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Entrevista al Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos del INAP de España: Benito Ramos Ramos

¿Qué opinas del papel de la FIAAIINPE como instrumento de acercamiento entre los funcionarios de los distintos países iberoamericanos? 
La Federación (FIAAIINAPE) es una enorme y singular red de comunicación entre profesionales de las Administraciones Públicas de Latinoamérica y de España, surgida en torno a un referente común: el Instituto Nacional de Administración Pública de España.  Desde su creación en 1984, es decir hace veinticinco años, se ha cimentado y fortalecido merced a la ilusión y el empeño de los integrantes de las dieciocho Asociaciones Nacionales.  Por lo tanto, dispone ya de raíces tan profundas que hacen vislumbrar su futuro, a pesar de las circunstancias cambiantes que en determinados momentos puedan afectarla, como un instrumento excepcional de cooperación técnica entre las Administraciones Públicas de nuestros países.  El capital humano que atesora la Federación es un patrimonio que, bien canalizado, puede y debe jugar un papel específico en las relaciones entre las Administraciones Públicas de Latinoamérica y España.  Ahora bien, para que la Federación juegue mejor ese papel, debe ser apoyada institucionalmente por dichas Administraciones y, desde luego, por la Administración Pública Española. 

¿Puedes contarnos tu experiencia en el proceso fundacional de la Federación?
Con la llegada a finales de 1982 del Gobierno de D. Felipe González y, más concretamente, con los nombramientos de D. Javier Moscoso del Prado como Ministro de la Presidencia, de D. Francisco Ramos como Secretario de Estado para la Administración Pública y de D. Joan Prats y Cardá como Presidente del INAP, se iba a iniciar una etapa de decidida intensificación y consolidación de las diversas actividades de cooperación técnica que, desde 1964, a los pocos años de la creación en 1958 de la entonces Escuela Nacional de Administración Pública, se venían desarrollando de manera ininterrumpida en forma de cursos de formación, seminarios, congresos, publicaciones, etc. 
Fue en ese contexto de consolidación del INAP como un centro formativo de referencia para altos directivos iberoamericanos de la Administración, cuando nos planteamos el objetivo de crear una Federación Internacional de Antiguos Alumnos Iberoamericanos.  Dicho impulso vino también aconsejado por el deseo de aunar en una misma organización a las diferentes Asociaciones Nacionales de Antiguos Alumnos que habían empezado a crearse espontáneamente en países como Argentina, Paraguay o Perú, a menudo por iniciativa de algunos pocos egresados.  Este fue el caso de la Asociación Mexicana de Egresados del INAP, que se constituyó en México D.F., en la sede de la casa Pedro Domecq, el 11 de octubre de 1983, en una reunión emotiva e inolvidable de antiguos alumnos mexicanos a la que tuve el enorme privilegio de asistir. 
Desde ese momento, el INAP decidió fomentar, promover y apoyar la creación del mayor número posible de Asociaciones Nacionales y crear la Federación Internacional que agrupase a todas ellas. Y todo ello desde la consciencia del enorme patrimonio institucional que representaba para el INAP la existencia de más de 1.300 ex alumnos iberoamericanos, que a la altura de 1983 ya habían realizado algún tipo de curso de postgrado en sus aulas. 
Es así como en noviembre de 1984, es decir, hace más de 25 años, en la sede del INAP en Alcalá de Henares, se celebró el Congreso Constituyente de la Federación.  En él se aprobaron los primeros estatutos y se eligió a su primer Consejo Directivo, que tuvo como Presidenta a doña Rossana Escobar y a don Antonio Ballester como Secretario General.  El Congreso culminó con la recepción de Su Majestad, el Rey don Juan Carlos I, al Consejo Directivo de la Federación en el Palacio de la Zarzuela de Madrid.  Merece ser destacado que, desde entonces, el apoyo de la Casa Real a nuestra Federación ha sido constante y se ha manifestado de muy diversas formas, incluida la presencia, no solo de SS.MM. los Reyes de España, sino también, de los Príncipes de Asturias, don Felipe de Borbón y doña Letizia Ortiz, en actos de la Federación celebrados en el INAP en Madrid. 
Así pues, a partir de 1984, se inició un camino de maduración permanente de este proyecto, el cual se sustentó ante todo en el deseo compartido por el INAP y sus antiguos alumnos iberoamericanos de no dejar caer en el olvido, de conservar y alimentar todo el caudal de fraternidad, conocimiento, cariño y sentimientos iberoamericanistas que habían nacido de las experiencias formativas y de convivencia en las aulas y los patios del Instituto Nacional de Administración Pública de España, y ello en el incomparable marco de la antigua Universidad de Alcalá. 

