como emperador (recordemos, con IMP T CAES al comienzo de la leyenda frente a T CAES), tenemos que en el caso de Tito como Cesar, el tipo ya no es tan común, señalando RIC como índice de rareza, S, si se emitió en el quinto consulado de Tito ( COS V) e incluso R, si se emitió en el segundo (COS II), como es éste el caso, como podemos comprobar mirando la parte final de la leyenda del anverso. Así, este subtipo aparece valorado en CAYON 1984 y CAYON 1985 en 750 FS y 70.000 P respectivamente, frente al tipo común de SPES con Tito como emperador, que es valorado en 500 FS y 40.000 P respectivamente.
No obstante, a efectos de valoración, no somos muy partidarios de entrar demasiado en la consideración de diferenciar el precio por pequeñas variantes ya que no corresponde a una realidad del mercado. Eso sí, en el caso de que hayamos efectuado una compra atendiendo solo al emperador y tipo de reverso, luego podremos alegrarnos mucho cuando detenidamente en casa, veamos al consultar los catálogos, que corresponde a una subvariante mas escasa de lo normal.
La pieza tiene suficiente detalle en el anverso en cuanto a leyenda, pelo, corona y rasgos faciales, como para merecer un grado VF-, pero lo apagado de su reverso (probablemente rebajado con utensilio cortante para quitar concreciones) impide asignar mas que un F+. A este grado le correspondería un precio de 500€. Por lo que se refiere a la pátina, al estar erosionada en las partes mas altas del pelo y de la corona, podemos decir que se trata de un caso típico de pátina intermedia, por lo en principio, no alteraríamos el precio antes señalado. Sin embargo, al restringirse las erosiones de la pátina solamente al anverso y no al reverso, elevaríamos algo el valor de mercado que quedaría en 520€.
La pieza de la FIGURA 22.2 tiene un reverso idéntico a la correspondiente de Vespasiano mostrada en la FIGURA 19.4. Se trata efectivamente del mismo tipo, el FORTUNAE  REDVCI que como sabemos conmemora la vuelta a Roma del emperador después de un viaje a otro lugar del Imperio. Teniendo en cuenta que ambos Sestercios, el de Vespasiano y el de Tito, están fechados en el mismo año 72 D.C. en el que ambos ejercían el Consulado (COS IIII para Vespasiano y COS II para Tito), es muy probable que ambas piezas conmemoren el regreso conjunto de ambos personajes, Tito como Cesar y Vespasiano como Augusto. La conservación de esta moneda, como ya hemos razonado en el caso anterior es F+, pero en este caso la pátina aunque no excelente (principalmente por la del reverso que parece que ha sufrido cierto tratamiento) es suficientemente buena con relación a la estándar para elevar un 50% el valor de la pieza, por lo que nos quedaríamos con un precio de mercado de 750€.
La pieza de la FIGURA 22.3 corresponde al único tipo de Sestercio conocido de Julia Titi, hija de Tito y de Marcia Furnila. La pieza fue emitida en el año 91 D.C., año correspondiente al quinceavo consulado de Domiciano. A la manera de los Sestercios de Livia (FIGURA 10.1)  y de Agripina Madre (FIGURAS 12.1 y 12.2) esta pieza muestra en su anverso un carro tirado por dos mulas alrededor del cual se inscribe la leyenda  DIVAE JULIA AVG DIVI TITI F, figurando en la base SPQR alusiva al Senado y el Pueblo de Roma.

                            

