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Martes 10 de Octubre de 2017 16:43

Natalia Dicenta, actriz y cantante

por Leopoldo Simó
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10/10/2017

Natalia Dicenta, actriz y cantante

 

O cantante y actriz, porque es difícil saber qué fue primero si queremos escribirlo en el orden cronológico en que aparecieron sus aficiones. Pero es igual, porque tan bien hace lo uno como lo otro. El caso es que Natalia Dicenta ha nacido, crecido y vivido en un ambiente impregnado de arte y en una familia en la que se vivía con pasión cualquier manifestación artística. Arte es Vida, Vida es Arte, decía Wolf Vostell. Hija y nieta de actores, es cierto que profesionalmente Natalia empezó como actriz (en 1974 cuando aún era una niña) mucho antes que como cantante (1998), pero quién sabe si en su primera infancia ya su voz no era pura melodía. Así que se lo pregunto a ella (muchas gracias Natalia por atenderme tan amablemente) y me dice que así es, pero que en su casa siempre se estaba escuchando música. Ya sus abuelos maternos, Lola y Eugenio, la entretenían con canciones, ella zarzuela y él tangos, que Natalia hacía suyas con su buen oído musical. Después descubrió los muchos discos que tenían sus padres, bastantes de ellos de jazz, y comenzó su afición por esta música. Así que podemos concluir que ambas vocaciones o aficiones comenzaron en su infancia. Pero como lo que aquí interesa es hablar de jazz, pasaré de puntillas por toda su maravillosa carrera como actriz, sus trabajos en programas de televisión y los numerosos premios conseguidos en el terreno de la interpretación para centrarme en su faceta de cantante.

No son muchas las carreras similares a la de Natalia, en la que su lado de cantante tiene ahora tanto peso como el de actriz. Sí que ha habido grandes vocalistas de jazz que han protagonizado películas u obras de teatro, pero en la mayoría de los casos como reclamo de las mismas dada la categoría de aquellas y la fama alcanzada en el mundo de la música. No voy a nombrarlas aquí, pero sí diré que la mayoría de las grandes divas del jazz han aparecido en alguna película. El caso de Natalia es distinto, porque creció como actriz de teatro y cine, también la hemos visto en televisión, presentando el programa Lo tuyo es puro teatro, con su aparición en algunos capítulos de La Mandrágora, ambos programas dedicados al teatro, y participando en varios capítulos de diferentes series. Y fue más tarde, en 1998, cuando le propusieron realizar una serie de conciertos en el Café Central de Madrid -dos semanas completas- en los que estuvo acompañada por el pianista Vicente Borland, que ya había trabajado con ella en Lo tuyo es puro teatro. Desde aquel debut como cantante, Natalia Dicenta ha participado en varios festivales de jazz y actuado en los clubs españoles más importantes. Yo la vi por primera vez en directo en la sala Clamores de Madrid, en noviembre de 2011, con José Manuel Villacañas, Reinier Elizalde "Negrón" y Antonio Calero. Pero Natalia no se prodiga mucho en los clubs de jazz, quizá en parte porque su faceta de actriz ocupa mucho de su tiempo. Un ejemplo de esto es su trabajo en el musical Al final del arco iris, que entre preparación, ensayos y representaciones estuvo más de tres años dedicada casi en exclusividad a él. Este musical, centrado en la vida de la actriz y cantante Judy Garland, ha sido uno de los últimos éxitos de Natalia Dicenta haciendo el doble papel de actriz y cantante.

Pero volvamos a la cantante de jazz. Natalia tiene una voz muy clara y una perfecta dicción tanto en castellano como en inglés. Le gusta interpretar los temas más clásicos de entre los estándares de jazz y a la vez mezclar diferentes estilos (blues, swing, latin, ...) a los que incorpora su particular y personal interpretación y con 12 de esos temas Natalia ha confeccionado su primer disco, Colours. Un disco producido por la propia Natalia y Vicente Borland, muy variado y agradable de escuchar, que incluye no solo temas de jazz y que Natalia ha grabado con un plantel de excelentes músicos y en el que ha querido "plasmar todos sus cariños". Es comprensible que no muestre preferencia por alguno de los temas del disco frente al resto, los ha elegido y grabado todos con una enorme ilusión, y así contesta a una pregunta mía, pero me cuenta que hay uno que incorporó al final, cuando ya estaba casi cerrado y acordado el contenido del disco, que quiso incluir porque le parece un tema de una belleza musical inmensa. Se trata de Just For A Thrill, un precioso blues compuesto por Lillian Hardin (excelente pianista y compositora y que fue la segunda esposa de Louis Armstrong) y Don Raye y que popularizaron la propia Lillian, Ray Charles y Aretha Franklin entre otros. Mientras compráis y escucháis el disco y vais a ver a Natalia en directo (recomendado para quienes no lo hayan hecho aún), podéis oír esta bonita balada, interpretada por Natalia, pinchando en este enlace. Siguiendo con Colours, me pareció muy arriesgado el arreglo que ha hecho Vicente Borland para un tema tan versionado como Summertime, pero la verdad es que el resultado es muy bueno y Natalia hace una estupenda y muy personal versión de este tema.

