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7 IDEAS PARA EL CAMBIO ECONÓMICO.

El PSOE ya tiene la fecha de su Congreso interno: 17 y 18 de junio. En los próximos meses sus afiliados y dirigentes debatirán sobre el nicho a ocupar por el partido en el mercado de la política y con quien aliarse. Ambas cosas van de la mano. No puedes ocupar el nicho de la extrema izquierda y aliarte con la extrema derecha. Puedes dialogar y si acaso acordar algunas medidas, pero no puedes aliarte.

 

Por mi parte,ya puedo volver al análisisde los problemas económicos sin cuyo arreglo ningún partido ni sistema político sobrevivirá. El contenido de este artículo es el resumen de un libro que nunca escribiré sobre filosofía económica. No obstante expongoen esta web mis “7 ideas para el cambio económico” por si un tercero con más inteligencia y tiempo que yo se anima a escribir sobre ellas. A los partidos políticos y sindicatos les vendría bien profundizar en estas ideas.

 

La primera idea de cambiocuestiona la economía como ciencia. La Historia de la Ciencia es la Historia de la pulsión del primate humano por investigar e innovar en su entorno natural. Pero mientras las hipótesis y teorías de las ciencias naturales terrenalesse han podido contrastar en el laboratorio para su refutación o no, las hipótesis y teorías de las ciencias sociales no se pueden contrastar tan fácilmente en un laboratorio ya que afectan al comportamiento y a la forma de vida del ser humano. Este hecho es especialmente relevante para algunas ciencias sociales como la economía. Si no podemos someter las hipótesis y teorías económicas al contraste del laboratorio ¿cómo verificamos entonces su veracidad o falsedad?.Por un lado aplicando el razonamiento lógico a la economía, aunque la lógica económica tiene un fallo grave en sus razonamientos pues trabaja con variables económicas cuyo funcionamiento no responde a los principios del pensamiento lógicosino a los de la irracionalidad humana (por ejemplo hay numerosas variables económicas dependientes del comportamiento humano y la política). Por otro lado podemos aplicar el método de “prueba y error”, aunque este método causa mucho sufrimiento a la sociedad humana sometida a “prueba y error”, porque… ¿Hay en realidad alguna variable económica independiente de la política y del comportamiento humano?. La respuesta negativa a esta pregunta es lo que lleva a economistas como Nicholas Taleb a preguntarse si la economía es o no una ciencia a pesar de la existencia de infinidad de modelos econométricos que analizan la realidad y dan apariencia científica a la economía. Mientras la Política no asuma que la economía es más un arte que una ciencia no saldremos del lío en que estamos metidos.

La segunda ideade cambiotrata de la bipolaridad de la economía moderna. El árbol económico moderno tiene dos grandes ramas que parten del mismo tronco: la economía de la producción física, y la economía de las finanzas. Ambas economías se necesitan mutuamente y deben de guardar un equilibrio entre si. La economía de la producción física trabaja en mercados de bienes y servicios físicos realizando transacciones comerciales de los mismos y se relaciona directamente con la producción y la tecnología e indirectamente con el consumo y el empleo. La economía de las finanzas, en cambio, trabaja en mercados de activos financieros realizando transacciones financieras de papeles, y se relaciona directamente con la inversión y la tecnología e indirectamente con la producción y el consumo. Como dije, ambas economías se necesitan mutuamente, aunque la inversión puede ser físico-productiva, o financiero-especulativa. Cuando los fondos destinados a la inversión financiero-especulativa superan en mucho a los destinados a la inversión físico-productiva, el equilibrio entre ambas ramas de la economía se rompe y la economía en su conjunto sufre y empeora. Es lo que está sucediendo desde la década de 1970, en la que se desmantelaron los mecanismos financieros de Bretton Woods, siendo sustituidos a nivel internacional por la libertad de movimientos de capital (globalización barra-libre) y a nivel nacional por la auto-regulación de los banqueros para gestionar y crear productos y activos financieros. Desde entonces la economía de las finanzas ha crecido mucho más que la economía de la producción, de modo que en 2013 la economía de la producción (PIB mundial) se evaluaba en unos 70 billones de dólares mientras el valor nominal de los activos financieros mundiales era de 225 billones de dólares, algo más de tres veces el valor de la economía de la producción en un año.La Política no hace nada para equilibrar la economía de la producción física y la economía de las finanzas, y el nuevo Presidente de EE.UU. va a aumentar el desequilibrio.

