Lunes 29 de Agosto de 2011 18:23

63 la evolución de los precios de las Macuquinas

por Ernesto Gutiérrez Guinea
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Si deseamos adquirir una pieza determinada en un momento dado, es indudable que la información que nos resulta necesaria para conocer el precio que debemos pagar por ella en una determinada conservación, es decir lo que venimos llamando precio de mercado. Si hemos llegado a tener una idea clara sobre cuál es el precio de mercado, si tenemos en un momento determinado la posibilidad de adquirir varias monedas del mismo tipo, ceca o año en una determinada conservación, todas ellas con un valor igual o inferior al precio de mercado, lógicamente deberemos comprar aquella que se nos ofrezca a un precio inferior.
El problema que se nos presenta con las Macuquinas, igual que nos ocurre con los Sestercios es que el procedimiento de fabricación excluye el que existan piezas con la misma visibilidad de los datos básicos: Ceca, Ensayador y año. Por tanto, aunque la conservación, técnicamente hablando, sea la misma, siempre su precio de mercado será diferente en función de la legibilidad de estos datos. En próximas entradas facilitaremos criterios para poder realizar el análisis de precio de una pieza en función de la legibilidad (que depende de la acuñación, mucho que de la cantidad de circulación) de sus datos de identificación que modulan el valor de la pieza atendiendo exclusivamente a su circulación, en la misma forma que la calidad de la pátina, la rugosidad de la superficie, el centraje o el tamaño del cospel, modulan el valor de un Sestercio de un emperador dado y de un reverso determinado.
Aunque pueda parecer un contrasentido, en realidad lo que menos importa a la hora de adquirir una Macuquina es si ya tenemos “esa misma pieza” incorporada a nuestra colección, ya que nunca se tratará de lo que hemos llamado “esa misma pieza” porque es prácticamente imposible que coincidan la visibilidad de todos sus datos identificativos, su conservación e incluso el gravado de los detalles de anverso y reverso en los cuños. Por otra parte, es muy probable que hasta que llegue el momento de encontrar la pieza con la Ceca, Ensayador y año que deseamos, a un precio igual o inferior al de mercado, tropecemos con otras piezas no muy distintas dentro de la misma Ceca y década, por ejemplo, que sí se pueden adquirir al precio apropiado y que nos proporcionan una satisfacción equivalente al incorporarlas a nuestra colección.
Esto es posible porque con las piezas Macuquinas, para un coleccionista medio, no se da nunca la posibilidad de “completar” todas las monedas emitidas incluso para una Ceca determinada, atendiendo a todas las variantes posibles de Ensayador y fecha de acuñación. Ello es así, debido a que las Macuquinas son todas ellas escasas, ya que aunque la mayoría de ellas ( en especial las de las Cecas americanas) fueron  emitidas en grandes cantidades (que no desmerecen demasiado del tiraje de las monedas de cordoncillo (columnarios o de busto, emitidas desde 1732 a 1825), a diferencia de éstas, fueron retiradas de la circulación y fundidas, también en grandes cantidades, para su exportación, fundición para la fabricación de otras monedas de mayor calidad ( como las de condoncillo) o manofactura de vajillas y objetos de plata.
En cuanto a la rareza de las piezas emitidas en Cecas peninsulares, su rareza (especialmente para los pesos o 8 Reales) es mucho mayor aún, ya que solo se emitían a petición de particulares que deseaban amonedar para su circulación o exportación a la península, cantidades de plata obtenidas de la producción minera o de la fundición de objetos y otras monedas. Esto es de tal manera así, que para la totalidad de las Cecas que acuñan en la península piezas de 8 Reales, como: Sevilla, Madrid, Toledo, Segovia, Cuenca, Granada, Burgos y Valladolid, en el periodo 1589-1709, ninguna de ellas emite estas piezas en cada uno de los años correspondientes al periodo. Incluso la Ceca que como consecuencia de la publicación en ella de la Casa de Contratación, centro de recepción de la plata americana, como es Sevilla, emite 8 Reales y 4 Reales en años muy concretos que en muchos casos no son la mayoría de los del periodo.

