Lunes 29 de Agosto de 2011 22:11

64. El valor de los catálogos en el colecionismo de Macuquinas

por Ernesto Gutiérrez Guinea
Vota este articulo
(0 votos)

La noción de catálogo va indefectiblemente unida al mundo de coleccionismo de cualquier tipo de objetos. No parece posible que un campo de coleccionismo pueda realmente extenderse, prender en personas que inicialmente no están interesadas en él, si no existe una referencia que indique cuales son los tipos distintos de objetos a coleccionar en ese campo y nos dé una idea de a qué precio es razonable que podamos adquirirlos y, en su caso, cual puede ser aproximadamente el rembolso de nuestra inversión si nos decidimos a desprendernos de ellos.
Ello es así ya que es muy difícil que alguien se dedique a coleccionar algo que no sabe si existe o no, y caso de existir, cuáles son sus características básicas. El verdadero placer del coleccionista, que no debemos olvidar que en principio no es un investigador, es conseguir algo que a través de su experiencia, y si ella no es muy extensa, a través de publicaciones especializadas, sabe que existe y que por tanto tiene sentido esforzarse en encontrarlo. Para dar idea de lo que es ese sentimiento, comentaremos dos ejemplos extremos pero que aunque pueda no parecerlo, tienen muchos elementos en común.
Colón cuando parte hacia su primer viaje americano no adopta la actitud propia de un investigador, no busca confirmar la existencia de algo “la ruta hacia las Indias” que él intuye que existe, sino que lo que quiere es conseguir algo “la vía occidental para el comercio de las especias” que él ha deducido que existe a través de la lectura de la literatura sobre el tema a la que ha podido tener acceso, sean los mapas de Torricelli o los escritos de Marco Polo. Así cuando llega a las primeras islas americanas, él trata de contrastar su situación con la descrita en la bibliografía de la que dispone de forma que eso ya ha conseguido (establecer una base en estos territorios) le sirva de punto de partida para ir inventariando unos países sobre los que piensa que puede ejercer una cierta soberanía delegada en función del título de Almirante de la Mar Oceana, concedido por los Reyes Católicos.
El otro extremo, mas prosaico, al que nos referíamos antes es el del niño que va coleccionando cromos, por ejemplo de los futbolistas de los equipos de Primera División en base a un álbum que ya le indica cuales son estos futbolistas y cuáles son sus características mas notables, como estatura, peso, edad o el número de veces que ha sido internacional el jugador. El chico no busca cromos abstracto sino en función de un elemente perfectamente estructurado, el álbum, que desempeña la doble función de elemento de almacenaje y exhibición de los objetos adquiridos, los cromos, y al propio tiempo de catálogo en el que se indica cuales son los elementos a adquirir para avanzar y en su caso completar la colección. Bien conocen los productores de este material de coleccionismo como la célebre multinacional PANINI el efecto impulsor que representa la disponibilidad de un álbum-catálogo para el afianzamiento del hábito del coleccionismo impreso en la naturaleza de gran parte de las personas.
En el caso anterior, el impulso descubridor lo va a dar en gran medida, la existencia de un real catálogo de países donde se describen sus características y el carácter de sus habitantes como lo que se relata en El Libro de las Maravillas de Marco Polo. Es cierto que en los campos en los que en un momento inicial no existen catálogos, algunas personas han debido de escribir los primeros inventarios, para que a partir de ellos, otros hayan ido perfeccionándolos. Pero esa labor inicial ya sí que no es obra de los venimos llamando coleccionistas, sino de auténticos investigadores. Pensemos por ejemplo en la Egiptología. Es universalmente admitido el papel primigenio que tuvo en el nacimiento de ella, el viaje a Egipto acompañando al ejercito de Bonaparte, de un grupo sólido de arqueólogos e investigadores franceses que se ocuparon de revelar y difundir al mundo los monumentos y expresiones de un cultura varias veces milenaria que yacía en el olvido. Esta labor de difusión fue protagonizada por la publicación de descripciones de todo lo que había sido contemplado sobre el terreno. Estas descripciones, acompañadas de grabados reproducidos con las tecnologías de la época son realmente verdaderos catálogos que pronto fueron utilizados por los únicos posibles coleccionistas de este tipo de material, los grandes museos del mundo, para programar la adquisición de elementos representativos del arte egipcio.