FIGURA 22.5


La leyenda indica la filiación de Julia como hija de Tito (F) y su condición de haber sido divinizada por Domiciano tras su muerte (DIVAE JULIA). En el reverso, la leyenda se refiere a los títulos de Domiciano, ya proclamado emperador (IMP CAESAR DOMIT), vencedor de los germanos en 83 D.C. (GER) y su condición de Censor Perpetuo (CENS PER) que ejerció a partir de su onceavo consulado, así como la de Consul (COS XV).
El precio base de este Sestercio con pátina intermedia en G, como es el caso, se estima en 375€, por lo que en la condición de VG+, le corresponderían 1.000€. Esta cantidad, a nuestro juicio, se reduce drásticamente como consecuencia de las grandes corrosiones que afean la pieza y especialmente por la escasa visibilidad de las leyendas que al ser producto de falta de presión en la acuñación, no reducen el grado de conservación, pero sí el precio, que llegaría a bajar hasta un valor de mercado de 300€.
Los dos Sestercios de Domiciano, ya como emperador, en conservación pobre, que incluimos a continuación, corresponden, el primero (FIGURA 22.4) a un tipo de cabeza, en este caso excepcionalmente orientada a la derecha, muy similar a la de Vespasiano y sobre todo a la de Tito, y el segundo a un tipo de cabeza ya muy diferente, empleado en los últimos años de su reinado, caracterizado por una disminución del tamaño relativo de la cabeza  y un alargamiento del cuello manteniendo su grosor. Este cambio de estilo, señalado muy acertadamente por Carradice, es extraordinariamente significativo, puesto que constituye un punto de inflexión en cuanto al diseño, entre las acuñaciones de los anteriores Flavios  (hasta cierto punto continuadores de la tradición Julia) y las de los siguientes emperadores como Nerva, Trajano, Adriano o los posteriores Antoninos, cuyo estilo de acuñación se asemejará mas a este tipo de emisión de Domiciano (FIGURA 22.5) que a las primeras (FIGURA 22.4) de este mismo emperador.
Siendo el precio base de los Sestercios de Domiciano (95€) claramente inferior a los de Tito (150€) y encontrándose estas dos piezas en clara conservación VG por el elevado aunque homogéneo desgaste que presenta tanto la cabeza del emperador como las figuras de los reversos, tenemos que asignarles una conservación VG que correspondería a un valor de 175€. La calidad de pátina, ligeramente superior a la intermedia en el primer caso y ligeramente a la intermedia en el segundo, nos haría fijar unos precios de mercado de 160€ y 180€, respectivamente.

