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MONEDAS Y BANDERAS.

Hace unos días, un amigo de los que nos proporciona noticias con ideas, me envió un artículo sobre el proyecto que tiene el grupo político de Barcelona en Común, gobernante del ayuntamiento de Barcelona, para crear una moneda local. Otro amigo me llamó para pedirme que opinara sobre las monedas locales.

Monedas y banderas son símbolos históricos de poder. Con frecuencia el dominio de monedas y banderas,más en el pasado que en el presente, se ha impuesto utilizando un ejército como ariete, pero en el mundo globalizado actual, aunque no hay país sin ejército, y no hay ejército sin moneda y bandera, se emplean otros métodos. Obsérvese como hasta el Estado Islámico ISIS se ha apresurado a crear su moneda y bandera para ganar credibilidad entre sus adeptos. El ayuntamiento de Barcelona no tiene ejército, pero tiene poder democrático, así que es normal que sus concejalesquieran utilizar ese poder para crear una moneda local. Se ilusionan pensando que una moneda local traerá riqueza y bienestar a los ciudadanos.

El proceso de crear una moneda tiene varias fases, y la más fácil de todas ellas es la de su fabricación. Para alguien con poder y recursos económicos como el Ayuntamiento de Barcelona, fabricar una moneda y hacerla circular es sencillo. Pero a partir de ese momento, todo son dificultades. Tres son las pruebas que una moneda debe superar para tener éxito: la primera es ser aceptada, la segunda ser valorada y la tercera es ser respaldada.

En primer lugar el creador de una moneda tiene que conseguir que sea aceptada por la mayoría de la población. Si se prescinde de la violencia, esta no es una tarea fácil, pues la aceptación depende del nivel de confianza y seguridad que el poder creador de la moneda inspire al ciudadano. Un ayuntamiento puede inspirar confianza en el ámbito territorial de su poder institucional, pero la confianza disminuye rápidamente cuando uno se aleja de ese territorio. Para reforzar la confianza en el uso de la moneda,el poder político utiliza el ejército y los impuestos. Comprender esto es esencial para comprender la aceptación de una moneda. Estos mecanismos (ejército e impuestos) los utilizaron los reyes que construyeron grandes imperios a lo largo de la Historia. La ventaja de una moneda local es que todas las monedas actualesnacieron como monedas locales, para evolucionar luego a monedas nacionales y finalmente a monedas globales. De la infinidad de monedas locales, sólo unas pocas se han consolidado como monedas nacionales, y de estas sólo unas pocas ejercen hoy como monedas globales. Esta evolución se ha hecho de la mano del ejército, los impuestos y el comercio. La Historia nos ha demostrado que ninguna moneda es eternamente dominante.En el siglo XIX la Libra inglesa fue una moneda dominante, que cedió su testigo al Dólar estadounidense en el siglo XX, y hoy se profetiza que el dólar cederá su testigo al Yuan chino en el siglo XXI.

En segundo lugar una moneda tiene que conseguir ser valorada. Una moneda sin valor nadie la quiere, y rápido deja de utilizarsesalvo que se imponga su uso por la fuerza. La pérdida de valor deteriora la moneda y la convierte en un papel o un apunte contable sin valor. El valor de una moneda puede ser intrínseco o comercial. El valor intrínseco lo determina la cantidad de metal precioso contenido en la moneda o que respalda el billete. Desde que Richard Nixon abolió el patrón-oro para el dólar en 1971, las monedas sólo tienen ya valor comercial. El valor comercial puede a su vez ser interior y exterior. El valor comercial interior funciona dentro del territorio de la moneda. El valor comercial exterior funciona cuando la moneda se convierte en divisa para realizar transacciones exteriores. Eliminado el patrón-oro, el reto de cualquier moneda es convertirse en una moneda comercial exterior que sea fuerte, solvente ydemandada, y esas características las proporciona la balanza comercial del territorio de la moneda.

El valor comercial exterior de una moneda no dependede la fuerza del ejército que la impone, sino del comercio internacional que se realiza con ella y últimamente también de los movimientos internacionales de capital. Es la demanda generada en las fronteras exteriores del territorio origen de la moneda lo que hace que una moneda sea fuerte o débil. Por ejemplo el euro es una moneda fuerte y deseable porque Europa es un territorio esencialmente exportador, y su moneda es muy demandada, entre otras cosas, para pagar las exportaciones europeas.Si en el futuro Europa dejara de exportar, el valor del euro se devaluaría. El valor comercial de una moneda lo determina la capacidad exportadora del territorio en el que ha nacido.Este es un dato esencial para comprender el mundo de las monedas y de la economía que muchos economistas minusvaloran. Hoy día, además del comercio, también influye en el valor de una moneda la especulación con los capitales financieros que pueden moverse con la libertad con la que no se mueve ninguna otra mercancía en el mundo global.

En tercer lugar una moneda necesita ser respaldada. Mientras existió el patrón-oro, el respaldo lo daban las reservas de oro del territorio origen de la moneda. Los Gobiernos habían encomendado la custodia del oro nacional al Banco Central, que respaldaba con oro la moneda y el sistema financiero del territorio de la moneda. Actualmente, eliminado el patrón-oro, el respaldo lo sigue dando el Banco Central, pero en base a un vínculo de pura confianza, aunque no es una confianza ciega. El respaldo se extrae hoy de la fortaleza del valor comercial exterior de la moneda. Una moneda sin valor comercial exterior fuerte es una moneda débil de la que nadie se fía. El Gobierno puede imponer su uso en el territorio de la moneda y fabricar toda la moneda que necesite, pero eso no generará riqueza ni incrementará la producción y las exportaciones. Fabricar dinero a tontas y locas puede incluso dificultar las importaciones pues los exportadores no se fiarán de la solvencia de la moneda nacional y exigirán el pago de sus mercancías en una moneda fuerte. Pero si el Gobierno no dispone de monedas fuertes, no podrá pagar las importaciones y el país se desabastecerá. La Venezuela actual es el ejemplo perfecto de esta mala política.

Desearía que los griegos tomaran en cuenta estos razonamientos sobre la monedacuando decidan el próximo fin de semana sobre su pertenencia o no al euro, utilizando la deuda como excusa pasional. Esa jugada política de Txipras (deuda limpia por euro sucio) es perfecta pero es maléfica. Si triunfa el no, los griegos recuperarán el control sobre su moneda nacional, pero será un control y una moneda débiles. Veo mucha demagogia e intereses torticeros en la pregunta del referéndum. La demagogia es de todos: derecha e izquierda. Lo que la derecha cerril europea no asume es que las personas están antes que la moneda y la deuda, pero la Europa alemana tiene razón cuando afirma que fabricar moneda no genera riqueza automáticamente. La riqueza la genera el esfuerzo y la innovación. Los griegos tienen razón cuando piden a Europa más solidaridad. Pero a cambio deberían trabajar más y mejor, y sobre todo deben desechar la ilusión de que tener moneda propia les traerá la riqueza y el bienestarque hoy no tienen. Esa ilusión es el gran error de Tsipras y sus asesores económicos.

Jose Angel Suárez González.

Madrid, 30 de junio de 2015.

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