El paso de una descripción a un verdadero catálogo se da cuando en base a diferentes descripciones publicadas, un auténtico coleccionista, que desde luego en un campo como la numismática tan del gusto de los grandes señores del pasado, ha de tener recursos suficientes, va adquiriendo piezas y a diferencia de lo realizado por el rey Faruk de Egipto con su famosa colección de monedas, la va contrastando con las descripciones disponibles y en base a ello, llega a sistematizar todo el material con el que se va haciendo. Fruto de este trabajo, surge en determinados casos un auténtico catálogo de la propia colección de la persona que ha ido adquiriendo, en este caso, las monedas correspondientes. En determinadas ocasiones este catálogo se publica, como es el caso de la famosa colección de Vidal Cuadras o la de Calbetó y sirve de base para la elaboración de obras cada vez mas completas y asequibles que son las que proporcionan una verdadera guía de uso para los coleccionistas.
Esta labor de sintetizar los conocimientos disponibles, obtener las autorizaciones para la reproducción gráfica de las monedas, y estimar y mantener las estimaciones a lo largo de los años del precio de mercado de los ejemplares de una determinada Ceca Ensayador y año de emisión en uno o varios estados de conservación, al menos por lo que respecta a las Macuquinas ha sido asumido en España por JUAN CAYON en Madrid y por XAVIER CALICÓ en Barcelona. Particular dificultad ofrece en esta tarea el seguimiento de las variaciones del precio de mercado de cada elemento referenciado en las sucesivas ediciones de estos catálogos.
El elemento teóricamente mas a mano para efectuar el seguimiento de los precios es el examen de los resultados de las subastas públicas que en número de varias al año tanto CAYON como CALICÓ han venido realizando a través de largos periodos. El otro elemento es la constatación de los precios a los que se ofrecen las monedas en las diferentes convenciones numismáticas que en número de varias al mes se vienen celebrando en distintas ciudades. Aunque en materia de Macuquinas no es siempre posible obtener grandes resultados de ello pueden consultarse periódicamente los catálogos de subastas de las grandes firmas internacionales, así como sus listas de venta a precio fijo. Actualmente, el acceso a Internet y la generalización de la disponibilidad de este material en la Red, ha facilitado en cierta medida esta labor.
Sin embargo, es preciso tener en cuenta las grandes dificultades que representa el utilizar adecuadamente todas las fuentes disponibles para la actualización de los precios. Por una parte, el número de ejemplares sobre los que se efectúa el seguimiento es elevadísimo (CAYON 1998 cataloga 17.389 ejemplares) y por otro, es imposible tomar directamente el precio y la conservación de un manual de subasta sin sopesar la conservación real de cada pieza,  por lo que un seguimiento pormenorizado de todo ello supondría algo semejante al suplicio de Tántalo.
Es por ello que creemos que para poder coleccionar en forma sensata monedas incluidas en un determinado campo dentro de la numismática es preciso hacernos, no con un sino con los mas posibles catálogos publicados por distintos editores, a ser posible en sucesivas ediciones y después, el contrastar esta información con la que nosotros podamos personalmente obtener sobre los precios de adjudicación de estas monedas en subastas públicas, listas de venta y convenciones numismáticas.
Esto no lo tendremos que hacer pieza a pieza, sino dentro de grupos de piezas, normalmente por Cecas y periodos de tiempo en el caso de las Macuquinas, ya que en ellas, en especial por lo que se refiere a las Cecas americanas, es mucho mas determinante su conservación y lo completo de su acuñación que su adscripción a una fecha o a un Ensayador determinado. Evidentemente este Volumen para las Macuquinas, así como el que anteriormente hemos publicado sobre Sestercios aspira a constituir una ayuda al coleccionista para conocer cuales el valor de las monedas en las que este interesado.

