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GOBIERNO A CUATRO (G-4)DE CONCENTRACION Y CONCERTACIÓN.

Ha transcurrido un mes del 20-D y se han producido las primeras estrategias de negociación para la formación del Gobierno. Mi primera crítica al proceso es que la nueva política practica los mismos vicios que la vieja. Se supone que los partidos emergentes (PODEMOS y CIUDADANOS) han venido a regenerar la política y a hacer las cosas con más transparencia y calidad democrática, o al menos eso es lo que han ofrecido a sus electores.

 

Pero pronto los vicios de la políticavieja han envuelto a los nuevos actores en una espesa niebla y han cegado su capacidad de entendimiento. En la primera fase de la negociación para constituir un Gobierno el protagonismo lo ha tenido el PP que ha implicado a un partido tradicional (el PSOE)y a otro emergente (CIUDADANOS).El PP ha hecho un despliegue de las prácticas de la vieja política: verdades a medias, acusaciones de irresponsabilidad, ausencia de documentos, lecturas sesgadas de los acontecimientos, etc. Ninguno de los tres partidos ha sido transparente en las negociaciones. Ninguno ha puesto sus posiciones por escrito antes de la negociación, para que los ciudadanos podamos evaluar qué cede cada cual, y premiarlos o castigarlos en las próximas elecciones. Esperaba esta actitud de los viejos agentes, pero no de los nuevos.

 

El PP se ha apresurado a interpretar que el mandato prioritario de los electores el 20-D es entendimiento y ha presionado al PSOE para un acuerdo de Gobierno a 3 dirigido por el PP, que es lo que conviene a él y sus militantes pero no a los ciudadanos. El PSOE por su parte ha interpretado que el mandato del 20-D es cambio (cambio de la política económica de ajustes y recortes, cambio de la Constitución, cambio de Gobierno) y espera su oportunidad para pilotar ese cambio a partir del 15 de enero, una vez que, constituidas las Cortes, el PP se haya convencido de la imposibilidad de permanecer en el Gobierno de la nación.Esta solución conviene al PSOE y sus militantes para detener el avance de PODEMOS, pero no conviene a los ciudadanos. Me escandaliza la baja capacidad de innovación de nuestros políticos y su falta de generosidad.

Aunque los dirigentes políticos repiten una y otra vez que solo buscan el bien común, mienten. Consideran que los ciudadanos somos manipulables, y así el expresidente Rajoy considera que sólo hay tres opciones para desbloquear la situación actual: un Gobierno estable presidido por él con el apoyo directo o indirecto de PSOE y CIUDADANOS, un Gobierno de “sopa de letras” inestable e incierto presidido por Pedro Sánchez o elecciones anticipadas. El argumento del expresidente es interesado y simplista: el PP y su acuerdo con PSOE y CIUDADANOS suma todo lo bueno, mientras el PSOE y su sopa de letras suman todo lo malo. Nadie muestra generosidad ni se pone en el lugar del otro, y menos que nadie el PP que ni siquiera reconoce sus errores. ¿Y si resultara que el mandato de los electores el 20-D fuera la suma de lo que interpretan el PP y el PSOE: entendimiento y cambio a la vez?. ¿Por qué no se preguntan esto los 4 partidos mayores, dos viejos y dos nuevos?. ¿Por qué no se ponen a trabajar en ello?.

La respuesta es sencilla: porque no es verdad que sólo piensen en el bien común de los ciudadanos. En realidad piensan principalmente en sus partidarios y en su poder. ¡Esos son los vicios de la vieja política que PODEMOS y CIUDADANOS venían a desterrar!.En las negociaciones del nuevo Gobierno, los nuevos partidos tienen la oportunidad de demostrar que ellos hacen política de “otra manera”, pero opino que la están pifiando. Al menos en esto PODEMOS y CIUDADANOS podían ponerse de acuerdo y darían a los viejos partidos un ejemplo de generosidad y de “otra forma” de entender la política. ¿Por qué no lo hacen?. ¿Qué servidumbres tienen?.

El 13 de enero se constituirá el nuevo Parlamento y a partir de ese momento se abrirá una nueva fase de negociación para la formación de Gobierno. Mariano Rajoy no sólo no ha acertado en su estrategia, sino que ha dejado el terreno político bastante embarrado y sigue empeñado en presidir el Gobierno. Se abre el tiempo de Pedro Sánchez. Los acontecimientos nos dirán si su método de negociación es más transparentey acertado, o si también tendremos que criticarlo por seguir embarrando el terreno.

La crítica es buena cosa, pero como todo tiene que ejercerse con equilibrio. Si llevas la crítica al extremo de autodestruirte, la crítica es perjudicial. Es como el vino. Un poco de vino está bien pero si tomamos exceso de vino lo más probable es emborracharse.

Personalmente no me puedo despegar completamente de mis propias experiencias. He trabajado mucho por el éxito del socialismo, y aunque no comparto todo lo que han hecho los Gobiernos socialistas, tengo que hacer un balance global para no ser injusto. Ese balance sin duda está condicionado por mis experiencias vitales. No me puedo borrar ni autodestruir. Para mí el balance es positivo, y comprendo que para otros no lo sea. Por eso ha nacido PODEMOS. Porque hicimos cosas mal, pero creo que en educación, sanidad, pensiones y dependencia las cosas se han hecho razonablemente bien. ¿ Se pueden mejorar?. Todo se puede mejorar siempre.

Ahora toca pactar el Gobierno. Cada uno tiene sus preferencias. Yo prefiero un Gobierno a la izquierda, pero creo que con eso no es suficiente para cambiar la Constitución. ¿Qué es más importante un Gobierno a la izquierda o un cambio de Constitución?. Para mi es lo segundo y por eso hay que sumar al PP. Por supuesto que si el PSOE se pone en sus manos, el PP nunca cambiará la Constitución. Pasará como con el Reglamento del Congreso: llevan 20 años diciendo que lo quieren cambiar pero nunca encuentran el momento de hacerlo. Por eso el PSOE tiene que estar ahí, navegando entre PODEMOS y CIUDADANOS. El PSOE tiene que tirar de PODEMOS hacia el Gobierno y CIUDADANOS tiene que tirar del PP hacia el Gobierno. El titular de la Presidencia no debería de ser un obstáculo, aunque lo está siendo. Para reformar la Constitución el Gobierno a cuatro es el Gobierno ideal.

Un Gobierno a 4 en el que todos ceden algo importante. Lo mismo que habrá que hacer en el pacto constitucional. Es muy complicado, pero es que el bien común lo merece. Esta es mi posición. Si no lo conseguimos, nuestros hijos nos lo reprocharán siempre. Después de reformar la Constitución el mundo no se acaba y llegará el momento de que cada ciudadano opte por su opción. Pero sin Constitución o con una Constitución vieja e impuesta, se acaban la democracia y las opciones.

 

José Ángel Suárez González

 

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