La tercera idea de cambiotrata del destino del dinero (la inversión). Las políticas expansivas de QE (quantitativeeasing) de los Bancos Centrales de algunos países importantes (EE.UU. China, Japón y la UE) han inyectado varios billones de dólares al sistema financiero internacional mediante la compra de activos financieros tóxicos o la monetización de deuda pública (compra de títulos de deuda). ¿Qué han hecho los inversores y los bancos con esa cantidad ingente de dinero recibido?. ¿A qué lo han dedicado?. Inversores y bancos no han ido corriendo a poner el dinero nuevo en manos de la economía físico-productiva para realizar transacciones de bienes y servicios físicos, sino que una parte la han dedicado a sanear los balances bancarios, y otra parte han ido corriendo a colocarla en activos de los mercados financieros con alta rentabilidad. Es así como según el BPI y el FMI en 2013 lo mercados financieros de divisas, derivados, bonos, acciones y otros activos bancarios movieron anualmente fondos por importe de 2.250 billones de dólares, lo que equivale a mover diariamente 9 billones de dólares o 1.285 dólares por habitante de la Tierra y día. Eso significa que cada 8 días los mercados financieros mundiales mueven fondos equivalentes al PIB mundial. Es evidente que se ha producido un desequilibrio entre la economía físico-productiva y la de las finanzas, y que no es dinero lo que falta, sino sentido común de a qué se destina, porque se destina mayoritariamente a la compra-venta de activos financieros en la economía financiero-especulativa sin que las autoridades monetarias ni los Gobiernos hagan nada para que la mayor parte del dinero se dedique a la economía de la producción. Siendo esto así ¿cómo demonios pretendemos activar el crecimiento económico?. Lo que crece cada día más y más es la economía de las finanzas pero resulta que el PIB no mide el crecimiento de la economía de los activos financieros, sino el crecimiento de la economía de bienes y servicios físicos. Algo estamos haciendo mal con la creación del dinero nuevo y el destino que le damos a ese dinero. De hecho cada vez más economistas se apuntan a la hipótesis de que hay un exceso de ahorro mundial. ¿Cómo demonios podemos tener la economía real estancada y al mismo tiempo un exceso de ahorro mundial?. ¿A qué estamos dedicando el ahorro existente?. La Política es consciente de esta realidad, pero le falta valor para acometerla.

La cuarta idea de cambio trata del déficit público y la deuda pública. Los economistas neoliberales han impuesto a Europa una ley sobre el déficit público que no tiene base científica: han establecido el principio político de que un déficit público superior al 3% del PIB nacional es nocivo para la economía nacional. ¿Por qué el 3 y no el 2 o el 4?. Una pregunta incómoda y sin respuesta. Los políticos europeos han “santificado” la idea de los economistas neoliberales sobre el déficit y supeditan a ese objetivo todo lo demás. El resultado es una política económica europea de austeridad que mata las clases medias. Por otra parte Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff intentaron en 2010 “santificar” un nuevo dogma neoliberal sobre la deuda pública y el crecimiento económico al establecer en un estudio conjunto que cuando la deuda pública de un país supera el 90% de su PIB, el crecimiento económico se detiene primero y se hunde a continuación. Un estudiante demostró que el límite del 90% tenía tan poco fundamento científico como el límite europeo del déficit público. Por el contrario en EE.UU. el techo de la deuda pública no hace más que crecer y crecer desde 1975 a pesar de los intentos de todos los Presidentes por reducirla, y el déficit público oscila a su propio ritmo. La Política sabe que estas normas económicas no tienen base científica, pero todos los políticos las practican cuando llegan al poder.