                                          

FIGURA 64.1


En la FIGURA 64.1 tenemos otro ejemplar de la moneda de 4 Reales de Felipe III acuñado en Sevilla en 1615 con el Ensayador V. En la FIGURA 63.5 de la entrada anterior ya habíamos mostrado una moneda de esta misma denominación, Ceca, año y Ensayador, pero como siempre ocurre con las Macuquinas, con unas características algo diferentes. En cuanto a la legibilidad de los datos identificativos, en el ejemplo que ahora comentamos, la V del Ensayador es claramente visible, lo que es de gran importancia para la diferenciación de las piezas del Ensayador V con respecto a las del Ensayador D que en principio tienen gran parte de las fechas, como ésta de 1615, comunes.
Sin embargo, aquí los 4 dígitos de la fecha sí son visibles frente a solo los 2 últimos del caso anterior aunque éstos estén mas marcados. En las piezas cuya fecha termina en 3 o 5 es extremadamente importante establecer la diferenciación entre uno y otro dígito, por las características de su parte interior ya que la parte superior, como sucede en este caso, puede estar borrosa por gastaje o floja acuñación. El 5 tiene su parte inferior con una inclinación de unos 45 grados, mientras que el 3 la tiene prácticamente plana o incluso con cierta pendiente contraria.
En cuanto a su conservación, la imagen del escudo aquí es mas completa por mayor presión en la acuñación aunque la pieza tiene un aspecto general de mas circulada. El desgaste, igual que en el caso anterior, es demasiado acusado para llegar a F, por lo que de la misma manera que antes, calificaremos a la pieza como VF, a lo que correspondería un valor de 100€ que reduciremos a un precio de mercado de 60€, ya que la pieza presenta señales indudables de haber sido limpiada, aunque haya posteriormente recobrado algo de pátina.

                                        

FIGURA 64.2


En los casos en que la Ceca y el Ensayador no sean visibles, los 4 Reales de Felipe III de Sevilla pueden ser confundidos con los de Toledo a causa de presentar el mismo tipo de dígitos en la fecha, de tipo gótico con 1 curvado, en lugar del tipo lineal latino. Por ello, para ir comenzando a acostumbrarnos a distinguir estas piezas por el arte empleado en el grabado de sus cuños, reproducimos  en la  FIGURA 64.2 un 4 Reales de Felipe III de Toledo acuñado en 1620 con el Ensayador P. En esta pieza, la letra T con un pequeño 0 arriba, y la sigla P del Ensayador, son visibles aunque con dificultades, pero por el tipo de diseño podríamos haber determinado su Ceca.
En efecto, en Toledo, como es éste el caso, el escudo es mas oblongo y menos circular en su parte inferior, en el anverso, mientras que en el reverso, los leones tienen mucho mas pelo en la melena y en las patas y los castillos presentan dos planos diferentes en su frente, a diferencia de los de Sevilla que tienen un frente completamente plano. En este caso,  como es típico de las piezas de 1620 de Toledo, que son bastantes comunes, debemos conformarnos con la visibilidad de la `parte baja de los 3 últimos dígitos que podemos identificar por la forma plana de la base del 2 (que tiene forma de Z) y por la forma redondeado amplia del 0 final.
Con independencia de la legibilidad de sus datos, esta pieza tiene un desgaste producido por la circulación, muy inferior al de la pieza anterior y su aspecto general (mejorado por conservar la pátina original) es bueno. Por ello alcanzaría el grado F+ que correspondería a un valor de 260€ que debemos rebajar hasta 115€ como consecuencia de la falta de claridad de los datos de Ceca, Ensayador y año, que aunque suficientes para identificar, son imprecisos. Para la fijación de precios utilizaremos pata Toledo con Felipe III la misma escala que para Sevilla por considerar que sus rarezas son casi equivalentes.
Las tres piezas restantes que comentaremos en esta entrada corresponden a 4 Reales de Sevilla de Felipe IV. Estas piezas oscilan entra la calificación de raras (las dos primeras) a la de muy rara (la última) en relación con la piezas de Felipe III, como se pone de evidencia en el hecho de que en la subasta que venimos comentando, CAYON 2000, aparezcan solo 7 de estas piezas por 35 de Felipe III.