                                        

FIGURA 63.1


Esta circunstancia determina una de las características mas apasionantes para el coleccionista del Macuquinas peninsulares, que es la posibilidad de conseguir monedas inéditas, es decir que no figuren todavía en ninguna de las obras o catálogos especializados a los que hemos hecho referencia en la entrada anterior. Vemos por tanto que en este campo, no se trata de hacer listas y rellenar huecos en nuestra colección, sino de comparar cuidadosamente las características de piezas aparentemente similares, describiendo nuevas variedades e incluso tener la posibilidad de encontrar una pieza no catalogada, por fecha, Ceca o Ensayador.
Valga todo lo dicho, para tener en cuenta que para la toma de la correcta decisión de inversión o colección de Macuquinas es necesario no solo poder estimar el precio de mercado de una pieza determinada en un momento dado, sino que debemos tener una idea de cuál ha sido la evolución del valor de esa moneda a lo largo de, al menos, los últimos 50 años. De ahí, la conveniencia de conocer de forma aproximada la evolución del precio de estas piezas en catálogos de subasta publicados en este periodo, así como en varias ediciones de los catálogos con precios, a los que hemos hecho referencia. Como esta evolución es diferente, dependiendo del tipo de moneda Macuquina, por el momento nos limitaremos a considerar la de los precios de las piezas de 4 Reales peninsulares emitidas en los reinados de los reyes de la Casa de Austria a los que estamos haciendo mención.
Así, en la subasta de BOLSA NUMISMATICA 1967 se ofrece, por ejemplo, una pieza de rareza media dentro de los 4 Reales de Sevilla a los que pasamos revista en estas primeras entradas. La pieza se califica con un grado MBC similar al grado F de la escala americana que siempre tomamos como referencia. La Ceca (S) y el Ensayador (B) quedan completamente definidos por el arte de la pieza y el año de acuñación es completamente visible en sus 4 dígitos. El precio de salida es de 7.000 pesetas (P). Pues bien, una pieza de 4 Reales de 1592 de Sevilla, con Ensayador B es adjudicada en la subasta CAYON 2000 EN 6.000 P mas gastos, con una conservación equivalente (F) y con la misma nula visibilidad de Ceca y Ensayador. Una pieza de estas mismas características es la que se muestra en la FIGURA 61.3 a la que fijamos un precio de mercado en 2011 de 100€.
Quiere esto decir que en periodo 1967 a 2011 (44 años) un ejemplar de estas características ha pasado de un precio de mercado de unos 50€ a 100€. Como ya indicábamos en el volumen dedicado a los Sestercios el incremento en términos corrientes carece de significación alguna ya que siempre debemos descontar la influencia de la inflación, es decir valorar en términos reales. Atendiendo a este principio y teniendo en cuenta que el índice de Precios al Consumo (IPC) en España, de 1967 a 2011, se ha multiplicado aproximadamente por 20, lo que ocurre es que este tipo de moneda en realidad ha bajado a 10 veces el valor que tenía 44 años atrás.

                                           