 22.ANOTHER EGOMANIACAL IN THE THRONE

In this post, once exposed the context in which they took place the coinages of Titus, we will analyze two sesterces of the Emperor issued when Vespasian was still alive, during the time at which held the title of Caesar but not the Augustus yet. Then we will stop for commenting the characteristics of the unique type of sesterces known coined on behalf of Julia Titi, Titus’ daughter and Domitianus’ lover. Finally we will make reference to the conditions that determined the transition from the reign of Titus to the Domitianus, studying two of the most popular sesterces of the last one, those of MINERVA standing and the JUPTER sitting, issued during the time when he was the single ruler of the Empire, with the title of Augustus.
The sesterces of Figures 22.1 and 22.3, in contrast with the previously published of Titus, are in a sufficient condition for us to contemplate, not only to glimpse, the facial features of the emperor, so that if the defects in the legends could not tell if the piece is attributed to Titus or Vespasian, according to these features would not certainly have any doubt to identify whether it was one or the other. The conservation of the pieces, as seen at first sight, is at least F, because while there is a widespread wear, all the substantial part of the design is recognized.
It is clear that this nice looking in the pieces when it is associated to a certain rarity of the emissions of an emperor, as it is the case of Titus, it means that if the patina is not clearly lacking or defective, we will have to pay a higher price than 500€ to purchase it under normal circumstances. This leads us again to make some observations about what degree of conservation we have to require at the time of purchasing, in this case, sesterces but also any other coin.
In any book on collecting coins published in countries around us, Europeans or Americans, we will always find the consideration that a coin must be purchased in the best conservation we may be found, provided that its price is within our possibilities. This statement is telling us that in the collecting coins for a certain amount of money to spend it is preferable to buy few and well conserved, than many coins and poorly conserved. Indeed, this was true enough at the time most of the books which we mentioned were written (the boom of the fifties and sixties), because in those times that last until about 1975, depending on the country, the importance given to the conservation of the pieces in general, and of the sesterces in particular, was not as significant as it became since that date.
However, the obsession with quality that was developed mainly along the 70's, due in long extend to the expectations of a large increases of the inflation, produced by the first oil crisis, it has made that today it is not at all clear that between the rarity and the conservation, we should always choose the option based on its conservation.
Thus, in a market basically of investors that dominated the supply and the demand of coins in the 70 it is logical that the conservation prevailed, because although it is not easy to appreciate for a non expert, it may be established on the basis of objective criteria and be estimated with the help of photographs of pieces available in each degree. While the other parameter of a piece, its rarity, it is more difficult to estimate properly for the investor, because although we were aware of the rarity and price indexes estimated for each type of coin, or for a specific date of issue and the mint where it was coined, it is easy to see that these indexes are strongly influenced by the opinion of each scholar or trader, in a particular country and at a particular time, so its variability is very large.
Therefore, because the rarity is harder to estimate, the collector will always have an advantage over the investor in this field. Only when trying to find a particular piece at a reasonable price, and it has not been achieved despite a search for several years, although the piece is not considered too rare in the catalogues at hand, it is possible to assess which is its actually rarity. It is clear that our search does not adhere to a Sunday flea market of our city and we have used sufficiently large information systems, as auctions catalogues or nowadays Internet, because that coin may be limited locally, and very common considering the overall market that in numismatics it is not only a current reality, but the existing for many years.
In the specific case of sesterces, it seems reasonable that depending on the number of emperors or different backs that we want to cover in the course of our investment in the collecting of these coins and on the periodic amount of money that we are able to spend, we would look to conservation we can afford for the more common emperors; and for those who are not so  known, we would be ready for lowering our requirements in degrees of conservation, so that, ultimately, the amount that we will pay for each sesterce is not very different and relatively independent of the Emperor is concerned. At present, pretending to buy sesterces in good condition at a bargain price is very difficult, since the most recent publications (Sear edition of 2000 in 3 volumes, for example) already show prices in different degrees of conservation, while in earlier times, it was given only a price in a single conservation. In any case, at least for sesterces, we believe that the rarity of the emperor should clearly prevail over the rarity of the back, since most collectors try to gather different sesterces of the most significant number of emperors or of the important members of his family, much more than to find different types of backs.
It is a practical example of this, the following dilemma: we prefer a sesterces of Titus in the conservation of those shown in Figures 22.1 or 22.2 which have about the same price of a sesterce of Vespasian shown in Figure 20.2 whose conservation is about one degree higher, or we would prefer one of these sesterces of Titus more than 3 common sesterces of Trajan whose price is the third part of one of Titus.
Obviously, the answer is not easy because we are comparing things that have a very similar market value nowadays. Predicting what will be the price variation of one or another in the future is certainly subjected to a large margin of error. Therefore, the collector, in the case of doubt, should really act on his personal preferences, being sure that if he really is a collector with enough good taste and good information, the election will be right, probably not just for his today pleasure, but also to protect the value he can recover from its purchase in the future. We insist of course, if the market values, now correctly estimated, are equivalent. If they are not, then, in general, what we should choose is the one that has a higher value on the market today, for the same price, or what would be cheaper, if the market valuation of both goods is equivalent.