Natalia Colours

Contraportada y portada del disco Colours

Natalia admira a todas las grandes divas del jazz, especialmente a Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan y Carmen McRae y de las actuales considera que Dee Dee Bridgewater es un auténtico prodigio, sobre todo en sus actuaciones en directo, en las que transmite toda su energía. Y ahora me interesa resaltar las características de Natalia como intérprete en directo (en un artículo anterior dije que ya no iba a insistir más en la importancia del directo, no interpretéis esta frase como un incumplimiento de mi palabra). En sus conciertos se hace muy presente su "otra" profesión/vocación, la de actriz, porque Natalia no sólo canta, y lo hace muy bien, sino que interpreta las canciones. Natalia disfruta en el escenario, en directo, donde puede transmitir sus emociones y donde canta y cuenta cada una de las historias de los temas que interpreta. Además, como por deformación (o formación) profesional (y en su condición de mujer) le gusta hablar, entretiene sus conciertos introduciendo algunas disertaciones, bien para explicarnos de qué va el siguiente tema o el precedente o para contar alguna anécdota que tenga relación con lo que estamos viendo y escuchando. Desde luego tablas no le faltan.

Pese a que, como ya he dicho, sus directos son menos frecuentes de lo que algunos desearíamos, me propuse ver de nuevo una actuación suya antes de escribir este post sobre ella, lo que pude hacer realidad el pasado día 6 de octubre en Café Central de Madrid, local que ya ha aparecido en más de una ocasión en esta serie de artículos y uno de los que mejor programación de jazz tiene de entre los que existen en Madrid. Ya son 35 los años (abrió en el verano de 1982) que Café Central nos ofrece la oportunidad de escuchar un buen jazz en directo. Además, fue en esta sala donde inició sus actuaciones musicales. Los músicos que acompañaron a Natalia en estos tres conciertos en Café Central (6, 7 y 8 de octubre) fueron José Manuel Villacañas (piano), Richie Ferrer (contrabajo) y Antonio Calero (batería), tres excelentes músicos a los que he visto innumerables veces.

En esta ocasión, Natalia no incluyó en su repertorio demasiados temas de Colours, sólo tres (La gloria eres tú, For once in my life y Summertime), pero sí varios de los estándares de jazz que a ella le gustan y que el público sigue solicitando ¿quizá pensando en un segundo disco? parece que está en ello. No fue tan parlanchina como en alguna otra ocasión que la he visto, pero sí hubo de todo, muy variado, como suelen ser sus conciertos. No podían faltar los temas de los hermanos Gershwin, Vernon Duke, Kurt Weill, Jerome Kern, Duke Ellington, Miles Davis, McCoy Tyner, Harold Arlen, alguno propio de J.M. Villacañas y un par de boleros, que siempre incluye algunos y el público le solicita. No tiene descartado grabar un disco exclusivo de boleros, que así se lo han propuesto.

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Natalia Dicenta en Café Central, Madrid, 6 octubre 2017

El concierto comenzó con los tres músicos en el escenario, sin Natalia, interpretando un tema del maestro Villacañas. Luego apareció Natalia (vestida de blanco, que eran días para ello) para iniciar su actuación con una preciosa balada de Vernon Duke, I can't get started, a la que siguió el muy versionado Speak low, de Kurt Weill, me gusta mucho ese tema que he escuchado por numerosos intérpretes. Y llegó, para mí, una de las mejores interpretaciones de la noche con la que Natalia demostró su fuerza en el directo y el punto de inflexión a partir del cual el concierto tomó una trayectoria ascendente, con una mayor interacción entre músicos y público; se trata de Devil May Care, que no es un tema tan conocido como otros de los que escuchamos esa noche, pero del que Natalia hizo una estupenda versión que nos encandiló a todos. Antes de finalizar la primera parte del concierto nos introdujo en los musicales de Broadway y en el cine con I want to be with you y Pick yourself up, y nos contó la historia de la escena de la película Swing time en la que Fred Astaire y Ginger Rogers interpretan esta canción.

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Natalia Dicenta con José Manuel Villacañas trío en Café Central, 6 octubre 2017

La segunda parte se inició como la primera, con Villacañas, Ferrer y Calero interpretando un tema compuesto por el primero. Llegaron los boleros La gloria eres tú, de José Antonio Méndez y que cierra su disco, y Como fue, una composición del cubano Ernesto Duarte. Y volvió al jazz más puro con Seven Steps to Heaven, de Victor Feldman y Miles Davis, para seguir con McCoy Tyner y You taught my heart to sing; su primer tema del disco Colours, For once in my life y Sophisticated Lady, de Ellington. Para despedirse, su personalísima versión de Summertime, que el público disfrutó y aplaudió sobremanera. Me da a mí que este tema va a convertirse en un fijo en su repertorio. Pero claro, en estos conciertos y cuando los asistentes están entregados, siempre se hace necesaria, se solicita y se concede una propina, que en este caso no podía ser otra que Over the rainbow, de Harold Arlen, que Natalia ha llevado por todos los escenarios españoles durante varios años con el musical Al final del Arco Iris.

Su entrega fue total en las más de dos horas que duró el concierto, pese a que la temperatura de la sala era bastante elevada en esta prolongación del verano madrileño. En situaciones como esta siempre queda el recurso al abanico y se vieron muchos intentando mover el aire. Creo que Natalia Dicenta está entre las mejores vocalistas españolas (y mira que las hay buenas), a la que nos gustaría ver con más frecuencia en los escenarios. El concierto que nos ofreció en Café Central llega tras ocho años de ausencia de Natalia de esta sala, referente del jazz en Madrid y en la que se inició como cantante. No sé si me equivoco mucho si digo que desde la presentación que hizo de su disco en el Teatro Bellas Artes de Madrid, en noviembre de 2013, son contadas las ocasiones en que se ha podido ver a Natalia en directo, quizá la última fuera la del concierto homenaje a Cifu de este verano en Elciego. Esperemos que entre grabaciones, interpretaciones teatrales, programas de televisión y otras ocupaciones, todavía le quede tiempo para que podamos ir a verla cantar. Que iremos.

Ultima modificacion el Miércoles 11 de Octubre de 2017 11:04
Leopoldo Simó

Leopoldo Simó

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