FIGURA 63.2


Esto no significa que todas las monedas adquiridas en esa época hayan perdido 10 veces su valor adquisitivo, ya que por ejemplo, un 8 Reales de 1588 del Ingenio de Segovia ofrecido en BOLSA NUMISMÁTICA 1967 en 20.000 P (120€) en EBC (XF) tiene en 2011 un valor aproximado de 2.400€, lo que significa que el dinero empleado en la compra de esa pieza en 1967, ha mantenido en 2011 su valor adquisitivo. Simplificando en extremo, con objeto de de dar una visión esquemática de la evolución del precio de las Macuquinas, podemos decir que así como la mayor parte de las monedas de cordoncillo expresada en reales, columnaria y de busto, han mantenido su valor en terminos reales desde mitad de los 60 (con un valor en términos corrientes unas 20 veces superior) mientras que en el caso de las Macuquinas, su precio en termino reales se ha dividido por 10 (con un valor en términos corrientes del doble).
No es fácil comprender completamente las causas de este fenómeno. Quizá, según nos refiere YRIARTE 1965 en su Prólogo, en torno a 1965 se da un aumento de interés en el coleccionismo numismático en el mundo y especialmente en los Estados Unidos (país junto con los hispanoamericanos, especialmente interesados en las Macuquinas que circularon largos años dentro de su territorio) lo que produjo un aluvión de publicaciones de artículos en inglés y en español que estimularon su coleccionismo, con la consecuente subida de los precios. Lo cierto es que a partir de ese momento hasta prácticamente el 2000, los precios de las Macuquinas permanecen constantes en términos corrientes y solo duplican su precio en estos mismo términos en la última década.
Las piezas que analizaremos en esta entrada son todas ellas 4 Reales de Felipe III acuñados en Sevilla en el periodo 1611- 1615. Las dos primeras corresponden al Ensayador Juan Vicente Bravo (B) y las tres restantes al Ensayador identificado por la letra V. En PELLICER 1971 los índices de rareza para estas piezas oscilan entre R1 (escasa) y R3 (bastante rara), y los `precios desde 45$ a 75$. En KRAUSE 2002 las dos primeras piezas (Ensayador B) se valoran en 175$ en VG, 325$ en F, 550$ en VF y 1.150$ en XF, y las tres siguientes (Ensayador V) en 100$ en VG, 200$ en F, 350$ en VF y 650$ en XF.
En CAYON 1976 una pieza de una rareza media dentro de este grupo como puede ser el 1614V se valora en 2.200 en primera columna (1C), 5.000P en segunda columna (2C) y 8.000 P en tercera columna (3C). En CAYON 1980  la única columna de precios representada pudiera ser considerada como correspondiente a una conservación VG (BC/MBC), aunque ésto es mera conjetura, ya que en la obra no se indica para que conservación estándar se dan los precios por lo que para efectuar la correspondencia hemos de atenernos a la realidad del mercado en ese momento (1980). Estos precios coinciden prácticamente con la 3C de CAYON 1976, mientras que en CAYON 1998, el precio de esta pieza es de 14.000P no porque su precio subiera en este periodo, sino porque presumiblemente en CAYON 1998 los precios se refieren al grado F (MBC) en lugar de al VG (BC/MBC).

                                         

FIGURA 63.3


Por tanto, ya sí nos encontramos en situación de estimar cuál es el significado, en el caso de las Macuquinas, de los precios según grado, incluidos en las diferentes ediciones de CAYON  que estamos analizando. Así se estima que en CAYON 1976, la 1C para las Macuquinas se refiere al grado AG (RC/BC), la 2C al G (BC) y la 3C al VG(BC/MBC). Por otra parte en consonancia con lo anterior, se considera que en CAYON 1980 la única columna se refiere al grado VG (BC/MBC) y en CAYON 98 al grado F (MBC).
En cuanto a las diferentes ediciones de CALICÓ que estamos analizando, todas ellas con una única columna de precios hasta 1868, aunque en las Introducciones se nos dice que los precios son para una conservación MBC, estimamos que al menos para los 4 Reales macuquinos, los precios se expresan para lo que nosotros venimos denominando VF que en términos de grados españoles es aproximadamente un MBC/EBC, lo que frecuentemente aparece en los catálogos de subastas americanos como GOOD VF.
En PELLICER 1971 aunque no se indica a qué conservación se refieren los precios incluidos en la Lista de Valoraciones, la comparación con los precios de adjudicación en subastas, nos indica que se trata del grado G (BC). Lógicamente mas directamente interpretables son los grados del KRAUSE 2002 ya que trabaja con los grados americanos que son los que siempre venimos utilizando.