                                          

FIGURA 64.3


La pieza de la FIGURA 64.3 está acuñada en Sevilla con la S visible, presumiblemente por el Ensayador D (con la sigla dudosa). Los 3 últimos dígitos de la fecha, 625, son completamente visibles, si bien para discernir el último dígito y asignar un 5 en lugar de un 3 tenemos que tener en cuenta lo antedicho en el sentido de que el 5 tiene el trazo de su parte baja con una inclinación de 45 grados, y el 3, lo tiene plano. A demás aquí el tramo superior del 5 enlaza directamente con la parte curva. Es característico de las piezas de 1625 de Sevilla el que los castillos del reverso presenten en la parte alta de su cuerpo principal un bisel que en las piezas de 1630 a 1637 se ensanchará y prolongará sus lados, siendo el principal elemento distintivo de las piezas de este periodo, a tener en cuenta cuando el tercer dígito de la fecha no es visible. La no visibilidad de la parte superior del anverso y la inferior del reverso se debe a falta de presión en la acuñación y no a la circulación, por lo que debemos considerar a la pieza con un grado de conservación VG.

                                          

FIGURA 64.4


Con relación a las piezas anteriores, consideramos este ejemplar por su fecha y reinado, como raro, por lo que a igualdad de conservación su precio será doble del normal que venimos considerando, llegando a un valor de 200€ que reduciríamos a un precio de mercado de 120€ por falta de legibilidad de Ensayador (que podría ser D o R) y por los grandes vanos que aparecen en anverso y reverso.
En la pieza de la siguiente FIGURA (la 64.4) nos aparecen dos de las características mas típicas de las emisiones sevillanas de Felipe VI en la década de los 30. La aparición de un fallo de acuñación con forma circular, en el anverso, y el pronunciadísimo bisel, que antes hemos comentado, en la parte alta de los castillos, entre el cuerpo principal y las tres torres superiores. También es de destacar que a partir de 1625 y hasta el final del reinado de Carlos II, la enseña de Austria en la parte media izquierda del escudo, representada por un rectángulo, aparece ligada al borde izquierdo (y a veces también al derecho) del escudo por dos o cuatro trazos inclinados. La pieza tiene desgaste generalizado, aunque buena apariencia, por lo que asignaremos el grado F con un valor por rareza, doble del normal, 400€ en vez de 200€, si bien su precio de mercado sería de 200€ por carecer de Ceca y Ensayador, aunque éste por su fecha necesariamente ha de ser Rivas (R).

                                             

 FIGURA 64.5


Por último, la pieza de la FIGURA 64.5 corresponde a un ejemplar inédito muy raro, acuñado por Felipe IV en Sevilla en 1649 con Ensayador R con el cuño del anverso correspondiente a un 8 Reales, como se visualiza por el VIII a la derecha del escudo. Por tanto, esta característica da a la pieza, en nuestra opinión, el carácter de  de muy rara, lo que cuadriplica el valor que le correspondería a su conservación VG- que sería de 80€. Por tanto, su precio de mercado sería de 360€. Con independencia de la utilización del cuño de 8 Reales en el anverso, el carácter de inédita vendría de que tanto CAYON como CALICÓ terminan su relación de fechas de 4 Reales de Sevilla de Felipe IV, en 1648.

 

 

Ernesto Gutiérrez Guinea

Ernesto Gutiérrez Guinea

E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Ultimos articulos de Ernesto Gutiérrez Guinea

ir arriba