¿Podrías destacarnos los principales actores de la Federación durante estos casi 30 años de funcionamiento?
Como es sabido, desde 1984 se han venido sucediendo, y de manera ininterrumpida, tanto los Congresos de la Federación realizados en los países de las Asociaciones Nacionales que asumían la responsabilidad de su organización, como los seminarios organizados por el propio INAP en España. 
Se deduce de ello que, a pesar del tiempo transcurrido y de los inevitables cambios organizativos y de los diferentes equipos directivos, desde el INAP se han respetado las actividades de cooperación técnica en América Latina, sin perjuicio de que en las diferentes épocas haya habido mayor o menor intensidad de esas actividades de cooperación, en función de las circunstancias y del contexto institucional.  Por lo tanto, y como no podía ser de otra manera, el INAP y sus diferentes responsables han jugado el papel fundamental de mantener viva la Federación.  En este sentido hay que destacar el papel específico y fundamental de los funcionarios españoles que sucesivamente han venido desempeñando el cargo de la Secretaría General de la Federación. 
En España, otros actores que siempre han venido apoyando las actividades de la Federación han sido la Agencia Española de Cooperación Internacional, la Universidad de Alcalá y el Excmo. Ayuntamiento de dicha ciudad que en 1986 concedió a la Federación el título de “Hija Adoptiva de Alcalá de Henares”. 
Y, como anteriormente se ha señalado, la Casa Real ha brindado un apoyo constante a los Congresos y Seminarios de la Federación, demostrando así su sensibilidad hacia el papel de nuestra Federación en el ámbito de las relaciones de cooperación entre Iberoamérica y España. 
Pero sin duda los principales actores han sido los antiguos alumnos iberoamericanos del INAP, a través de las diferentes Asociaciones Nacionales, los sucesivos Presidentes de la Federación (y sus equipos directivos), así como los Presidentes de las Asociaciones (también con sus equipos directivos).  Ellos son los que han mantenido con su ilusión el “espíritu de Alcalá”, ese sentimiento mágico, de difícil entendimiento para los que no han tenido el privilegio de experimentarlo, y que a todos los integrantes de la Federación nos ha marcado para siempre.  Gracias al interés de los antiguos alumnos, la Federación ha mantenido su dinamismo durante estos años y gracias a su empeño la Federación perdurará, a pesar de las dificultades circunstanciales que en algunos momentos puedan presentarse. 

¿En qué medida te ha servido la Federación para mantener tus contactos con los funcionarios latinoamericanos?
Evidentemente, durante mi etapa en el INAP como director del Centro Español de Cooperación Administrativa, la Federación me servía para mantener vínculos profesionales y de amistad con los alumnos que iban pasando por los cursos.  Con algunos de ellos, como responsables de Centros de Formación en sus países, realizábamos actividades conjuntas.  Con posterioridad, y una vez que mi etapa en el INAP concluyó, he seguido manteniendo relaciones permanentes de amistad con los ex alumnos, a través de mi asistencia a algunos Congresos y Seminarios de la Federación.  A algunos los conozco desde el año 1975, y desde entonces seguimos en contacto.  Puedo decir que con determinados ex alumnos he tenido y tendré sentimientos de amistad y vínculos de afecto similares a los que comparten de por vida los miembros de una familia. 