                                          

FIGURA 63.4


Por tanto, una vez formuladas las hipótesis sobre cuál es la equivalencia entre los grados que manejamos y los que se utilizan en las ediciones de CAYON, CALICÓ, PELLICER y KRAUSE analizadas, que permiten establecer la correspondencia entre los precios de adjudicación de 4 Reales macuquinos en subastas realizadas en el periodo 1967-2011, podemos constatar que los precios en moneda (primero pesetas y luego euros) corriente española han permanecido invariables de 1967 a 2000, multiplicándose por 2 en las última década, costando por tanto, ahora, en términos reales la decima parte de su precio en 1967.
La FIGURA 63.1 muestra un 4 Reales acuñado en Sevilla a nombre de Felipe III en 1611 con el Ensayador B. En esta pieza ya aparece la nueva leyenda eliminando las palabras OMNIVM y REGNORVM propias del periodo 1597-1610, volviendo al tipo de leyenda D.G.HISPANIARVM empleada desde 1566 hasta 1597. La pieza tiene un grado VG+, ya que partes substanciales del diseño están empastadas, por lo que no se llega al grado F. Por tanto, le correspondería un valor de 130€, que elevaríamos hasta un precio de mercado de 180€ por la alta legibilidad de las leyendas.
La FIGURA 63.2 muestra un 8 Reales acuñado en Sevilla a nombre de Felipe III en 1612 con el Ensayador B. La pieza tiene un marcaje y una conservación excepcional, prácticamente sin desgaste y conservando la totalidad del brillo original por lo que le asignamos un grado XF. No obstante, en el reverso observamos señales de doble acuñación en torno a la fecha por lo que el 2, que es el cuarto dígito, no se visualiza al primer golpe de vista (además este 2 tiene menor tamaño que los otros dígitos) por lo que es preciso observarlo con cuidado o con la ayuda de una lupa. Ello disminuye el valor en XF que sería de 800€, hasta un 25%, llegando a un precio de mercado de 600€.
La FIGURA 63.3 muestra un 4 Reales acuñado en Sevilla a nombre de Felipe III con el Ensayador V que comienza sus emisiones regulares a partir de esa fecha. La acuñación es fuerte aunque el desgaste es generalizado pero no excesivo, llegándose al grado F al que le correspondería un valor de 200€ que ha de ser rebajado a un precio de mercado de 120€, ya que aunque el arte de la pieza corresponde al empleado en las emisiones del ensayador V, no es totalmente seguro que pueda excluirse el Ensayador D que también actuaba en Sevilla en esta fecha. Además de ello solo son visibles, aunque muy claros, los dos últimos dígitos (13) de la fecha.

                                           

FIGURA 63.5

La pieza de la FIGURA 63.4 es un 4 reales de Sevilla acuñado a nombre de Felipe III en 1614 con el Ensayador V. El grado de conservación es XF-, ya que la pieza tiene prácticamente intactos todos sus detalles, así como su brillo original. En la pieza son visibles los 4 dígitos de la fecha, aunque la flojedad de la acuñación produce vanos que dificultan la visibilidad de la letra del ensayador (V). Ello hace pasar de un valor de 630€ en XF-, a un precio de mercado de 350€.
Por último, la FIGURA 63.5 muestra un 4 Reales de Sevilla acuñado por Felipe III en 1615 con el Ensayador V, aunque al no ser visible este último, es aplicable lo indicado para la pieza de la FIGURA 63.3. Esta pieza tiene una conservación VG con partes substanciales del diseño no discernibles y no solo por el golpe de acuñación, sino por su circulación. Por otra parte, a la diferencia de la pieza de la FIGURA 63.3, los 4 dígitos de la fecha pueden ser distinguidos, aunque el primero (1) con cierta dificultad. La pieza conserva su pátina original. Por ello el valor que le correspondería por su conservación, VG, sería de 100€, muy semejante a su valor de mercado que fijamos en 95€.

Ultima modificacion el Lunes 29 de Agosto de 2011 18:53
Ernesto Gutiérrez Guinea

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