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Domingo 15 de Diciembre de 2013 19:32

Chano Domínguez

por Leopoldo Simó
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15/12/2013

 

  

Chano Domínguez

Chano

Chano Domínguez

© Blue Note. Foto: Lourdes Delgado

 

Tenía grandes deseos de escribir algo sobre este excelente pianista español que es Chano Domínguez y aprovechando que lo he visto el pasado día 12 de diciembre en la Sala Clamores de Madrid, lo hago ahora y lo hago con mucho gusto porque es un músico al que admiro, además de ser uno de los pianistas españoles de jazz con mayor proyección y reconocimiento internacional.

  

Chano Domínguez es, junto a Michel Camilo, Gonzalo Rubalcaba, Danilo Pérez y la saga de los Valdés (Bebo, ya fallecido, Chucho y Chuchito) uno de los pianistas de jazz latino más solicitados en todo el mundo en los últimos años. Hay otros grandes pianistas de jazz actuales que han hecho incursiones en la música latina, como es el caso de Chick Corea, pero que no los veo encuadrados en este género. Y dentro del jazz latino, Chano es uno de los máximos exponentes de la fusión del jazz y el flamenco y uno de los artífices de que el jazz que se hace en España tenga una gran aceptación internacional.

  

Sebastián (Chano) Domínguez nació en Cádiz en 1960 y comenzó de niño a tocar la guitarra que le regalaron sus padres, él y ella grandes aficionados al flamenco. Unos años más tarde descubrió el piano, que ya no ha abandonado en toda su trayectoria. En los últimos años de la década de 1960 empezaron en España las primeras experiencias de lo que vino a denominarse como rock andaluz, con la formación de varios grupos. Pero fue ya bien entrada la década de 1970 cuando este género se consolidó con grupos como Imán, Guadalquivir, Triana y otros y con músicos tan importantes como Luis Cobo "Manglis", Andrés Olaegui, Kiko Veneno o Tomás Vega. Y aprovechando este tirón del rock andaluz, Chano Domínguez creó el grupo Cai en 1978, en el que también estaban Diego Fopiani (percusión), Paco Delgado (guitarra) y José Vélez (bajo). Cai se disolvió en 1981 y fue entonces cuando Chano Domínguez derivó hacia el jazz-flamenco sin abandonar ya esa senda. Tras su paso por el cuarteto Hiscádix, el trío que formó con Javier Colina (contrabajo) y Guillermo McGill (batería) es el que le adentró definitivamente en el mundo del jazz. Ha recibido numerosos premios y ha tocado con los más grandes del jazz y actuado en los mejores clubs y auditorios de todo el mundo. Tiene editados alrededor de 20 discos y otros tantos en colaboración con otros artistas. Y sigue grabando. Es el único intérprete español que aparece en la película Calle 54, dirigida por Fernando Trueba sobre el jazz latino. Pero una vez más digo en este blog que sobre la biografía y discografía de los músicos que en él aparecen hay otras fuentes más interesantes a las que acudir.

  

Para Chano la música es intemporal y universal y no entiende de barreras. Como dice Nat Chediak sobre Chano en su Diccionario de Jazz Latino -en algún otro artículo he hablado de este libro-, "Hay quienes se ocupan de crear fronteras en la música. La función del gaditano es cruzarlas". Porque eso es lo que ha hecho Chano durante toda su vida musical, no pararse en los límites, cruzarlos y transitar por ellos y es así como ha conseguido que desde Wynton Marsalis a Paquito D'Rivera lo reconozcan como uno de los mejores pianistas actuales. Y esto que digo puede probarlo un hecho. En el año 2009 se cumplió el 50º aniversario de la publicación de uno de los álbumes más míticos de la historia del jazz, Kind of Blue, de Miles Davis, editado por Columbia Records (el siguiente de Miles Davis fue Sketches of Spain, pocos meses después). Y Chano recibió el encargo de grabar, como homenaje a Davis, una revisión de ese disco y, añadiendo dos temas más de Davis al original que tenía cinco, lo grabó en directo en el Jazz Standard de New York, editado por Bue Note con el título de Flamenco Sketches. Un proyecto que sólo unos pocos privilegiados se atreverían a afrontar. Porque si es cierto que los temas de Kind of Blue han sido reinterpretados y grabados en varias ocasiones por distintos músicos, el de Chano es diferente a cualquier otro, porque en él no hay viento ni metal, sólo piano, percusión y bajo. Creo que es su último disco, aunque me consta que ya ha terminado otro y está preparando el siguiente.

  

Y antes de centrarme ya en el concierto del jueves 12 de diciembre de 2013 en la Sala Clamores de Madrid, creo necesario decir algo sobre Marina Albero, que compartió escenario con Chano ese día y los dos días siguientes, 13 y 14.