¿De qué modo podría impulsarse la actividad de la Federación en los momentos actuales?
En esta situación de crisis económica donde los recursos financieros disponibles son más escasos, la financiación de las actividades de cualquier organización como es la Federación se va a resentir. Los apoyos financieros provenientes de la Administración Española, fundamentalmente a través del presupuesto del INAP, van a ser menores que en el pasado.  Por lo tanto, habría que pensar en buscar nuevas fuentes de financiación externa, como patrocinios u otras ayudas de aquellas Instituciones públicas o privadas que puedan llegar a conocer y valorar el significado de la Federación, tanto en España como en cada uno de los países iberoamericanos.  En tal sentido, los equipos directivos de las Asociaciones Nacionales deberían diseñar planes de captación de recursos económicos que les permitiesen financiar sus actividades nacionales.  Del mismo modo el equipo directivo de la Federación también  podría establecer estrategias de financiación basadas en la captación de recursos externos, así como en el establecimientos de cuotas de los propios asociados, de modo que al final se pudieran realizar al menos los Congresos y Seminarios que ha venido realizando periódicamente. 
No obstante, también se debería realizar un estudio de todas aquellas actividades que pueden hacerse sin “dinero” y que permitiesen mantener viva la marca y la existencia activa de la Federación.  En tal sentido creo que el actual equipo directivo de la Federación, en coordinación con los de las Asociaciones Nacionales, deberían elaborar una especie de “Plan Estratégico de la Federación” para los próximos 4 años, donde se fijasen los objetivos generales a conseguir por la Federación, las estrategias o grandes líneas de actuación necesarias para la consecución de cada objetivo y los proyectos concretos de dichas estrategias, todo ello con una estimación de los recursos financieros necesarios y las correspondientes fuentes de financiación. 
En conclusión, creo que en estos momentos la elaboración de ese “Plan Estratégico” supondría un dinámico y útil proceso de reflexión interna de la propia Federación en el que se plantease, partiendo de un análisis riguroso de la realidad y de acuerdo a la experiencia de estos 25 años, el futuro de la misma.  Dicho trabajo exigiría un esfuerzo del equipo directivo y de las personas que colaborasen con él, pero no supondría coste financiero. 
Estimo que disponer de ese Plan contribuiría a clarificar el futuro de la Federación, y la posterior ejecución operativa del mismo, siempre con la ayuda de todos los miembros posibles, demostraría que la Federación es una causa noble por la que siempre merecerá la pena luchar. 

¿Qué contenidos debería tener una Revista digital dedicada a la Administración Pública de los países iberoamericanos?
El contenido debería reflejar la realidad concreta de las Administraciones Públicas.  Esa realidad tiene rasgos comunes al conjunto de los países que habría que identificar en sus aspectos más significativos y también rasgos específicos en función de la singularidad de cada país.
Por lo tanto, la revista debería tratar temas de interés real para los potenciales lectores, directamente relacionados con el devenir de las Administraciones Públicas. 

¿Cómo ves el futuro de la Federación?
Creo que su futuro depende, después de 25 años de existencia, de la propia madurez de la Federación.  El actual equipo directivo de la Federación y los equipos directivos de las diferentes Asociaciones Nacionales deben asumir que a ellos les compete velar por la Federación y que con su ilusión, con sus iniciativas y dinamismo se garantizará el porvenir de la Federación.  Esta será en el futuro lo que sus miembros quieran que sea, independientemente de la situación por la que atraviese en cada momento el INAP de España.  Como ya he señalado anteriormente, la Federación es un patrimonio común de todos sus integrantes y como tal merece la pena el esfuerzo que cada uno de sus miembros, dentro de sus capacidades, tenga que realizar por preservar dicho patrimonio. 

 

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