La quinta idea de cambio trata de las finanzas privadas. Nada hay más económicamente ridículo que hablar de industria privada en un sector como el financiero que se basa en el monopolio estatal de la moneda nacional y del precio internacional de la misma. Para darle apariencia de industria privada, los economistas neoliberales inventaron la autonomía de los Bancos Centrales respecto de los Gobiernos y promovieron los mercados de activos financieros. Hoy la falacia de que la industria financiera es tan privada como la industria del automóvil está arraigada entre los ciudadanos, si bien nadie se pregunta porquéel precio de los automóviles lo fija el mercado en libre competencia y el Estado deja que las empresas de automóviles quiebren, mientras que el precio del dinero los fija unilateralmente la autoridad monetaria y el Estado no permite que los bancos quiebren. Los economistas deberían revaluar y reorientar la industria de las finanzas para ponerla al servicio de los intereses generales de los ciudadanos y de la economía de bienes y servicios físicos, y en cambio continúan profundizando en los intereses privados, en la libertad y auto-regulación de los mercados financieros y en la maximización de la ganancia. El resultado de tanta tozudez y cortedad de miras será una crisis financiera devastadora que pondrá todo el sistema financiero patas arriba. ¿Tendremos pensada alguna alternativa para ese momento?.La Política no parece preocupada por el colapso que viene.

La sexta idea de cambio aborda la inflación de precios de los bienes y servicios físicos. La inflación de precios fue uno de los debates más interesantes entre monetaristas y keynesianos en la década de 1970. Ante la incapacidad de los keynesianos para aportar soluciones a la inflación de precios de la época, los monetaristas acabaron imponiendo sus tesis económicas en la agenda de los Gobiernos. La escuela neoliberal de Milton Friedman (escuela de Chicago) tenía razón cuando condenaba la política económica de Gobiernos irresponsables que pretendían cubrir los déficits públicos fabricando dinero nuevo sin control en lugar de subir impuestos. Probablemente ese sea el destino de la política nacionalista de D. Trump a pesar de que el dólar funcione como moneda global. Trump quiere acabar con la globalización pero no quiere acabar con el imperio del dólar. No entiende que no se puede tener el segundo sin la primera. La política de dinero fácil conduce a precios cada vez más altos de los bienes y servicios físicos disponibles, y genera un proceso inflacionista que perjudica a todos y deteriora el valor de la moneda nacional. Por tanto el recurso fácil a la creación de dinero nuevo para cubrir el déficit público, si no va acompañado de un incremento suficiente en la producción de bienes y servicios, es algo que un Gobierno no puede hacer sin pagar el precio de deteriorar la economía y la calidad de vida de sus ciudadanos. Es lo que pasó en la Argentina de la década de 1980 y sucede actualmente en la Venezuela de la década de 2010. Las reticencias alemanas en este sentido tienen razón de ser: no se puede fabricar dinero a tontas y locas sin pagar un precio social por ello. La crítica a la preocupación alemana por la producción de dinero se debe basar en explicar por qué se puede fabricar dinero para rescatar a los bancos y otras empresas, pero no se puede fabricar dinero para rescatar a los países y a las personas que los habitan. La política ya ha aprendido que la inflación de precios no es buena, pero sigue sin aprender que la desigualdad excesiva tampoco es buena.

La séptima idea de cambio se ocupa de la inflación de precios de los activos financieros. De momento ningún índice general recoge esta inflación ni su impacto sobre el crecimiento económico por lo que los financieros viven en el mundo del descontrol y la auto-regulación, que es su mundo ideal. Tampoco los economistas profesionales ni los académicos se ocupan demasiado de este mundo. Sin embargo los precios de los productos financieros producen oscilaciones en la riqueza financiera de las personas y desatan periódicamente pánicos financieros que afectan a toda la economía. Como contrapartida producen beneficios y pérdidas especulativas. Ocuparse de la inflación de precios de los activos financieros es la asignatura pendiente de la mayoría de los Gobiernos. Animo a los académicos a estudiar la inflación de precios de los activos financieros y su correlación con las políticas monetarias de dinero fácil y barato (políticas QE) de los Bancos Centrales.La Política debe medir la inflación de los activos financieros (finanzas)e incorporarla a sus análisis económicos como ya ha hecho con la inflación de los bienes y servicios físicos (producción). La política económica de D. Trump va a acelerar esta necesidad.

Alcobendas, 23 enero 2017

José Ángel Suárez González.

 

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