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Jueves 02 de Diciembre de 2010 14:05

Gaviño "El reformador"

por Julián Castedo
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Dama esquiva es la señora fama y , víctima suya ,  el diestro Bernardo Gaviño , que nació en Puerto Real, el señaladísimomo año de1812. Sus primeras armas taurinas las templa , en esa famosa escuela que fué el Matadero de Sevilla , donde luego llegarían alumnos como Juan Belmonte o Pepe Luis Vázquez y sus hermanos. Como no podía soportar las disciplinas del Seminario Hispalense , tiró por la calle de en medio y se anunció como banderillero de diestros como Bartolomé Ximenez . Con tal bagaje , y con lo aprendido de su pariente Juan León ("Leoncillo) , por razones desconocidas , emprende un largo viaje del que jamás volverá a España . Se detiene ,un tiempo , en Montevideo , pasa luego a La Habana ,  donde torea y , sobre todo , encuentra al Cónsul de México que ,  que buen aficionado ,  le animó y  ayudó a viajar a su país , para que ofreciera su arte.
 Así llego a tierra azteca el joven espada,   fue alrededor del año 1835 . Encontró allí  esta realidad : el arte del toreo a la española había casi  desaparecido , sustituido por las suertes a la criolla , con el fenómeno de volver al predominio del  toreo a caballo , superado   en  España por el del hombre  pie a tierra , a iniciativa de la Escuela Rondeña y a la familia de los Romero , en particular.
                    Halló también otro factor negativo : las más que reservas alimentadas por la influencia los triunfantes independentistas , que , más que pronto , habían olvidado que el principal de ellos , el sacerdote Miguel Hidalgo , había sido no solo buen aficionado sino también ganadero de reses bravas . Consideraban que la Fiesta era un espectáculo de españoles y mexicanos , diremos "colaboracionistas"  . Contra eso y contra las naturales resistencias hubo de luchar  Gabiño pero no cejaba , era un hombre de cuerpo  entero , de corazón firme y gracia natural , que no se contagiaba del toreo criollo ,  y observaba celosamente  el  andaluz . Así fue ganándose a los públicos , empleando toros de las mejores ganaderías , como la de Atenco , que guardaba el tesoro de su sangre hispánica . De esta manera fue desarrollando su reforma de la fiesta brava , con un magisterio constante ,- con  discípulos tan notables como el famoso Ponciano Díaz , primer espada mexicano en confirmar su alternativa en Madrid  - que solo cesó en los malos tiempos , que los hubo , como en la vida de casi  todos los toreros... y en su muerte gloriosa a los setenta y cinco años en el ruedo de Texcoco , despachando un burel de la ganadería de  Ayala , a los dos días , falleció  de sus heridas en la ciudad de México . Pero también hubo tiempos buenos : los años del Imperio de Maximiliano , que como había sido marino de la flota Imperial , incluso su almirante , tuvo la oportunidad de visitar Andalucía , donde conducido por el duque de Montpensier ,cuñado de Isabel ll , vió la Fiesta y se enamoró de aquel espectáculo tan natural y varonil ,y tan alejado de los placeres degenerados y falsos , en su opinión , de otros países. Sin embargo . Cuando llegó Juarez , con él la prohibición de las corridas de toros .Durante años la Fiesta vivió en la casi clandestinidad , fuera de las principales ciudades , y casi únicamente en los poblados próximos  a los criaderos de ganado bravo. Luego llegó don Porfirio Díaz y se arregló todo. Pero Gaviño envejecía y combatía como un león contra sus paisanos españoles que llegaban con un toreo más moderno que el suyo , y les incordiaba todo lo que podía en los despachos , empeñando toda su influencia de torero mandón por su cartel .Aquello le levanto odio en España y malas críticas ,en México ,  de los que le tenían por antiguo . Pero lo cierto es que cuando luego fueron viniendo los grandes maestros españoles encontraron los frutos el terreno allanado , por Gaviño para ellos ... sin recibir otro agradecimiento que el organizado por su discípulo Ponciano Díaz ,un festival humilde y algo solanesco : figuraban la cabeza de "Chicharrón" , el toro homicida , el traje de torear que portaba el difunto...se interpretaron los himnos de ambos países...pero al final , nadie sabe cómo , la gente empezó a gritar : ¡mueran los gachupines ! y  allí se armó  la mundial .     
                                Como decían en México , el maestro Gabiño era simpático y "gastaba largo " , "no era codo ni con la villetita ni con las pelucas de oro que llevaba en su bolsa " , más bien que tenía un agujero en cada mano... y murió en la miseria. Recuerdo, ahora, un episodio de su vida que leí hace unos treinta años, era así: corrían malos tiempos , para Gaviño , no salían contratos para torear , y estaba " sin tabaco " . Cuando menos   lo esperaba le hicieron una oferta , bien pagada porque era en el norte de la República y había que llegar allí por caminos infames . Aceptó al punto y luego avisó a su cuadrilla,  que estaba también en las últimas . Luego hizo su pequeño equipaje  sin olvidar los trastos de torear y el traje ,cuyas luces andaban semi apagadas .Después de dormir unas horas  , se dirigió cuando aún había luceros en aquel amanecer sobre un cielo trasparente, tardó muy poco en llegar hasta la diligencia , su gente ya estaba allí.
 