  

Marina Albero es una de esas intérpretes que nació en el seno de una familia musical, en este caso, una familia dedicada a la música tradicional y antigua. Nació en Barcelona en 1979 y empezó a estudiar solfeo y piano a los ocho años. Con quince años de edad se trasladó con su familia a Cuba, donde permaneció dos años y continuó con sus estudios musicales. A su vuelta a España, en 1997, permaneció colaborando con el grupo familiar de música tradicional al mismo tiempo que siguió estudiando, participando y colaborando con distintos grupos y creando sus propios proyectos, como el actual, Maram, un grupo de música experimental que ha creado con Marc Egea y Mariona Sagarra. Marina toca varios instrumentos, principalmente piano, vibráfono y salterio. Su primera colaboración con Chano Domínguez fue en 2006, cuando Chano puso en marcha su proyecto New Flamenco Sound (NFS) y con él sigue colaborando y dando conciertos por todo el mundo.

  

Hacía muchos años que no asistía yo a un concierto de jazz con vibráfono en directo. Creo que desde que vi a Lionel Hampton en el Palacio de la Música de Madrid, puede que fuera en 1969 ó 1970. Sí he escuchado grabaciones y visto vídeos de algunos de los vibrafonistas más famosos. En varias ocasiones han actuado juntos Chick Corea (piano) y Gary Burton (vibráfono), distintos instrumentistas pero los mismos instrumentos que esa noche en Clamores, y como soy enemigo de las comparaciones no voy a caer en ello ahora. Parece que fue Gary Burton quien introdujo definitivamente la utilización de cuatro mazos o baquetas, en lugar de dos, con las que percutir las láminas del vibráfono, aunque algunos músicos ya las habían utilizado antes ocasionalmente. Una técnica que se me antoja harto complicada y que Marina Albero usa con una maestría digna de admiración.

  

Y ahora ya sí, me centro en el concierto de Clamores. Fue una agradable sorpresa para mí. Porque la música de Chano la conozco bastante, aunque es uno de esos intérpretes que no te cansas nunca de escuchar, pero a Marina la conocía poco, sólo de su participación en NFS con Chano y otros ocho músicos y de algún vídeo que he visto últimamente, y desde luego no la había visto nunca en directo y me entusiasmó.

 

Chano y Marina

Chano Domínguez y Marina Albero en Sala Clamores de Madrid (12-12-2013)

  

El concierto tuvo un repertorio muy completo. Composiciones propias, como la que lo abrió, Marcel, un bonito blues a piano solo compuesto por Chano dedicado a su hijo, o Jacaranda, que está incluido en su disco Hecho a mano. Tocaron también temas de algunos genios del jazz, como Django, del pianista John Lewis, Monk's Dream, de Thelonious Monk Ana María, del saxofonista Wayne Shorter. Una incursión por Sudamérica, con Gracias a la Vida, de Violeta Parra y Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanqui, dos versiones preciosas. Y el público vibró (vibramos) cuando Chano y Marina tocaron Carrousel y más tarde Rumba pa'Jerry, un tema que Chano compuso dedicado al trompetista y bonguero Jerry González y que tantas veces hemos escuchado con Chano, Jerry y el cajón de Israel Suárez "Piraña", o con Chano y Paquito D'Rivera, pero la versión que nos ofrecieron esa noche no tiene nada que envidiar a ninguna otra. La limpieza y claridad de sonido del piano de Chano y del vibráfono de Marina y el ritmo de esos temas contagió de entusiasmo a todos.

  

 Chano en Clamores

Chano Domínguez (Clamores 12-12-2013)

 

Marina no solo había llevado el vibráfono, sino también el salterio, instrumento que domina a la perfección. Y ella con su salterio nos ofreció un par de temas, el primero con Chano al piano, Cardamomo y el segundo sola con su salterio, Psoleá. El salterio, un instrumento con un sonido dulce y claro, así nos llegó tocado por Marina, y del que hay pocos instrumentistas en Europa. Cerraron el concierto, con el piano y vibráfono y una composición de Miles Davis, Blue in Green, uno de los temas que están incluidos en el disco Flamenco Sketches.

  

 Marina en Clamores

Marina Albero (Clamores 12-12-2013)

  

Recojo y hago mías las palabras que escuché decir a alguien del público, próximo a mí, sobre el diálogo piano-vibráfono, algo así como "momentos impresionantes también con retos improvisados (a mí me lo han parecido) de Chano hacía Marina, el primero desafiando con su piano y Marina contestando con su vibráfono y su maestría. Magistrales los dos". Lo que resulta demostrativo del nivel del concierto y de lo que disfrutamos los que a él asistimos.

  

Agradezco a Chano y Marina la gentileza que tuvieron al acceder a hablar conmigo unos minutos antes del concierto.

 

 

 

Ultima modificacion el Viernes 19 de Septiembre de 2014 17:28
Leopoldo Simó

Leopoldo Simó

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