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HACER DE PUENTE: POR QUÉ VOTÉ SÍ AL ACUERDO.

Antes de entrar en materia haré dos aclaraciones previas. La primera es que soy afiliado del partido socialista. Por naturaleza, no soy excesivamente de partido ni de grupo, pero me convencí de la necesidad de agruparme a partir de los problemas laborales: En la década de 1970, a la muerte de Franco, estaba trabajando para la Administración del Estado. La Administración franquista era el imperio de la arbitrariedad, el amiguismo y el caciquismo.La justicia, el mérito y la capacidad estaban ausentes. La transición política me empujó a agruparme, primero en la UGT y luego en el PSOE. No estoy arrepentido. Son grupos desde los que he podido desarrollar mis inquietudes por la justicia, el respeto al ser humano y la solidaridad. La verdad es que con más facilidad en la UGT que en el PSOE.

La segunda aclaración es que yo no voté a Pedro Sánchez para la secretaría general. Opté por Eduardo Madina por una sola razón: había tenido el coraje y el mérito de dar la palabra a los afiliados del PSOE. ¡Nos había dado la palabra!, algo que venía pidiendo desde la década de 1970 (más democracia interna). Pedro Sánchez tuvo el valor de subir al escenario y competir, pero yo no prioricé este mérito.

Hoy Pedro Sánchez ha ganado mi apoyopor su trabajo de puente para formar gobierno y reformar la Constitución de 1978. He votado sí al acuerdo, pero al mismo tiempo tengo que criticarle porque comete un error estratégico en las negociaciones. Quiere sorber y soplar al mismo tiempo. Reformar la constitución y gobernar en clave de izquierdas. Tiene que escoger. O lo uno o lo otro pero ambas cosas a la vez es como perseguir la cuadratura del círculo. Ese error está incrementando el riesgo de su papel de puente y le deja al descubierto ante los ataques de PODEMOS y el PP. Los puentes son estructuras de alto riesgo. Cuando alguien hace de puente, en España utilizamos un dicho popular: “¡Ten cuidado! - decimos-. ¡Los puentes se los lleva la corriente!”.El miércoles 2 de marzo comprobaremos si el puente “Sánchez-Rivera” se lo lleva la corriente PP-PODEMOS. Es casi seguro. Es una confluenciapara destruir el puente. Llama la atención que PODEMOS sea incompatible con CIUDADANOS a la hora de pactar “porque es de derechas”, pero sea compatible con PP a la hora de votar, a pesar de “ser también de derechas”.Si Pedro Sánchez consigue que los españoles visualicen esta contradicción de PODEMOS habrá salvado en gran parte su gestión en las inevitables elecciones de junio.

En política, los “azorrados” y “manipuladores” dicen que hacer de puente es hacer el ridículo y apuntarse al fracaso seguro. Sin embargo los puentes son necesarios para acercar las orillas de los ríos, y en determinados momentos históricos son imprescindibles. Los líderes de PODEMOS saben esto, y lo ocultan a los ciudadanos.En esto actúan como la vieja política que tanto critican. No les interesa el acuerdo. Ni lo trabajan ni lo quieren. Son como Rajoy. Quieren el poder del Gobierno, y un acuerdo para gobernaren clave de izquierda. Rajoy para hacerlo en clave de derecha. Para PODEMOS, si el acuerdo sirve prioritariamentepara reformar la Constitución, pierde interés. Todavía resuena en los oídos de los votantes el eslogan de los indignados de PODEMOS: “PP y PSOE la misma mierda es”. Cuando los diputados de PODEMOS voten conjuntamente con los del PP para destruir el puente “Sanchez-Rivera”, los socialistas pueden cantar “PP y PODEMOS la misma cosa es”.

Con el modo de pensar “podemita”, la transición de 1978 nunca hubiera sido posible. Aún estaríamos esperando la llegada de la democracia. La transición de 2016 tampoco será posible salvo que los ciudadanos reduzcan su apoyo electoral al binomio PP-PODEMOS y voten de tal manera que fuercen un acuerdo derecha-izquierda en la línea del acuerdo PSOE-CIUDADANOS para la reforma constitucional. Esta es la cuestión de fondo. En 1977, a falta de instituciones democráticas, el Rey Juan Carlos hizo de puente, y eligió como uno de sus pilares a Adolfo Suárez. Hubo otros pilares, pero el presidente Adolfo Suarez fue el pilar más relevante. 38 años después, en circunstancias diferentes, son Pedro Sánchez y Albert Rivera, PSOE y CIUDADANOS,quienes hacen de puente interpretando el mandato de la ciudadanía.Esta deberíapremiarlos por el esfuerzo. ¿Lo hará?.

En 2016, como en 1978, necesitamos ensamblar la derecha y la izquierda política para actualizar la constitución y regenerar la política. PSOE y CIUDADANOS lo han visto claro. PODEMOS y PP siguen ciegos. El PP porque está corrompido. PODEMOS porque le ciegan las ganas de gobernar y de suplantar al PSOE. PODEMOS no quiere actualizar ni reformar el país promoviendo consensos. Quiere gobernar “a su manera” y para sus votantes. Es un partido tan excluyente como lo fue el PP en la legislatura 2011-2015. Son tal para cual. Por eso se repelen mutuamente. A PODEMOS le domina el espíritu de quien cree haber descubierto el mundo, inventado la rueda y ser el nuevo Adam (adanismo). Sin embargo el mundo lleva mucho tiempo funcionando, y no necesariamente lo último y lo nuevo es siempre lo mejor.A primeros de marzo, la corriente PP-PODEMOS dinamitará el puente “Sánchez-Rivera”. ¿Qué pueden hacer PSOE y CIUDADANOS?.

Al puente “Sánchez-Rivera” le queda una última carta del juego, algo que la alianza coyuntural PP-PODEMOS no espera: Proponer al Rey un candidato de consenso PSOE-CIUDADANOS. Buscar y acordar lo que llamo desde hace tiempo “el estadista neutral” para promover la reforma constitucional. Si PSOE y CIUDADANOS se ponen de acuerdo tienen más votos y legitimidad que el PP. Esta solución exige mucha generosidad de ambos líderes, más de Sánchez que de Rivera, pero ambos tendrán mérito y éxito. Me gustaría que los líderes de PODEMOS recapacitasen y consensuaran. Pero no lo harán. Les ciegan las ganas de gobernar, y votarán con el PP para demolerel puente “Sánchez-Rivera”. Es lo que tienen decidido y para desgracia del pueblo español no construirán ningún puente alternativo. Odian a la derecha política. También tienen aversión a la socialdemocracia. Esta actitud les impide ver que la mayoría de los votantes no quieren la revolución que ellos desean. Los votantes quieren que los partidos políticos se pongan de acuerdo para hacer un nuevo traje constitucional y regenerar la vieja política. ¡Creo que la mayoría de votantes prefierenevolucióna revolución!. Al menos es lo que yo prefiero.

Confío que si los españoles son llamados de nuevo a las urnas en junio, la mayoría prefieran el movimiento y la evolución al inmovilismo y la revolución, y que lo expresen claramente con su voto. Por eso escribo este artículo y voté sí al acuerdo PSOE-CIUDADANOS.

Madrid, 29 de febrero de 2016.

José Ángel Suárez González.

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