                                 El trayecto  iba pasando sin novedad aunque en la diligencia, un trasto enorme y destartalado, " toda incomodidad tenía su asiento " como en la  cárcel de Sevilla que Cervantes narra. El largo camino, con sus días y sus noches , había casi borrado las clases sociales . Al salir , los ricos parecían ricos , los pobres pobres, al aire libre junto al pescante y los toreros , inconfundibles toreros en la calle , con su aire achulapado y su  andar garboso... pero ya poco quedaba de todo eso , porque se habían tornado en un grupo de seres fatigados , desaseados , hartos y aburridos del prolongado encierro , solo aliviado por breves paradas para cambiar las bestias de tiro y  acaso hacer aguas menores , o  por el descanso nocturno , en albergues mugrosos , donde los unos dormían en jergones sospechosos en cuartos con las paredes  desconchadas ; los otros arrebujados en sus sarapes en el mero   zaguán. Pero ya estaban en el último día de viaje . Incluso madrugando como nunca , con fuerzas sorprendentes al amor del final del camino .  La mañanita era linda y las caras màs amables ...  cuando el carruaje a la vuelta de una curva ,en el sendero entre suaves colinas de un paisaje semidesierto , se dio casi de bruces  contra una pila de gruesos  troncos que cortaban el paso . El  frenazo seco del artefacto convocó el desafinado  coro del terror general : voces femeninas y masculinas apelaban a la Guadalupana y al Santo Niño de Atocha... otros , convencidos  de que lo peor se echaba encima huían del lugar ,   y acertaban porque una bandada de indios de aspecto fiero y cochambroso , corría hacia ellos . Los alcanzaron pronto , los derribaron con escasa resistencia  y comenzaron pausadamente a desvalijarlos y a desnudar a las mujeres jóvenes y viejas  , las unas quedaban  en cueros vivos y las otras en cueros muertos... Estaban los indios tan distraídos en su tarea cuando se vieron acosados por unos hombres extraños quizás mágicos , desconocidos hasta  esa fecha , vestidos   con ropas  preciosas como religiosas , y con aire de furia y armas brillantes , les  venían acaso a pedir cuentas  por sus pecados... eran aquellos seres ,naturalmente  , Gabiño y su cuadrilla ,los banderilleros : Carnicerito de Triana , Paco Recio y El Rubio de Cádiz y el picador  Brazohierro , todos ellos "gente de bronce" acostumbrada a peleas con sangre ,dentro y fuera del ruedo . Fértil en astucias , Gabiño había dispuesto su pequeña tropa para atacar luego del inicio con sorpresa y mandó a los suyos  que vistieran sus arreos de trabajo ,pero que Brazohierro no se pusiera la mona para andar mas suelto , pero si el castoreño . Requirió su estoque , en la mano derecha y en la  izquierda  una gran faca . La cuadrilla le imitó , apañaron sus galas y  sus armas . Blandieron enormes   navajas de muelles , y las acomodaron en sus fajines , liando el capote drega en brazo izquierdo , para así protegerlo . Y valientes como eran , se fueron raudos a eliminar , a como diera lugar , a aquellos mugrosos ,.que les impedían el paso y ganar los dineros que su trabajo cometía... los cinco  atacaron a la banda  , entretenida en sus fechorías , como ángeles justicieros , o  mejor como cinco furias , que manejaban con la pericia más certera los finos productos de la industria de Albacete . No duró mucho el encuentro ,en cuanto aquellas gentes primitivas vieron la mucha sangre  que , aquellas criaturas desmesuradas y  surgidas  de  pronto ,  derramaban  entre los suyos , y se pusieron en marcha a toda prisa  buscando el abrigo de sus madrigueras . El episodio heroico fue conocido largamente comentado ,todos los elogios , todos los cumplidos y ditirambos... luego el olvido para Bernardo Gaviño . Todo un personaje .                                      

 

Julián Castedo

Julián Castedo

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2 comentarios

  • Enlace comentario Donyell Domingo 24 de Julio de 2011 10:02 Publicado por Donyell

    I'm quite plaseed with the information in this one. TY!

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  • Enlace comentario Dernell Sábado 23 de Julio de 2011 12:10 Publicado por Dernell

    Thanks for shairng. What a pleasure to read!

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