Martes 19 de Septiembre de 2017 14:01

Semblanza de mi hermano Antonio Alarcón Montoya

por Juan Alarcón Montoya
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Mi hermano Antonio nació en El Palmar el 27 de septiembre de 1946 junto con su gemelo Pepito, cuando mis padres buscaron otra niña al fallecer, victima de la tuberculosis, su primogénita Florita, cuando yo tenía dos meses. Ambos eran rubios con ojos azules de tipo atlético y muy traviesos y como iban vestidos iguales no se les distinguía a uno del otro, salvo por una mancha que Antonio tenía en la pantorrilla derecha. Ambos eran unos trastos y recuerdo que uno de ellos , creo que Antonio, jugando en las piedras de yeso que había almacenadas en la calle de San Roque, frente a la Yesera de Pedro, se cayó y se cortó el labio superior y le manaba la sangre sin parar hasta que se le aplicó pimenton, que cortó la hemorragia. Otro recuerdo de los gemelos fué el de un día que mi madre nos dejó a los 3 encerrados en la terraza de casa porque tuvo que salir y no podía llevarnos y que al volver se encontró con que habíamos tirado por encima de la baranda al patio su silla preferida. Lógicamente nos dió una somanta de alpargatazos a los tres. Mi recuerdo de los gemelos se acaba cuando a los cinco años murió Pepito a consecuencia de una meningítis que pasamos los 4, porque en 1947 había nacido otro hermano, Paco, pero que él, que la cogió el último, no la pudo superar. Mi hermano Antonio tuvo que sobrellevar, ya a esa edad, la ausencia para siempre de su otra mitad.

Recuerdo que era muy atrevido y mi madre le enviaba a coger los huevos que ponían las gallinas y que la Tanta, el Ama de leche de mi padre, que vivía con mi Abuelo, vendía en la recova del mercado de los jueves. Así como que a la cabra que había para el suministro de leche para mi Abuelo le chupaba las tetas y le sacaba la leche.

Estudió como yo en los Maristas de Murcia pero no llegó a la Reválida de 4º. Le dijo a mi padre que él no quería estudiar y entonces mi Padre, que había comprado un solar en Punta Brava- Los Urrutias, en el Mar Menor y estaban construyendo allí un chalet los albañiles, lo envió a trabajar de peón con ellos. No se le cayeron los anillos, trabajó como un león y se endureció si cabe más.

En esos años tenía una pandilla en El Palmar que era la de los más traviesos : Paco el Chichones, Paco el Rabietas, Pepe el Loco, Gabriel Batán el Tati, el Niño de la Patro,….Como no tenía suficiente con el escaso dinero que mi padre nos daba para el fin de semana, sableaba a mi madre y lógicamente a mí. Y cuando andaba apurado echaba mano de mi hucha de ahorros y me sacaba algo de la misma.

Veraneando en Lo Pagan había conocido con 13 años a la que iba a ser su novia permanente y la madre de sus hijos, que en aquella época estudiaba en Jesus y Maria y llevaba calcetines, Maria Dolores Pedreño. Con ella ha vivido hasta su muerte y ha tenido dos hijos : Pilar y Titoco, mis Ahijados, que le adoran y a los que les ha dado todo.

Cuando terminó la construcción del chalet, mi padre se lo llevó al Manicomio, donde él estaba de Administrador, para que aprendiera a escribir a máquina y a ver si le gustaba trabajar en una oficina.

Y poco después lo puso a trabajar como aprendiz de un visitador médico, Tono Paéz, que era directivo del Club de Tenis de Murcia y representante de Laboratorios Llorente. Ahí se inició su carrera como visitador médico, en la que al cabo de los años era el más destacado de todos los que ejercían en la región de Murcia.

Lo que no quiso estudiar en el Bachiller, lo tuvo que hacer y mucho más como autodidacta para poder documentarse sobre los productos farmaceúticos y así dar a conocer los mismos a los profesionales médicos. Para ello tuvo que desplazarse a Madrid para hacer un Curso intensivo en el Instituto Llorente y después cogió la Delegación para la Zona de uno de los más importantes Laboratorios españoles el Laboratorio Bior J. Uriach con sede en Cataluña, del que llegó a ser su mejor Delegado Nacional y del que se despidió voluntariamente, sin indemnización alguna, cuando decidió hacerse cargo de la dirección del Hotel de la familia, que estaba atravesando una etapa crítica.

Cuando se hizo cargo del Hotel Fontoria de Murcia, propiedad de la familia Pedreño, y por consiguiente de Marilola su esposa, no tenía ningún conocimiento del mundo de la hosteleria y tuvo que empezar de cero, pero su tenacidad y su capacidad de trabajo y de asimilación eran tan grandes, que en pocos años convirtió el Hotel Fontoria en el Hotel más solicitado de la Región, modernizándolo de arriba a abajo y siendo un referente de hoteles familiares a nivel nacional. Llegó a Presidente de los Hosteleros Murcianos y creó una Escuela de Calidad que ha permanecido hasta nuestros días.

Como ya he dicho era de tipo atlético, duro como el acero, y con un tesón y una voluntad de hierro. deportista integral fué un gran defensa central del Murcia juvenil que no dió el paso a profesional, gran aficionado a la pesca, tenía un buseta con la que salíamos a pescar al curricán, y después una Taylor con la que pescabamos, generalmente morralla, pero sacábamos a veces los tres anzuelos con pesca. El mucho más que yo, y era él el que me ponía la lombriz y se arriesgaba con los anzuelos, de tal manera que en más de una ocasión se tuvo que sacar el anzuelo clavado en un dedo dandole un golpe para que pasara del todo.

Era prudente, pero no rehuía el combate si era necesario. Recuerdo que una fiesta de Nochevieja en Cabo Roig, estabamos bailando cuando uno de la Vega Baja, cuadrado como un toro, con unas espaldas de cargador de patatas, me dió un empujón y yo le respondí con otro y cuando se me revolvió, allí estaba mi hermano Antonio por medio que, de resultas de los forcejeos, terminó en el suelo y con el brazo roto.

En definitiva era una persona honesta, trabajadora, valiente, simpática, generosa, participativa socialmente ya que ha sido sardinero, nazareno, huertano y sobre todo, no tenía enemigos y sus amigos lo eran de forma entrañable.

 

El Palmar, diecinueve de agosto de 2017

 

 


 

 

Juan Alarcón Montoya

Juan Alarcón Montoya

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