The piece of Figure 22.1 is the type of SPES of which we have already analyzed the copies of Figures 20.2, 20.3 and 21.3, although in this case it is a sesterce coined in the period that Titus acted as Caesar before his appointment as emperor. In general, these sesterces of Titus are scarcer than those issued as emperor, although in some cases, this depends on the type of back. In this specific case, apart from a consideration common for this reverse, with Titus as emperor (remember, with IMP T CAES at the beginning of the legend instead of T CAES), we have in the case of Titus as Caesar, the type is not so common, as RIC states its rarity index, in S, if it was issued in the fifth consulate of Titus (COS V) and even in R, if it was issued in the second (COS II), as in this case, as we can see by looking at the end of the legend in the front. Thus, this subtype appears valued in Cayon 1984 and in Cayon 1985 at 750FS and at 70,000P respectively, compared with common type of SPES with Titus as emperor, which is valued at 500FS and at 40,000P respectively.
However, for valuation purposes, we are not very in favour of taking too much in consideration the differences in price based on small variations because it does not correspond to a market reality. Of course, if we have made a purchase based only on the emperor and the type of back, then we can rejoice greatly when carefully at home we see consulting the catalogues that it corresponds to a sub-variant scarcer than normal.
The piece has enough details on the front in terms of legend, hair, crown and facial features to warrant a degree VF-, but the dull of its back (probably recess with sharp utensils to remove concretions) prevents classifying it in a degree more than F+. The price that corresponds to this degree is of 500€. As regards the patina, being eroded in the higher parts of the hair and the crown, we can say that this is a typical case of intermediate patina, so in principle, we would not alter the aforementioned price. However, given that the erosion of the patina is only restricted to the front and not in the back, we would raise a little its market value till 520€.
The piece of Figure 22.2 has an identical back as the one of the Vespasian sesterce shown in Figure 19.4. Indeed, this is the same type, the REDVCI FORTUNAE that as we know it commemorates the emperor's return to Rome after a trip to another part of the Empire. Given that both sesterces, that of Vespasian and that of Titus, are dated in the same year 72 A.C. when both exercised the Consulate (COS IIII for Vespasian and COS II for Titus), it is likely that both pieces commemorate the return of both figures, Titus as Caesar and Vespasian as Augustus. The conservation of this coin, as we have explained in the previous case is F+, but in this case the patina, even not being great (mainly because in the back it seems to have undergone some treatment) is good enough compared to the standard in order to increase 50% the value of the piece, so we would establish a market price of 750€.
The piece of Figure 22.3 corresponds to the only known type of sesterce of Julia Titi, Titus’ daughter and of Marcia Furnilla. The piece was issued in the year 91 A.C., the year of the fifteenth consulate of Domitianus. In the same way as the sesterces of Livia (Figure 10.1) and of mother Agrippina (Figures 12.1 and 12.2), this piece shows on its front a chariot pulled by two mules and around it there is inscribed the legend DIVAE JULIA AVG DIVI TITI F, appearing in the base SPQR alluding to the Senate and to the People of Rome.
The legend indicates the parentage of Julia as daughter of Titus (F) and the condition of being deified by Domitianus after her death (DIVAE JULIA). On the back, the legend indicates the titles of Domitianus, already proclaimed emperor (IMP CAESAR DOMIT), winner of the Germans in 83 A.C. (GER) and its status as perpetual Censor (CENS PER) which served from his eleventh Consulate and the Consul title (COS XV).
The base price of this sesterces with intermediate patina in G, as in this case, is estimated at 375€, so in VG+, it would receive a price of 1,000€. This amount, in our view, is drastically reduced as a result of the corrosion that makes the piece ugly and especially because the poor visibility of the legends caused by the lack of pressure on the coinage, do not reduce the degree of conservation, but the price would come down to a market value of 300€.
The two sesterces of Domitianus, as emperor, in a poor conservation, which are included now, correspond, the first (Figure 22.4) to a type of head, in this case exceptionally oriented to the right, very similar to that of Vespasian and particularly to that of Titus, and the second to the type of head but very different, used in the last years of his reign, characterized by a relative decrease in the size of the head and by the enlargement of the neck maintaining its thickness. This change in the style rightly pointed out by Carradice, is extremely significant, because it represents a turning point in the design, between the coinage of the earlier Flavian (to some extent carry on the Julio tradition) and the following emperors as Nerva, Trajan, Hadrian or the later Antonines, whose style of coinage will be more similar to this type of issue of Domitianus (Figure 22.5) than the first ones (Figure 22.4) of the same emperor.
Since the base price of the sesterces of Domitianus (95 €) clearly lower than those of Titus (150 €) and found these two pieces in clear conservation of VG because its high although uniform wear present in both the head of the emperor and in the figures of the back, we have to assign to them a conservation VG, which would correspond to a value of 175€. The quality of the patina, slightly above the intermediate in the first case and slightly to the intermediate in the second, we would set a market price of 160€ and 180€, respectively.

 

Ultima modificacion el Martes 05 de Abril de 2011 19:20
Ernesto Gutiérrez Guinea

Ernesto Gutiérrez Guinea

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2 comentarios

  • Enlace comentario Eddie Lunes 11 de Julio de 2011 15:30 Publicado por Eddie

    Geez, that's uneblieavble. Kudos and such.

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  • Enlace comentario Kaley Lunes 11 de Julio de 2011 08:30 Publicado por Kaley

    It was dark when I woke. This is a ray of suhnisne.

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