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¿NINGUNO DE LOS CUATRO?. LA SOLUCION DE UN “ESTADISTA NEUTRAL”.

Estamos a mitad del segundo tiempo del partido. ¡”Esto empieza bien” dijo Pedro!. Que me perdone si soy “aguafiestas”. Hagamos el análisis. Todos los líderes y partidos expresanespíritunegociador, pero al mismo tiempo todos buscanventajas para su grupo político y su persona. ¡Es la gran contradicción que temen descubra el electorado!.

Habitualmente los líderes políticos orientan la estrategia (arte o maña para dirigir un asunto) y la táctica política (sistema empleado con habilidad para conseguir un fin) al objetivo de obtener ventajas parasu partido o ventajas personales para su liderato. Cada uno se afana en caer bien al electorado y en que otro grupoo líder aparezca ante los ciudadanos como responsable del fracaso de las negociaciones.El líder sabe que si lo hace bien, su grupo triunfará y verá reforzada su posición personal de líder del partido. En condiciones normales, es legítimo y estos han sido los fundamentos de los comportamientos políticos hasta ahora. ¿Valen para el futuro?. Tengo muchas dudas. Los partidos “emergentes” alardean de que han venido para hacer política de otra manera y critican con razón las “viejas maneras” de la vieja política. Pero aún estoy esperando que describan cuáles son sus “nuevas maneras”.

No tengo duda de que en situaciones excepcionales como la actual, actuar en política según las viejas maneras es un comportamientopoco racional. Por eso cuando aparecen líderes con visión de Estado, que sacrifican sus ventajas personales o de partido al interés común, reciben los honores de “estadista” y hace posible el acuerdo estratégico. Lo habitual es que las negociaciones políticas fracasen porque entre ellos no hay líderes “estadistas” sino demasiada gente con ánimo de engañar. La transición española de 1978 fue un éxitopor varias razones, una de ellas porque confluyeron históricamente varios líderes “estadistas”. Hemos vivido de ese éxito 40 años. Hoy necesitamos reditar con cierta urgencia el consenso constitucional e institucional de 1978.

¿Hay “estadistas” entre los líderes negociadores actuales?. No lo parece. Mariano Rajoy ha demostrado ser un ave de vuelo corto. Su estrategia de “declinar” sus obligaciones y responsabilizar a Pedro Sánchez de su propia indolencia y fracaso le ha salido mal. Se ha quedado sin obligaciones, pero también sin el protagonismo del poder. Con gran enfado de algunos correligionarios, ha pasado el testigo a Sánchez. Ya estamos en el segundo tiempo. Sánchez intenta ser un ave de vuelo largo pactando a derecha e izquierda, pero Mariano y Pablo Iglesias le devuelven la pelota. Mariano se autoproclama como el único representante de la derecha política y está resentido con Pedro. Nunca le perdonará el desaire que le ha hecho ni le tenderá la mano. Pablo Iglesias añade leña al fuego afirmando que nunca pactará con la derecha. Pedro lo tiene imposible, entre otras causas porque Mariano y Pablo lo hacen imposible. Por razones distintas, a ninguno de los dosle interesa el triunfo de Pedro. ¿Qué se puede hacer?.

Mariano y Pedro se bloquean mutuamente. Pero Mariano está moribundopolíticamente y no parece muy generoso, así que si puede morirá matando. ¿A quién? A Pedro Sánchez y a los españoles. Si fueran aves de vuelo largo (“estadistas”), los dos se irían a casa consensuandoantes con Pablo Iglesias y Alberto Rivera un “estadista neutral” que satisfaga a los cuatro. El “estadista neutral” tendría dos objetivosde Gobierno (reformar la Constitución y consolidar la salida de la crisis económica) y un tiempo limitadopara gobernar (1 o 2 años) con elecciones generales pactadas a fecha fija. En eso consiste una segunda transición: en mirar por la gente más que por el propio futuro. Si no alcanzaran un acuerdosobre el mejor “estadista neutral”, el Rey Felipe VI siempre puedetener la última palabra. La tuvosu padre en 1978seleccionando a Adolfo Suárez como candidato a Presidente para sorpresa de todos los que vivimos aquella situación. Sólo 25 años después, cuando la salud de Suarez se había deteriorado gravemente, la sociedad española reconoció sus méritos como “estadista”. Consensuar un nuevo “estadista neutral” es el mejor regalo que los líderes actualespueden hacer en 2016 a la ciudadanía y al bien común de los españoles.

Para hacer este regalo, el sacrificio exigido a Pedro es objetivamente muy superior al exigido a Mariano. Mariano está acabando una carrera política llena de servidumbres y corrupciones. Pedro en cambio la está empezando y que se sepa no tiene servidumbres ni corrupciones. Además intenta conseguir un pacto de Gobierno al que tendría que renunciar para dar paso al “estadista neutral”. ¿Por qué habría de renunciar a la Presidencia de Gobierno si no estuviera convencido de que la opción “estadista neutral” es mejor que la suya?.Pablo y Alberto acaban de llegar a la política y tendrán sus oportunidades en el futuro. ¿Serán los 4 líderes españoles capaces de consensuar un “estadista neutral”?. Lo deseo, pero para disgusto y lástima del pueblo español, creo que no lo harán. Se inventarán miles de excusas para rechazar esta idea. Que si hay que contar con el Congreso de partido, que si la democracia interna, que si la regeneración democrática, que si los electores tienen la última palabra, que si el otro tiene la culpa del fracaso negociador, que si el derecho a decidir y la soberanía nacional es algo complejo, que si un pacto de progreso es posible, que si lo mejor para el PP es “curarse” en la oposición, etc. etc. Les sobran excusas y les falta capacidad de sacrificio personal, generosidad y visión de Estado.

¿Cuántos tiempos puede durar este partido de futbol político?. Nadie lo sabe. El tiempo de Mariano pasó. El tiempo de Pedro se puede agotar sin ningún resultado. Mariano espera el fracaso de Pedro para recuperar de nuevo su tiempo. Es un político muy torpe. Hay que hacerle ver que nunca segundas partes fueron buenas. ¿Puede haber un tiempo de Pablo y otro de Alberto al modo del baloncesto americano, con lo que estamos en un partido de baloncesto y no en uno de fútbol?. Sólo el Rey lo sabe. Él tiene la facultad constitucional de proponer los candidatos a la Presidencia de Gobierno. ¿Dónde está el problema?. ¿En la falta de generosidad y visión de Estado de los líderes?. ¿En el director de orquesta?. ¿En los objetivos ideológicos irrenunciables?. ¿En la formación de los electores y su falta de capacidad crítica?.¿En de todo un poco?.

Cada una de estas preguntas da para un artículo de fondo. Pero no me extenderé en ello. Hoy me limito a sugerir la solución del “estadista neutral”. Tampoco es una solución fácil y exenta de riegos. La política es toda ella un riesgo. También vivir es un riesgo desde que nacemos, pero la solución del “estadista neutral” la considero la mejor para España y el bien común.Como dicen Pablo y Alberto, tenemos que hacer una segunda transición. ¡Pues manos a la obra!, y si la obra requiere que todos se aparten, ¿por qué no hacerlo?.

Madrid, 8 de febrero de 2016.

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