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PEDRO SANCHEZ Y SUS ESCENARIOS.

Después de un análisis de posibilidades, los posibles escenarios de Pedro Sanchez en la formación de Gobierno son cuatro a los que llamaré básicos. A partir de estos escenarios básicos, las modalidades pueden ser muchas y variadas, pero me voy a limitar a comentar los cuatro escenarios básicos:

1. Gobierno para la reforma constitucional.

2. Gobierno a la derecha.

3. Gobierno a la izquierda

4. Nuevas elecciones.

 

El primer escenario es formar gobierno con el objetivo de llevar a cabo una reforma constitucional. Forzosamente este escenario será de duración corta y finalizará con la aprobación en referéndum de la nueva Constitución y la convocatoria de elecciones generales. Esta es mi opción preferida y he explicado por qué en un artículo anterior.

 

El segundo escenario es la abstención de los diputados socialistas para facilitar la investidura y un Gobierno de la derecha. Dos expresidentes socialistas han opinado que Sánchez y los diputados socialistas deben abstenerse para facilitar ese Gobierno. ¿Sin nada a cambio?. A mí no me importaría cambiar la abstención por una reforma constitucional consensuada, aunque la pilotara un Gobierno de la derecha. El consenso de la reforma debe ser el mayor posible. Sería bueno que PODEMOS y CIUDADANOS se sumaran al consenso constitucional, pero no hay garantías de ello. Tampoco la Constitución de 1978 tuvo unanimidad.

En cuanto a abstenerse unos pocos diputados del PSOE o abstenerse todos lo considero irrelevante. Incluso creo que la abstención de unos pocos puede verse como signo de división interna. Considero más importante que a las presiones exteriores se sumen ahora las presiones interiores. ¿Cómo reaccionará el votante socialista?. Esta es la pregunta esencial de los posibles escenarios políticos a la hora de formar gobierno. La respuesta a esta pregunta es un futurible, y aquí cada votante puede tener su propia opinión, que aplicará el día de la votación, si es que vamos a terceras elecciones. Ahora estamos bloqueados porque cada grupo político busca desarrollar la estrategia que menos coste electoral le produzca. Sin duda el posible escenario de unas terceras elecciones tiene un coste electoral, y las estrategias partidistas tratan de minimizar el coste para uno mismo y maximizarlo para el resto. El criterio de actuación es minimizar el coste propio y maximizar el ajeno. Es un criterio egoísta e irresponsable para desgracia del pueblo español. Mientras todos los partidos, incluido el PP, no renuncien a ese criterio no hay salida al bloqueo existente.

El tercer escenario es un Gobierno de izquierdas. Es la opción que intentó PODEMOS después del 20-D, pero el PSOE llevaba de la mano a CIUDADANOS, y PODEMOS se consideró incompatible con CIUDADANOS. Si después del 20-D los números eran escasos, después del 26-J lo son más. ¿Tiene viabilidad un Gobierno de izquierdas en minoría?. La misma que un Gobierno de derechas en minoría. El PP de Rajoy no quiere gobernar en minoría porque es un gobierno inestable y sometido a constante negociación. Por eso busca el SI de CIUDADANOS, pero necesita además a los nacionalistas-independentistas de derechas, pero como CIUDADANOS es incompatible con los nacionalistas-independentistas, el Gobierno estable de derechas está en el aire. ¡Tan en el aire como el de izquierdas porque PSOE y PODEMOS tampoco suman!. Necesitan a los nacionalistas-independentistas de izquierdas, que van de la mano de PODEMOS pero que son incompatibles con el PSOE. El juego es endiablado y es casi imposible formar Gobiernos estables tanto de derechas como de izquierdas. Rajoy lo intenta ahora después del 26-J y Sanchez lo intentó antes, después del 20-D porque Rajoy renunció a sus obligaciones.

El cuarto escenario son las terceras elecciones el otoño próximo. Todos los partidos la califican de la peor solución y dicen rechazarla, pero no me fio de la sinceridad de sus palabras. En mi opinión se puede llegar al mismo fin a través de la reforma constitucional, y por eso insisto en la idea de que la salida razonable y estable es un Gobierno para la reforma constitucional,pero todos los partidos temen meterse en este asunto porque no saben cómo reaccionarán los electores. Desconozco si esto es lo que han querido los españoles al votar por dos veces como han votado, pero como dicen los italianos “si non e vero, e ben trovato”. La reforma constitucional es un escenario complejo, como todos los demás, y requiere estar convencido de su necesidad y de mucha voluntad de consenso. El acuerdo de Gobierno es sencillo. No necesita incorporar el nuevo texto constitucional ya consensuado. Bastan tres compromisos: 1) El compromiso de acordar en las Cortes una reforma del texto constitucional vigente. Este compromiso convierte las Cortes actuales en Cortes constituyentes.2) El compromiso de la fecha del referéndum constitucional. Este compromiso presiona al Gobierno para impulsar la reforma. Y 3) El compromiso de la fecha de nuevas elecciones. Este compromiso presiona a todos los partidos para consensuar.

Si se agotaran los plazos sin acuerdo constitucional, no se celebraría el referéndum, pero se celebrarían elecciones generales a plazo fijo en las que los ciudadanos pueden juzgar la posición de cada partido y candidato durante la negociación constitucional. Como ningún partido querrá aparecer ante los ciudadanos como el malo de la película, el incentivo para acordar es real. No encuentro manera más democrática de premiar o castigar la voluntad de consenso y la falta de transigencia.

Madrid, 10 de agosto de 2016.

Jose Angel Suárez González

 

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